Artículo de • Publicado el 22/07/2010

Bebop (5/5): Dizzy Gillespie, Bud Powell, Tadd Dameron

Último episodio del repaso por las circunstancias que concurrieron en el nacimiento del bebop, sus características, y los músicos más significativos. Los protagonistas de este capítulo son Dizzy Gillespie, Bud Powell y Tadd Dameron.

Dizzy Gillespie

Dizzy Gillespie en la orquesta de Cab Calloway. Foto en el Hotel Sherman de Chicago in 1941.

Dizzy Gillespie en la orquesta de Cab Calloway. Foto en el Hotel Sherman de Chicago in 1941.

Dizzy Gillespie, como tantos otros futuros monstruos del jazz, se interesó por la música desde bien temprano: nacido en Carolina del Sur (1917) en el seno de una familia muy humilde, a los cuatro años empezó a tocar el piano y a los doce se pasó a la trompeta (previo paso por el trombón). En cuanto escuchó en la radio a Roy Eldridge lo convirtió en su ídolo y decidió que un día sería músico de jazz.

TeddyHillClassics

En 1937 ingresó en la orquesta de Teddy Hill, (allí grabó por primera vez poco después “King Porter Stomp”, se puede escuchar en Spotify). Entre 1939 y 1941 formó parte de la orquesta de Cab Calloway, donde empezó a adquirir personalidad instrumental (para espanto de Calloway, que definió los sonidos del trompetista como “música china”). Entre 1941 y 1943 circuló por multitud de orquestas y grupos, a las órdenes de gente como Ella Fitzgerald, Coleman Hawkins o Benny Carter. Al abrigo de las jams en Minton’s Playhouse y Monroe’s Uptown House se enredó con quienes ya sabéis y encontró el caldo de cultivo ideal donde desarrollar sus atrevidas ideas musicales. Junto con Bird y otros boppers ingresó primero en la orquesta de Earl Hines, en la de Billy Ekstine después, grabó y viajó a California (ver artículo Charlie Parker y el nacimiento del bebop (3/3): California).

Recopilaciones2

En la segunda mitad de los cuarenta Dizzy tuvo ocasión de hacer realidad su mayor anhelo musical: la formación de una orquesta bebop. Por el camino se cruzó con Chano Pozo, un magnífico percusionista cubano, y surgió la idea de incluir aquellos ritmos fascinantes en su música: del cruce del bebop con los ritmos traídos por Pozo nació música terriblemente excitante y atractiva que dio un vuelco exuberante a la orquesta del trompetista, y al jazz en general. En Jazitis se comentan dos recopilaciones esenciales con enlace a Spotify para escuchar a Gillespie en esta primera época: “Shaw ‘Nuff” (1945-1946), y “Complete RCA Victor Recordings” (1937-1949)

Dizzy siguió en activo hasta 1992, tocando incansablemente tanto con su orquesta (cuando las finanzas lo hacían posible) como en combos más pequeños. Valdría la pena repasar tranquilamente su trayectoria posterior a los años cuarenta, excelente aunque (justamente) eclipsada por la importancia de las grabaciones de los cuarenta, pero habrá que dejarlo para otra ocasión. Cabe comentar que durante el resto de su carrera se mantuvo fiel a sus logros de los cuarenta, aunque conviene no tomarse demasiado al pie de la letra este tipo de simplificaciones.

DizzyBoina

En cuanto al estilo instrumental de Dizzy, coincide tan a la perfección con los atributos generales del bebop que podemos resumirlo enumerándolos de nuevo: velocidad, desequilibrio, atrevimiento armónico, voracidad improvisatoria, desprecio de las normas. Dizzy se dejaba llevar hasta la estratosfera durante sus intervenciones, sin importarle demasiado que el retorno pudiera ser accidentado… de hecho, a menudo sus pirotecnias le llevaban más allá de lo humanamente asumible y sus frases corrían peligro de naufragar estrepitosamente, aunque de un modo u otro él conseguía encauzar la situación de manera si no teóricamente eficaz sí al menos emocionante a nivel expresivo (¿es que hay otra manera correcta de hacerlo?).

Si bien la identificación entre la música bebop y Dizzy fue perfecta, curiosamente no lo fue tanto la de su persona con la filosofía habitual en los boppers: Dizzy no necesitó romper con el estereotipo del artista chistoso que ellos tanto odiaban, era un tipo alegre, divertido, jovial tanto dentro como fuera del escenario, no tuvo nunca el menor problema en renunciar al poso intelectualoide tan del gusto de otros boppers y hacer el payaso cuanto le dió la gana sobre los escenarios. Curiosamente, ello no disminuyó jamás el respeto y cariño con que sus colegas hablaron de él.

Bud Powell

BudPowellNi

Bud Powell es otra de esas figuras profundamente trágicas que aparecen esporádicamente en la historia del jazz… digo esporádicamente, pero el grupito de padres del bebop que estamos comentando en estos recortes cuenta con tres de los ejemplos más enternecedores: Bird, Monk, Powell (este dato incita una reflexión bastante siniestra acerca de la genialidad surgida en ambientes tan opresivos y difíciles como el que vivieron estos seres maravillosos). Bud Powell fue un hombre mentalmente inestable, y al parecer la paliza propinada por unos policías en el transcurso de un incidente durante el cuál Powell trataba de evitar problemas a su amigo Monk, en 1945, no ayudó a estabilizarle. Tampoco parece que resultaran especialmente eficaces los tratamientos de shock a que fue sometido posteriormente (en 1947 y 1951), ni las largas temporadas que pasó internado en sanatorios mentales… con este panorama, sorprende lo chispeante y alegre que resulta su música.

Conjunto5DiscosPowell

Bud Powell nació en Harlem en 1924, y rápidamente fue un pianista dotado. En 1940 ya estaba involucrado con el grupito de habituales de Minton’s, donde Monk le ayudó y tuteló. Estuvo en la orquesta de Cootie Williams entre 1943 y 1945. Grabó por primera vez a su nombre en 1945 para el sello Deluxe, y desde entonces lo hizo en multitud de sellos. Es especialmente notable sus grabaciones para Blue Note comentadas en Jazzitis “The Amazing Bud Powell, Volume One”, que puede escucharse en Spotify. También se pueden escuchar en Spotify el resto de álbumes publicados por Blue Note “The Amazing Bud Powell: Vol. 2”, “Bud! The Amazing Bud Powell, Volume 3”, “Time Waits” y “The Scene Changes”.

BudPowellColgao

Su mente inestable, unida a su drogadicción, terminaron afectando a la música de nuestro pianista, aunque continuó grabando a un nivel considerable. En 1959 se trasladó a Paris, donde fue recibido como un ídolo… permaneció allí hasta su regreso a New York en 1964, enfermo de tuberculosis, donde falleció en 1966.

De la música de Bud Powell podemos decir lo mismo que de la de Dizzy Gillespie: es la plasmación exacta del universo bopper a su instrumento. De hecho de él se decía que supo traducir de forma coherente las ideas de Charlie Parker al piano: velocidad, precisión, originales arpegios, insospechados vericuetos armónicos, melodías que buscaban valerosamente nuevas aguas que navegar… Powell creó un estilo estilizado y versátil para su mano izquierda, mientras su derecha escalaba vertiginosamente montes inexplorados. Es inútil tratar de plasmar en papel la importancia y la belleza de la música de Bud Powell: ambas son supremas.

Tadd Dameron

Tadd Dameron sentado al piano en compañía de Dizzy Gillespie.

Tadd Dameron sentado al piano en compañía de Dizzy Gillespie y Mary Lou Williams en el apartamento de esta.

Ya hemos comentado acerca de Bud Powell y Monk, dos de los tres pilares pianísticos sobre los que se asienta el bebop. Tadd Dameron es el tercero. Y resulta curioso porque Dameron no fue un estilista del piano, todo lo contrario: su piano buscó siempre la transparencia expresiva, la plasmación nítida de las composiciones, el acicate armónico del solista. Monk y Powell atendían, sin duda, a las necesidades del conjunto del que formaban parte, pero lo hacían a través de estilos profundamente personales y llamativos; Dameron, en cambio, desaparecía por completo tras las exigencias sonoras de su música, sin dejar por ello de contribuir de manera esencial a su materialización.

Pues bien, esa actitud puede llegar a desembocar en un estilo plenamente personal e intransferible, si el músico tiene el instinto preciso para colocar cada nota en su justo lugar: es el caso de Tadd Dameron. De todos modos, él preferiría seguramente ser recordado por sus composiciones y arreglos antes que por su pianismo… no hay problema, unos y otros están entre los mas apetitosos del bebop hasta el punto de que Dameron ha pasado a la historia como el más importante arreglista y compositor de este estilo: tensión, intriga, equilibrio, libertad, exotismo… todo ello y mucho mas ofrecen sus creaciones.

TaddDameronDiscos

Tadd Dameron nació en Ohio en 1917, y ya en tiempos del swing participó en bandas como las de Zack Whyte y Blanche Calloway. Entre 1945 y 1947, ya plenamente inmerso en el mundillo bopper, arregló para las orquestas de Jimmie Lunceford, Count Basie, Billie Eckstine y Dizzy Gillespie. Pero fue en sus grupos pequeños, en particular el famoso quinteto con Fats Navarro (1947-1949), pero también otros menos conocidos aunque igualmente excelentes (como el que le unió temporalmente a Miles Davis en 1949) donde Dameron encontró el más perfecto acomodo para sus composiciones y su piano. Durante los años cincuenta siguió grabando discos muy notables como el “Fontainebleau” (1956) en octeto, “Matin Call” (1956) en cuarteto con Trane (se puede escuchar en Spotify), o el “The Magic Touch Of Tadd Dameron” (1962) junto a una nutrida orquesta.

Tampoco Dameron, como gran cantidad de los grandes boppers, tuvo demasiado tiempo para desarrollar su música ni su vida: los problemas con los estupefacientes le impidieron desarrollar una carrera solida, resquebrajaron su salud, le llevaron a la cárcel (1958-1960) y, finalmente, precipitaron su prematuro fallecimiento (1965).

DameronNavarro

Como en los casos de otros ilustres colegas de quienes hemos hablado podemos, por suerte, lamentarnos pensando en la música que pudo ser y no fue mientras disfrutamos de las maravillas que tuvo ocasión de regalarnos. Aquí dejo enlace con el comentario de una magnifica edición de Blue Note que documenta algunas de las grabaciones esenciales de Tadd Dameron, y también las de otro músico maravilloso que tampoco tuvo tiempo de grabar mucho más: Fats Navarro (comentario en Jazzitis de “Complete Blue Note And Capitol Recordings Of Fats Navarro And Tadd Dameron”)

Coda

Klook, Monk, Bird, Dizzy, Bud Powell, Tadd Dameron. Hemos recordado (brevemente) a algunos de los músicos esenciales del bebop pero, a pesar de la refulgencia con que estos brillan en el universo bopper, hubo otros muchos que enriquecieron enormemente la escena musical del momento, que impulsaron poderosamente el desarrollo del jazz y que, en algunos casos, llegaron con el tiempo a convertirse en verdaderos monstruos.

El batería Shelly Manne: uno de los popes del west coast jazz.

El batería Shelly Manne: uno de los popes del west coast jazz.

No es cosa de hacer una relacion exhaustiva de esos músicos, pero es impensable hablar con cierto detenimiento del bebop sin tener en cuenta a gente como los baterías Max Roach, Art Blakey y Roy Haynes; los pianistas Dodo Marmarosa, Al Haigh, Barry Harris, John Lewis o Duke Jordan; los saxofonistas Dexter Gordon, Sonny Criss, Phil Woods, Sonny Stitt, Lou Donaldson, Wardel Gray y Gene Amons; los trompetistas Howard McGhee, Fats Navarro y Miles Davis; el vibrafonista Milt Jackson; el trombonista J J Johnson; los guitarristas Charlie Christian, Kenny Burrell, Barney Kessel, Herb Ellis y Joe Pass; el percusionista Chano Pozo; los contrabajistas Oscar Pettiford, Charlie Mingus, Ray Brown y Percy Heath; los vocalistas Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan, Dave Lambert o Jon Hendrix; o, por qué no, las big bands de Billy Ekstine, Woody Herman y Stan Kenton. Muchas de estas figuras se convirtieron en pilares del jazz en los años cincuenta, alguna (Miles, claro) lo hizo de manera consecutiva hasta los años ochenta. Todos ellos se desarrollaron musicalmente en ese electrizante caldo de cultivo que fue el bebop.

¿Y qué sucedió después? Que el ansioso ritmo creativo impuesto por los boppers se impuso y los músicos de jazz rápidamente vislumbraron nuevas cimas que hollar:

Sonny Rollins: otro pope, este del hard bop.

Sonny Rollins: otro pope, este del hard bop.

Un grupo de músicos (entre los que se encontraban algunos de los más ilustres boppers, como Miles Davis, Max Roach o John Lewis) trató de sofisticar el inquieto sonido imperante en el jazz rebajando su intensidad y hurgando en las sutilezas del color orquestal, la atmósfera y la imbricación de la improvisación en los arreglos. De todo ello surgió el cool jazz.

Otros músicos siguieron  una senda casi diametralmente opuesta: endurecieron el sonido del jazz y multiplicaron la intensidad de las improvisaciones, dando pie al surgimiento del hard bop.

Otros, fundamentalmente asentados en la costa oeste estadounidense, se aproximaron a los postulados del cool pero sin dejarse invadir por su languidez sonora, fascinados por las posibilidades sonoras que los arreglos podían aportar en grupos fundamentalmente pequeños… y crearon el west coast jazz.

El bebop es una de las pruebas más excitantes y palmarias de la efervescencia natural, inagotable, de esta música. Vale la pena hurgar un poco en aquel (breve) pero explosivo momento en la evolución del jazz, germen de todas las maravillas que el jazz nos ha proporcionado después.

© 2010 Ricardo Arribas

 
Ir al capítulo Bebop (1/5): ¿Una evolución inesperada?
Ir al capítulo Bebop (2/5): Los boppers
Ir al capítulo Bebop (3/5): La música
Ir al capítulo Bebop (4/5): Kenny Clarke, Thelonious Monk, Charlie Parker

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

No hay comentarios

Publica tu comentario