Artículo de • Publicado el 18/04/2010

Bebop (1/5): ¿Una evolución inesperada?

El bebop es la forma musical que dio origen a lo que se entiende por jazz moderno, frente al jazz clásico que se desarrolló hasta los años treinta. Es curioso que, aunque se trate de una pieza esencial en el desarrollo del jazz, el bebop sea un estilo tan poco visitado por los aficionados actuales.

Lo cierto es que una gran mayoría de nosotros no llegamos, cuando realizamos incursiones históricas en la discografía del jazz moderno, a los años cuarenta, y preferimos en cambio profundizar en la obra de músicos posteriores como Bill Evans, John Coltrane, Jackie McLean, Wayne Shorter, Horace SIlver, Lee Morgan, etc… que florecieron en las décadas de los cincuenta y sesenta.

Se da la curiosa circunstancia de que, a pesar de los años transcurridos, a pesar de que las innovaciones exploradas por los boppers han sido plenamente asumidas y superadas, hoy muchos aficionados pueden sentirse intimidados por las grabaciones de Charlie Parker o Bud Powell, exactamente igual que se sentían los aficionados de entonces. Quizá esto se debe al carácter seco y poco arreglado de estas grabaciones: el bebop se caracterizó entre otras cosas por una ruptura radical con la florida melaza que empapaba muchas grabaciones de las orquestas de swing a finales de los años treinta y primeros cuarenta, lo que le llevó a un despojo tal que obliga al oyente a centrase desde el primer compás en el corazón de la música.

Tommy Dorsey al frente de su orquesta.

Tommy Dorsey al frente de su orquesta.

Un buen ejemplo del jazz edulcorado de finales de los años treinta se puede escuchar en el enlace a Spotify al tema grabado el 30 de Octubre de 1939 “All The Things You Are” por Tommy Dorsey & His Orchestra.

Pero sería una verdadera lástima negarse la oportunidad de disfrutar de esta música fascinante, rica, repleta de fabulosos instantes musicales, que es el bebop. Para mí durante años fue un misterio contra el que me estrellaba sistemáticamente (ejemplificado por la monumental pero inaccesible grabación de KoKo realizada por Charlie Parker en noviembre de 1945). Pero en un momento dado caí rendido ante el fraseo y expresividad del saxofonista, y fui accediendo por fin a los secretos de este momento esencial en la historia del jazz… ese terremoto asombroso que duró poco tiempo (durante el primer lustro de los años cuarenta se desarrolló, durante el segundo vivió su madurez y en los primeros años cincuenta languideció con la aparición del cool y el hard bop) pero que sacudió con fuerza, y para siempre, el mundo del jazz.

Charlie Parker, icono del bebop.

Charlie Parker, icono del bebop.

Por supuesto que cada aficionado desarrolla su afición a su manera, y no hay ningún motivo por el cuál los giros que nos mueven a unos tengan que ser seguidos por otros… nada más lejos de mi intención que sermonear para que el lector se obligue a escuchar música que no le apetezca escuchar. Pero, al menos, me voy a tomar la libertad de dejar constancia, a lo largo de varios recortes que serán publicados en Jazzitis, de unas pocas claves que quizá ayuden a algún aficionado a comprender mejor el bebop, y le animen a escuchar algunas de sus grabaciones esenciales. Un buen ejemplo, esta vez del bebop más arisco e inaccesible, es el tema “Ko-ko”, grabado por Charlie Parker el 26 de Noviembre de 1945.

En esta primera parte examinaremos brevemente algunas de las circunstancias que llevaron al surgimiento del bebop. En los siguientes profundizaremos en él a través de aspectos como las particularidades de los músicos que lo practicaron, sus características musicales esenciales y, claro, el repaso de algunos músicos inexcusables y sus grabaciones.

Circunstancias que llevaron a la aparición del bebop

Parejas bailando al son del swing de una orquesta de jazz.

Parejas bailando al son del swing de una orquesta de jazz.

A principios de los años cuarenta el mundo del jazz estaba plenamente inmerso en el fenómeno de las big bands de swing: un floreciente negocio  se había desarrollado en torno al swing, que era una de las principales fuentes de ocio de la sociedad estadounidense: miles de jóvenes ansiaban desfogarse en salones de baile donde las orquestas más exitosas (Benny Goodman, Casa Loma Band, Jimmie Lunceford…) encadenaban uno tras otro sus arreglos más swingantes para disfrute de un público deseoso de bailar sin descanso. Desgraciadamente el hecho de que las orquestas se convirtieran en un enorme negocio lastró sus posibilidades de buscar nuevos senderos musicales, y la mayoría de ellas terminaron estancándose ruidosamente para desesperación de sus más talentosos músicos. En este enlace a Spotify se puede escuchar a la orquesta de Jimmie Lunceford interpretando el Swingin’ On”, grabado el 9 de Mayo de 1940: swing de alto octanaje.

Efectivamente, muchos de los músicos de talento que integraban estas orquestas traían inquietudes musicales que cada vez tenían menos cabida en ellas: deseaban expresarse sin las estrecheces de los precisos arreglos que conformaban los repertorios, y terminaron encontrando carentes de interés armónico las composiciones, estereotipados los ritmos y artificiosamente orientados al baile los fraseos melódicos. Pero no era fácil salir de ese engranaje: el dinero estaba en las orquestas, y donde estaba el dinero estaban las oportunidades de tocar.

Imagen nocturna de 1948 de la calle 52 de Nueva York, la meca del bebop. En primer término el club 3 Deuces con el anuncio de la actuación del quinteto de Charlie Parker (saxo alto),  Miles Davis (trompeta), Max Roach (batería), Charles Potter (contrabajo) y Duke Jordan (piano), y… ¡no hay nadie desmayado ante esta cartel!

Imagen nocturna de 1948 de la calle 52 de Nueva York, la meca del bebop. En primer término el club 3 Deuces con el anuncio de la actuación del quinteto de Charlie Parker (saxo alto), Miles Davis (trompeta), Max Roach (batería), Charles Potter (contrabajo) y Duke Jordan (piano), y… ¡ante esta cartel no hay nadie desmayado!

Sin embargo, las orquestas como elemento esencial del jazz estaban a punto de desaparecer a finales de los años treinta: la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial diezmó físicamente a las orquestas (con la movilización de gran parte de sus músicos) y sumió al país en una crisis económica que forzó al mundo del ocio a ajustarse severamente el cinturón.

Fue por tanto una conjunción de circunstancias diversas lo que motivó que surgieran en New York unos cuántos tugurios (Minton’s Playhouse en Harlem, y varios otros en la calle 52) donde los músicos más inquietos se juntaron y, por fin libres de los corsés orquestales, investigaron posibilidades musicales que les llevarían por nuevos senderos de libertad: en sesiones que se prolongaban hasta el amanecer a cambio de poco o ningún dinero, experimentaron con armonías más avanzadas y nuevas posibilidades improvisatorias. De aquellas largas sesiones nocturnas surgió al cabo el bebop.

A menudo se ha explicado el surgimiento del bebop como un fogonazo casi fulminante, como algo que un día no existía y al día siguiente ya estaba ahí. Desde luego esto no sucedió en realidad, pero es cierto que a una inmensa mayoría de músicos y aficionados así debió parecerles: la huelga del sindicato de músicos que interrumpió las grabaciones discográficas entre 1942 y 1944, y el hecho de que una enorme cantidad de músicos permaneciera en el frente bélico durante la guerra motivaron que, cuando el grueso de aficionados accedió a las primeros discos de bebop, descubrieran una música radicalmente diferente, revolucionaria y plenamente desarrollada, repleta de tempos veloces, ritmos excéntricos y avanzadas armonías.

Count Basie dirigiendo su orquesta.

Count Basie dirigiendo su orquesta.

Pero el bebop no es un invento de unos cuántos trasnochadores: el bebop era una evolución coherente del swing del que los boppers ansiaban alejarse. Sus modelos eran fundamentalmente las bandas procedentes de Kansas City (con la de Count Basie a la cabeza) y sus arreglos enérgicos y poco refinados, que dejaban a los músicos mucho más espacio que las sofisticadas maquinarias de Ellington, Goodman, etc…; y músicos como Coleman Hawkins, Lester Young, Roy Eldridge, Art Tatum o Charlie Christian, que llevaban algún tiempo buscando nuevas formas expresivas que los boppers investigarían a fondo. Como muestra del swing recio que inspiró al bebop se puede escuchar este “One O’Clock Jump” grabado por Count Basie y su orquesta el 7 de Julio de 1937.

Para rematar este primer capítulo, comentar que la palabra “bebop” es una onomatopeya que reproduce un patrón típico de los fraseos del bebop: muchas frases terminaban abruptamente con una nota larga-nota corta en disminución que se podría vocalizar de ese modo. Gillespie utilizó el vocablo para nombrar una composición en 1945 y el término cuajó entre músicos y aficionados, y terminó dando nombre a todo el movimiento.

© Ricardo Arribas, 2010

 
Enlaces al resto de capítulos
Ir al recorte Bebop (2/5): Los boppers
Ir al recorte Bebop (3/5): La música
Ir al recorte Bebop (4/5): Kenny Clarke, Thelonious Monk, Charlie Parker
Ir al recorte Bebop (5/5): Dizzy Gillespie, Bud Powell, Tadd Dameron

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

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