Herbie Hancock
Artículo de • Publicado el 27/08/2017

San Sebastián 2017: Herbie Hancock Quintet

Reseña del concierto del Herbie Hancock Quintet, integrado por Terrace Martin, Herbie Hancock, Lionel Loueke, James Genus y Vinnie Colaiuta, celebrado el día 24 de julio de 2017 en el Auditorio del Kursaal, en el marco del Festival de Jazz de Donostia/San Sebastián - Heineken 52 Jazzaldia.

El 24 de Julio sólo vi un concierto. Tenía previsto otro pero era al aire libre, el tiempo estaba muy desapacible y yo seguía con mis problemas pulmonares, así que decidí no arriesgarme a empeorar y me fui a hartarme de pintxos en una de los típicas tabernas donostiarras. Estaba contento por lo vivido unas horas antes en el Auditorio del Kursaal, donde a las 18:38 (según mi reloj) hicieron su aparición los músicos del Herbie Hancock Quintet: Terrace Martin (saxo alto, teclados, vocoder), Herbie Hancock (piano, teclados, keytar, vocoder), Lionel Loueke (guitarra), James Genus (bajo eléctrico) y Vinnie Colaiuta (batería).

Herbie Hancock Quintet en el Festival de Jazz de Donostia/San Sebastián

El quinteto de Herbie Hancock en el escenario de Festival de Jazz de Donostia San Sebastián Heineken 52 Jazzaldia.

¡Herbie Hancock! ¿Qué decir de este hombre? Pues que es otra “leyenda viva”, del mismo calibre que su amigo y frecuente colaborador Wayne Shorter, de quien hablábamos por aquí el otro día. Y lo que hacía la cosa más interesante era que Hancock venía acompañado nada menos que por Terrace Martin, uno de los “gurús” de la música negra actual, productor del exitoso “To Pimp A Butterfly” de Kendrick Lamar. Martin ha producido también lo último de Robert Glasper, y va a ser el productor del próximo disco de Herbie Hancock, según el propio Herbie anunció durante el concierto. Se ve que Hancock quiere volver por la puerta grande, y para ello se ha buscado al productor más “in” del momento. Pero claro, una cosa es querer y otra es poder. Por lo que pudimos ver en San Sebastián, Hancock puede. Y no es que el concierto se apartara de lo habitual, volvieron a sonar los mismos clásicos de siempre. Es una cuestión de actitud. Las sonrisas y los asentimientos de cabeza con que Martin respondía a las intervenciones de Hancock son buena prueba de que el mítico teclista está vivo y dispuesto a dar guerra de nuevo. A sus 77 años (aunque aparenta quince menos), ha sido estupendo verle tocar con tanta energía y convicción.

Junto a la estrella y a su nuevo productor (que actuó en el concierto como una especie de director en la sombra), teníamos a Lionel Loueke y sus soniditos funkys de guitarra, y al bajista James Genus, que es un portento y una auténtica dinamo rítmica, y estuvo fantástico durante todo el concierto. Por último, contábamos con la presencia a la batería de un sideman histórico: Vinnie Colaiuta, un tipo que ha trabajado con gente tan diversa como Frank Zappa, Joni Mitchell, Barbra Streisand, Sting, Chick Corea, Michael Bublé, Joe Satriani o el grupo de heavy metal Megadeth, por citar algunos. ¡Vamos, que es un batería todo-terreno! Desde luego, se recorre bien todo su kit dando golpes.

El concierto se inició en plan atmosférico con Hancock sacando sonidos siderales de su colección de teclados, pero pronto James Genus se puso manos a la obra para marcar un ritmo funky sobre el que Martin tuvo su primera intervención al saxo, secundada por él mismo a los teclados y por un primer solo de piano de Hancock. Lionel Loueke se marcó entonces un solo funky y vacilón vocal-guitarrero, acompañando sus notas a la guitarra con argumentos vocales en plan scat. Luego Martin volvió a intervenir al saxo, estableciendo una melodía pegadiza que sirvió de antesala a la primera gran demostración de que Hancock estaba con ganas, con un largo e intenso solo que empezó al teclado “Kronos” de Körg y culminó al piano.

Tras presentar a los músicos, Hancock nos dijo que iba a tocar un tema de la época de los “Head Hunters”. El elegido fue Actual Proof, del álbum “Thrust” de 1974. Tras la introducción y presentación del tema que hicieron Herbie y Terrace a los teclados, Hancock se marcó al piano un solo magnífico, lleno de inventiva armónica, con la única compañía de bajo y batería. Y después de una intervención de Loueke, turno para el solo brutal de James Genus, sacando oro rítmico de las cuerdas del bajo. Vuelta a la melodía del tema y turno final de lucirse para Colaiuta.

Terrace Martin del Herbie Hancock Quintet

Terrace Martin con el saxo alto.

En la siguiente canción la introducción corrió a cargo de Martin con el vocoder. Loueke presentó la melodía con la guitarra y Hancock se puso a… cantar. Con la voz modificada por otro vocoder, eso sí. Es que se trataba de Come running to me, del álbum “Sunlight” de 1978. Tras un solo de Loueke, Hancock se marcó otra poderosa intervención al piano, esta vez a base de recorridos longitudinales por el teclado. Y la cosa desembocó en una auténtica rareza: un dueto de vocoders entre Hancock y Martin. Mira tú, creo que es la primera vez en mi vida que veo un dueto de vocoders.

Secret Sauce comenzó con Lionel Loueke entonando un canto de estilo africano (también con la voz modificada… ¡aquí nadie canta con su propia voz!). El incansable Hancock volvió a embarcarse en otra larga disertación, primero con el piano y luego con el “Kronos”. Le siguió Martin con sus propios teclados y el vocoder nuevamente. Y tras un solo de Loueke, Martin cogió el saxo y tuvimos un intercambio de frases entre saxo y guitarra, al que terminó uniéndose Hancock en plan festivo con la keytar, para culminar el tema.

El concierto se cerró en primera instancia con otro clásico: el inevitable Cantaloupe Island, del disco “Empyrean Isles” de 1964. Aquí no teníamos la trompeta de Freddie Hubbard pero sí el saxo alto de Terrace Martin, que interpretó con él la famosa melodía. Luego Loueke se dejó de soniditos, le puso a su guitarra un sonido clásico y brillante, y se marcó un gran solo casi rockero como nunca le había visto hacer. Le respondió Hancock con otra demostración al piano que acabó enlazando bloques de acordes, y retomó Martin con un solo muy incisivo, su mejor intervención al saxo del concierto, para conducir el tema hacia su final.

Los músicos se hicieron de rogar, pero los estruendosos aplausos les convencieron para salir a tocar un bis. Empezaron a sonar las notas del clásico Chameleon, del mítico álbum “Head Hunters”, y me extrañó que nadie se pusiera en pie y empezara a bailar. ¡Aquello lo pedía! El que sí se puso en pie fue Hancock, para ejecutar un impresionante solo de casi diez minutos con la keytar, que finalizó haciendo virguerías a dúo con Loueke.

Total, que el concierto duró aproximadamente una hora y cincuenta minutos y fue un verdadero disfrute. Habrá que esperar con impaciencia ese próximo disco, con la producción de Terrace Martin. Si Hancock sigue con estas ganas…

© Alejandro Díaz, 2017
(fotos: Heineken 52 Jazzaldia)

Fragmento del concierto grabado por un aficionado:

Autor: Alejandro Díaz

Nacido en Gijón en 1973, lo del jazz le entró por un oído y, como todavía no le salió por el otro, es de suponer que sigue por ahí dentro, alojado en alguna parte de su cerebro (él asegura que es en la parte buena). Su vida carece de dirección, lo cual no le impide ser un apasionado de la música en directo y prodigarse en ofrecer opiniones directas sobre los conciertos que ve y los discos que escucha. Ustedes verán si le hacen caso, pero les advierto que el hombre es abstemio, y que además no le gustan ni el fútbol, ni los coches, ni los perros. Ya ven, una lindeza de tío. ¡Y encima escribe poemas!

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