Artículo de • Publicado el 25/01/2017

Enrico Pieranunzi en Jamboree: lección de un maestro

Crónica del concierto en dos pases ofrecido en el club Jamboree de Barcelona, el pasado viernes 20 de enero, por el pianista italiano Enrico Pieranunzi y dedicado a la figura del trompetista y cantante norteamericano Chet Baker.

El club Jamboree de Barcelona tenía programado el día 20 de enero al pianista Enrico Pieranunzi. Como es costumbre en Jamboree, el concierto se desarrollaría en dos pases, el primero a las 20:00 y el otro a las 22:00, y allí fui con un amigo. El día era frío en la calle, pero en el interior del club el ambiente entre los asistentes era cálido, poco más de ochenta personas, un número suficiente para llenar todos los asientos de la entrañable cava de jazz de la Plaza Real de Barcelona.

Chet Baker y Enrico Pieranunzi

Chet Baker y Enrico Pieranunzi trabajando en el estudio de grabación.

Enrico Pieranunzi, el músico que afirma que “ser músico de jazz significa sobretodo tener una cierta  visión del mundo, no significa tocar jazz o swing”, era la primera vez que tocaba en el Jamboree. Los dos pases a los que nos tiene acostumbrado este mítico club barcelonés, con diferente público, giraron alrededor de la figura del trompetista Chet Baker, con el que había tocado Pieranunzi y juntos grabaron varios discos. Además se da la circunstancia de que el trompetista y cantante norteamericano había tocado temporadas en ese mismo escenario. El mismo Chet guardaba muy buen recuerdo de su estadía en Barcelona cuando fue contratado en 1963 por el club barcelonés para tocar durante varias semanas, tal como se puede leer en su autobiografía.

A principios de los 60, en una de sus estancias en Italia, Chet Baker estuvo internado unos meses en la cárcel de San Giorgio de Lucca cumpliendo una pena por consumo ilegal de estupefacientes. La prisión está dentro del antiguo núcleo amurallado de la pequeña ciudad de Lucca, en la Toscana, y al atardecer Chet Baker practicaba con la trompeta. Se cuenta que no poca gente se reunía en el exterior de la prisión para escucharle en silencio. Esta imagen siempre me viene a la cabeza cuando se habla del trompetista. Me gusta imaginar aquel sonido volando libre. Las instituciones podían encerrar a Chet Baker, pero no su hermosa música.

Pieranunzi tocó, y también habló, y mucho. Estuvo muy comunicativo, sobretodo en el primer pase, y nos contó muchas cosas acerca de su relación con el trompetista. Nos contó que Chet había sido fundamental en su formación como músico. Nos hizo escuchar un ejemplo de como tocaba antes de conocer al trompetista, a lo McCoy Tyner, potente, sonoro y agresivo. Nos contó que ya de muy pequeño conocía dos discos de Chet Baker que tenía su padre, y que tarareaba nota por nota sus solos mientras esperaba el autobús de la escuela. Chet le enseñó a amar a Bill Evans, a aquel concepto orquestal con sus originales y atrevidos bloques de acordes de su mano izquierda, y su inigualable sentido melódico. Pieranunzi continuaba explicando que el piano es un instrumento duro, la frialdad del tacto con el frío marfil de las teclas… el sonido de la percusión en cuerdas tensadas de acero… Un instrumento más adecuado para el ritmo que para la melodía, aseguró.

Soft Journey, Chet Baker y Enrico Pieranunzi

“Soft Journey”, disco grabado por Chet Baker y Enrico Pieranunzi con Maurizio Giammarco (saxo tenor), Roberto Gatto (batería) y Ricardo Del Fra (contrabajo).

Chet hablaba bien el italiano –continuaba explicando Pieranunzi– y su relación con él fue muy intensa en dos periodos, el primero entre 1980 y principios de 1981, en este primer espacio de tiempo grabaron el disco “Soft Journey” (publicado por primera vez en 2007), en el que se incluyeron algunas composiciones de Pieranunzi, una de ellas pensada especialmente para el sonido de la trompeta de Chet, Soft Journey, el tema que dio título al disco. Otra de las composiciones incluidas fue Night Bird, que Pieranunzi le enseñó a Chet en el estudio de grabación en partitura, para rellenar el disco porque faltaba material. En este momento de su charla Pieranunzi aprovechó para puntualizar que, contra lo que se dice, Chet leía música perfectamente, y continuó contando que de todas formas Chet le dijo que lo tocara al piano, Pieranunzi nos explicó con modestia que era un blues sencillo, pero a Chet le enamoró inmediatamente y lo grabaron. Y se enamoró tanto que se lo iba mostrando a otros músicos para que lo incluyeran en sus grabaciones, el mismo Chet lo grabó varias veces en los siguientes años, y formaba parte fija de su repertorio en directo en los años 80, sus últimos años. Quizás es la composición de Pieranunzi más grabada, en parte gracias a la promoción de Chet, hasta está incluida en el Real Book de standards para músicos de jazz que circula en las escuelas norteamericanas.

La segunda época de colaboración de los dos músicos fueron unos meses entre 1987 y 1988. En este segundo periodo en el que tocaban juntos, Pieranunzi explicó que en los directos nunca se sabía si Chet iba a tocar la trompeta o a cantar, pero daba igual, porque cuando lo hacía con la trompeta cantaba, y cuando cantaba lo hacía como si fraseara con la trompeta, sin hacer diferencia.

Chet Baker, Enrico Pieranunzi, Charlie Haden y Billy Higgins

Chet Baker, Charlie Haden, Enrico Pieranunzi y Billy Higgins, reunidos en los estudios de grabación en 1987 para grabar “Silence”.

En esos cuatro o cinco meses a caballo entre 1987 y 1988 de intensa colaboración se les presentó la ocasión de grabar para el sello Soul Note, con Charlie Haden al contrabajo y Billy Higgins en la batería. En esas sesiones del 11 y 12 de Noviembre de 1987 grabaron en Roma el material para el precioso disco “Silence”, que se publicó a nombre de Charlie Haden. Unos meses más tarde Chet Baker y Enrico Pieranunzi grabaron para el pequeño sello italiano Philology, fundado hacía muy poco. Chet y Pieranunzi no encontraron músicos para la primera fecha concertada, el 29 de Febrero de 1988, y decidieron aprovechar que tenían el estudio a su disposición para grabar a dúo sin acompañantes. Enrico Pieranunzi explicó que aquella fue una jornada inolvidable, y algunas de aquellas pistas grabadas están recogidas en el disco “The Heart Of The Ballad”. Para el día siguiente ya dispusieron de sección rítmica, y los días 1 y 2 de Marzo grabaron el “Little Girl Blue”, disco muy difícil de encontrar y cuya portada está ilustrada con una foto de la hija de Pieranunzi que eligió Chet Baker. Pieranunzi se ahorró explicarnos que esta fue la última ocasión que Chet Baker se metía en un estudio de grabación antes de su trágica muerte, dos meses después en Amsterdam.

Silence - The Heart Of The Ballad -  Little Girl Blue, de Enrico Pieranunzi con Chet Baker

“Silence” de Charlie Haden, Chet Baker, Enrico Pieranunzi y Billy Higgins; “The Heart Of The Ballad” de Chet Baker y Enrico Pieranunzi; “Little Girl Blue” de Chet Baker, Enrico Pieranunzi, Enzo Pietropaoli y Fabrizio Sferra.

Lo que contaba Pieranunzi a lo largo de sus monólogos, entre tema y tema, lo hacía con extremada sencillez, absolutamente alejado de cualquier sombra de petulancia ni nada de eso. La profunda admiración y sincero agradecimiento hacia Chet Baker impregnaban cada una de sus palabras, y en ellas se reflejaban la humildad de este grandísimo pianista.

En cuanto a la música, el maestro Enrico Pieranunzi nos hizo disfrutar con su inteligencia musical, y su gusto por la belleza de la melodía, de original personalidad pianística, como una prolongación moderna de un Bill Evans evolucionado, enriqueciendo el discurso musical con sus aventuras rítmicas y armónicas tremendamente lógicas y emocionantes.

En los dos pases tocó el mencionado Night Bird, fue el único tema que repitió en las dos sesiones. También incluyó en el concierto el Soft Journey, aquel tema que compuso pensando en el sonido de Chet, además de unos cuantos standards vinculados al repertorio del trompetista: Stella By Starlight, I Fall In Love Too Easly, Someday My Prince Will Come, I Love You… una extendida y maravillosa versión del My Funny Valentine, estirando y encogiendo los tiempos… Entre medio una versión del Jitteburg Waltz de Fats Waller. Una preciosa composición temprana de Bill Evans, Very Early. Una canción de aire francés compuesta por Pieranunzi, Je ne sais quoi, que grabó a dúo con Marc Johnson, el contrabajista que había formado trío estable con Bill Evans. Una enérgica composición de aire español que lamentablemente no recuerdo el nombre y que no he visto que la hubiera grabado, inspirada en un poema de Pablo Neruda (aprovechó en este momento para confesar su admiración por la poesía de Pedro Salinas, todo un romántico el hombre).

Enrico Pieranunzi nos ofreció en los dos pases del legendario Jamboree un magnífico concierto de gran pianista e improvisador virtuoso, sabio e imaginativo, pero además nos hizo el enorme regalo de compartir algunas gotas de su experiencia musical con Chet Baker. Digo gotas porque se intuye que el grueso de esta experiencia, vivida y sentida, con el trompetista norteamericano es imposible transmitirla en su verdadera magnitud en un concierto, pero la suma de palabras y música nos acercó bastante, lo suficiente como para salir del concierto con más conocimiento y amando más esta música de lo que lo hacíamos antes de entrar. Muchas gracias, maestro Pieranunzi.

© Carles “Tocho” Gardeta, 2017

El standard Just One Of Those Things de Cole Porter, incluido en el disco “Little Girl Blue” grabado por Chet Baker y Enrico Pieranunzi, con Enzo Pietropaoli (contrabajo) y Fabrizio Sferra (batería):

Grabación de la televisión italiana de 1980, la primera época de la colaboración de Enrico Pieranunzi y Chet Baker:

Autor: Carles "Tocho" Gardeta

Nacido en Barcelona de toda la vida, varón de 1,78 mt de altura y de complexión normal. Especialista en proyectos sin futuro y en producciones totalmente improductivas. Entre sus numerosas habilidades se cuentan las de montar en bicicleta, comer con cubiertos o hacer click con el mouse. Perdidamente enamorado de la música cultiva el vicio de escribir sobre ella, a pesar de entrar en conflicto con su admirado Frank Zappa respecto a lo que este dijo sobre lo de escribir sobre música, que es tan absurdo como bailar sobre arquitectura.

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