Randy Weston - African Cookbook
Artículo de • Publicado el 11/11/2016

Randy Weston: Enroscado en su obra (African Cookbook)

African Cookbook es una de las composiciones más queridas de Randy Weston; para sus aficionados, sí, pero muy en particular lo es también para él. En este artículo vamos a fijarnos detenidamente en ella.

Es habitual que, a lo largo de esta serie de artículos, cedamos la palabra al propio Randy Weston para que nos cuente su vida, sus ideas, las circunstancias que rodean los momentos esenciales de su carrera, etc. En esta ocasión me dispongo a “abusar” particularmente de ese recurso, algo de lo que, sin duda, se beneficiarán notablemente tanto el artículo como sus lectores: Weston se ha manifestado abundantemente en torno a African Cookbook y su significado, y creo que resulta interesantísimo escucharle directamente a él:

En realidad African Cookbok, que compuse allá por los primeros sesenta, se llama así en parte por Booker [Ervin] porque los músicos solemos llamarle ‘Book’, y solíamos decirle ‘Cook, Book’ (Nota 1). A veces, mientras estaba tocando le gritábamos ‘Cook, Book, Cook’. Y la melodía de African Cookbook estaba basada en el sonido de Booker Ervin, un sonido que me recuerda mucho al norte de África. Él de alguna manera tomaba todas aquellas notas y las entretejía hipnóticamente. Así que African Cookbook está muy influenciada por Booker Ervin” (Nota 2)

African Cookbook apareció por primera vez en una grabación de Randy Weston en 1964, y fue caballo de batalla durante la larga gira de 1967, que llevó a nuestro pianista a recorrer buena parte del oeste y norte africanos (13 países). Parece obvio que no la compuso antes de su primera visita a África en 1961, su ritmo es demasiado “africano” como para haber sido anterior a ese primer contacto directo.

(…) African Cookbook está muy en deuda con África. La melodía evoca el norte africano y los ritmos vienen del continente entero. Yo sabía que estos ritmos eran africanos, por supuesto, pero no comprendí cuán universalmente africanos eran hasta la gira de 1967, cuando la gente de prácticamente todos los países que visitamos reclamaron los ritmos de Cookbook como suyos propios, como típicos de Ghana, Gabón, Alto Volta, Marruecos… ¡Es muy fuerte esto!” (Nota 3)
“African Cookbook representa la diversidad de la música y la gente de África, el popurrí de sonidos y ritmos que produce, las diferentes culturas, alimentos, artes con los que convive toda esa gente, con los que cocinan y crean” (Nota 4)

Discos en los que Randy Weston incluyó African Cookbook

Randy Weston - Randy (Băp!! Beep Boo-Bee Băp Beep-M-Boo Bee Băp!)“Randy (Băp!! Beep Boo-Bee Băp Beep-M-Boo Bee Băp!)” (Bakton, 1964): la sobriedad
Randy Weston (piano), Ray Copeland (trompeta, arreglos), Booker Ervin (saxo tenor), Vishnu Bill Wood (contrabajo), Lennie McBrowne (batería), Big Black (percusión), Harold Murray (percusión).
Grabado en Octubre de 1964, en Nola Pent House Studios, New York City (EEUU).

African Cookbook está dedicada a mi familia musical, que incluye a mucha, mucha gente por todo el mundo, y también a mi familia “real”: mis notables padre y madre y mis extraordinarios hijos. La porción de esa familia musical más cercana a mí forma parte de este disco, grabado en 1964” (Nota 5)
“Escucha especialmente la línea de contrabajo de Vishnu [Bill Wood] en Cookbook: es un verdadero viaje rítmico y crea la atmósfera de toda la interpretación”. (Nota 6)

Ya comentamos en el artículo “Randy Weston 1961-1966: el hombre que holló la tierra, la tierra que holló al hombre” que esta grabación, costeada por el propio Weston, tuvo una escasísima distribución y repercusión comerciales, si bien fue reeditada en 1972 por Atlantic con el nombre “African Cookbook”. El tema arranca con Weston haciendo una severa introducción al piano, sostenido por el discreto retumbar del contrabajo de Bill Wood; se crea una considerable expectación, sorprendente en un pianista tan poco ceremonioso como Weston… ya el inicio de la interpretación da una idea en cuanto a la importancia que esta composición tenía, desde un punto de vista tanto musical como puramente simbólico, para su creador. Son apenas 30’, en seguida se queda Wood a solas estableciendo el extraordinario riff sobre el que se sostiene esta joya westoniana. Al cabo entran las percusiones de Big Black y Harold Murray, sobrias, y Weston repite el tema inicial… que sobre este colchón rítmico cobra un sentido bien diferente del exhibido unos segundos atrás: aunque se conserva la sensación de misterio, aquella relativa grandilocuencia ha desaparecido. En seguida es Booker Ervin quien, sin el apoyo del piano, reexpone la melodía inicial, con ese sonido ligeramente arrastrado, tan pleno, tan rico en color y significado… es una hermosa exposición la suya. Al cabo (¡y llevamos solo 2 minutos!) Wood cambia el acorde por un instante (estamos ante una composición plenamente modal, con dos únicos “ambientes”), antes de regresar al inicio. Ahora es Ray Copeland quien expone de nuevo el tema. La tensión se ha ido acumulando, lenta pero inexorablemente, a lo largo de varias exposiciones… será por poco tiempo pues, en vigoroso unísono, los músicos se lanzan ahora sobre un segundo tema que nos sirve para liberar toda esa energía contenida.

A partir de aquí se suceden las improvisaciones, que se construyen siguiendo el mismo esquema ya expuesto: primer tema en que el músico improvisa, con el espacio que su inspiración precise, mientras se va acumulando tensión emocional que es luego liberada cuando todos los músicos exponen al unísono el segundo tema. Ervin improvisa tirando de su sonidazo, muy contenido; Copeland calienta notablemente la función; Weston se muestra cómodo, libre, incisivo. La interpretación se remata con una exposición final en la que, para variar, intervienen todos los músicos. Se trata de una grabación relativamente sobria, muy bien planteada, emocionalmente brillante… si bien uno tiene la impresión, al escucharla y al leer los comentarios de Weston, de que en el estudio de grabación no se captaron apenas el potencial y la capacidad hipnótica que las interpretaciones en directo debían tener. Además sorprende descubrir que era un tema tan relacionado con Booker Ervin… que se limita a un papel relativamente menor en la grabación.

 
Monterrey 66“Monterey ’66” (Verve, 1966): la orgía percusiva
Randy Weston (piano), Ray Copeland (trompeta), Booker Ervin (saxo tenor), Cecil Payne (saxo barítono), Bill Wood (contrabajo), Lennie McBrowne (batería), Big Black (percusión).
Grabado el 18 de Septiembre de 1966, en el festival Monterey Jazz (EEUU).

Creo que esta es la mejor banda que he tenido jamás. Estuvimos juntos durante casi 3 años. Consistía en Booker Ervin al tenor, Ray Copeland a la trompeta, Bill Wood al contrabajo, Lenny McBrowne a la batería y Big Black a las congas. Resultó muy difícil grabar a esta banda por su importante mensaje africanista” (Nota 7)
“Casi todos los percusionistas que conocía (excepto Chief Bey) tocaban los tambores con una concepción latina (…). Big Black poseía una concepción absolutamente africana” (Nota 8)
“Si cualquiera me preguntase cuales de mis grabaciones son las que considero más importantes tendría que mencionar en primer lugar esta. Por la enorme compenetración que contiene, ya que llevábamos juntos 3 años y nos conocíamos unos a otros a la perfección (…); y por el fuego, por las dinámicas que se creaban (¡cuando escuchas la grabación, Big Black y Lenny McBrowne suenan como un solo baterista!)” (Nota 9)

Efectivamente, la contenida en esta grabación es una vibrante interpretación del African Cookbook. Se prolonga durante nada menos que 25 minutos, fundamentalmente debido a los largos solos que cruzan los percusionistas tras los de Cecil Payne, Copeland, Ervin y Weston. Personalmente encuentro más brillante a Ervin en esta segunda encarnación del tema, mientras que Copeland y Weston me transmiten una mayor sensación de equilibrio en la versión de 1964… hay que tener en cuenta, de todos modos, que African Cookbook trata más del hipnótico poder de su ritmo interno que de gloriosas intervenciones solistas. Y ahí encontramos el verdadero valor de esta toma de Monterey: en la finísima interacción entre los músicos y entre estos y el ritmo propio de la composición. Por ello lo que se retiene con mayor intensidad en la memoria son tanto el potente contrabajo de Bill Wood como las sobrias pero emocionantes filigranas de los percusionistas… incluidos sus fantásticos solos.

 
Randy Weston - African Cookbook“African Cookbook” (Polydor, 1969): cocinando en crudo
Randy Weston (piano), Henry Texier (contrabajo), Art Taylor (batería), Azzedin Niles Weston (percusión), Reebop Kwaku Baah (percusión).
Grabado en Junio de 1969, en París (Francia).

Como el resto de temas grabados en las sesiones de junio de 1969, African Cookbook suena aquí en su encarnación más bronca y directa: los músicos se arrojan sobre la composición con tal saña que el resultado difícilmente puede dejar a nadie indiferente. Atrás quedan las sobrias intervenciones de versiones previas, esta vez lo que prima son la potencia y energía latentes en la composición, que saltan a primer plano con todas su crudeza y poder expresivo. En ocasiones reina cierto exceso, fundamentalmente a manos de Art Taylor cuando, al explayarse en el liberador segundo tema de la composición, su insistencia al golpear los platos llega a resultar molesta… aunque seguramente esto es consecuencia de la tosca toma de sonido de aquellas sesiones, y no de la interpretación del baterista. Por lo demás, el diálogo entre el formidable contrabajo de Henry Texier, un Weston particularmente potente e imaginativo (es un placer dejarse llevar por su galvánico piano) y los percusionistas resulta fantástico.

 
Randy Weston - Perspective“Perspective” (Denon, 1976): la desnudez formal
Randy Weston (piano), Vishnu Bill Wood (contrabajo).
Grabado el 14 de Diciembre de 1976, en New York City (EEUU).

Weston no ha grabado African Cookbook en solitario, cosa que, por complicado que pueda parecer dado el carácter tan percusivo de la composición, servidor echa en falta… sí lo ha hecho, en cambio, en dúo junto al contrabajista Vishnu Bill Wood, viejo conocedor del tema (esta era la tercera ocasión en que lo grababa junto al pianista). El diálogo que se establece entre los dos músicos es rico, y la lo largo de los 14 minutos que dura la versión (curioso que ni siquiera en un formato tan reducido se acorte su duración… a pesar de tratarse de una composición formalmente bien sencilla), se suceden pasajes muy hermosos, siempre con el rotundo ritmo interno de African Cookbook latente bajo los pies y los dedos de Weston y Wood.

 
Randy Weston - The Spirit of Our Ancestors“The Spirits of Our Ancestors” (Verve, 1992): un aire nuevo
Randy Weston (piano), Idrees Sulieman (trompeta), Benny Powell (trombón), Billy Harper (saxo tenor), Dewey Redman (saxo tenor), Pharoah Sanders (saxo tenor), Alex Blake (contrabajo), Jamil Nasser (contrabajo), Idris Muhammad (batería), Azzedin Weston (percusión), Big Black (percusión), Melba Liston (arreglo).
Grabado en Mayo de 1991, en New York City.

Esta fue la primera colaboración discográfica de Randy y Melba [Liston] desde que ella sufrió un ataque a mediados de los ochenta que le paralizó todo el lado derecho. Milagrosamente, ella ha creado estos brillantes, asombrosos arreglos para “Spirits” mediante programas computerizados, lo que prueba su coraje y su entrega como artista” (Nota 10)

En esta ocasión, 15 años después de la última grabación de African Cookbook, sí encontramos cambios considerables en su plasmación; se ve que Melba Liston trabajó a fondo para darle otro aire. Estos cambios “de fondo” se sitúan en la primera mitad de la interpretación; en la segunda Liston deja que fluya el African Cookbook ya conocido mientras se suceden las improvisaciones solistas: Weston con el apoyo de los contrabajos (fascinante cómo trazan entre los dos bajistas un suculento tapiz sonoro de hermosísimo sonido) y las percusiones, Benny Powell después, un soberbio Idris Muhammad y, finalmente, Jamil Nasser y Alex Blake (asistidos por las preciosas percusiones de Big Black).

Pero todo ello llega después de ese African Cookbook “reinventado” por Liston, así que hemos de regresar ahora al inicio de la interpretación, para fijarnos en él. La cadencia rítmica es, ya nada más empezar el tema, diferente, más suave pese a conservar el característico riff del contrabajo: algo tiene que ver en ello la colorida percusión que ya nos ha tomado de la mano. Resulta brillante el arreglo que introduce Liston a continuación, firmemente marcado por el piano de Weston y resuelto por metales y cañas: se trata de una rotunda exposición, recia, grave, emocionante. En seguida empieza la suculenta sucesión de improvisaciones de los tenores: emocionante, tórrido Pharoah Sanders; incisivo, luminoso Dewey Redman; glorioso su juego simultáneo hacia el final de su intervención.

Estamos, para quien esto escribe, tanto ante la mejor interpretación grabada de esta fantástica composición como ante una genuina reinvención de la misma.

© Ricardo Arribas, 2016

NOTAS:
Nota 1: Aquí hay un curioso juego de palabras: a Booker Ervin le atribuyeron el mote “Book” (libro) debido a su nombre; la interjección “Cook, Book” combina el mote de Ervin con el verbo cocinar (“cook”), que en el argot jazzítico significa algo así como “tocar bien”, improvisar con fuerza de manera que se desprenda calor de la música (de ahí la relación con la cocina y el verbo “cocinar”). Dado que Weston compuso African Cookbook con Ervin en mente, decidió jugar en el título con el nombre de su “musa” (Ervin) y con la poderosa influencia africana del tema; de ahí que al leer el título pensemos tanto en una traducción literal (“libro de cocina africano”, lo cuál tiene mucho sentido, especialmente si tenemos en cuenta que para Weston la cocina parece ser un elemento cultural de primer orden) como en una idea más abstracta que podría tratar de describirse, en plan tosco, como “manual africano para caldear musicalmente el ambiente”, o, introduciendo la componente “Booker Ervin”, y todavía más a lo tosco, como “Ervin caldea el ambiente a la manera africana”. Después de esta parrafada creo que ha quedado meridianamente claro que estos juegos de palabras son intraducibles, me disculpo por la pretensión (de resultado, sospecho, más bien lamentable).
Nota 2: Extraído de las notas de la carpetilla del disco “Monterey ’66” (Verve, 1966).
Nota 3: Extraído de las notas de la carpetilla del disco “African Cookbook” (Atlantic, 1972).
Nota 4: Extraído de las notas de la carpetilla del disco “The Spirits Of Our Ancestors” (Verve, 1992).
Nota 5: Extraído de las notas de la carpetilla del disco “African Cookbook” (Atlantic, 1972)
Nota 6: Idem.
Nota 7: Extraído de las notas de la carpetilla del disco “Monterey ’66” (Verve, 1966).
Nota 8: Idem.
Nota 9: Idem.
Nota 10: Extraído de las notas de la carpetilla del disco “The Spirits Of Our Ancestors” (Verve, 1992).

 
La composición African Cookbook interpretada por Randy Weston, al piano, y la orquesta dirigida por Hale Smith, formada por Benny Bailey (trompeta), Benny Powell (trombón), George Lewis (trombón), Talib Kebwe (saxo alto, saxo soprano y flauta), Sahib Shihab (saxo soprano y saxo barítono), Sam Kelly (percusión), Wilbur Little (contrabajo), Clyde Lucas (batería), en el Montreux Jazz Festival del verano de 1985.

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Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

2 Comentarios
  • doctorsientetebien58@hotmail.com'
    Julián Vicente González Bueno 18:59h, 13 noviembre Responder

    Interesantísimo artículo, como de costumbre. Muchas gracias.

    • Ricardo Arribas 18:11h, 14 noviembre Responder

      Gracias a tí, Julián Vicente. Ese feedback es un tesoro para mí.

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