Artículo de • Publicado el 01/11/2013

1920-1930: La modernidad al poder. 4) Tin Pan Alley, fábrica de éxitos (II)

Breve cronología de los cuarenta años de hegemonía de Tin Pan Alley en la música popular, desde sus orígenes a su decadencia en la postrimería de los años 20, y algunas claves fundamentales del negocio.

El espíritu de Tin Pan Alley

El éxito de las compañías de Tin Pan Alley se debía al espíritu comercial que las regía, se valoraban las ventas por encima de cualquier otra cosa, y cómo consecuencia muchas de sus canciones eran saga de otras que habían sido éxitos comerciales y, a pesar de la singularidad de cada editorial, la línea estética de las diferentes compañías era sustancialmente homogénea y estandarizada, sentían muy poca atracción por los inventos, a pesar de que estaban muy atentos a los que surgían a su alrededor. En lo que sí los editores eran muy osados era en las técnicas de promoción, y en este campo una buena idea era copiada enseguida por el resto. Quizás la característica principal de la música popular que se producía en Tin Pan Alley es que era música urbana y comercial.

Irving Berlin, ruso de nacimiento y uno de los compositores y letristas más destacados de las editoras de Tin Pan Alley.

Irving Berlin, ruso de nacimiento y uno de los compositores y letristas más destacados de las editoras de Tin Pan Alley.

Irving Berlin, uno de los compositores, letristas y empresarios de más peso en la historia de Tin Pan Alley a pesar de que no sabía tocar el piano nada más que con un dedo de cada mano, había redactado un conjunto de reglas que regían la producción de Tin Pan Alley en el siglo XX, algunas de ellas eran que la melodía musical debe estar dentro del rango de voz del público medio; las letras deben ser apropiadas para poder ser cantadas indistintamente por hombres y mujeres, el púbico de ambos sexos querrá comprar y cantar estas canciones; el título debe ser sencillo y fácilmente memorizable y debe estar explícito en la canción, enfatizado y acentuado cuantas más veces mejor; la letra debe contener ideas, emociones o cosas conocidas por todo el mundo; la canción debe ser simple; el autor debe considerar su trabajo cómo un negocio. Este último punto era el que acababa de dar consistencia a todos los demás, se podía violar alguna de las reglas anteriores, pero esta última no.

Sus cerebros se esforzaban en producir música lo más comercial posible, aplicando fórmulas que sabían eran las mejor aceptadas por el público, coon songs, canciones cómicas, baladas románticas y sentimentales por un tubo —en la década de los 20s se empezó a llamar “balada” a este tipo de melodía cantada acompañada por una instrumentación ensoñadora, simple y algo aburrida, especialidad de Tin Pan Alley—, y composiciones para espectáculos musicales: primero para los minstrels, teatro de vodevil y opereta, después para los grandes musicales de Broadway, y finalmente para Hollywood.

Una cronología, para situarse

Se escribió muchísima balada sentimental, pero también canciones cómicas, música y libretos para la opereta, marchas, valses, coon songs… y absorbieron también el ragtime, el blues, el tango, el jazz… Las editoras procuraban diversificar sus productos. Eran cómo una esponja con cualquier cosa de la periferia de Tin Pan Alley que tuviera eco popular. La siguiente cronología comentada de los años dorados apunta en esa dirección (sus protagonistas están destacados en negrita):

1891

WitmarkSonsM. Witmark & Sons, una de las empresas editoras más jóvenes y emprendedoras de música popular de Nueva York, con sólo cuatro años de existencia, es la primera en trasladarse a la calle 28. Con los Witmark empieza el fenómeno de concentración de editoras en ese pedazo de calle.

1892

AfterTheSe produce el primer éxito masivo de una canción de Tin Pan Alley, “After the Ball”, una balada a tiempo de vals con una letra la mar de sentimental que vendió más de un millón de copias, e inauguró un género que sería la especialidad de estas editoras y que fue muy duradero: la balada sentimental, de tradición musical europea pero con argumentos americanos, claro. Este género desatascó los lacrimales del país, cuanto más hacía llorar, más éxito tenía. Otro género que Tin Pan Alley vendía muy bien estos años era el de la canción cómica, que en parte compensaba de tanta lágrima colectiva.

1894

El nombre de “Tin Pan Alley” se menciona por primera vez en un periódico.

1896

AllCoonsEn este año M. Witmark & Sons da en la diana publicando “All Coons Alike To Me”, de Ernest Hogan, un autor free lance que negoció los derechos de publicación con la editora. A partir de ahí se escriben y publican cientos de coon songs hasta la decadencia del género en los años 20.

1897

HarlemRagOKUna de las editoras más importantes de Tin Pan Alley, Jos W. Stern Music publica “Harlem Rag”, una composición instrumental para piano que Tom Turpin había compuesto cinco años antes en St. Louis. Es el primer ragtime publicado de un compositor afroamericano. Aquella música que se cocía desde hacía unos años en el Medio Oeste entra en Nueva York y con el impulso de Tin Pan Alley en poco tiempo es el género más popular de los EEUU. (se puede escuchar en http://www.perfessorbill.com/covers/harlemrg.htm)

1899

Compañía de minstrels blackfaces al completo.

Compañía de minstrels blackfaces al completo.

La proliferación de minstrels más o menos profesionales es tal que la compañía editora M. Witmark & Sons organiza un lucrativo departamento dedicado específicamente a este tipo de espectáculos. En sus establecimientos se pueden comprar canciones, orquestaciones, disfraces, uniformes para la orquesta, maquillaje para los blackfaces, panderetas, diálogos cómicos, etc, cualquier cosa necesaria para un minstrel show, sólo faltaba el vagón de tren para sus desplazamientos.

Este mismo año una pequeña editora de Missouri, totalmente ajena al entorno de Tin Pan Alley, publica en St. Louis la pieza para piano “Maple Leaf Rag” que había compuesto hace un par de años Scott Joplin, y es un bombazo increíble. El ragtime clásico de piano empieza su triunfal andadura comercial con paso decidido.

La primera portada con la hoja de arce aquí mostrada es la edición que se ha convertido en un icono del ragtime, la pequeña foto de Scott Joplin en ediciones posteriores desaparecería porque la presencia de un afroamericano era un verdadero inconveniente para su aceptación por el gran público blanco. La portada del centro es la original de la primera edición de 1899. La última es la edición de “Maple Leaf” con letra para ser cantada, obsérvese la ilustración de ese inquietante hombre-mono.

La primera portada con la hoja de arce aquí mostrada es la edición que se ha convertido en un icono del ragtime, la pequeña foto de Scott Joplin en ediciones posteriores desaparecería porque la presencia de un afroamericano era un verdadero inconveniente para su aceptación por el gran público blanco. La portada del centro es la original de la primera edición de 1899. La última es la edición de “Maple Leaf” con letra para ser cantada, obsérvese la ilustración de ese inquietante hombre-mono.

1903

BabesInToyAprovechando el éxito reciente de la fantasiosa opereta “El Mago de Oz” estrenada en Chicago con la que Tin Pan Alley no había tenido nada que ver, M. Witmark & Sons (otra vez ellos) encargan una cosa de ambiente parecido al talentoso y conocido compositor, músico y director de orquesta Victor Herbert, de origen y sólida formación europea que había conseguido la nacionalidad norteamericana y que tenía un bien ganado prestigio en el ámbito de la música clásica. Este responde al encargo con la opereta extravagante “Babes in Toyland” (“Nenes en el país de los juguetes”), de gran éxito, con varias canciones que se venden de manera fenomenal.

Herbert es uno de los gigantes de la cultura popular norteamericana. Su influencia es decisiva para el surgimiento de la opereta norteamericana hasta entonces a remolque de la europea (a los españoles nos dio por la zarzuela), él es maestro y modelo para los autores norteamericanos más jóvenes, y en la creciente oferta teatral de Broadway los tres tipos de opereta —la seria, la extravagante y la cómica— superan el éxito de otros géneros escénicos.

El principal abastecedor de este tipo de materiales musicales es Tin Pan Alley y su idilio con Broadway iba a ser duradero. En el momento más deslumbrante del Broadway de los años 20s había cerca de ochenta teatros que estrenaban unas doscientas cincuenta producciones anuales. Eso son muchas canciones.

1907

Gladiolus2OK“Gladiolus Rag” y “Searchlight Rag” fueron las dos primeras composiciones que el grande del ragtime Scott Joplin publicó en Tin Pan Alley

El conocido autor de ragtime Scott Joplin se traslada a Nueva York, y para la publicación de sus nuevos trabajos firma con la editora de Jos W. Stern, una de las editoras de Tin Pan Alley tradicionalmente receptivas a la música de autores afroamericanos que con este fichaje lleva al punto más alto su prestigio como editor de ragtime. El ragtime se afianza como la música preferida de los norteamericanos, su popularidad en constante aumento no parece tener límites, la síncopa se ha adueñado del escenario musical en el que se despierta una desmedida afición por el baile.

1911

AlexanderRagEl ragtime está tremendamente en boga, y el compositor novel que llegaría a ser uno de los más influyentes de Tin Pan Alley, Irving Berlin, es el autor este año de un ragtime orquestado y cantado que resulta un enorme exitazo mundial, el “Alexander’s Ragtime Band”, una entusiasmante invitación a añadirse a la alegría del ragtime, y el público le otorga el título de Rey del Ragtime, superando en mucho la fama que disfrutaba hacía años Scott Joplin desde su “Mapple Leaf Rag”. Por cierto que se sospecha que “Alexander’s Ragtime Band” está copiado en parte de un proyecto inacabado que Joplin había presentado tiempo atrás a la agencia.

No parece muy correcta la aplicación de la etiqueta “ragtime” con la que se comercializó esta canción, sin ir más lejos el musicólogo David Ewen escribe en su “Tin Pan Alley, the golden age of American popular music”:
«Sin embargo, “Alexander’s Ragtime Band” no es una canción de ragtime en absoluto, excepto por el uso de la palabra en el título y el único uso de la síncopa en la palabra “just” en el estribillo. Se trata esencialmente de música de marcha, con interpolaciones de toques de corneta y una cita al “Swanee River” de Stephen Foster.»

Aunque fuera un invento importado de la parte más alejada del Medio Oeste, la cantidad de ragtimes que se publicaron en Tin Pan Alley fue enorme. La síncopa alcanzó su pico más alto de popularidad con el ragtime, hasta el punto que en Tin Pan Alley la canción ragtime usurpó la posición imperial que ocupaba la balada. Los primeros éxitos del ragtime pianístico quedaron semiolvidados, y el fabuloso éxito del ragtime canción de Tin Pan Alley aportó al gran público una noción confusa de lo que era el ragtime original.

1912

MemphisBSe hunde el Titanic, y con él su orquesta, bien podría haber sido tocando un ragtime de Tin Pan Alley, pero parece ser que no fue así. En otro orden de cosas más felices, un político local de Memphis que quería mejorar su imagen ante la comunidad afroamericana, le encargó una canción para sus mítines a W.C. Handy, el músico que más tarde reivindicaría ser el padre del blues, y este escribió una canción inspirado musicalmente en lo que había escuchado en sus desplazamientos por el Sur en sus andanzas con una compañía negra de variedades. Luego Handy escribió una versión instrumental de esa composición que titularía “The Memphis Blues”, era más un ragtime que un blues, de hecho el subtítulo del cuaderno lo describe cómo “A Southern Rag” (“Un rag sureño”). Este fue el primer blues publicado en partitura [arriba, imagen de la primera edición], anteriormente se habían publicado cuatro o cinco canciones con la palabra “blues” en su título, pero formalmente estaban lejos de serlo.

Una agencia de Tin Pan Alley le compró los derechos de la canción a W.C. Handy, puso una nueva letra, la publicó, puso en marcha su maquinaria comercial y consiguió de esa canción el primer blues de éxito masivo.

1913

TangoOKTriunfa el tango argentino “El Choclo”, y la tangomanía irrumpe con una fuerza imparable en los salones de baile neoyorquinos para quedarse muchos años. Tin Pan Alley se apunta a la moda inmediatamente, y publica una música sucedánea que vende cómo tango, y ese será el tango que se extenderá por todo el país. Los mismos autores que estaban escribiendo ragtime se ponen a hacer tango, y sale un híbrido que vende muy bien, “Tango Rag” [imagen al lado], “Everybody Tango” o “Chicken Tango” son algunos de los “tangos” de éxito.

Las editoras no eran muy rigurosas en el etiquetado de su música, por ejemplo, en los momentos de apogeo del tango se publicó la romanza rusa a ritmo de vals “Otchi Tchornie” (así más o menos se pronuncia en español, seguro que la conoces, más rusa imposible) que se haría conocidísima en todo el mundo, pero Tin Pan Alley lo promocionaba cómo “famoso tango ruso”. Si colaba, colaba. La percepción del público en general sobre las fronteras entre los géneros de origen negro —jazz, syncopated music, ragtime, blues, hot jazz, coon songs, honky tonk, boogie woogie…— eran inevitablemente muy confusas y Tin Pan Alley no ayudaba demasiado a distinguirlas, convertían cualquier tipo de música en música de Tin Pan Alley, sinónimo de música comercial.

1916

AmericaSeeCole Porter estrena su primera producción en Broadway, “See America First”, el subtítulo la califica de ópera cómica patriótica, y es un fracaso, apenas aguanta dos semanas en cartel. Frustrado viaja a Paris a aprender música. No volverá a repetir la experiencia en Broadway hasta pasados doce años, y será uno de los más grandes nombres de la música popular norteamericana.

A estas alturas si una obra logra mantenerse seis meses en un teatro de Broadway, tiene garantizado el éxito en todo el territorio nacional. Grandes producciones de Broadway llegan a tener media docena de compañías representando la obra por todo el país. Si en vez de éxito es un exitazo entonces también triunfará en Europa. Naturalmente en esos musicales hay más de una canción de éxito, y eso es una promoción espectacular para la venta de partituras.

1917

Los muchachos de la Original Dixieland Jazz Band.

La Original Dixieland Jazz Band.

Una banda de cinco muchachos blancos, no muy preparados, de Nueva Orleans irrumpen en Nueva York con una música excéntrica e insolente de ritmos dislocados que entusiasma al público, la Original Dixieland Jazz Band. Logran grabar y, a pesar de que la crítica de la época la califica de música propia de bárbaros poco evolucionados, son un bombazo comercial. Tin Pan Alley nunca hubiera apostado por una cosa así, pero las discográficas sí porque estaban enfrascadas en una dura competencia creando nuevos mercados y eso las obligaba a un grado más de osadía.

1920

CrazyBOKÉxito tremendo e inesperado de Mamie Smith, ella es la primera voz negra que graba blues, una de esas primeras grabaciones fue “Crazy Blues” y supuso un negocio de millones de dólares para el pequeño sello discográfico Okeh, especializado en música folkórica y tradicional de comunidades minoritarias. El representante artístico de Mamie Smith, el editor afroamericano Perry Bradford que le compuso el “Crazy Blues”, tenía sus oficinas en Times Square, en el entorno de Tin Pan Alley, pero esta vez no fue necesaria ninguna de esas agresivas campañas de difusión características de las editoras que se explicarán en el próximo capítulo, porque la popularidad que consiguió con la venta del disco no podía superarse de ninguna manera.

1922

Noble Sissle y las chicas del coro de "Shuffle Along".

Noble Sissle y las chicas del coro de “Shuffle Along”.

Se estrena en Broadway la revista musical “Shuffle Along” cuyas canciones publica Tin Pan Alley, con música de Noble Sissle y Eubie Blake, producción, dirección, coreografías, vestuario, cantantes, músicos, cómicos… todos negros, rezumando jazz afroamericano, incluido blues y gospel, por los cuatro costados, y con un gusto muy alejado del humor grosero y las toscas payasadas de los minstrels shows, que era lo que estaba acostumbrado a ver el público blanco cuando asistía a un espectáculo con negros en el escenario. Obtiene un éxito colosal —parte del éxito se debe a las lindas bailarinas que dejan fascinado al público masculino— y marca el nuevo estilo que perdurará más de cincuenta años en los musicales de Broadway.

Octavilla promocional de la obra de Broadway “Oh, Lady Be Good” en la que también se presentaba el tema “Fascinating Rhythm” de los hermanos Gershwin. El muchacho de la derecha es Fred Astaire en 1924.

Octavilla promocional de la obra de Broadway “Oh, Lady Be Good” en la que también se presentaba el tema “Fascinating Rhythm” de los hermanos Gershwin. El muchacho de la derecha es Fred Astaire en 1924.

George Gershwin es uno de los primeros autores de Tin Pan Alley en entender las posibilidades de esta nueva música, toma nota de lo que escucha en las iglesias negras y en los clubs de Harlem, y escribe composiciones de naturaleza jazzística que ayudan a difundir el jazz masivamente con títulos cómo “Lady Be Good”, “Fascinating Rhythm”, “I Got Rhythm” y tantos otros éxitos internacionales cargados de swing.

El jazz irrumpe en Broadway con una vitalidad desbordante, pero cómo de costumbre, el nuevo género será pasado por la batidora y filtrado sin compasión por las editoras de Tin Pan Alley y, cómo no, obtendrá una aceptación masiva. Para la inmensa mayoría de la sociedad el jazz es eso, a pesar de que es un jazz que tiene muy poco que ver con el de Nueva Orleans. El jazz se infiltra en la producción de Tin Pan Alley que aumenta la expresividad de su lenguaje musical con el pulso rítmico, las métricas cambiantes, las acentuaciones, la coloración, el intervalo blue, y la elaborada armonía del jazz. El ragtime ha asentado la síncopa en la música popular norteamericana, con veinte años dando guerra, y ahora le ha llegado la hora del retiro apretado por su sucesor, el jazz.

1924

RhapsodyBGeorge Gershwin, con 26 años, compone bajo encargo la pieza sinfónica para piano y orquesta “Rhapsody in Blue”, con explícitas influencias del jazz y del blues, y también de la música judía. La gran esperanza blanca de Tin Pan Alley empieza a consolidarse como en uno de los autores norteamericanos más importantes del siglo XX. Esta pieza es música de concierto y, fiel a los principios de Tin Pan Alley, aspira a ser popular, y efectivamente lo consigue.

El convencimiento de que en la música negra no hay nada aprovechable, porque es música atávica que sólo puede gustar a negros de baja condición, va dejando de estar compartido de manera tan unánime por una sociedad que empieza a manifestar tímidos síntomas de superación de unos prejuicios racistas alimentados durante varios siglos. Esto no significa que dejara de seguir creciendo el número de afiliados al Ku Klux Klan, ni que redujera su violenta actividad racista, que por aquellos años era especialmente agresiva.

1927

Escenografía de uno de los actos del musical “Show Boat” con la compañia al completo.

Escenografía de uno de los actos del musical “Show Boat” con la compañia al completo.

Se estrena en Broadway “Show Boat”, el musical escrito por Jerome Kern y Oscar Hammerstein II, ambientado en el río Mississippi, basado en un best seller literario, que estará año y medio en cartel, un total de 572 representaciones. Artistas blancos y de color comparten escenario. En el argumento se aborda el conflicto racial, la intención de sus autores es la de encarar el asunto de una manera seria y creíble. Nada que ver con el tratamiento de los minstrels. Para esta obra se escribió el celebrado “Old Man River”, mucha más gente de lo que pensamos cree que es una vieja canción tradicional afroamericana. La opereta de tradición europea se convirtió con relativa rapidez en un género pasado de moda, y cedió su lugar a la moderna comedia musical americana.

JazzSingerOK1En octubre se estrena “The Jazz Singer” dirigida por Alan Croslan y Al Jolson de protagonista, la primera película larga con unos minutos de diálogo sonoro que obtiene un éxito espectacular. El cotizado cantante de Broadway Al Jolson, su actor protagonista, aumenta su fama y será una estrella mundialmente conocida.

El gramófono ya está ampliamente implantado en los hogares norteamericanos. Por fin se comercializan aparatos de radio fáciles de usar y empieza a funcionar la primera cadena de emisoras que cubre todo el país, al poco serán dos, y la cosa va tomando un impulso impresionante. Pintan bastos para la venta de partituras, nada cómo la emoción de ver la peli, escuchar su voz en la radio, o en el tocata una y otra vez.

1929

Fotograma de la película “Black and Tan Fantasy”

Fotograma de “Black and Tan Fantasy”

Duke Ellington protagoniza en Hollywood una película corta con argumento, “Black and Than Fantasy”, en la que hace de Ellington e interpreta varios números con la orquesta del Cotton Club, de Harlem. De Harlem, no de Broadway, algunas cosas habían cambiado, a pesar de que en la peli no faltan gags del más rancio estereotipo racista. El jazz negro alcanza una cota de popularidad que cinco o seis años atrás era inimaginable, y seguirá aumentando en los siguientes años, pero Tin Pan Alley no participará en esta fiesta.

Warner Bros compra, entre este año y el siguiente, tres de las grandes compañías editoras de Tin Pan Alley, que es lo mismo que decir tres de las más grandes del mundo: Witmark, Remick y Harms (M. Witmark & Sons; Jerome H. Remick & Co; T.B. Harms & Francis, Day, & Hunter, Inc.) Otras compañías de Hollywood seguirán el ejemplo fagocitador con otras empresas editoras.

El negocio es el negocio

Interior de la tienda de Carl Fisher Music Publisher.

Interior de la imponente tienda de Carl Fisher Music Publisher dedicada a vender partituras, en pleno centro de Nueva York, alrededor de 1920.

A principios de siglo la producción de música popular en EEUU se centralizaba en Tin Pan Alley, también habían editoras en otras ciudades, pero prácticamente las de Nueva York monopolizaban el mercado, allí se escribían muchas canciones de existencia fugaz, pero otras fueron inmortales. Las editoras tenían compositores y letristas en plantilla fija, pero también compraban canciones a autores independientes.

Las empresas de Tin Pan Alley eran una factoría polivalente, se componía bajo encargo desde música para las grandes obras de Broadway hasta himnos para clubs deportivos, y por el camino música funcional para eventos privados, sea una boda, una inauguración, un homenaje personal, una celebración de empresa, etc, que probablemente sólo sonaría un día.

Las partituras se vendían al público en diferentes lugares además de las impresionantes tiendas con aspecto de librerías pertenecientes a las mismas editoras que hacían las veces de distribuidor para minoristas de todo tipo y que cubrían las principales ciudades de todo el país, grandes almacenes urbanos, establecimientos de instrumentos musicales, pequeños drugstores, vestíbulos de teatros, librerías, etc.

Otra vista de la misma tienda.

Otra vista de la misma tienda. Ese es el piano que se disputaban los diferentes pianistas cantantes para promocionar canciones, tal como se explicará en el siguiente capítulo.

En 1907, los estrechos márgenes y la alta competencia entre editoras provocaron un verdadero problema estructural en el sector a causa de una salvaje guerra de precios. Las tiendas propiedad de una editora con central en Nueva York empezaron a vender sus partituras a 15 centavos, cuando el precio estándar era de 40 a 50 centavos (el precio de una docena de huevos). En esta competencia otra tienda lo bajó a 6 centavos.

Estas estrategias desestabilizaban todo el negocio, cundió la alarma, cinco de las más grandes editoras de Tin Pan Alley se pusieron de acuerdo para mantener los precios y se organizaron para crear una potente cadena de tiendas, la American Music Stores, Inc., pero eso no inmutó lo más mínimo a las dos editoras/distribuidoras rebeldes, hasta que algunas editoras de Tin Pan Alley acordaron vender sus partituras a 1 centavo en una tienda propiedad de una de las editoras, con el compromiso de los restantes editores de suministrarle el número necesario de partituras mientras durara la agresiva guerra comercial.

El día que se anunció en los diarios la oferta de partituras a 1 centavo, una multitud se agolpó a la entrada para comprar partituras a aquel precio tan reventado. Simultáneamente una docena de tipos contratados por Tin Pan Alley montaron un follón en las dos tiendas rebeldes, exigiendo que les vendieran las partituras también a 1 centavo, y en el barullo acabaron empujando a las vendedoras, rompiendo accesorios y pisoteando las partituras que habían tirado por el suelo, con un comportamiento más vandálico que otra cosa. Tin Pan Alley podría haber pensado en algún otro método más elegante, pero no más efectivo. Al día siguiente esas tiendas volvieron a aplicar unos precios más aceptables por las grandes editoras. De momento problema solventado, pero… eso sueno a prácticas monopolistas ¿no?

Tienda de una pequeña ciudad californiana, Los Gatos, en 1908. En este tipo de tiendas se podía encontrar cualquier cosa relacionada con la música: partituras, fonógrafos, cilindros de cera (al disco aún le faltaban dos años para empezar a ser comercializado), rollos de pianola, instrumentos, recambios... con servicio de mantenimiento y reparación de pianos y órganos. Obsérvese el palo plantado delante de la tienda para atar al caballo.

Tienda de una pequeña ciudad californiana, Los Gatos, en 1908. En este tipo de tiendas se podía encontrar cualquier cosa relacionada con la música: partituras, fonógrafos, cilindros de cera (al disco aún le faltaban dos años para empezar a ser comercializado), rollos de pianola, instrumentos, recambios… con servicio de mantenimiento y reparación de pianos y órganos. Obsérvese el palo plantado delante de la tienda para atar al caballo.

La cuestión es que los precios no se estabilizaron hasta años más tarde y esa guerra provocó que muchas tiendas minoristas no pudieran resistir con márgenes comerciales tan ajustados, además algunas imoprtantes editoras de Tin Pan Alley se asociaron para crear un par de grandes cadenas de tiendas distribuidas por las principales ciudades. En 1920, siete de las más grandes compañías editoras de Tin Pan Alley controlaban el 80% del negocio nacional de la publicación y venta de partituras, y tuvieron que defenderse ante el Departamento de Justicia de la acusación formal de monopolio.

Para que la producción fuera rentable era necesario escribir más rápido y producir más, lo que lógicamente afectaba la calidad media de sus productos, las editoras habían asumido que sus canciones durarían cuatro días, no escribían música pensando en hacer música inmortal, al contrario, era interesante que el consumidor se cansara pronto de la canción para que comprará otra nueva, y cuanto más rápido se cansara de esta, mucho mejor. Eso se tenía que hacer con cuidado, desde las influyentes columnas de los periódicos no faltaban las críticas a la creciente baja calidad de la producción de Tin Pan Alley, a pesar de eso Tin Pan Alley no tenía competencia en el dictado de los gustos musicales del país, hasta que en la década de los años 20s la industria del disco cambió radicalmente las costumbres del consumo de música popular.

La partitura

Las editoras de Tin Pan Alley fueron sofisticando el aspecto de los cuadernos de partituras, y ya en el siglo XX acostumbraban a tener portadas con diseños tipográficos muy atrevidos y llamativas ilustraciones a varios colores con un lenguaje sencillo que atraía  la atención del consumidor y quedaba en su memoria con mucha facilidad. Sus diseñadores exprimían al máximo las posibilidades de la impresión industrial, incluso se publicaron cuadernos con el papel perfumado.

El innovador y nada tímido lenguaje gráfico de estas creativas portadas proporcionó a la música popular, por primera vez, una imagen visual, y era potente. Las discográficas tardaron mucho en explotar la imagen de las portadas, los discos venían sencillamente en una bolsa de papel troquelado que dejaba ver la etiqueta del disco.

El primer disco con cubierta de cartón ilustrada fue una idea de Columbia en 1939, es curioso que las discográficas tardaran tanto en darse cuenta del potencial comercial de dotar a la música de una imagen visual y no hubieran seguido el ejemplo de Tin Pan Alley desde el principio.

Portada de una coon song que fue un exitazo popular en 1901, impresa a dos colores, con osada tipografía integrada en la ilustración, y fotografía del cantante que había hecho conocida la canción y que podía cambiar con la edición.

Portada de una coon song que fue un éxitazo popular en 1901, impresa a dos colores, con osada tipografía integrada en la ilustración, y fotografía del cantante que había hecho conocida la canción y que podía cambiar con la edición.

En la cubierta de los cuadernos de partituras lo más destacado siempre era el título de la canción, eso era lo más importante. En una tipografía más discreta pero bien visible el nombre del letrista y del compositor musical, siempre en este orden, alguna frase promocional, un sucinto subtítulo con el tipo de canción, una referencia al cantante que la había lanzado, a menudo con su foto de tamaño pequeño, y el logotipo de la compañía editora que no faltaba nunca.

La edición estándar era de tapas y cuatro páginas con la partitura musical de la canción con la letra (podían ser cuadernos con más páginas, y de una o varias canciones) impresas como las de toda la vida, para voz e instrumentos más populares, el piano era obligado, y también podían incluir arreglos para diferentes combinaciones instrumentales, dúos, tríos, bandas pequeñas, orquestas grandes, etc. Las editoras hacían ediciones especiales para repartir gratuitamente entre aquellos profesionales que consideraban interesantes para promocionar la canción, sin tanto colorín en la tapa y con un papel de inferior calidad.

Pero el éxito de una canción dependía fundamentalmente de la promoción de la que era objeto, sin promoción era imposible hacer triunfar una canción, para ello se realizaban agresivas campañas promocionales. Una mala canción no triunfaba ni con promoción, pero una buena canción sin promoción, tampoco.

La supervivencia de las editoras se basaba en conseguir dos o tres grandes éxitos comerciales al año cómo mínimo, y era muy arriesgado dejarlo al azar. De manera que seleccionaban con cuidado las canciones que serían promocionadas a lo grande. Las editoras importantes se empleaban a fondo y dedicaban todos sus recursos promocionales a no más de cuatro o cinco canciones al año, pero utilizaban diferentes grados de promoción con centenares. De eso y de otras cosas se hablará en la siguiente y última entrega del texto dedicado a Tin Pan Alley.

© Tocho 2013

 
Bibliografía consultada más relevante:
David Ewen – “Panorama of American Popular Music” © 1957, Prentice-Hall, Inc.
David Ewen – “The life and death of Tin Pan Alley – The Golden Age of the American Popular Music” © 1964, David Ewen
Timothy E. Scheurer – “American Popular Music vol. 1: The Nineteenth century and Tin Pan Alley”  © 1989, Popular Press
David Suisman – “Selling Sounds – The Commercial Revolution in American Music” © 2009, Harvard University Press

1920-1930: La modernidad al poder (links a los capítulos publicados)
1) Introducción
2) Algunas cosas quedaban atrás
3) Minstrels y coon songs, una caricatura lamentable (I)
3) Minstrels y coon songs, una caricatura lamentable (y II)
4) Tin Pan Alley, fábrica de éxitos (I)
4) Tin Pan Alley, fábrica de éxitos (II) (que es donde estás ahora)
4) Tin Pan Alley, fábrica de éxitos (y III)

 

Autor: Carles "Tocho" Gardeta

Nacido en Barcelona de toda la vida, varón de 1,78 mt de altura y de complexión normal. Especialista en proyectos sin futuro y en producciones totalmente improductivas. Entre sus numerosas habilidades se cuentan las de montar en bicicleta, comer con cubiertos o hacer click con el mouse. Perdidamente enamorado de la música cultiva el vicio de escribir sobre ella, a pesar de entrar en conflicto con su admirado Frank Zappa respecto a lo que este dijo sobre lo de escribir sobre música, que es tan absurdo como bailar sobre arquitectura.

No hay comentarios

Publica tu comentario