Baldo Martínez
Artículo de • Publicado el 17/09/2016

Conversación con Baldo Martínez: La Isla del Tesoro

Baldo Martínez y Joaquín Fernández tuvieron dos encuentros, uno por vía epistolar y otro cara a cara en un pueblo a pocos kilómetros de Madrid, y éste es el resultado de la fértil conversación que se produjo entre ambos.

Hice la entrevista a Baldo Martínez en diferido en agosto de 2016 (no sólo va a ser Cospedal quien pueda hacer así las cosas), le mandé las preguntas por email, y luego nos vimos para charlar un rato cerca de Madrid. Os dejo con ambos encuentros.
                          
Joaquín Fernández. Me gustaría, Baldo que, para comenzar la entrevista, nos cuentes qué proyectos tienes terminados este año. Y si tienes alguno ya encauzado para el 2017. Puedes desarrollarlo todo el tiempo que quieras. Te lo digo porque puede que luego formule una pregunta tan larga, y con tanta enjundia que, o bien te entre sopor, o me mandes a freír espárragos. Así que…

Zas trio en concierto

¡ZAS! Trio en concierto. (foto: Sergio Zeni)

Baldo Martínez. Acabo de grabar en el mes de Mayo dos discos, uno con un nuevo proyecto de ¡ZAS! Trío “Round About Armstrong” que aún está por mezclar y no sé cuándo saldrá pero esperamos que antes de terminar el año. El otro disco es el quinto con mi grupo, del anterior, “Tusitala”, hace ya 10 años. Con este nuevo disco que llevará por título “Vientos Cruzados” estamos ya terminando el diseño y la salida está prevista para principios de Octubre.

También tengo previsto grabar el Cuarteto Europa en la próxima primavera, un proyecto iniciado en 2013 y que ya va siendo hora para tenerlo grabado y darlo así a conocer.
 
JF. Uno de los estereotipos que tiene el europeo y allende de los bares es que el oriundo de Iberia debe de ser aflamencado, dar palmas y tocar la guitarra tipo ventilador. Cuando sales fuera del círculo donde te (os) conocen y leen en el  folletín que escucharán jazz y que eres exactamente de Galicia, y no tocas la gaita, crees que pueden pensar qué eres un Quijote español: un fuera de lugar. Algo así como si se  presenta en Las Ventas un japonés  torero como el ‘Niño de Sapporo’.

BM. Ciertamente esto es algo que muchos músicos de este país arrastramos, me gusta el flamenco y lo considero una música muy rica, también el folklore de mi tierra, Galicia, pero aquí el problema son los estereotipos. Ya están bastante reforzados por parte de los foráneos que conocen la cultura de nuestro país de oídas y consideran por ejemplo el flamenco como nuestra única cultura musical. La península ibérica es muy rica en diversidad cultural y creo que esto debemos aprovecharlo y zambullirnos en ello.

Pero por suerte no sólo se fijan en los estereotipos, hace unos años contactaron conmigo de una bienal de música en Colonia, Alemania, para ir con el Projecto Miño. Buscaban música de raíz pero que evolucionase a una música más libre y personal, antes lo  habían  intentado acudiendo a la Xunta de Galicia ya que ese año Galicia tenía una dedicación especial en la bienal, buscaban algo con raíces pero no por ello folklore puro y duro, allí les remitieron a varios gaiteros. La gente de la bienal sabía lo que querían así que siguieron buscando hasta que dieron con el Projecto Miño que les encajaba plenamente en lo que andaban buscando.

Por eso muchas veces es desde dentro desde donde se alimentan los estereotipos, todos deberíamos aprender que el arte es algo que está en continua evolución, y por ello no podemos encasillar tanto nuestra cultura musical.
 
JF. Sé que, probablemente, seas el mejor contrabajista que existe en España; y que como arreglistas y compositor, ahora mismo seas una referencia para todos los que quieran dedicarse a la música. Puede que esté equivocado pero me da que hay un poso de acomplejamiento musical en el sentido de que se ve lo de fuera mejor que lo que se hace aquí dentro. No es que me haya dado un síndrome de patriotismo. No. Lo que sí sé es que en todas las disciplinas profesionales hay españoles que deslumbran por sus iniciativas, y buen hacer. ¿Sois vosotros una excepción? ¿No sois tan buenos músicos como son los de allende de los bares, digo… lares?

BM. No estás nada equivocado, en este país hay muy buenos músicos que hacen muy buena música, y no se valora todo lo que se debería ni mucho menos. Tengo la suerte de poder compartir proyectos musicales con muy buenos músicos de la escena española, y no sé si es mejor o peor que lo que viene de fuera pero es música hecha con convencimiento y con ganas de emocionar, dos elementos fundamentales a la hora de hacer música. Si que observas cuando sales fuera que se valora mucho lo que viene de España aun cuando tiene poquísima proyección.

Recuerdo una anécdota en un concierto en Austria con el Projecto Miño, después del concierto se acercaron varias personas del público y una de ellas comentando sobre lo que había escuchado me dice convencido “Ustedes en España son muy famosos ¿no? Y con este grupo no deben dar abasto de conciertos en su país ¿no?”. Me quede unos segundos pensando que responderle, si la pura realidad o mantenerle la ilusión de que la música que había disfrutado hacía unos instantes,  también se tenía oportunidad de disfrutarla en su país de origen. Me quede con esta segunda opción aunque no fuese la verdad. Muchas veces el público te hace ver la fuerza que tiene la música y hasta donde se puede llegar con ella, a pesar de todo.

JF. Una de tus referencias es el contrabajista Scott LaFaro, éste siguiendo la estela marcada por Red Mitchell toma la palabra con el contrabajo saca ‘pecho’ y dialoga de tú a tú con los demás instrumentos.  Es memorable el diálogo con Bill Evans: tan bueno que deja al mismo Paul Motian dando brillo a los platillos con las escobillas.  Pasa de ser un ‘acompañante’ a ser titular. Hoy día hay tantos líderes contrabajistas  que yo no sé a cuál abrirme de orejas (queda tanto por descubrir y conocer…) ¿Hacia dónde orientas las orejas en el panorama actual? Me da la sensación –quizás errada– de que tú vuelas como los pájaros de plomo: ya llevas tu propia carga de trabajo desarrollado con el contrabajo. O que has escuchado tanto de tanta gente –algo así como hacen los grandes literatos: antes de escribir ellos mismos han leído mucho y a muchos– que, lo que sale es un compendio de lo absorbido donde le das tu propio carácter compositivo, ¿no? (por favor, no me contestes con un simple no que me ‘matas’.)

BM. Como tú bien dices, “Queda tanto por descubrir….”

Empezamos imitando, la forma natural de aprender, te fijas en contrabajistas como Scott Lafaro, Dave Holland, Charlie Haden, Ron Carter…, son tantos compositores, interpretes, improvisadores, de todos ellos coges cosas las asimilas y después cuentas tu historia. Es tu historia pero esta empapada de toda la música que has escuchado, y seguro que encuentras montones de referencias por que no las ocultas, están ahí.
 
Bruno Chevillon, Carlos Bica, Peter Kowald, Barry Guy, Barre Philips…, por decir contrabajistas, pero en la escena Europea hay muchos otros músicos de otros instrumentos que me llaman la atención, Louis Sclavis, Nils Wogram, Marc Ducret, Gianluigi Trovesi…, esto es infinito y siempre quedará mucho por descubrir.

JF. En uno de tus discos, “Tusitala” (narrador de historias, cómo llaman los nativos de Samoa a R.L. Stevenson), es conmovedor lo que lográis en ese disco. Cómo soy un ‘flipao’ de Stevenson, y no sólo yo, estoy muy de acuerdo con lo que dice Iria Mariño en vuestro libreto del disco ahí arriba citado. Sé  incluso que hay gente que no escribe libros porque ya está hecha “La Isla del Tesoro”, y saben que no podrían hacer algo ni siquiera parecido, hay algunos que pagan sus frustraciones (de escritores) haciéndose blogueros dando la brasa a todo el mundo, feikbuquero o, escribiendo en revistas musicales como yo, para no ir más lejos. ¿Cuál sería tu “Isla del Tesoro”? O, dicho de otro modo, cuál consideras una de las obras cumbres musicales con las que te hubieras encontrado en modo nirvana o en la zona Om. Vale incluso decir una que no sea tuya.

BM. Menuda preguntita… Yo , y creo que la mayor parte de los músicos, estamos constantemente buscando esa obra cumbre que tú dices, algo que te llena y que consigues a veces cuando subes a un escenario y hay esa buena comunicación entre músicos y público, donde todo fluye. Cómo se suele decir, lo importante no es llegar a la meta, en este caso esa obra cumbre, sino el camino, ahí es donde se viven cosas inesperadas, encuentros que ni te habías planteado ni imaginado… Eso es lo verdaderamente mágico.

He tenido la suerte de poder tocar en el trío de Joachim Khun, además en una ocasión junto a Louis Sclavis, músico al que admiro al igual que a Joachim. He compartido el proyecto de Triez con dos musicazos, de lo mejor de nuestro jazz, con los que hemos vivido grandes momentos, Agustí Fernández y Ramón López. He tenido oportunidad de poder realizar un proyecto que tenía en la cabeza desde hacía tiempo pero complicado por la producción del mismo, El Projecto Miño, además con un equipo de músicos fantásticos. Ahora uno de mis proyectos más recientes, El Cuarteto Europa junto a Samuel Blaser, Dominique Pifarely y Ramón López, algo difícil de imaginar para mí hace unos años. Todos estos podrían ser ese objetivo, esa “Isla del Tesoro”, pero cuando llegas a ella es como que te diese fuerzas para seguir hacia otra aventura, otra “Isla del Tesoro”, cómo querer alcanzar el horizonte. Ese viaje es lo que verdaderamente te hace estar en esa zona Om.
 
JF. No sé si el haber nacido en zona costera “y mirando al mar…”, cómo han hecho  grandes escritores cómo Homero en la Odisea, o el citado R. L. Stevenson…,  tu relación con el mar ha sido ver en él lo que queda por descubrir y conocer  “Lo que me hace sufrir la nostalgia de lo que nunca he visto” decía Homero. No trato de psicoanalizarte, conste. (Es sólo intentar ver de dónde vienen tus fuentes de inspiración; a mí un par de piscolabis me inspiran mucho.) Sólo trato de que me cuentes si las vibraciones que te da el contrabajo en el cuerpo cuando lo tocas buscas vibraciones que te recuerden a algo o buscas novedades que te abran nuevos caminos. Algo así como nuevos caminos a Ítaca. Como diría Nietzsche, no somos dueños del destino pero podemos interactuar con el azar.

BM. Supongo que todo influye, al fin y al cabo somos como esponjas que chupamos todo lo que vivimos y después lo soltamos. Pero yo me inclino mas por buscar cosas nuevas, que me sorprendan, podrían  ser también recuerdos que te han marcado mucho, pero insisto que busco lo novedoso para mí, sin pretensiones. No me gusta contar la misma historia una y mil veces, trato de buscar nuevas historias que me cuenten cosas nuevas, aunque es posible que ya se hayan contado anteriormente, pero en este caso es la de uno mismo. Tal vez el hecho de haber nacido mirando al mar, me hace ver un inmenso universo donde te puedes encontrar de todo.
 
JF. Hay algo que me intriga de los músicos. Los que sois de Conservatorio, obviamente, y de Pietro Grullo (me lo como y me lo engullo) el tema musical ha sido y es lo vuestro. Pero ¿el músico suele ser lector de literatura, de poesía, o de ensayo para inspirarse en algo? ¿O es sólo como decía Picasso: “La inspiración viene trabajando”? Claro que, hay gente que curra doce horas y la única inspiración que tiene es hacer la alineación de la selección de fútbol. Con todo esto quiere decir lo siguiente: si no se hace cultura ni educación medianamente buena en las aulas, cómo van a conocer siquiera el jazz. ¿Y cómo puede decir un músico que no hay bagaje cultural musical si ni siquiera lee libros ni conocen otras artes? Lo que me lleva a pensar de por qué la sociedad tiene que subvencionar cierta parte de una cultura, y la otra no.

BM. Yo soy bastante partidario de lo que decía Picasso, mejor que las musas te pillen trabajando, aunque una idea puede surgir de muchos sitios. En el caso de ideas musicales pueden proceder de la misma música y en otros muchos casos después de leer un poema o una novela, ver una película, descubrir a un pintor y su vida, vivencias que te llevan a expresarlas con la música, no de una manera descriptiva, claro está, pero que sientes la necesidad de canalizar esas sensaciones en la música. Es curioso como hay temas que surgen de una manera más racional, sin alejarse de la emoción, y otras que surgen de una forma más visceral.

La música forma parte esencial de toda cultura, desde los tiempos más primitivos, y debe de invertirse en ello, tiempo y por supuesto medios materiales, al igual que lo hacemos para alimentar nuestro cuerpo porque si no nos moriríamos. Por eso no me gusta emplear el verbo subvencionar, invertimos en ello como en la sanidad o en la educación (esto es importantísimo), o en lo que  alimenta a nuestra mente, si no poco nos diferenciaría del resto de los animales.
 
JF. ¿Siempre nos quedarán los ansiolíticos, hay que perseverar o…? Si hay algo que sea incierto y poco previsible en el destino es la incapacidad humana para predecirlo, y menos aún para prevenirlo y domesticarlo. Los propios economistas son capaces de justificar expost sólo porque se han equivocado por enésima vez. Para mí la incertidumbre es un estado productivo en el que se puede contar con un sinfín de posibilidades porque si desconocemos el porvenir nos hace libres, también, para imaginar. Se puede decir que la felicidad fluctúa entre pequeños picos de triunfos y también de decepciones. O dicho en roman paladino: cuándo el músico ve que sus posibilidades de triunfo, o de vivir de la música es, cada vez, más lejana, ¿debería dedicarse a otra cosa, tomar ansiolíticos y esperar que sus efectos le amuermen más, o perseverar estoicamente y hacer lo que le gusta aunque sólo saque para latas de sardinas en aceite?

BM. Las crisis desarrollan en cierto modo la creatividad, esos momentos que tú dices entre triunfos o logros y decepciones, nos realimentan para seguir adelante y si lo consigues aprendes mucho. Vivir de la música es una cosa, ser músico otra, y no siempre van juntas. Yo como músico necesito hacer música, sin ella no podría vivir o por lo menos arrastraría una tristeza muy grande, necesito alimentarme con ella, es algo difícil de expresar. Por eso se dice aquello de “mientras exista un músico habrá música” al margen de otros intereses mercantiles. Pero cada vez está más difícil que un músico viva de la música ¿tendrá que ver con la pérdida de valores de esta sociedad?…

JF. Imagino el esfuerzo de ser un catalizador musical en el sentido de ser líder: saber trabajar en equipo, redirigirlo si alguno se despista; ir hacia objetivos específicos, y sobre todo, que el resultado final guste a todos. Todo ello puede llevaros al éxito profesional. Además de todo ello tenéis que sobresalir para que hayan buenas críticas; tocar en buenos garitos, etc. Otrora es la mala noticia: que el reconocimiento no tiene por qué ir ligado a un aumento de ventas; así que el éxito puede ser relativo. Por no decir que luego existen criti-crónicos que no sé si se ponen apachas: como puede pasar en una galería de arte. Donde dicen (dos o tres enteraos) que si se mira fijamente al punto rojo ve uno no solo el Infierno de Dante, sino que ve la Resurrección de lo muertos y la vida eterna. Imagino que con la edad y experiencia que tienes harás caso o no. ¿Sigues trabajando igual si lees una mala crítica? ¿O, prefieres seguir con lo que te gusta hacer con lo que te encuentras más realizado? (Yo pienso que cuando uno es profesional sabe qué puede estar bien o está mal. Pero hacer caso de lo que diga un tipo, como yo por ejemplo, que no tiene NPI de música y diga que esto está bien o está mal lo veo de snob o de pedante absoluto.)

BM. En realidad yo no me planteo tantas cosas a la vez, y si que sé que están todas ellas dentro de todo el trabajo, pero como tú dices es una labor de equipo por un lado aunque cada uno acusamos el resultado de diferentes maneras. Yo no paso de la opinión de críticos o cualquier persona que se acerca a mi música, todas las opiniones son importantes y trato de tenerlas en cuenta y reflexionar sobre ello, aunque sabes que algunas tienen mayor peso que otras. Trato de tener claro a donde dirigirme con mi música, aunque ello conlleva idas y vueltas, arriba y abajo, dudas, inseguridades, aciertos, errores…, sin todo este riesgo la música o el arte en general perderían su esencia.

Creo que debemos tener claro lo que queremos hacer y no ser zombis que no escuchan a nadie, al fin y al cabo la música es un arte colectivo, no porque se comparta entre varios músicos, sino porque necesita del oyente para que tenga sentido.

Otra cosa es ¿Qué es el éxito? La satisfacción de que te aplaudan y digan cosas maravillosas de ti y aún encima te forres con ello, o conseguir realizarte cada día cuando subes a un escenario y consigues emocionar al que escucha, sea un auditorio de 1000 personal o de 20. Tal vez una mezcla de las dos situaciones, o ni siquiera.

El encuentro

Unas semanas después nos vimos en un pueblo del valle del Alberche, él vive por allí y yo iba de camino a otro lado. Ese sitio lo conozco desde hace más de 50 años; mis padres y mi hermana mayor (todavía no habían nacido tres hermanos más) íbamos en una Lambretta con sidecar; con todos los apechusques (incluida una paellera) a pasar el fin de semana precisamente allí. La gente de clase media iba a la sierra; los obreros –si es que tenían moto y sidecar– al río. ¡Qué tiempos!

Baldo Martínez y Joaquín Fernández

Baldo Martínez y Joaquín Fernández, autor de la entrevista.

Quedamos en una terraza muy de mañana y… Baldo me impresionó, no sólo sabe escuchar (cosa hoy en día en vías de extinción), argumenta bien lo que piensa. Hablamos de psicología; del cierre social que hay con los másters (por la pasta que valen algunos), y…, arrímense a leer esto cómo si estuviéramos en cuadrilla. Me dijo que entendía a Duke Ellington cuando éste decía que componía (si era preciso para otros). Porque para ser compositor en una banda hay conocer qué le viene mejor al músico al cual va dirigida esas notas. Lo cual me da que es un altruista de notas: regala a los demás lo que mejor les viene. Pura honestidad y bondad. Cuando nos despedimos salí contento, y solo pensé en dos cosas: 1) que salieran bien las fotos (las que hice me salieron muy mal, menos mal que el camarero era más ducho); y 2) la suerte que tienen sus amigos de poder conversar con un tío tan genial.

© Joaquín Fernández, 2016 (todos los berberechos reservados)
Foto cabecera: © Esther Cidoncha

 
Enlace a la página de Baldo Martínez donde se puede seguir la marcha del proyecto “Vientos Cruzados” que tiene anunciado el lanzamiento del álbum a principios de Octubre 2016: http://baldomartinez.weebly.com/
 
Baldo Martínez con su Cuarteto Europa (Baldo Martínez – contrabajo; Dominique Pifarély – violín; Samuel Blaser – trombón; Ramón López – batería y percusión), en Oporto, julio de 2014.

Artistas:

Autor: Joaquín Fernández

Está entre los 55 años y muerto. Graduado en Trabajo Social por las Escuelas Pías de Madrid. Humanista secular: las cosmogonías (metafísicas) desde que existe la física cuántica y sus especialidades no le dicen nada. Hace Shito Ryu 6 horas a la semana, es 2º Dan. Fluctúa entre lo órfico, lo onírico y lo vigil. Si se le despierta sin cuidado puede transformarse en el gato Tobermory. Escribe aquí de chiripa, de rebote como decía Horacio Quiroga "soy una semejanza de bola de billar, nacido con efecto. Que una vez que toca banda emprende los rumbos más inesperados”.

1comentario
  • luisosby@gmail.com'
    Luis 'Oby' 12:48h, 17 septiembre Responder

    Joaquín, realmente eres la leche (…la buena).
    Enhorabuena.
    Me he zampado la conversación con Baldo en un plisplás y me lo he pasado en grande.
    Salud, compañero, y un fuerte abrazo.

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