Artículo de • Publicado el 20/07/2010

En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (y 4/4)

Cuarta y última crónica del Festival de Jazz de Getxo 2010 en la que se comentan las actuaciones del 4 de Julio protagonizadas por el grupo polaco Wierba & Schmidt Quintet y la vocalista norteamericana Dee Dee Bridgewater.

Domingo 4 de Julio

El cuarto y último participante en el concurso de grupos procedía de Polonia:

Wierba & Schmidt Quintet
Piotr Schmidt (trompeta), Marcin Kaletka (saxo tenor), Michal Wierba (piano), Michal Kapczuk (contrabajo), Sebastian Kuchczynksi (batería)

Premio del Jurado al Mejor Grupo, Premio del Jurado al Mejor Solista (el trompetista Piotr Schmidt) y Premio del Público al Mejor Grupo. Vamos, que arrasaron. Y merecidamente, además, a mí también me pareció el mejor grupo. Si los finlandeses habían destacado por sus composiciones, los italianos por su energía y los españoles por su bonito sonido, aquí teníamos un compendio de todo ello. El fogoso trompetista Piotr Schmidt demostró tener una excelente técnica e hizo algunos solos espectaculares. Como ya he dicho, se llevó el Premio del Jurado al Mejor Solista. Premio que, sin demérito alguno, hubiera podido ir a parar al pianista Michal Wierba, que es el principal compositor del grupo y cuyas intervenciones solistas fueron pródigas en intrincadas y estimulantes ideas melódicas. Y si estos dos son los líderes y aquellos cuya labor destaca más, según avanzaba el concierto me fui fijando cada vez más en el trabajo del saxofonista Marcin Kaletka, con un sonido más clásico y unos solos rotundos y muy bien construidos. También destacaría la impecable labor del bajito contrabajista Michal Kapczuk.

 
Dee Dee Bridgewater: “To Billie with Love”
Dee Dee Bridgewater (voz), Craig Handy (saxo tenor, saxo soprano, flauta), Edsel Gómez (piano), Kenny Davis (contrabajo), Lewis Nash (batería)

Aparte de un estupendo concierto, lo de Dee Dee Bridgewater en Getxo fue un espectáculo cómico-cabaretero en el que incluso se permitió ironizar sobre el significado de la fecha (el 4 de Julio es el Día de la Independencia, la Fiesta Nacional de Estados Unidos). El hecho de que los músicos bromeen durante un concierto hay a quien no le gusta nada. A mí no me importa, incluso agradezco que me hagan reír un poco, siempre y cuando la parte cómico-festiva no se acabe comiendo a la parte musical. Afortunadamente, eso no ocurrió en el concierto de Dee Dee, aunque en algún momento se bordeó el abismo.

El concierto se enmarcaba dentro de la gira que está haciendo para promocionar su disco-homenaje a Billie Holiday. Así que tuvimos un buen puñado de standards relacionados con la sin par “Lady Day”. Empezó el grupo tocando una muy buena versión instrumental de “Have you met miss Jones?”, para a continuación aparecer Dee Dee bailando y ofrecernos un africanizado “Lady sings the blues”, seguido de “Lover man” y un precioso “Don’t explain” (con Handy a la flauta). Entonces se apartaron un poquillo del homenaje a Billie y tuvimos una estupenda versión “estilo New Orleans” del clásico “Them there eyes”, con un magnífico solo de Edsel Gómez al piano y otro maravilloso de Dee Dee en scat imitando el sonido de un trombón.

De vuelta al ámbito de “Lady Day”, tuvimos un emotivo “You’ve changed” seguido del conocido “Fine and mellow”. En ese momento Dee Dee se quedó sola con Kenny Davis para interpretar “My mother’s son-in-law” y aquí fue cuando las cosas estuvieron a punto de salirse de madre, con Dee Dee acercando su trasero al contrabajo para sentir la vibración del instrumento mientras un imperturbable Kenny Davis seguía pulsando las cuerdas y Dee Dee terminaba comentando “ahora entiendo para qué sirve el hueco en el costado del contrabajo”.

Con Dee Dee otra vez centrada en cantar, siguieron “A foggy day” (con estupendos solos de Edsel, Handy al soprano, Davis y sobre todo Nash) y el concierto acabó con “Good morning heartache” (con cita incluida a “Stormy weather”) y “Miss Brown to you”. Aplausos ensordecedores, vítores y los músicos volvieron a salir para una fantástica versión de “God bless the child”.

Desde luego el estilo de Dee Dee, con esa particular forma de alargar las palabras, no tiene nada que ver con el de Billie Holiday. Pero hay algo en lo que sí se parecen: su voz es inconfundible, y su forma de cantar es absolutamente personal. A mí me gusta más cuando la he visto en directo que cuando la he escuchado en disco, porque sólo en vivo te transmite esa inmensa energía vital que tiene dentro.

Pero si el concierto alcanzó una gran altura no fue sólo por Dee Dee sino especialmente por los acompañantes que lleva. Vaya pedazo de banda. Impresionantes los cuatro. Durante la primera mitad del concierto el protagonismo instrumental recayó en Edsel Gómez (autor también de los arreglos) y sobre todo en Craig Handy, que tuvo varios solos monumentales. Sólo en la parte final tuvieron ocasión de lucirse Kenny Davis y Lewis Nash, con dos solos cada uno que aprovecharon a la perfección.

En resumen, otro estupendo concierto que sirvió de colofón a mi paso por el Festival de Getxo, ya que esa misma noche cogí un autobús de vuelta a Asturias, donde me reincorporé a mi trabajo a la mañana siguiente. Por tanto, no pude ver la actuación del trío integrado por David Sanborn, Joey DeFrancesco y Steve Gadd.

© Alejandro Díaz, 2010

 
Primeros quince minutos de la actuación de Dee Dee Bridgewater en el Festival de Getxo Jazz 2010 (ella sale al escenario en el minuto ocho)

En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (1/4)
En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (2/4)
En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (3/4)
En vivo: Getxo Jazz 2010. Una carpa blanca bajo el cielo gris (4/4)  (es en el que estás ahora)

Autor: Alejandro Díaz

Nacido en Gijón en 1973, lo del jazz le entró por un oído y, como todavía no le salió por el otro, es de suponer que sigue por ahí dentro, alojado en alguna parte de su cerebro (él asegura que es en la parte buena). Su vida carece de dirección, lo cual no le impide ser un apasionado de la música en directo y prodigarse en ofrecer opiniones directas sobre los conciertos que ve y los discos que escucha. Ustedes verán si le hacen caso, pero les advierto que el hombre es abstemio, y que además no le gustan ni el fútbol, ni los coches, ni los perros. Ya ven, una lindeza de tío. ¡Y encima escribe poemas!

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