Artículo de • Publicado el 04/09/2011

Abbey Lincoln (4/4): la etapa Verve

En 1990 Abbey cumplía 70 años, y su nuevo contrato con Verve le aseguró una publicación de discos bastante regular ya en plena madurez, y desde 1990 hasta su último disco en 2007 grabó 10 álbumes con la participación de músicos como Hank Jones, Clark Terry, Charlie Haden o Stan Getz.

Los años noventa

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Qué cosas. Ya hemos visto que la carrera discográfica de Abbey Lincoln empezó a hacer aguas justo al encarar su periodo de teórica madurez, justo cuando le correspondía aprovechar discográficamente las tablas trabajosamente ganadas en los estudios de grabación. Desde entonces sus grabaciones se espaciaron considerablemente, si bien dejaron sistemáticamente constancia de su carácter y talento. Pues bien, en 1990 la cantante inició, por mediación del productor Jean-Philippe Allard, una fructífera relación con el sello Verve que se tradujo en una continuidad discográfica para ella desconocida desde sus años en Riverside.

Así, entre 1990 y 2007 Abbey editó diez discos en el sello Verve. Lástima que no lograse disfrutar del apoyo de una discográfica durante las décadas anteriores… sin duda, mucho se ha perdido en esos largos años de sequía (regados por unos pocos, y copiosos, aguaceros).

Porque, con sesenta primaveras a sus espaldas, en 1990 la época de máximo esplendor vocal de Lincoln había ya pasado… si bien su timbre se había ido cargando de un espesor emocional inalcanzable para una jovencita. No obstante, más determinante musicalmente que el supuesto deterioro de su voz resultó la atenuación de su impulso aventurero, de su búsqueda expresiva. Y es que, si bien diferentes formalmente, las grabaciones de Lincoln de los años noventa en adelante están todas ellas presididas por cierto innegable convencionalismo, por una corrección que aniquiló la posibilidad de atravesar nuevos horizontes musicales.

TheWorldDiscEn “The World Is Falling Down” (Verve, 1990) Lincoln contó con un plantel de veteranos realmente sensacional: Clark Terry, Jackie McLean, Charlie Haden, Billy Higgins y Ron Carter participaron en este hermoso disco, y lo sembraron con generosas muestras de sus talentos respectivos. Resultó una grabación íntima y natural, con composiciones de Abbey tan notables como The World Is Falling Down o I Got Thunder (And It Rings), y versiones encantadoras de How High The Moon o Hi-Fly. Para un servidor, se trata de uno de los momentos más afortunados de esta última etapa discográfica de Lincoln.

YouGottaDisc“You Gotta Pay The Band” (Verve, 1991) es otra notable grabación, en esta ocasión beneficiada por la presencia de Hank Jones, Charlie Haden y un excelente Stan Getz. Una vez más Lincoln supo aprovechar el tono íntimo y jazzy de su grupo para crear música llena de atractivos (preciosa la interpretación de su irónico You Gotta Pay The Band).

DevilGotDisc“Devil’s Got Your Tongue” (Verve, 1992), grabado junto a gente como Stanley Turrentine, J. J. Johnson, Rodney Kendrick o Grady Tate, es un esfuerzo algo más convencional. Y eso que cuenta con la originalidad de la participación de dos coros en algunos temas, uno infantil y otro de adultos. Cabe destacar, no obstante, el espiritoso The Music Is The Magic que cierra el disco.

WhenThereDiscPara responder a las quejas de su productor, que al parecer lamentaba la sistemática carga social o intelectual de sus composiciones, Lincoln ofreció en “When There Is Love” (Verve, 1993) un especial de temas de amor, grabados del tirón a dúo con Hank Jones. Con estos argumentos solo podía resultar un ejercicio de expresión íntima a dos voces, y un suculento diálogo cuajado de finos detalles y matices interpretativos.

TurtleDiscCon “A Turtle’s Dream” (Verve, 1994), en cambio, la cantante regresó a sus preocupaciones habituales. Se trata de una grabación especialmente deprimente y cadenciosa, y está salpicada de reflexiones tan hermosas como poco reconfortantes (Should’ve Been o, especialmente, la maravillosa Down Here Below). Un sobrio y acertado saxofonista (el para mí desconocido Julien Lourau)  colabora en la consecución del sonido sereno, jazzy pero bastante compacto del disco, junto con músicos tan ilustres como Roy Hargrove, Pat Metheny, Kenny Barron, Rodney Kendrick, Charlie Haden, Christian McBride o Victor Lewis. Y Abbey canta con una dulzura que desarma, logrando otro punto álgido de su etapa Verve.

WhoUsedDiscEn “Who Used To Dance” (Verve, 1997) la cantante contó con un impresionante plantel de saxofonistas altos: Riley T. Bandy III, Steve Coleman, Oliver Lake, Frank Morgan y Justin Robinson colaboran, en diversas combinaciones, a lo largo del disco. Resulta curioso seguirles la pista en los diversos cortes, y el resultado es una de esas grabaciones que, sin ofrecer nada realmente novedoso, se escuchan con placer e interés. Interpretaciones magníficas como Love Has Gone Away, o curiosas y resultonas como Mr. Tambourine Man, jalonan su reposado discurrir.

WhollyDisc“Wholly Earth” (Verve, 1999) encuentra a Lincoln al frente de un grupo en el que el vibráfono de Bobby Hutcherson cobra especial protagonismo, junto a la brillante prestación de un músico ya habitual en los grupos de la cantante: el brillante pianista Marc Cary. Abbey Lincoln, que a sus sesenta y nueve años ya iba perdiendo potencia y alcance vocales, se ve obligada en ocasiones (como al final de “Wholly Earth”) a expresarse adaptándose a esa carencia de medios, y el resultado es francamente emocionante. Por lo demás, “Wholly Earth” es una grabación elegante y redonda, agradable pero corta de vuelo, en absoluto esencial.

El nuevo siglo

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La misma redondez y grisura expresivas ya presentes en “Wholly Earth” se repitieron en las dos siguientes grabaciones de Abbey: “Over The Years” (Verve, 2000) y “It’s Me” (Verve, 2003 -se puede escuchar en Spotify-). En ellas la habitual languidez de la música de Abbey se tornó algo plomiza, y su sensible dramatismo expresivo mera blandura. El primero contó con la participación de un sobrio y atinado Joe Lovano; en el segundo Alan Broadbent y Laurent Cugney aportaron arreglos orquestales a un heterogéneo repertorio.

En cambio su última grabación, “Abbey Sings Abbey” (Verve, 2003 -se puede escuchar en Spotify-) es algo totalmente distinto. La cantante se desprendió en ella de la habitual formación jazzítica para dar nuevo aire a once composiciones suyas más el monkiano Blue Monk, reinterpretándolas con una instrumentación que las llevó a territorios equidistantes del blues, el folk y el country. Una escucha superficial puede transmitir la sensación de disco fácil para acercar a Abbey a un mayor número de clientes potenciales; afinando el oído descubrimos una grabación desbordante de ternura que, lejos de estrechar el alcance de las composiciones, reaviva su frescura mediante un encantador tratamiento conceptual y sonoro. El acordeón de Gil Goldstein, el cello de Dave Eggar y la guitarra de Larry Campbell inciden en esa tenue melancolía convocada por la cantante, que termina impregnando tanto a hermosas baladas (Blue Monk, Lerning How To Listen) como a esos medios tiempos arrebatadores (And It’s Supposed To Be Love, The Music Is The Magic). Scott Colley, por su parte, pone la nota más claramente jazzítica del disco: su inquieto contrabajo serpentea constantemente por entre el resto de instrumentos, aportando de alguna manera el espejo instrumental de ese acento optimista que Abbey genera con su voz cascada y hermosa.

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Se trata de un hermoso canto de cisne para una cantante única cuyo legado pervive tanto en forma de grabaciones como en las voces que se han alimentado espiritualmente de ella. El pasado 14 de Agosto, con 80 años, fallecía en su apartamento del Upper West Side de Manhattan.

Hasta siempre, Abbey

“Soy una mujer afortunada. Soy una estrella de cine, tuve un matrimonio célebre, tengo muchas, muchas canciones y la compañía llamada Moseka Music. No tengo nada de qué preocuparme. Seguí a mi corazón y mi corazón me trajo a casa.” Cita extraída de una entrevista de R. J. DeLuxe, publicada en Enero de 2004 en All About Jazz

© 2011 Ricardo Arribas

 
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Ir al recorte Abbey Lincoln (2/4): conciencia social y jazz de vanguardia (años sesenta y setenta)
Ir al recorte Abbey Lincoln (3/4): los años ochenta

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

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