Artículo de • Publicado el 25/04/2011

Abbey Lincoln (2/4): conciencia social y jazz de vanguardia (años sesenta y setenta)

Abbey Lincoln dio inicio a los 60 participando en tres grabaciones para el sello Candid: una a nombre de Max Roach, otra firmada por Jazz Artists Guild y por fin otra a su nombre.

Madurez de un estilo: la etapa Candid

WeInsist

“We Insist: Freedom Now Suite” (Candid, 1960), de su entonces compañero sentimental, sirvió a Abbey para llevar hasta las últimas consecuencias su ruptura con la expresión vocal tradicional: en el célebre Triptych: Prayer/Protest/Peace, grabado a dúo con Roach, la cantante volcó toda su energía en la plasmación cruda y directa de las emociones sugeridas por el título del tema (se puede escuchar en Spotify). El resultado puede no ser excesivamente sutil pero impacta. Más allá de ese tema, y del trabajo de Abbey Lincoln en él, “We Insist: Freedom Now Suite” es un rotundo y hermoso toque de atención a la conciencia del oyente: en él el sufrimiento histórico de la gente de color en EEUU a manos del poder y el populacho blancos fue contestado con la fuerza de la justicia y la razón mondas y lirondas. Es, además, un magnífico pedazo de jazz que se desprende del hardbop en busca de nuevos horizontes expresivos; y una de las grandes obras de Roach. Esta no sería la última colaboración de Lincoln en grabaciones del baterista (como tampoco era la primera: en octubre de 1959 la cantante ya había participado en su “Moon Faced And Starry Night” –Mercury, 1960-, que no he tenido ocasión de escuchar).

NewportRebels

“Newport Rebels” del Jazz Artists Guild (Candid, 1960) reunió a algunos de los músicos que frecuentaban las grabaciones de Candid (Charles Mingus, Eric Dolphy, Roach, Abbey…) en una sesión tan sólida y atractiva como intrascendente en comparación con las otras dos que estamos comentando (se puede escuchar en Spotify). Lincoln participó en un tema del disco (T’ain’t Nobody’s Bizness If I Do).

StraightAheadFinalmente, “Straight Ahead” (Candid, 1961) llevó la desinhibida expresión vocal de Abbey a un nivel estilístico y expresivo nuevos, profundamente personales, sin necesidad de desbocarla por la desenfrenada senda transitada en “We Insist: Freedom Now Suite” (se puede escuchar en Spotify). Junto con algunos de los músicos habituales de la casa, Lincoln supo equilibrar su propio trabajo con los discretos pero cuidadísimos arreglos y las intervenciones solistas (que, al contrario que en “It’s Magic” y “Abbey Is Blue”, cobraron gran, aunque no omnipresente, importancia), fundamentalmente a cargo de un inspirado Coleman Hawkins (por cierto, un sorprendente colaborador de Candid en las tres grabaciones comentadas). “Straight Ahead” es una obra de madurez, probablemente la más redonda de esta primera etapa de la cantante. Además, Abbey ya había empezado a escribir letras para clásicos del jazz como, en este caso, Blue Monk de Thelonious Monk.

“Escribí una letra para el Blue Monk de Monk. Estaba grabando el disco Straight Ahead y Max invitó a Thelonious a venir a la grabación y escuchar la letra. Más tarde Thelonious le comentó que yo no solo era una gran cantante y actriz sino también una excelente compositora.”

Abbey y Max: jazz, amor y activismo

RoachLincoln

Tras la grabación de “We Insist: Freedom Now Suite”, Lincoln colaboró nuevamente con Roach en dos grabaciones del baterista: “Percussion Bitter Suite” (Impulse!, 1961) y “It’s Time” (Impulse!, 1962).

La primera es otra de las obras esenciales de Roach, un formidable edificio sonoro que integró con mimética perfección los ritmos de influencia africana y un jazz de clara intencionalidad vanguardista, aunque de sonido más o menos clásico. El personal impacta (Booker Little, Clifford Jordan, Julian Priester, Eric Dolphy, Mal Waldron, Art Davis, Abbey y el propio Roach), pero impactan más aún la solidez y capacidad emotivas de la música que entre todos interpretaron aquel agosto de 1961.

Percussion

Lincoln participó en dos temas del disco: en Garvey’s Ghost se limitó a presentar la melodía central usando la voz como un instrumento más; Mendacity, en cambio, es una preciosa balada que se sirve de su talento para insuflar sentido a los textos que canta, y para abordar una vez más las preocupaciones sociales que tan profundamente conmovían a buena parte de los artistas del momento… aún así, Dolphy le gana la mano con una improvisación asombrosa, y Roach hace otro tanto con su sobrio y emocionante solo.

En “It’s Time” Roach se sirvió de un coro vocal para dar un aire diferente a su música, y el resultado es atractivo aunque decididamente menor… resulta difícil sustraerse al encanto de las dos joyas suyas que venimos comentando, grabadas durante los dos años anteriores a esta. Otro tanto cabe decir de la participación de Abbey en el tema Lonesome Lover, sólida pero de bastante menor alcance que otras recientes colaboraciones de la pareja.

Y después, nada. Abbey pareció esfumarse del mundillo discográfico. Sus apariciones fueron desde entonces, y hasta 1990 en que su contrato de madurez con el sello Verve propició una constancia y regularidad desconocidas para ella, esporádicas y angustiosamente espaciadas. Al parecer su entrega a la lucha por los derechos civiles de los negros y la escasez de pelos en la lengua no la ayudaron a conseguir contratos discográficos.

“Finalmente aprendí a ser “social”, porque tengo algo que decir acerca de la vida aparte de comentar mis intereses amorosos y hábitos sexuales… todo eso lo encuentro repugnante. Hay tantas otras cosas de que hablar.”

“Cuando conocí a Max Roach él estaba con Clifford Brown, fue la primera vez que escuché a un verdadero artista. Años después estaba en New York, triste porque trabajaba en superclubs sin conseguir expresarme artísticamente, y le vi de nuevo, y me dijo que no tenía por qué hacer cosas como aquellas. Él hizo de mí una mujer honesta sobre el escenario. Y he estado actuando de esa manera desde entonces. Ahora siento que soy una verdadera artista, mientras que antes deseaba serlo pero no sabía cómo.”

Su relación con Roach llevó a ambos al altar en 1962, y duró hasta 1970. Abbey no volvió a casarse jamás. Richard Davis escribió:

“Abbey Lincoln y Max Roach representaban al rey y la reina del movimiento por los derechos civiles. Cuando se separaron, sentí un parón en nuestro progreso hacia la humanización.”

Crecer en tiempos de sequía

Fotograma de la película "Nothing But A Man"

Fotograma de la película “Nothing But A Man”

Curiosamente, aunque su activismo impidió a Lincoln grabar de nuevo a su nombre hasta 1973, no la impidió aparecer en un par de películas: Nothing But A Man (1968), que trataba el tema del racismo en el sur de EEUU, y For Love Of Ivy (1968) junto al también muy comprometido Sidney Pottier. No volvió a actuar en ninguna película hasta el Mo’ Better Blues de Spike Lee (1990). Lo cual no significa que Abbey se cruzase de brazos durante todo ese tiempo

“Me dediqué a la enseñanza en los años setenta, y también actué en el Ebony Showcase Theater. Encontré cosas que hacer. Fui la primera artista de renombre que trabajó en la Parisian Room, que estaba calle arriba de mi casa. No me quedé sentada sin saber qué hacer. Teatro improvisado. Cree una atmósfera para mí. Si no eres capaz de crear una atmósfera para ti, lo llevas claro.”

En 1972, de la mano de Miriam Makeba, hizo un viaje a África que le impresionó vivamente. Allí se redescubrió como artista y como mujer de raza negra, y fue simbólicamente renombrada por dos importantes políticos: el entonces presidente de Guinea, Sékou Touré, la bautizó Aminata, y el Ministro de Información de Zaire, Mr. Sacomb, Moseka. Siempre atesoró los recuerdos de aquel viaje, y de vez en cuando firmaba como Aminata Moseka.

“Cuando fui a África descubrí que lo que llamábamos “afroamericano” significaba realmente “panafricano”. Por eso la gente de África sabía quién era yo; simplemente no les importaba dónde había nacido. Finalmente comprendí que yo no era de origen bastardo, como me habían enseñado a creer: yo era americana de pura cepa.”

Por fin, en 1973, Abbey consiguió grabar de nuevo. Fue durante una visita a Japón, con un grupo formado a partes iguales por músicos locales y por parte de la banda de Miles Davis (David Liebman, James Mtume y Al Foster), que casualmente estaba de gira por allí y ofreció su ayuda a la cantante (incluso estuvo presente durante parte de la grabación).

“Después de los Candids. Fue entonces cuando obtuve este “frío silencio” de la industria discográfica americana. Pero los japoneses dijeron -ok, te queremos aquí-.”

People

El resultado de aquel peculiar arreglo, “People In Me” (Polygram, 1973), es una grabación francamente notable, que se desliza con suavidad entre las baladas y los medios tiempos, dejándose llevar por el desmelene vocal en algún momento (Africa) pero manteniendo, en general, una sobriedad hermosa y bien trabada. Curiosamente, el tratamiento del disco recuerda más a los que grabaría veinte años después para Verve que a los Candid y Riverside del pasado, o a los pocos que editaría en los ochenta. La novedad más importante: Abbey por fin se había decidido a componer (labor que ella siempre valoró infinitamente más que la interpretación), y buena parte del temario era obra suya.

“People In Me” es una grabación excelente, que nos recuerda una vez más el triste (y musicalmente costoso) olvido que sufrió esta cantante magnífica durante buena parte de su carrera. Por desgracia fue tan solo un destello: tras esta grabación, Abbey se sumió de nuevo en un olvido discográfico, que duraría el resto de la década. Nos reencontraremos con ella en los años ochenta, en el próximo capítulo.

© 2011 Ricardo Arribas

 
Citas extraídas de un artículo publicado en Octubre de 2003, en All About Jazz; de un artículo de Charles J. Gans, publicado en Agosto de 2010 en boston.com; de una entrevista de R. J. DeLuxe, publicada en Enero de 2004 en All About Jazz; y de las liner notes del disco People In Me

Ir al capítulo Abbey Lincoln (1/4): Nacimiento de una cantante de jazz
Ir al capítulo Abbey Lincoln (3/4): los años ochenta
Ir al capítulo Abbey Lincoln (4/4): la etapa Verve

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

No hay comentarios

Publica tu comentario