Madeleine Peyroux en Madrid
Artículo de • Publicado el 08/12/2016

Concierto: The Madeleine Peyroux Trio en Madrid

Crónica de Ricardo Arribas del concierto incluído en el Festival de Jazz Madrid 2016, celebrado el 23 de Noviembre en el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa (sala Guirau), ofrecido por la cantante Madeleine Peyroux y su trío (Jon Herington a la guitarra y Barak Mori al contrabajo).

Madeleine Peyroux con Jon Herington y Barak Mori

Madeleine Peyroux con Jon Herington a la guitarra y Barak Mori al contrabajo, en el escenario del Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa (sala Guirau) de Madrid.

Ya la presencia física del grupo sobre el escenario (fundamentalmente vacío y oscuro), con Barak Mori en el centro, largo, delgado, serio tras su contrabajo, Jon Herington a la derecha, sentado en un taburete algo elevado, vuelto totalmente hacia sus compañeros, Peyroux a la izquierda, la ropa amplia y oscura, sentada en un sillón bajo… todo parecía indicar que allí no habíamos venido a presenciar las glamurosas veleidades de una diva. Allí habíamos venido a escuchar música.

La cantante se dirigió a nosotros durante toda la noche en un español esforzado pero imposible, tratando de acortar distancias con un público con el que deseaba claramente conectar: en el Bogui o en el Central, por ejemplo, lo habría tenido chupado; en el espacioso auditorio del Fernán Gómez, en cambio, con los espectadores repantingados en aquellos amplios, cómodos butacones, lo tenía crudo. Comentaba Peyroux, hacia el final de su actuación, que ya sabía que en español sus bromas sonaban fatal; no es cierto, era solo que su actuación habría resultado infinitamente más cálida y directa, y sus chistes bastante más eficaces, en un club (un ejemplo obvio pero descriptivo es su comentario de que solo hacía tres tipos de canciones, las de amor, los blues y las que sirven para beber, y que esta no era un blues ni hablaba de amor así que dónde estaban nuestras bebidas)… Con notable retranca, la cantante terminó sentenciando que tranquilos, que tampoco en inglés sus chistes resultaban graciosos.

Madeleine Peyroux en Madrid

Madeleine Peyroux.

La desnudez de la formación, así como el sobrio estilo vocal de Peyroux, nos permitieron disfrutar ampliamente de una divertida y, como de costumbre, sorprendente selección de temas que bascularon de lo sublime a lo vulgar con una facilidad pasmosa… y que la cantante y sus músicos consiguieron, sin aparente esfuerzo, reunir en un punto intermedio en que un hermoso halo de encantadora cotidianidad lo envolvía todo. Morik sostuvo durante toda la noche, con sobriedad y aplomo, el peso rítmico y armónico del recital (secundado por una muy sólida Peyroux a la guitarra y la mandolina), prestando su sonido breve, maderoso, al conjunto. A Herington le tocaba hacer un poco el gamberro, jugando todo el rato con las infinitas posibilidades melódicas de la encantadora selección musical que presentaban; se mostró enormemente imaginativo y capaz, y su sonido limpio y juguetón fue siempre mensajero de suculentas resoluciones musicales.

Me quedó la sensación de que Peyroux deseaba escapar de la imagen que de ella nos habíamos ido formando durante años, y que ese deseo había terminado desembocando en un recital extrañamente descoyuntado, que constó de dos partes bien distintas (quizá separadas precisamente por la secuencia de tres temas en que la cantante quedó sola en el escenario, con su guitarra), reflejo de dos aproximaciones si no opuestas sí, al menos, muy dispares, al hecho musical.

La primera parte mostró a una cantante voraz, que se busca a sí misma en un territorio nuevo sin terminar de encontrarse: expresividad desnuda, relegado al banquillo todo rastro de melosa elegancia, uso de un registro vocal grave, áspero incluso, un juego muy libre con el fraseo, el micrófono y los textos cantados…  digo libre pero casi debería decir golfo: Peyroux parecía por momentos una desvergonzada cantante de cabaret, más ducha en el arte de sobrevivir con poco o nada que en el de manejarse entre gasas y oropeles (la desnuda versión del Tango ‘Til They’re Sore de Tom Waits fue un buen ejemplo de esta aproximación musical). No terminaban de encajar las piezas, quizá la inexpugnable elegancia de sus acompañantes, quizá el local inadecuado, quizá el hecho de saber que estaba traicionando en buena medida las expectativas de su público… personalmente adoré aquella osadía insólita y refrescante; por ella recordaré siempre esta actuación.

Madeleine Peyroux, Jon Herington y Barak Mori

Madeleine Peyroux y sus dos acompañantes.

En la segunda parte del concierto Peyroux se calzó el estilo y maneras de la Peyroux de siempre para ofrecer algo más acorde a lo que, a juzgar por el mayor entusiasmo con que se recibieron estas interpretaciones, la mayor parte del público esperaba de ella: un estilo vocal más lánguido, menos grave y osado, menos juguetón, breve el fraseo, cadencioso el tono. Ese ritmo tan propio de los años treinta, sobrio, constante, firmemente marcado con consistente ahínco por las cuerdas (en este caso las de la propia Peyroux y las del contrabajista Morik… pues Herington seguía poniendo golosa pimienta un poco a su aire)… anticuado ritmo, quizá, pero repleto de una honda, hermosa melancolía que el grupo entendía perfectamente y la cantante horadaba con desapego engañosamente fácil. Muy sólida Peyroux en esta otra encarnación suya, bastante más que en la que acababa de presentar.

El resultado es que no es fácil valorar de manera global esta actuación de Madeleine Peyroux: por un lado fue un gesto osado, enriquecedor y excitante el que tuvo al aventurarse en un territorio musical tan diferente y atractivo como el que ofreció durante la primera parte de su recital; por otro lo cierto es que escuchamos una propuesta relativamente imperfecta, quizá inacabada, y sería defendible la teoría de que debería habernos presentado esta faceta de su talento una vez la tenga suficientemente pulimentada. Personalmente encontré irresistible esa valentía… por mucho que reconozca que, en efecto, el redondo, perfecto acabado de la propuesta clásica de Peyroux resultó francamente superior.
 
© Ricardo Arribas, 2016
fotos © Alvaro López del Cerro / Madrid Destino

 
Madeleine Peyroux y su trío interpretando “Everything I Do Gonh Be Funky (From Now On)”:

 
 

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

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