John Scofield Country for Old Men
Artículo de • Publicado el 05/12/2016

Concierto: John Scofield’s Country for Old Men en Madrid

Crónica del concierto celebrado el 16 de Noviembre en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa (sala Guirau) de Madrid, a cargo del guitarrista John Scofield y su cuarteto, completado por Larry Goldings, el veterano Steve Swallow y Bill Stewart.

John Scofield

El cuarteto Country for Old Men de John Scofield, completado por el teclista Larry Goldings, el bajista Steve Swallow y el baterista Bill Stewart.

Imponente la ovación con la que el público recibió al guitarrista John Scofield y su cuarteto, cuando salieron al escenario para dar comienzo a su actuación: era como si, tras una larga gira por mil lugares extraños, el músico del barrio regresase a casa para tocar ante sus vecinos, amigos y conocidos. Un recibimiento tan caluroso te predispone para disfrutar aún más del espectáculo, supongo que también los músicos son sensibles a esta clase de demostraciones.

Y, en efecto, dio la sensación de que tanto unos como otros disfrutábamos como unos descosidos del espectáculo. Scofield venía respaldado por el pianista y organista Larry Goldings, el bajista Steve Swallow y el baterista Bill Stewart, los mismos músicos con los que grabó su reciente “Country For Old Men” (© Impulse!, 2016, grabado en abril de este mismo año). La excusa que pone en pie este nuevo proyecto del guitarrista es la interpretación, desde un punto de vista eminentemente jazzy, de un puñado de temas más o menos conocidos del repertorio country; este planteamiento, para un servidor francamente poco seductor, se ve espectacularmente desbordado tanto en el disco (para quien esto escribe el más notable de Scofield desde hace ya unos cuántos años) como sobre el escenario. Curiosamente, ese desbordamiento de las expectativas no está motivado por ningún hallazgo afortunado ni por un trabajo particularmente laborioso con las composiciones… al contrario, son la ejecución lisa y lasa, carente de toda ambición estructural, implacable en su capacidad expresiva, de las composiciones, y la combustión interna y compenetración del cuarteto, las que elevan la propuesta a la excelencia.

John Scofield en Madrid 2016

John Scofield en el escenario del Fernán Gómez.

Todos sabemos (y si no lo sabemos juraremos siempre saberlo de primera mano) que con buena picha bien se jode. Bueno pues en ese sentido, y dejando de lado cuestiones anatómicas que seguramente no vienen al caso, Scofield venía muy bien servido al escenario. Anclando el grupo al suelo tenía allí sentado, con un curioso bajo electroacústico, nada menos que a Steve Swallow, que se aplicó toda la noche a colocar líneas elegantes, de engañosa simplicidad y notable alcance, con un sonido ligeramente metálico, casi tintineante, muy bonito; su ritmo fluido y exacto, grácil pero bien plantado, tuvo mucho que ver en el redondo sonido global del cuarteto. Goldings alternó su querido Hammond B-3 con el piano; calor, estilo y elegancia fueron sus credenciales mientras iluminaba cada interpretación, trayendo eso, luz, allá donde Scofield ponía sinuosas, sugerentes sombras. Stewart resultó ser el vibrante poliedro sonoro que cabía esperar; si bien menos aéreo que en otras ocasiones, más a ras de tierra de lo acostumbrado, la variedad, vigor y riqueza de su labor rítmica supuso un constante acicate para sus compañeros, que se veían por igual arropados y propulsados al frente… Evitando siempre todo asomo de pirotecnia (incluso durante su breve –y brillante– intervención solista), Stewart se mostró como un maestro en el arte de arder (y propagar su fuego) sin llegar jamás a estallar, conservando así siempre viva esa llama preciosa que trae prendida de sus tambores. Scofield, por último, hechizó primero por la belleza insoslayable de su sonido, por esas notas sinuosas, retorcidas, eternas, tan certeras, tan románticas; luego (en seguida) por el arrojo, visceralidad y alcance de sus improvisaciones, imprevisibles, vertiginosas no tanto por su velocidad sino por los abismos que van revelando a su paso.

Steve Swallow, Bill Stewart y John Scofield.

Steve Swallow, Bill Stewart y John Scofield.

A lo largo de la noche el cuarteto fue desgranando buena parte de los temas contenidos en su grabación, ya mencionada, “Country For Old Men”: entre el precioso Mr. Fool con que iniciaron la actuación y el estremecedor Wayfaring Stranger con que la remataron (un poco a regañadientes, pero sin poder esquivar a un público firmemente decidido a no dejarles ir todavía), fueron desfilando por nuestros oídos un vertiginoso The Gambler, el Jolene de Dolly Parton, la preciosa Just a Girl I Used To Know, un fantástico You Win Again, los famosos I’m So Lonesome I Could Cry de Hank Williams y You’re Still The One de Shania Twain, y el divertido Willwood Flower. La asombrosa compenetración que muestra esta banda resulta indescriptible, basta que uno de ellos sugiera un camino para que los otros tres se tiren en tromba a recorrerlo, atropellándose unos a otros sin estorbarse jamás, de hecho llevándose todo el rato en volandas unos a otros; da gusto asistir a actuaciones en que el signo de interrogación se dibuja constantemente sobre la cabeza de cada uno de los músicos, seguido del deseo irrefrenable de encontrar respuesta a ese interrogante.

John Scofield y sus músicos demostraron ser una hermosa y multiforme maquinaria musical, plenamente merecedora de la cálida acogida del público asistente. Fue una de esas ocasiones en que te marchas del auditorio con la sensación de que te ha sabido a poco… si bien al mismo tiempo te sientes colmado por la descarga recibida.

© Ricardo Arribas, 2016
fotos © Alvaro López del Cerro / Madrid Destino

 
Vídeo promocional de Impulse! con motivo de la publicación del álbum “Country for Old Men” en el que se puede escuchar Jolene de Dolly Parton, uno de los temas interpretados en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa (sala Guirau) de Madrid:

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

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