El gitano
Artículo de • Publicado el 14/07/2016

El gitano según Joako

Batiburrillo en torno a los gitanos, su origen y la diáspora hace más de mil años, su música y la influencia en los países del centro y sur de Europa, su impronta en las señas de identidad musical española, la tauromaquia y las posturas antiflamenquistas. Todo esto desde el desenfadado punto de vista de Joaquín Fernández.

El gitano: nómada musical

“Como Odiseo viajas para visualizar lo que hay  allende y no ves lo que tienes delante las napias na más salir fuera del zaguán”. KaceS’allí at Ven P’aká. Sabio del siglo Xiiiiiii (17).

Cuando diferentes pueblos conviven en un mismo territorio lo normal es que se produzca intercambio de genes entre ellos, por mucho rechazo racista que haya. La península ibérica es de los sitios de Europa donde se han producido más mezcolanza de cromosomas. Celtas, íberos, griegos, cartaginenses, fenicios, godos, árabes, judíos, gitanos… Menos inuits, casi todos los pueblos han pasado por aquí. Y no solo han intercambiado flujos sexuales, sino también han intercambiado culturas, y cómo parte de ellas, músicas.

El gitano

Carromato gitano tirado por mulas.

Uno de los vehículos para que la música de Oriente llegara a Occidente en la Edad Media fue la carreta, la carreta del pueblo gitano, también llamado romaní o rom. Si los afrodescendientes han sido, y son, vilipendiados por la sociedad blanca en Norteamérica, no lo es menos la minoría étnica gitana en nuestro país, que sufre un rechazo frontal aun mayor, estadísticas fiables lo fijan en el 58% de la población española. Así que tenía razón el sabio del siglo XVII cuando decía que aquí (y cito literalmente) “también se cuecen habas”.

El pueblo gitano

Hay bastante unanimidad en aceptar que la etnia gitana es original del norte de la India, y que hacia el año 1000 con la presión de invasiones extranjeras, obligaron a migrar a la gran mayoría e irse con la música a otra parte. En esa diáspora iban instalándose con sus campamentos por donde pasaban porque eran buenos herreros, forjadores, etc. Lo hicieron en Persia, en el Bajo Egipto, en Turquía, etc. Pueden consultar el libro “Gitanidad” de Sergio Rodríguez en el que expone su tesis del periplo del pueblo gitano, también lo cuenta en sus conferencias Paco Suárez (gitano) que es el director de la European Romani Symphonic Orchestra con sede en Bulgaria, y del que a continuación compartimos un vídeo grabado de una conferencia en Pamplona sobre la música gitana en Europa. Desarrolla el tema con mucha amenidad:

En los siguientes ocho siglos los gitanos fueron asentándose en algunos territorios europeos cómo herreros, caldereros, cesteros, comerciantes de ganado… conservando sus costumbres, lengua (en la que parece ser la palabra “trabajo” no existe, ellos utilizan para nombrar la actividad para ganarse la vida un término que nosotros traduciríamos cómo “hacer cosas”) y filosofía de vida. Aunque su integración en las diversas sociedades en la que se establecían era harto complicada, en algún lugar del Este de Europa incluso fueron esclavos durante varios siglos, una condición que no coincide con su amor a la libertad. Así no extraña que arruguen la nariz cuando los payos les proponen que se integren en la sociedad. Dependía en cierta medida de qué oficios dominaban, una de sus especialidades era la forja y eran muy bien valorados haciendo herraduras para los caballos. En el Reino de Aragón Alfonso V El Magnánimo firmó en 1425 una célula de paso para que un centenar –más o menos- de ellos hicieran el Camino de Santiago, aunque con toda probabilidad la presencia de gitanos en la península ya se producía desde algún siglo antes.

La música gitana

Y bueno, nos plantamos en la Edad Moderna. El simpático Paco Suárez, el gitano de la conferencia del vídeo anterior, nos viene a decir que: “En la música culta y clásica desde la música barroca hasta nuestros días, son muchísimos los grandes músicos compositores europeos que se inspiran en las música de los gitanos para componer obras maravillosas. Haydn y Mozart en el siglo XVIII, y los románticos del XIX Beethoven, Brahms, Franz Liszt y un sinfín de compositores mamaron de las melodías, de los ritmos y del exotismo gitano para crear grandes composiciones. No lejos de esa realidad, en el siglo XX, todos los nacionalistas centroeuropeos, Dvorak, Enescu, Kodály, Chopin, Bartók… fueron tiñendo las músicas de sus respectivos países, con colores y esencias de las músicas gitanas. En España, Falla, Granados, Turina, Albéniz y muchos otros tomaron prestadas las cadencias y melodías gitanas para integrarlas formando parte de sus composiciones”.

Gypsi music

Músicos gitanos centroeuropeos.

Y su influencia no sólo se limitaba a la música, también en la forma de vestir con su coloridos e indumentaria no vista antes en Europa, sus brebajes medicinales y el aire exótico, sus danzas… Todo lo extraño atrae. A los rancios europeos les chocaba su manera de vivir, y no siempre eran bien aceptados, cuando no sufrían directamente el rechazo del resto de la sociedad. Pero a lo que íbamos, ellos fueron los precursores en la introducción de la música de Oriente en Europa, la cual estaba ligada a la hechicería y prácticas mágicas. La etimología de la palabra “magia” nos lleva a Persia. Según Herodoto, el mago procede de la India.

La música permite la conexión directa con lo divino. Se recurría la música, y también el baile, para la sanación; el bueno de Platón ya decía que en la curación ningún medio es más eficaz que la música. Y he aquí una de las diferencias entre la actitud del occidental y del oriental respecto a la música: el occidental valora si la música es agradable o desagradable; el oriental no piensa más en que si su influjo es maligno o benigno. No considera la música desde un punto de vista estético sino desde un punto de vista mágico.

Veamos un corto documental de carácter antropológico de una tribu del noroeste de la India, en el Rajasthan, donde los maharajás resistían en sus fortalezas inexpugnables el asedio de las invasiones extranjeras. Esta tribu nómada perteneciente a la comunidad kalbelia tiene alguna semejanza con los gitanos, juntando las cejillas verán muchas similitudes; y si no, se las imagina: que es lo que yo hago.

La influencia gitana en Europa

Pues cómo decíamos, en toda Europa Central y del Sur del siglo XIX se refleja claramente la influencia gitana en la música culta europea. Una anécdota: las Csárdás, danzas húngaras por excelencia, vienen de los verbunkos gitanos, que en el siglo XVII los militares se dieron cuenta que era una música excelente para reclutar a indecisos. Iban a sus casas donde les decían que se alistaran al ejército; los gitanos tocaban una música con tempo muy lento, triste de tal forma que apenaba al posible recluta y toda la familia acababa a moco tendido, diciéndole al hijo que se fuera con ellos. Cuando el recluta salía de la vivienda con el petate, y antes de que éste pensara algo empezaban a tocar un tempo más rápido, lo cual animaba a salir chutando de allí. Ya tenían otro recluta, para que digan que la música militar no vale para nada. Béla Bartók tiene una composición para trío de clarinete, piano y violín cuyo primer movimiento es conocido como “Verbunkos”.

El gitano

Tapa de una edición de “Carmen” de Prosper Mérimée

En el siglo XIX los sesudos franceses intelectuales componen sus tochos de ensayos y su amor a lo chic; y cómo no, a lo exótico del gitano. Erik Satie que compone “Españaña”; Prosper Merimée, el único escritor que hizo un viaje a los Mares del Sur leyendo solamente libros en la biblioteca, escribió la novela “Carmen”, gitana libre que cual Casanova hacia lo que quería con quien quería. Bizet le puso música. Un escándalo para la época porque todas las obras musicales en el teatro acaban bien (como las pelis de Antena 3 los domingos, no hay un final malo). Tuvo que ser retocada para no escandalizar a la burguesía de la época que era la única que iba al teatro.

Lo gitano en España

No crean que España ha sido siempre un país de pandereta. No. Si nos ponemos exquisitos, y/o toca huevos el sonido que marca lo “español” es responsabilidad de un catalán (no se cojan del ‘moño’ que ahora argumentamos). Fue Felip Pedrell (el nombre, y la whiskipedia lo dice todo) quien tuvo como discípulos a Albéniz (catalán), Enrique Granados (catalán), Joaquín Turina e incluso a Falla. Qué, ¿qué me dicen? Sin temor a exagerar, puede decirse que su magisterio hizo posible la consolidación de una escuela nacional española con proyección internacional a comienzos del siglo XX. Pero ¡ojo! Yo con esto no me quiero cachondear.

Esperen… ¿El renacer de la guitarra española? … Sí, no sonrían…,  también fue un músico nacido en Barcelona Fernan Sor (Sors). Aunque fuera afrancesado y de hecho se piró a los “Parises”, fue para más inri tan buen tocaor que le llamaban el “Beethoven de la guitarra”. A pesar de su exilio compuso piezas en las que rescataba ritmos y aires populares como las seguidillas boleras, antecesoras de los boleros. Y hete aquí que no quiero hacer más averiguaciones no vaya a ser que Artur Mas, u otros, digan que esto merece un nuevo impuesto para sus arcas.

Eugenio Noel.

Eugenio Noel.

Seamos serios: en mi ficha de delincuente… quiero decir… de autor, he puesto una foto mía con gafas para que no me reconozcan y me linchen como le pasó al bueno de Eugenio Noel, un antiflamenquista convencido que cuando murió en Barcelona y enviaron su cadáver a Madrid lo extraviaron a la altura de Zaragoza. Se puede decir que él, cómo parte de la Generación del 98, al menos sí sabía de lo que hablaba. Entre otras cosas publicó el excelente libro que apareció en 1919, “Señoritos, chulos, fenómenos, gitanos y flamencos”. El título lo dice todo: da un repaso a las cosas mal hechas en este país. (Les recomiendo que para leerlo hagan lo siguiente: hagan un esfuerzo y pongan la entonación de Lauren Postigo.)

La tauromaquia

Les puedo asegurar que yo no soy flamenquiqui, ni taurotomaquiqui pero hay cosas muy bien hechas que te llegan al tuétano. Vean sino la leyenda del intrépido torero gitano Pablo ‘El cornás’. Que ni siquiera está en la whiskipedia. Fue el torero más aguerrido de finales del s. XVIII.

Imaginen que ‘ el cornás’ era un tipo tan bello y guapo como el cuento “El ahogado más guapo del mundo” de Gabriel García Marquéz. Bello hasta en los andares. Si iba a una plaza donde ponía el ojo ponía la pirula: daba igual que se fijara en tío o tía: se “calzaba” lo que quería. Pero estaba destinado a morir joven: de hecho la diñó a los 27 pero fue por linchamiento de cornudos/as rendidos a su dominio en la plaza y en la cama. Su última corrida…, taurina, fue Valleinclanesca. Tenía tantas cornás que se ponía un emplaste de ternilla de oreja de cerdo con ungüento de baba de caracol, y siempre llevaba dos o tres huesos de tabas para taparse las oquedades de las heridas. Un día en la plaza de un pueblo de Madrid recibió tantas cornadas que se le acabó el mejunje. Como era tan intrépido le daba igual dos que tres cornás. Uno de la cuadrilla  se percató de una cuarta corná que había pasada desapercibida y le dice:

–   Maestro, se le ha acabado el ungüento, ¿con qué tapo la nueva corná?

–   Con dos boñigas que tiés ahí atrás de tu pernera.

–   Pero ¿no puede ser que se le infeste?

–   No. Prefiero cortar dos orejas y lucirme.

–   Pero maestro, ahora mismo se le ve que tiene el bazo salido.

–   Qué bazo, pisha, ¿el izquierdo o el derecho?

No contaremos cómo murió por decoro a la audiencia porque roza lo esperpéntico. Si bien les digo que una vez muerto fue apaleado por varios serenos que habían acabo la ronda. No les digo más.
 
Ya entrado el siglo XIX el antiflamenquismo se había instaurado de tal guisa que en la revista Asta Regia el 11 de octubre de 1880, sobre una función flamenca que hubo en el Teatro Eguilaz de Jerez dijo el gacetillero de turno: “La danza obscena y las payasadas de los gitanos van a sustituir a los versos de Zorrilla y Blasco, a la música de Arrieta. En cambio los varoniles ecos del señor Marruco en sus seguidillas, proporcionarán tal o cual palo, o por lo menos, tal o cual frase de esas que llenan de inmundicia la boca que las pronuncia”.
 
Espero, estimados lectores/as seguir cualquier día, semana, mes o año con este artículo flamenco porque quiero empaparme, embeberme de lo bueno que hay en este estilo universal, y si es posible llevarme el Pulitzer del flamenquiqui.

Güenas noches.

Nota: Agradezco la amabilidad de Gitanos.org que me han puesto en contacto con el Director de Escena, Miguel Ángel Vargas, cuya sabiduría me ha abierto un punto de vista diferente sobre el pueblo gitano (aunque después mi magín me ha llevado por otros derroteros). Gracias.

 
© Joaquín Fernández, 2016 (todos los berberechos reservados)

Autor: Joaquín Fernández

Está entre los 55 años y muerto. Graduado en Trabajo Social por las Escuelas Pías de Madrid. Humanista secular: las cosmogonías (metafísicas) desde que existe la física cuántica y sus especialidades no le dicen nada. Hace Shito Ryu 6 horas a la semana, es 2º Dan. Fluctúa entre lo órfico, lo onírico y lo vigil. Si se le despierta sin cuidado puede transformarse en el gato Tobermory. Escribe aquí de chiripa, de rebote como decía Horacio Quiroga "soy una semejanza de bola de billar, nacido con efecto. Que una vez que toca banda emprende los rumbos más inesperados”.

No hay comentarios

Publica tu comentario