Artículo de • Publicado el 07/07/2010

En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (1/4)

Comienzo aquí una serie de crónicas con las impresiones sobre los conciertos que Alejandro Díaz ha tenido oportunidad de ver durante el Festival de Jazz de Getxo 2010.

Jueves 1 de Julio

Getxo34

La idea de cubrir con una carpa blanca la Plaza Biotz Alai estuvo muy bien porque hubo días que llovió, y los que no lo hizo el cielo estaba permanentemente gris y amenazando lluvia.

Desde hace ya varios años, en Getxo se organiza un concurso de grupos donde participan jóvenes bandas de jazz europeas. Los conciertos de este concurso sirven de preludio a las actuaciones de las figuras consagradas. A mí me parece una excelente idea, y desde aquí le doy mi apoyo y recomiendo a otros festivales que tomen nota. Así las cosas, el primer día nos encontramos en primer lugar con una banda procedente de Finlandia:

Maratone Quintet
Martti Vesala (trompeta, fiscorno), Markus Tiiro (guitarra), Petri Rahikkala (piano), Mikko Pellinen (contrabajo), Juho Peltoniemi (batería).

Muy buenos estos chicos, no suenan tan fríos como uno podría temer siendo nórdicos. Practican un jazz contemporáneo, muy arreglado, con un sonido que recuerda a ECM pero con más vidilla. En algún momento se echaba a faltar un poco más de energía a la hora de ejecutar unas por otra parte impecables composiciones, todas ellas obra de miembros del grupo. El principal protagonista en cuanto a los solos fue el trompetista Martti Vesala, aunque personalmente las improvisaciones que más me gustaron fueron las del guitarrista Markus Tiiro, cuyo sonido me recordaba algo a John Scofield. En general, disfruté mucho de este concierto, a pesar la impresionante tromba de agua que cayó, que sonaba como una ametralladora rebotando sobre la carpa y molestaba bastante el sonido de los músicos.

 
Charles Lloyd New Quartet
Charles Lloyd (saxo tenor, saxo soprano, flauta, maracas), Jason Moran (piano), Reuben Rogers (contrabajo), Eric Harland (batería).

La cosa empezó con Lloyd al soprano (¡lacado en rojo!) interpretando una sinuosa melodía con influencias árabes, para pasar a la primera demostración de Moran, con un solo de esos estratosféricos suyos, mientras Lloyd cogía las maracas y metía la cabeza bajo la tapa del piano para hacerlas sonar junto a los micrófonos situados en el mismo. Finalizado el solo de Moran, Lloyd volvió a coger el soprano para otra demostración de extraña belleza, seguida de una brillante intevención de Rogers al contrabajo, que dio paso nuevamente a Lloyd (esta vez al tenor), para acabar con otro solo de Moran. Suena bien, ¿verdad? Pues esto fue solamente el primer tema.

Charles Lloyd estuvo a su nivel, lo cual es decir mucho. Exceptuando el primer tema, y una posterior (y preciosa) intervención a la flauta, durante el resto del evento empleó el saxo tenor. No es alguien que te vaya a sorprender (a menos que no lo conozcas, claro), pero para mí fue un placer encontrarme (y emocionarme) de nuevo con esos fraseos sinuosos, esos escarceos atonales y ese peculiar y subyugante lirismo. Fantástico.

Qué voy a decir de Jason Moran. Éste sí que te deja con la boca abierta aunque ya le conozcas, especialmente en esos solos suyos en los que parece que se le disparan los dedos, acumulando notas y emociones hasta tal punto que llega a parecer que hay dos o tres pianistas tocando juntos, en vez de sólo uno. Pero también sabe ser lírico cuando hace falta, como demostró en la preciosa introducción con la que dio comienzo el tercer tema de la noche.

Reuben Rogers se encontraba en un estado de felicidad evidente, parecía a punto de ponerse a brincar de alegría, no se le borró la sonrisa en toda la actuación, y nos dejó varias muestras de su valía, especialmente su swingueante solo en el tema de aire latino que interpretaron a la mitad del concierto.

En ese tema tuvimos un primer solo de Harland a la batería. Harland estuvo, como siempre, portentoso. Viéndole parece que tocar la batería sea algo facilísimo, que ser un metrónomo rítmico no tiene ningún misterio. Da la impresión de tocar de forma muy relajada y sutil, pero lo que transmite es potencia, energía y seguridad. Qué grande.

A ese tema latino siguió otro de aire misterioso y evocador, con Lloyd a la flauta y Rogers tocando el bajo con el arco, mientras Harland daba otra lección de batería y terminaba complementando su trabajo percusivo con oscuros y ululantes susurros vocales. Estremecedor.

Y la cosa terminó en plan completamente festivo, con Moran nuevamente impresionante, Lloyd poniéndose a bailar e invitando a Moran a unirse al baile, cosa que éste hizo con mucha alegría (pero con bastante poco estilo, la verdad), Rogers se debatía entre seguir tocando o ponerse a bailar también, y Harland, contumaz, continuaba metiéndonos el ritmo en el cuerpo a todos los que estábamos allí.

Muchos aplausos, y los músicos volvieron al escenario para interpretar “Rabo de Nube”, tema que da título a su disco y que sirvió de magnífico colofón a un estupendo concierto.

© Alejandro Díaz, 2010

 
Breve fragmento de la actuación de Charles Lloyd en el Festival de Getxo Jazz 2010

En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (1/4) (es en el que estás ahora)
En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (2/4)
En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (3/4)
En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (4/4)

Autor: Alejandro Díaz

Nacido en Gijón en 1973, lo del jazz le entró por un oído y, como todavía no le salió por el otro, es de suponer que sigue por ahí dentro, alojado en alguna parte de su cerebro (él asegura que es en la parte buena). Su vida carece de dirección, lo cual no le impide ser un apasionado de la música en directo y prodigarse en ofrecer opiniones directas sobre los conciertos que ve y los discos que escucha. Ustedes verán si le hacen caso, pero les advierto que el hombre es abstemio, y que además no le gustan ni el fútbol, ni los coches, ni los perros. Ya ven, una lindeza de tío. ¡Y encima escribe poemas!

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