Artículo de • Publicado el 29/03/2013

1920-1930: La modernidad al poder. 2) Algunas cosas quedaban atrás

Entrando el siglo XX la vida cotidiana de la sociedad norteamericana experimentaría cambios profundos dando paso al desarrollo de una balbuciente industria del ocio con un gran protagonismo de la música.

La tecnología aplicada al hogar empezaría a tener un notable impacto, EEUU irrumpe como una potencia mundial de primera magnitud después de la Primera Guerra Mundial, se produce un desarrollo económico sin precedentes, la sociedad norteamericana supera la moral victoriana imperante en décadas anteriores, empiezan a emitir las primeras emisoras de radio comercial, el gramófono entra en los hogares de clase media y el disco sustituye al piano, el automóvil se fabrica a gran escala, la jovencísima industria de Hollywood se impone y da el salto definitivo con las películas sonoras, la mujer consigue su derecho al voto, se fundan las primeras organizaciones obreras… Vamos a repasar algunas de estas novedades para contextualizar estos años que fueron decisivos para la historia de la música popular.

Nueva York, 1908. Tranvía a tracción animal

Nueva York, 1908. Tranvía a tracción animal

Las redes eléctricas empezaban a cubrir las áreas urbanas y en este ámbito se sustituía la luz de gas, keroseno o carburo por la novedosa bombilla eléctrica en la iluminación de los hogares y en las grandes avenidas comerciales de las principales ciudades. Por fin era normal que el alcantarillado formara parte de los planes urbanísticos. El transporte público en las ciudades dejaba de emplear energía animal, caballos y mulas, incluso humanos en casos de emergencia, que tiraban de los tranvías sobre railes. En el campo también los animales de tiro estaban siendo sustituidos por el tractor.

En 1917 muere Bufalo Bill, el último héroe de la legendaria conquista del Oeste. Warren G. Harding‬ gana las elecciones presidenciales en 1920 con una victoria aplastante, y pasa a la historia como el presidente del Gobierno más corrupto que tuvo nunca EEUU. En 1924 André Breton publica en París su Manifiesto Surrealista mientras Albert Einstein daba conferencias en las universidades de todo el mundo explicando su teoría de la relatividad.

Foto del desembarco en un puerto francés de un regimiento afroamericano en la I Guerra Mundial.

Foto del desembarco en un puerto francés de un regimiento afroamericano en la I Guerra Mundial.

Atrás quedaba una guerra sangrienta en Europa en la que había participado EEUU. Por cierto, con algunos regimientos negros en sus tropas regulares, incluidas sus respectivas grandes bandas de música compuestas por músicos afroamericanos, claro, y con piezas de ragtime en su repertorio.

En los teatros de Broadway, y por extensión en el resto de teatros de las grandes ciudades norteamericanas, la opereta había dejado paso a la moderna comedia musical. Entrando los años 20 estaban de retirada el ragtime, los espectáculos de los minstrels, las coon songs, los cilindros de cera de Edison, la pianola… La hegemonía de Tin Pan Alley como productora dominante de canciones de éxito y su influencia desde finales del siglo XIX en el dictado de los gustos estéticos populares empezaba a mostrar los primeros signos de una próxima decadencia.

Los grandes almacenes experimentaron un crecimiento espectacular, se convirtió en toda una institución la venta directa por correo que hacía llegar sus productos de cualquier naturaleza, gramofones, discos, pianos, o casas prefabricadas, a cualquier rincón de los EEUU.

‪Ya habían pasado más de 50 años desde la abolición de la esclavitud. En la década de los años 20s prácticamente ningún individuo afrodescendiente había conocido la esclavitud, para la nueva generación “aquello” era cosa de los abuelos, pero el racismo vivía años de vergonzosa expansión.

Escuela negra en Carolina del Norte a principios de los años 20.

Escuela negra en Carolina del Norte a principios de los años 20.

Las estadísticas sobre analfabetismo de la población afroamericana permitía cierto optimismo, se estaban reduciendo significativamente sus abrumadoras cifras: en 1870, cinco años después de la abolición de la esclavitud en los estados del Sur, el 89,9% de la población negra era analfabeta; en 1900 se redujo a la mitad, 44,5%; a principios de los años 20s era el 23% y la década acabaría con un 16,4%, de cada seis negros había uno que era analfabeto, aún un número demasiado alto teniendo en cuenta que el porcentaje de blancos nacidos en EEUU analfabetos se reducía al 1,6%, y el de inmigrantes europeos y asiáticos el 10,8%, la escolarización daba sus resultados a pesar de que continuaban plenamente vigentes el conjunto de leyes conocidas por Jim Crow Laws.

Esas leyes profundamente discriminatorias estaban redactadas con el principio de que blancos y negros eran iguales, pero debían estar separados, o sea, los negros separados del mundo de los blancos, este detalle complicaba en extremo la integración del afrodescendiente en la sociedad y además, entre otras cosas, las condiciones para el acceso al voto excluía a una inmensa mayoría de afroamericanos, la obligación de pagar un impuesto (poll tax) exclusivo para ejercer el voto y el deber de superar una prueba de escritura y un examen de ciertos conocimientos desanimaba a la inmensa mayoría de afrodescendientes, especialmente en los estados sureños, por lo que los políticos se preocupaban muy poco de un colectivo que no iba a darles votos. Históricamente el sistema de esclavitud había justificado la segregación por cuestiones obvias de estructura social, pero acabada la guerra y proclamada la abolición de la esclavitud en todos los Estados, esta segregación —que quedaba plenamente institucionalizada con las leyes Jim Crow— sólo se justificaba por razones pura y llanamente racistas.

Mujeres cortándose el pelo en una barbería masculina, que era lo único que había en los años 20

Mujeres cortándose el pelo en una barbería masculina, porque aún no habían peluquerías femeninas.

Para las nuevas generaciones de la sociedad blanca empezaban a quedar cosas atrás, por ejemplo el espíritu victoriano que con su rigidez había marcado la moral y costumbres de sus padres y abuelos. La nueva moda del vestir liberaba a la mujer de sus corsés, faldas largas hasta los pies y blusas abotonadas hasta el cuello y las muñecas. En los grandes almacenes el departamento de moda de ropa femenina para amplia la clase media ocupó un lugar preferente. No existían peluquerías femeninas, y las barberías masculinas se llenaban de mujeres jóvenes que iban a cortarse el pelo como un acto de rebeldía, siguiendo la moda impuesta por la progresista y elegante Irene Castle, un icono de la moda que debía su inmensa fama a la actividad como pareja de baile en escenarios de clubs y teatros musicales de Broadway, y a su solicitada dedicación como profesora de baile.

Tarjeta promocional de Victor de los discos con clases de baile impartidos por el matrimonio Vernon Castle.

Tarjeta de Victor para promocionar los discos con clases de baile grabados por el matrimonio Vernon Castle.

A ella y su primer marido se debe la gran popularidad del foxtrot, y con sus actuaciones con la orquesta de James Reese Europe —músico y compositor negro, pionero de la música afroamericana para orquesta aceptada por la sociedad blanca y asesinado por uno de sus músicos en 1919— liberó al baile de ritmos afroamericanos, como el ragtime, de su estigma de vulgaridad. La influencia del matrimonio Vernon Castle en las formas del baile popular de la época fue colosal, enseñaron a bailar a toda una generación. La media melena era vista por la moral victoriana como indecente, muchas mujeres se cortaban el pelo pero se hacían un postizo con el pelo que se cortaban para utilizarlo en las ocasiones en las que mostrarse con el pelo corto era demasiado transgresor.

Pero infinitamente más importante para la mujer fue otro hecho: nada más entrar en la década de los años 20s había logrado participar en la vida social en un plano teórico de igualdad con el hombre. Después de años de lucha, las mujeres habían conquistado el derecho al voto en todos los Estados. Al colectivo afroamericana aún le faltaría aproximadamente medio siglo para conseguir los mismos derechos.

La prosperidad económica impulsada por una industria en pleno desarrollo y los adelantos tecnológicos aplicados a la vida cotidiana aumentaron la confianza del norteamericano medio en que las cosas se estaban haciendo bien, y la conciencia de que su país se había ganado una posición de primer orden como potencia mundial impregnaba de optimismo a la amplia clase media blanca, con la misma intensidad que crecía la frustración de la clase trabajadora negra que se sentía tan norteamericana como la que más y no veía mejorar su condición a pesar de su masiva incorporación en el tejido productivo que enriquecía al país y de su participación en primera línea de la guerra en Europa, en donde pudieron comprobar que el trato recibido de los blancos europeos no tenía nada que ver con el de sus compatriotas blancos en su país.

Fuentes de agua separadas para blancos y negros en los años 50.

Fuentes de agua separadas para blancos y negros. Foto de principios de los años 50.

A lo largo de los artículos de esta serie de recortes se menciona a menudo la diferente realidad que vivían negros y blancos en general, cuando uno lee documentación de esta época salta a la vista que unos y otros interpretaban su circunstancia de manera muy diferente, sobre todo porque los ámbitos separados en los que blancos y negros desarrollaban sus actividades tenían unas fronteras muy definidas compartiendo muy pocas cosas, una histórica brecha entre ambos colectivos condicionaba totalmente su relación y sus respectivos roles en la sociedad, a pesar de que les unieran ciertos aspectos importantes, como el de ser norteamericanos, por ejemplo. Por supuesto la clase dominante blanca era la que dictaba el rol del negro en la sociedad, y definitivamente no le tenía reservado el mejor papel. El burdel era de los pocos territorios comunes que transgredía esos límites entre ambos colectivos, Billie Holiday decía con conocimiento de causa que “los burdeles eran los únicos lugares donde se encontraban blancos y negros con naturalidad, sin atisbo de racismo” —aunque debe recordarse que en el barrio de prostitución de Storyville en Nueva Orleans activo hasta 1917, el más famoso de EEUU, los negros tenían prohibida su entrada como clientes en cualquier local—, y el jazz , con más o menos dificultades, estaba creando nuevos espacios compartidos socialmente mejor aceptados.

A la década de 1920 a 1929 es frecuente nombrarla como “Los locos años veinte” o “Los felices veinte”, pero yo prefiero otra de las diferentes denominaciones, “The Jazz Age” (La Era del Jazz), y a partir de ahora, en los próximos recortes, voy a intentar describirla. Señores y señoras… ¡empieza el espectáculo!

© Tocho 2013

 
1920-1930: La modernidad al poder (links a los capítulos publicados)
1) Introducción
2) Algunas cosas quedaban atrás (es la página donde estás ahora)
3) Minstrels y coon songs, una caricatura lamentable (I)
3) Minstrels y coon songs, una caricatura lamentable (y II)
4) Tin Pan Alley, fábrica de éxitos (I)
4) Tin Pan Alley, fábrica de éxitos (II)
4) Tin Pan Alley, fábrica de éxitos (y III)

 

Autor: Carles "Tocho" Gardeta

Nacido en Barcelona de toda la vida, varón de 1,78 mt de altura y de complexión normal. Especialista en proyectos sin futuro y en producciones totalmente improductivas. Entre sus numerosas habilidades se cuentan las de montar en bicicleta, comer con cubiertos o hacer click con el mouse. Perdidamente enamorado de la música cultiva el vicio de escribir sobre ella, a pesar de entrar en conflicto con su admirado Frank Zappa respecto a lo que este dijo sobre lo de escribir sobre música, que es tan absurdo como bailar sobre arquitectura.

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