Dave Holland Aziza, en Madrid
Artículo de • Publicado el 07/11/2016

Concierto: Dave Holland Aziza en el Festival Internacional de Jazz de Madrid 2016

Las impresiones de Ricardo Arribas, una vez recuperado el resuello, del concierto celebrado el 3 de noviembre por el Aziza Quartet del contrabajista Dave Holland, en Madrid.

Coda

Puede resultar extraño empezar esta reseña por el final pero bueno, al fin y al cabo esto es jazz ¿no? Aquí vale todo. El caso es que después del concierto hubo otra actuación en el vestíbulo de Conde Duque, un dúo de trompeta y guitarra, dos músicos que desconocía (y de quienes, torpemente, no retuve el nombre) interpretaron unos pocos standards mientras uno de los patrocinadores del festival invitaba a una cerveza a los asistentes. Jazz de aromas clásicos, muy agradable, excelentemente interpretado. Al cabo aparecieron por el fondo del vestíbulo Dave Holland y compañía, supongo que tanteando si sería posible pasar unos minutos escuchando buena música… no fue posible, en seguida un puñado de aficionados se acercaron a ellos para solicitarles autógrafos, fotos, etc, impidiendo que llegasen frente al dúo. En un par de minutos los héroes de la noche se retiraron discretamente… quizá no les apetecía el ambiente, pero prefiero pensar, y no me parece descabellado, que sencillamente se dieron cuenta de que su presencia iba a deslucir la actuación de dos colegas y prefirieron evitarlo. Uno es un romántico y le gusta creer que sus ídolos son gente educada, sensible y atenta.

Al lío

Dave Holland Aziza

El reciente disco de Dave Holland con el Aziza Quartet, que completan el guitarrista Lionel Loueke, el saxo tenor y soprano Chris Potter y el baterista Eric Harland. (Reseña en “Dave Holland, Chris Potter, Lionel Loueke, Eric Harland “AZIZA”).

Dave Holland (contrabajo), Chris Potter (saxo tenor y soprano), Lionel Loueke (guitarra) y Eric Harland (batería) presentaban en Madrid su nueva grabación, “Aziza”… y realmente la presentaron: todos los temas que interpretaron están incluidos en el disco. Ya en el reproductor el grupo suena recio, rotundo, hambriento; sobre el escenario la cosa a menudo se puso realmente tórrida. Holland, con su eterna cara de satisfacción, de merecido orgullo (no me queda claro de si debido a su deslumbrante carrera o a la gloriosa música que crean los grupos que reúne), toca con su relajo habitual, como si no fuese con él la cosa… aunque en algunos momentos la intensidad generada entre los cuatro músicos le obligaba a perder la compostura y menearse un poco antes de regresar a su elegante atalaya. Su contrabajo sirve tanto como generador rítmico y conceptual del sonido del grupo como de argamasa que lo aglutina… probablemente sin él este cuarteto sonaría macizo, casi furioso; es Holland quien le inyecta una levedad que lo equilibra y le presta poderoso carácter propio. El otro elemento “aligerante” del cuarteto debía ser el guitarrista Lionel Loueke, que con su sonido extraño, leve, “líquido”, y sus originales, insospechadas ideas y resoluciones colabora igualmente en esa labor… lo que ocurre es que, así como sus intervenciones solistas dieron fe de su insobornable originalidad, durante las del resto de colegas quedaba inevitablemente relegado a un papel muy secundario, atinado siempre pero fundamentalmente superfluo: daba la sensación de que el resto del grupo no precisaba de su labor. Chris Potter dio buena muestra, como de costumbre, de su soberbia capacidad para crear vibrantes improvisaciones de aplomada, poderosa sonoridad, siempre llenas de lógica, transparente su equilibrada y bien trabajada construcción; trajo el tenor y el soprano, y si bien el soprano quedó relegado a un papel relativamente menor (la exposición de dos de los temas), es cierto que ese papel pervive en el recuerdo. Eric Harland es poseedor de una métrica interna tensa, compleja, que se plasma sobre los tambores con fascinante variedad, riqueza y potencia: sabe barrer toda polirritmia cuando el momento lo requiere, sabe jugar con los tiempos rítmicos provocándonos a veces la duda, el desconcierto, para resolvernos en seguida la ecuación con siempre emocionante elegancia; y sabe, claro, desencadenar tremendas tormentas percusivas que empujan con fuerza a sus colegas, y que por momentos parecen a punto de arrollarles.

Dave Holland Aziza

Dave Holland en el escenario del Cuartel Conde Duque de Madrid, presentando su grabación “Aziza”.

Hubo mucha tela que cortar, claro: las locas y atractivas líneas de Loueke en el Aziza Dance que abrió el concierto, mientras Holland se sumergía en el sonido del grupo o lo moldeaba a placer, según le dictaba la inspiración; el precioso solo de Holland al iniciar Blue Sufi, o la magia combinada que crearon él y Harland poco después, un prodigio de emocionante sencillez; el sonidazo de Loueke durante su impactante solo en Finding The Light, y la sensacional intervención en solitario de Potter y Holland, un diálogo vertiginoso y voraz; deslumbrantes, como era de esperar, Loueke y Potter durante Sleepless Nights, ese trallazo de complejo trazado rítmico y rotundo sonido…

La cerrada ovación, con el auditorio en pie, les obligó a regresar para saludar… se marcharon de nuevo y solo ante nuestra perseverante cabezonería saltaron de nuevo a escena para cerrar la noche con los ritmos caribeños de Summer 15. Una actuación vibrante, contundente, emocionante. No esperábamos otra cosa.
 
© Ricardo Arribas, 2016
fotos © Álvaro López del Cerro / Madrid Destino

 
Aziza Quartet en el Jazz & Wine of Peace Festival 2016 de Uine (Italia), el pasado mes de octubre:

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

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