Jazz murciano
Artículo de • Publicado el 19/07/2017

Desde Murcia con amor

Con motivo de la publicación del reciente disco del quinteto liderado por el baterista Curro García, "Cinco Ciudades y Una Verdad Amarga", Sebastián Mondéjar inicia su colaboración en Jazzitis, y no desaprovecha la ocasión para mostrarse orgulloso con el jazz que actualmente se hace, según él dice, "en este ‘pico-esquina’ que es Murcia".

El jazz murciano está de enhorabuena; y con él, claro, el jazz nacional e internacional, puesto que el jazz, surja de donde surja, es una música universal, un súper organismo vivo y de una sola pieza cuyo objetivo natural es crecer y expandirse por el mundo, pese a la cerrazón o ceguera de quienes, lejos de impulsarlo y alimentarlo para bien de nuestra colectividad, no advierten o se niegan a advertir su importancia o, lo que es peor, lo ningunean e intentan que muera de inanición. ¿Cómo no acordarnos una vez más de nuestro Festival Internacional de Jazz en la Calle (germen de otros posteriores en la región de Murcia, como los festivales de Cartagena, San Javier y demás municipios que han sabido valorar la pujanza y la trascendencia cultural de este género), suspendido caprichosa y unilateralmente pese a su prestigio y veteranía? Por eso tienen más mérito, si cabe, la constancia y la iniciativa de nuestros músicos, que, lejos de amilanarse, se esfuerzan cada día más en demostrar que el jazz es Música con mayúsculas y un bien sociocultural de primer orden.

jazz murciano

Cinco Ciudades y Una Verdad Amarga
Primer álbum del compositor y baterista Curro García como líder, publicado por Cotijazz Records en 2017, acompañado por Enrique Oliver al saxo tenor, Joan Saldaña al saxo alto, Javier Bermejo al piano, y Andrés Lizón con el contrabajo.

Grabado y mezclado por Constantino López en Cotijazz Music School, Las Torres de Cotillas, Murcia, el 10 y 11 de julio de 2016. Diseño gráfico: Marengo Creative.

Temas: Intro; Morriña; Five Cities With Karen; ET; NY Attitude; We’ll Be Together Again; Nefrén; Brilliant Corner; Verdad Amarga; Do You Know What It Means To Miss New Orleans.

Se puede escuchar en Spotify
 

El pasado 14 de mayo, inaugurando la VIII edición del Festival Cotijazz, Curro García (Las Torres de Cotillas, Murcia), uno de nuestros músicos de jazz más entregados, solventes y creativos, presentó su primer álbum como líder: “Cinco Ciudades y Una Verdad Amarga” (Cotijazz Records, 2017). Un título cuya elección encierra una historia compleja (que luego desvelaremos) y que en verdad resume la trayectoria vital y musical de este baterista, compositor y profesor que dedica todas sus energías al jazz desde hace más de dos décadas. Su actividad ha sido y es incesante. Curro ha fundado o formado parte de grupos como Acho Trío, Smart Set Trío, La Cabaña del Trío Monk, Mr. Atomic, Paula Marengo Quartet, etcétera; y la lista de músicos con los que se ha forjado, ha colaborado y colabora en la actualidad sería interminable. Es además un concienzudo propagador y dinamizador del jazz dentro y fuera de la región de Murcia: creador e impulsor, junto a Javier Bermejo, del Festival Cotijazz; fundador de la Cotijazz Big Band y de la Cotijazz Music School; miembro de la Asociación Zarangojazz y activista infatigable en numerosos círculos y colectivos jazzísticos.

Conocí a Curro García y sus compañeros de sección rítmica, Javier Bermejo y Andrés Lizón, casi al unísono, hace unos tres lustros. Ya entonces denotaban un alto nivel individual, gran versatilidad, una excelente dinámica entre ellos y un poderoso empaque sobre los escenarios. Desde entonces he venido viéndolos evolucionar musical y profesionalmente. Los tres han “crecido” juntos y compartido multitud de andanzas musicales y proyectos; para mí son como hermanos en la música y en la vida y me cuesta pensar en ellos por separado; se conocen, comprenden y complementan a todos los niveles; en trío funcionan como un reloj de precisión y constituyen una sección rítmica idónea para acompañar y arropar a cualquier banda o solista. Todos los temas que en “Cinco Ciudades y Una Verdad Amarga” se muestran dan fe de ello. El fichaje para este proyecto del joven y virtuoso saxofonista alicantino Joan Saldaña, con quien los tres vienen colaborando desde hace años y a quien ya he presenciado en acción en diversas ocasiones, ha sido todo un acierto. La sabrosísima guinda la ha puesto el todopoderoso saxofonista malagueño Enrique Oliver, con quien Saldaña se entiende y empasta a la perfección en todas y cada una de las piezas que conforman este impecable trabajo. Una contribución proverbial, pues Enrique, cuya trayectoria habla por sí sola, es sin duda uno de los mejores saxofonistas del actual panorama jazzístico nacional.

Jazz murciano

Curro García en el la VIII edición del Festival Cotijazz.

Tenemos, pues, en nuestras manos un testimonio vital y un tributo personal excepcionales, fruto de la lealtad y el compromiso de Curro García para con esta forma de entender la música y la vida que es el jazz. Un fruto gestado y madurado prácticamente a lo largo de toda su trayectoria, cuyos sabores intensos vengo paladeando una y otra vez desde antes de su salida al mercado; un fruto que, como todo fruto, pertenece a un todo, con su tierra, su árbol, su corteza, sus ramas, sus raíces, y que contiene diez sustanciosos gajos, todos ellos perfectamente engarzados bajo su piel, ocupando el lugar que a cada cual le corresponde. Una degustación, claro, vale más que mil palabras, de modo que diré tan sólo que, de las cuatro composiciones de Curro, Morriña es la más antigua y abre, tras Intro, esta entrañable suite jazzística llena de colores y reminiscencias; fue gestada en 2001 y su titulo nos remite a la nostalgia que sintió lejos de su tierra durante sus años de formación. Five Cities With Karen continúa dando cuerpo a aquella etapa de su vida y nos habla de las cinco ciudades en las que vivió por aquel entonces (¿una por cada tiempo del 5/4 en que fue escrita?): Barcelona, Granada, Los Ángeles, Murcia y Nueva Orleáns. ET es la más reciente de las composiciones de Curro que ven aquí la luz; fue escrita en 2016 y, en mi opinión, es junto a Five Cities With Karen la más celebratoria. Nefrén, por su aire solemne, se me antoja una suerte de sortilegio espiritual en homenaje al mítico hechicero Nefrén-Ka, el misterioso “Faraón Negro” concebido por Lovecraft. En fin, ahí queda eso. Dejaré para el final Verdad Amarga y me referiré brevemente a los otros cuatro temas que completan el álbum, todos ellos versiones de auténticas joyas de la historia del jazz, minuciosamente escogidas y fielmente revisadas: dos vibrantes temazos de dos de los más grandes pianistas que ha dado el jazz, el originalísimo y dinámico Brilliant Corner de Thelonious Monk, y uno de los temas estandartes del post bop, NY Attitude, de Kenny Barron, discípulo y sucesor de los más grandes, incluido Monk; y a todos ellos se suman dos de las baladas más emblemáticas de la historia, Do You Know What It Means To Miss New Orleans y We’ll Be Together Again, que aportan las dosis justas de reposo, ensueño y melancolía que toda escucha atenta y toda experiencia intensa necesita.

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“Saldaña y Oliver”, dibujo de Gonzalo de Amarante.

Y vayamos con Verdad Amarga, el inmortal bolero de Consuelo Velázquez, tantas veces cantado y versionado. Cuando a principios de año Curro me llamó para quedar y decirme que estaba a punto de conseguir materializar su primer proyecto personal, mi alegría fue inmensa. Inmediatamente le pregunté si había pensado ya en un título para el mismo. “Sí”, contestó, y con tono cauteloso añadió: “Verdad Amarga”. En ese momento me quedé cavilando sin disimulo. ¿Por qué en su primer trabajo discográfico como líder, conformado por temas con títulos muy diversos (cuatro de ellos de su propia autoría y titulados a conciencia) Curro eligió precisamente ése para encabezarlo? Cierto es que la versión instrumental que él y su quinteto nos ofrecen es sumamente personal; que, amén de su premeditado y acentuado dramatismo, Verdad amarga se estira, ensancha y actualiza en otros derroteros expresivos; pero, según me dio a entender, no eran esas las razones que inclinaron a Curro a titular así su proyecto. Su apuesta era más franca y valiente, y nacía de lo más dentro de su ser, obedeciendo a sentimientos y vivencias que a lo largo de su vida han ido cincelando su espíritu y dejando un rastro indeleble en su conciencia; experiencias con las que en cierto modo también se siente en deuda y a las que él deseaba rendir un tributo a su manera, mirándolas de frente, por mucho que algunas le duelan o le escuezan. Momentos complicados. Pérdidas irrecuperables. Amores terrestres y extraterrestres. Rupturas y vaivenes. Verdades amargas. No en vano, el disco está dedicado a la memoria de su padre, que perdió la vida en un accidente laboral cuando Curro vivía en Nueva Orleáns. Tras comprender todo esto, me vino a la cabeza una vieja copla mía que reza (y perdón por la auto cita): “¿Cómo puede ser / la misma naranja / una mitad dulce / y la otra amarga?”. Entonces me convencí de que el título era el correcto. El mundo es un ying yang, una balanza. Vivimos en el oxímoron: el sí y el no, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte. Experimentamos esa dualidad a todas horas y merced a ella pensamos, existimos, sobrevivimos… “Pienso, luego existo”. Con todas las consecuencias. ¿Por qué empeñarnos entonces en mirar y destacar tan sólo el lado dulce de las cosas? ¿Qué ganamos con ello? ¿Qué miedo le tenemos al otro lado? ¿No es aceptándolo, asumiendo su verdad implícita como conseguiremos ser más justos y más libres? Por dura que sea a veces, sólo la verdad nos hace libres, a nuestros ojos y a los ojos de los demás. Y el arte, la música, la poesía, para serlo, tienen que reivindicarla y proclamarla. Lo dice el propio bolero: “Yo tengo que decirte la verdad / aunque me duela el alma. / No quiero que después me juzgues mal / por pretender callarla”.

jazz murciano

El quinteto de Curro García en el escenario del Festival Cotijazz de 2017. De izquierda a derecha: Andrés Lizón, Javier Bermejo, Joan Saldaña, Curro García y Enrique Oliver.

Pero, al cabo, nada es rígido, y mucho menos nuestra manera de ver las cosas. Desde aquel encuentro con Curro a esta parte, todo siguió su propio rumbo. Y el resultado es este precioso álbum con título agridulce y evocador. No puedo sino aconsejaros que no dejéis de escucharlo. El sólo hecho de haberlo materializado es ya una victoria y una heroicidad, más aún teniendo en cuenta el plazo récord en que fue realizado y la modesta pero elegante autoproducción con que ha sido traído al mundo (y aquí aprovecho para destacar la excepcional labor técnica de Constantino López y el diseño de Paula Marengo).

En fin, todo acontecimiento jazzístico en este “pico-esquina” que es Murcia tiene para mí una considerable carga emocional y una gran relevancia histórica. Lo digo con orgullo (¿verdad que se me nota?) pero sin aspavientos. Si con apenas un siglo de vida el jazz se extiende hoy por todos los rincones del planeta, yo creo también ciegamente (porque la he vivido, porque la estoy viviendo) en la propia historia del jazz del lugar en el que me ha tocado vivir. Hace ya muchos años que el jazz echó raíces en la región de Murcia, y desde entonces ha venido creciendo y fructificando a un ritmo imparable. En las últimas décadas, numerosas generaciones de músicos han abonado a conciencia el árbol del jazz y, en mi opinión (y sin ánimo de restarle ningún mérito a las demás), la generación de Curro ha sido y es la más crucial, la más preparada, la que ha forjado más puentes y encrucijadas a escala nacional e internacional y la que más y mejor ha contribuido, hasta el momento, al crecimiento y la difusión del jazz en nuestra región. A pesar de todos los pesares y de todas… las verdades amargas.

¡Enhorabuena, Curro y Cía! ¡Viva el Jazz y viva la Verdad!

© Sebastián Mondéjar
Murcia, 18 de julio de 2017

Autor: Sebastián Mondéjar

Nació en Murcia en 1956. Es músico (percusionista) y cultiva la poesía desde muy joven. Ha fundado y formado parte de numerosos grupos y ha colaborado con multitud de músicos. Tiene en su haber cinco libros de poemas. Ha ejercido de columnista, articulista de opinión, crítico de jazz y crítico literario en Diario 16 de Murcia, Diario La Opinión, La Crónica de El Pajarito, Tomajazz y en revistas y blogs de diversa índole; aunque, sin duda, lo más importante es que padece jazzitis desde la infancia, de manera que su ingreso en esta unidad jazzística estaba predestinado desde hace mucho tiempo.

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