Mujer en el jazz años 70
Artículo de • Publicado el 13/04/2017

La mujer en el jazz: años 70

El jazz de los lofts, el jazz fusion, el jazz vanguardista del sello alemán ECM, los sellos independientes al margen de la gran industria, la mujer en el negocio del jazz, y un cambio generacional con una visión mucho menos sexista, fueron circunstancias que marcaron la década.

Jay Clayton - mujer en el jazz

La mujer en el jazz tuvo una importante presencia en los 70, una muestra es la cantante vanguardista Jay Clayton, pionera en la creación de uno de los primeros lofts para músicos de NYC que causaron tanto impacto en la evolución de un jazz avanzado.

En los 70 la más importante lección que se desprendía del nuevo feminismo de la década anterior fue que los problemas que cada mujer consideraba propios, individuales y únicos, en realidad eran comunes a muchas otras, y la mujer empezó a compartir la opinión sobre su vida y su papel en la sociedad, revaluando su herencia en todos los campos, y empezaron a caer viejos mitos y estereotipos arrastrados históricamente.

Nuevas tendencias en el jazz

En la década anterior surgió la necesidad de espacios donde los nuevos artistas pudieran mostrar su obra con total libertad a un nuevo público, sin el condicionamiento natural de los propietarios de las salas convencionales, y especialmente en Nueva York se crearon espacios alternativos con la iniciativa de activistas culturales, o de los propios artistas. Con ellos nació una nueva cultura de la relación artista-público: los lofts. Este fenómeno tuvo sus precedentes, en los 50 la cantante y pianista Sheila Jordan, íntima amiga de Charlie Parker, vivía en un loft en el que se encontraban los jóvenes músicos del bebop para celebrar jam sessions en los 50, o en los 60 el gran fotógrafo W. Eugene Smith mantenía su loft en el que se reunía una larguísima lista de músicos, Thelonious Monk, Charles Mingus, Zoot Sims, Roy Haynes, Sonny Rollins, Henry Grimes, Roland Kirk, Don Cherry, Alice Coltrane, Paul Bley, etc, al que acudían otros artistas como Norman Mailer, Salvador Dalí o Henri Cartier-Bresson. Una muestra de la significativa aportación de la mujer al jazz de los 70 fue la iniciativa de la cantante y educadora Jay Clayton. que fundó en Nueva York uno de los primeros lofts abiertos para el encuentro de músicos con un nuevo público.

Bea Rivers posando con su marido Sam Rivers - la mujer en el jazz

Bea Rivers posando con su marido Sam Rivers, propietarios del Studio Rivbea, referencia para otros lofts que se crearon en NYC.

Los lofts acostumbraban a ser grandes espacios diáfanos que habían tenido alguna actividad industrial, y que eran alquilados como un espacio de trabajo compartido, donde además se celebraban fiestas, exposiciones o cualquier actividad alternativa en la que podían reunirse muchas personas. En los lofts acostumbraban a encontrarse músicos de diversa procedencia para tocar juntos ante la audiencia que allí se convocaba, un público abierto y deseoso de nuevas experiencias.

El músico Sam Rivers abrió un espacio en el número 24 de Bond Street de NYC con gran éxito que fue modelo de otros lofts. La organización del loft la llevaba básicamente su mujer, Bea Rivers, y en los 70 esta alternativa tuvo gran relevancia para la punta de lanza del jazz, allí se gestó una nueva vanguardia, que se nutría fundamentalmente de las fuentes del free jazz, pero más preocupada que este en la exploración del propio lenguaje musical, sin el rechazo frontal del free jazz a fórmulas anteriores, ni las premisas transgresoras, ni la aspiración revolucionaria que subyacía en su práctica. En los lofts flotaba el espíritu post vanguardista, y en sus búsquedas no había tanto rechazo a las soluciones propuestas a lo largo de toda la historia del jazz.

Muy alejado del jazz de los lofts, en los 70 cristalizó una tendencia que había sido iniciada en la segunda mitad de los 60 por Miles Davis al electrificar su música aumentando el volumen de decibelios en conciertos multitudinarios, ya no en pequeños clubs, incorporando al jazz elementos del rock, soul, funk y pop, con el desarrollo de sus propuestas a cargo de varios de sus discípulos como Tony Williams, Billy Cobham, Herbie Hancock, John McLaughlin, Joe Zawinul o Chick Corea, dando paso a lo que se conoce como jazz fusion, un producto con mucha mayor viabilidad comercial que el free jazz o el jazz de los lofts, orientado a una amplia audiencia y que contaba con el visto bueno de los grandes sellos multinacionales.

Otra tendencia en el jazz tomó forma con la fundación del sello alemán ECM, que incluía en su catálogo a una buena cantidad de músicos europeos junto a otros norteamericanos, con una línea estética musical muy coherente y el máximo cuidado en la calidad del sonido de sus grabaciones, de un creativo vanguardismo no agresivo que significó una nueva e influyente dirección en el jazz.

Como se ve, la década de los 70 significó para el jazz una época de notable diversificación estilística, considerada por musicólogos e historiadores una época de transición. Por otro lado la práctica del jazz se había extendido a todos los rincones del planeta, y se produjo un fenómeno de mestizaje y contagio con músicas de diversas tradiciones y culturas de los cinco continentes. En el retrato del jazz de la década aparece una amalgama de hombres y mujeres de cualquier década y tendencia: mainstream, bop, vanguardia, free o fusion.

Pequeños sellos independientes se dedicaron a reeditar el trabajo de algunas mujeres de la historia del jazz. También, debido a la orientación cada vez más comercial de las grandes compañías, muchas mujeres empezaron a producir sus propios discos al margen de las multinacionales –siguiendo el ejemplo de Mary Lou Williams en 1963–, casos como los de Marian McPartland, Jane Ira Bloom, Carla Bley, Toshiko Akiyoshi o Betty Carter.

Mujeres ejecutivas en el jazz

Helen Keane - mujeres en el jazz

Bill Evans y su manager Helen Keane.

En el terreno de la producción, de los agentes artísticos, promotores y todo eso, o sea el núcleo duro del negocio del jazz, dominado desde siempre por hombres, es obligado citar la labor de Helen Keane, que fue manager y productora de Bill Evans en su última época, después lo fue de la excelente pianista Joanne Brakeen y de Paquito D’Rivera, también produjo numerosos álbumes de artistas como Clark Terry, Art Farmer, Philly Joe Jones, Tony Bennett y Kenny Burrell, entre otros muchos. También Linda Goldstein desarrolló, y desarrolla, su actividad profesional en el mundo de la producción y el managment, es agente de Bobby McFerrin desde hace tropecientos años, de David Byrne o de Laurie Anderson, entre otros.

En 1978 se celebró el primer festival dedicado a las mujeres del jazz, por iniciativa de dos mujeres de Kansas City, la cantante Carol J. Comer y Diane Gregg, productora de radio, el Women’s Jazz Festival, como respuesta a la absoluta hegemonía masculina en todos los festivales de jazz. A lo largo de los dos días de esta primera edición del festival se programaron jam sessions, clínics y conciertos, y entre las participantes figuraban Mary Lou Williams, Marian McMartland, la banda de Toshiko Akiyoshi y las cantantes Betty Carter y Marilyn Maye, todas ellas comprometidas en la lucha por la igualdad de la mujer en el mundo del jazz. La organización no era feminista radical, también había hombres en las bandas lideradas por mujeres. El presentador y maestro de ceremonias fue el crítico Leonard Feather, que ya en los lejanos años 40 había producido a grupos de todo mujeres.

En la tercera edición del festival se celebro un merecido homenaje a las International Sweethearts of Rhythm, con la presencia de doce de sus legendarias instrumentistas. El Kansas City Women’s Jazz Festival tuvo continuidad anual hasta 1985, y fueron el ejemplo para que se celebraran otros en diferentes ciudades estadounidenses, como el organizado por el Kennedy Center, con el nombre de Mary Lou Williams Women in Jazz Festival, que este año celebrará su 17ª edición y se rendirá tributo a Abbey Lincoln.

Cobi Narita - mujer en el jazz

Cobi Narita, promotora del primer festival dedicado a la mujer que sigue celebrándose cada año en la ciudad de Nueva York, el Women in Jazz Festival.

Esta iniciativa iluminó a la emprendedora Cobi Narita, que había fundado la organización sin ánimo de lucro Universal Jazz Coalition con el objetivo de ayudar a la promoción de músicos de jazz organizando festivales, talleres para músicos jóvenes, cursos para enseñar la manera de promocionarse mejor, foros de discusión, conciertos, etc. Uno puede imaginarse su tenacidad para superar los problemas de carácter racista y sexista en el negocio siendo mujer, oriental (de ascendencia japonesa) y ayudando especialmente a músicos negros. Pronto se convirtió en una eficaz promotora, a ella se debe la fundación del primer festival para mujeres del jazz existente en Nueva York, el que ahora es el Women in Jazz Festival, que continúa celebrándose anualmente. También organizó la Big Apple Jazzwomen, una orquesta de todo mujeres de formación variable, en ella habían estado, entre otras mujeres, la saxo tenor Willene Burton, la pianista Bertha Hope, Melissa Slocum con el contrabajo o la organista Sarah McLawer. Entre sus actividades Narita le produjo a Abbey Lincoln su disco “Abbey Sings Billie”, por ejemplo.

Una de las numerosas mujeres que ayudaron intensamente, y con generosidad, a los diversos proyectos de festivales de mujeres en el jazz fue la veterana Mary Lou Williams, que a lo largo de la década multiplicó sus apariciones en conciertos y talleres para músicos, en 1970 volvía a tocar regularmente en Greenwich Village, en 1971 participó en el Festival de Jazz de Monterrey, en 1977 en un concierto con Cecil Taylor en el Carnegie Hall y en el mismo año aceptó la dirección del Duke Jazz Ensemble y la propuesta de impartir clases de la historia del jazz en la prestigiosa Duke University, en 1978 tocó en la Casa Blanca… su labor en el campo de la música fue por fin plenamente reconocida por las instituciones. Como anécdota, merece destacar que Mary Lou Williams ha sido nombrada en todos los capítulos dedicados a cada década en esta historia de la mujer en el jazz que está publicando Jazzitis.

Grandes orquestas en los 70

Toshiko Akiyoshi

Toshiko Akiyoshi dirigiendo su gran orquesta.

En esta década se formaron dos de las más importantes grandes bandas: la orquesta de Carla Bley y la de Toshiko Akiyoshi con su marido Lew Tabakin. Y también se formaron algunos pequeños combos con vida a veces efímera y a veces no tanto, como las Maiden Voyage de la saxofonista Ann Patterson, las Jazz Sisters (no confundir con las actuales Jazz Sisters españolas) de la trompetista Jean Davis. En esta década se formó un súper grupo femenino de excelentes instrumentistas: Mary Osborne (guitarra), Marian McPartland (piano); Mary Fettig Park o Vi Redd (saxo); Lynn Milano (contrabajo) y Dottie Dodgion (batería), que es el grupo de la imagen de la cabecera de este capítulo. Este notable quinteto grabó en 1977 el álbum “Now’s The Time”, un título nada inocente (recordemos que NOW era el acrónimo del colectivo feminista National Organization for Women).

Monette Sudler - Mujeres en el jazz

Monette Sudler tocando con Pat Martino

El número de mujeres matriculadas en Berklee College of Music en Boston, la escuela de música más grande de los EEUU, empezó a aumentar, aunque el número de alumnas en todas las disciplinas no alcanzaba en esos años el 15% (hoy en día es el 33%, aún se hace patente la falta de paridad), y tres cuartas partes de ese 15% de mujeres matriculadas eran estudiantes de canto o piano. Pasó por Berklee la innovadora guitarrista y compositora Monette Sudler. También fue alumna de Berklee Fostina Dixon, su instrumento preferido es el saxo barítono, pero toca otros saxos, clarinete y flauta, además de cantar y componer, su primer trabajo fue con Marvin Gaye, formó su propio grupo Collage con músicos varones, de tendencia funky aunque últimamente se decanta por el gospel que toca dos veces por semana en su iglesia. Erica Lindsay también pasó por Berklee, toca saxos y clarinete, alumna de Mal Waldron en Europa antes de establecerse definitivamente en EEUU, lidera sus propios grupos con un jazz moderno de escuela coltraniana.

Pianistas en los años 70

Amina Claudine Myers

Amina Claudine Myers Ensemble, en 1980, con Reggie Nicholson, en la batería y Jerome Harris con el bajo eléctrico.

Joanne Brackeen se consolida como una de las (y los) pianistas más sólidas de su generación, con un importante número de discos a su nombre, sola, en dúo o en trío; Amina Claudine Myers, pianista, organista, cantante y compositora, destacada miembro de la AACM de Chicago desde 1966, ha trabajado con los grandes de esa escuela y del Black Artists Group (BAG) de St. Louis, Lester Bowie, Roscoe Mitchell, Muhal Richard Abrams, Henry Threadgill o Arthur Blythe, también con Cecil McBee o con su propia orquesta, comprometida en la lucha por los Derechos Humanos; Irene Schweizer, pianista suiza de la escena del free jazz europeo con amplia discografía, miembro del Feminist Improvising Group; Jessica Williams, sensible pianista que acostumbra a tocar en pequeños clubs sola o en pequeños formatos, excelente especialista en el repertorio de Thelonious Monk y con una gran producción discográfica, empezó con Philly Joe Jones, y como pianista fija del Keystone Corner de San Franciso acompañante de Dexter Gordon, Charlie Haden, Stan Getz o Art Blakey, en los 90 creó su propio sello, recientemente ha declarado públicamente su transexualidad; Connie Crothers debutó en 1974 con su primer disco, formada en la escuela californiana de Berkeley, su admiración por Lennie Tristano le lleva a crear la Fundación en su memoria, montó un cuarteto con la hija de Tristano a la batería, su piano es verdaderamente avanzado con vocación de libre improvisación, fundó con Max Roach el sello independiente New Artists Records; Chessie Tanksley, pianista, habitual acompañante de la saxofonista Erica Lindsay y líder de su propio cuarteto; Mary Watkins, pianista del área de Washington; Nina Sheldon, cantante y excelente pianista con sus propios pequeños grupos con músicos como Al Foster, Eddy Gómez o Cecil McBee, cantó con con Sonny Stitt, George Coleman, Jane Ira Bloom o Bobby Shew, actualmente activa, al ser mujer no debe sorprender que no grabara su primer disco hasta el año 2009; Trudy Pitts, organista que había tocado con Ben Webster, Gene Ammons o Sonny Stitten y en la anterior década grabó varios discos a su nombre.

Mujeres con instrumentos de viento en los 70

Jane Ira Bloom - Mujeres en el jazz

Jane Ira Bloom.

Entre las muchas mujeres que destacaron tocando instrumentos de viento cabe citar en primer lugar a la excelente Jane Ira Bloom, saxo soprano y compositora, pionera en el uso de pedales para tratar el sonido de su instrumento y con la experimentación electrónica, ha tocado con infinidad de músicos de primerísima línea, por citar a alguno: Charlie Haden, Fred Hersch, Kenny Wheeler, Mark Dresser, Bobby Previte o Bob Brookmeyer; Ann Paterson, saxofonista y líder de su banda Maiden Voyage, empezó en la orquesta de Don Ellis; Stacy Rowles, tocaba trompeta y fliscornio, hija del pianista Jimmy Rowles, miembro de Maiden Voyage y de The Jazz Birds (grupos de todo chicas fundados por la también trompetista Betty O’Hara), murió a causa de un accidente a los 54 años; Jean Fineberg, saxo, flauta y batería, además de su trabajo en el campo del pop con Laura Nyro o David Bowie, montó con la trompetista Ellen Seeling el quinteto de jazz Deuce, es una gran activista contra el sexismo en el jazz, ella co-lidera la Montclair Women’s Big Band, son conocidas sus reclamaciones en los medios en pro del aumento de la presencia de la mujer en los festivales de jazz y en el campo de la docencia; Andrea Brachfield, flautista, compositora y educadora, cultiva diversos géneros pero muy inclinada por el jazz latino, muy activa discográficamente, la lista de músicos con los que ha colaborado es infinita, desde Tito Puente hasta Wallace Roney, pasando por Wycliffe Gordon, Rufus Reid, Paquito D’Rivera o Steve Turre.

Bobbi Humphrey - Mujeres en el jazz

La flautista Bobbi Humphrey.

La cantidad de mujeres que sobresalieron en esta década tocando algún instrumento de viento fue muy numerosa, y sin ningún ánimo de ser exhaustivos continuamos mencionando algunas de las más destacadas: Bobbi Humphrey, flautista y cantante, descubierta por Dizzy Gillespie, se desenvuelve en el ámbito del funk jazz, fusion y soul jazz, en 1976 fue nombrada mejor músico femenina en la revista Bilboard, creó su propio sello, en esta década publicaba un disco al año con gran éxito, actualmente se está reeditando su discografía; Laurie Frink, trompetista que arranca su carrera profesional con las orquestas de Benny Goodman, Mel Lewis y Gerry Mulligan, autora con John McNeil de un método de técnica para improvisadores muy popular entre los trompetistas, instructora con alumnos como Dave Douglas o Ambrose Akinmusire, habitual en la orquesta de Maria Schneider en el siglo XXI, grabó con los jóvenes John Hollenbeck o Darcy James, murió en 2013; Janice Robinson, trombonista, en esos años formando parte de las Jazz Sisters, grupo de mujeres formado por Jill McManus al piano, Jean Davis en la trompeta, Willene Barton en el saxo tenor, Lynn Mariano en el contrabajo y Paula Hampton en la batería; Sharon Freeman, corno francés y pianista, participó en la grabación de “Svangali” con la orquesta de Gil Evans, directora musical de la Liberation Music Orchestra fundada por Charlie Haden, ha trabajado entre otros con Frank Foster, Charles Mingus, Don Cherry, Muhal Richard Abrams y David Murray; Karen Borca, fagot, inmersa en la vanguardia de Nueva York, estrecha colaboradora de Cecil Taylor, ha tocado con William Parker, Bill Dixon o Butch Morris; Margo Ackamoor, (Margaux Simmons, su nombre de soltera), compositora, flautista y percusionista, miembro fundacional de Pyramids, grupo de free jazz de Ohio, muy influenciados por Sun Ra y la escuela AACM, funcionando desde principios de los 70.

Cantantes en los años 70

Dianne Reeves - Mujer en el jazz

La cantante Dianne Reeves.

La década de los 70 no fueron años en los surgiera ninguna estrella de la dimensión de décadas anteriores, la música pop era una alternativa demasiado atractiva como para dedicarse al jazz y en el terreno del Soul y del R&B surgieron un montón de excitantes nuevas cantantes con un éxito popular de grandes dimensiones, aún así no faltaron nuevas voces en el jazz, algunas de ellas fueron Dianne Reeves, una de las grandes cantantes de jazz que comenzó en esta década y todavía plenamente activa en la actualidad, descubierta por el trompetista Clark Terry, su primer disco lo publicó en 1977 y con el segundo, diez años más tarde, empezó una carrera imparable con unos veinte discos, cinco de ellos merecedores de sendos premios Grammy a la mejor cantante de jazz, el último en 2015; Dee Dee Bridgewater, cantante poderosa que se dio a conocer en la orquesta de Thad Jones/Mel Lewis, cantó con grandes como Dizzy Gillespie, Sonny Rollins, Dexter Gordon o Max Roach, pero no tuvo el eco que ella deseaba en el mundo del jazz de EEUU hasta finales de los años 80, a su vuelta después de una larga estancia en Francia donde sí fue reconocida como gran cantante; las cantantes Iqua Colson y Rita Warford tuvieron un papel muy importante en la organización de la AACM (Association for the Advancement of Creative Musicians); Jay Clayton, docente y cantante de gran personalidad con más de cuarenta grabaciones, con gusto por la improvisación y afín a los movimientos de vanguardia, ella fue la directora artística del primer Women in Jazz Festival de NYC producido por Cobi Narita y fundadora de uno de los primeros lofts, como se ha mencionado más arriba.

Joni Mitchell. Mujer en el jazz

La cantante y compositora Joni Mitchell.

Continuando con cantantes de esta década: Joni Mitchell, no es una cantante y compositora estrictamente de jazz, su carrera se enmarca mejor en el ámbito del nuevo folk norteamericano, pero sus inquietudes le llevaron a adentrarse en el jazz a partir de los años 70 con varios discos con músicos de jazz, en 1979 publicó un disco dedicado a la música de Charles Mingus, y su obra es muy influyente en posteriores cantantes de jazz; Janet Lawson, grabó con Eddie Jefferson, tiene su propio quinteto, fue nombrada para un Grammy como mejor vocalista de 1981, y ha trabajado con Duke Ellington, Tommy Flanagan, Ron Carter, Barry Harris, Milt Hinton, Dave Liebman, Joe Newman, Rufus Reid, Barney Kessel, Clark Terry, Ed Thigpen, Cedar Walton y Art Farmer; Judy Niemack, cantante californiana residente actualmente en Berlín, cuenta con una buena cantidad de discos, descubierta por Warne Marsh y ha trabajado con Toots Thielemans, James Moody, Lee Konitz, Clark Terry, Kenny Barron, Fred Hersch, Kenny Werner, Joe Lovano o Eddie Gómez; el quinteto Alive formado por mujeres lideradas por la vocalista Rhiannon, de voz suave y flexible, gran improvisadora, reside actualmente en Hawai; Judy Roberts, teclista y cantante del área de Chicago, ha dado conciertos por todo el mundos, nominada a los Grammy en varias ocasiones; Flora Purim, cantante brasileña con proyección internacional a partir de su participación en la banda Return To Forever de Chick Corea, ha cantado entre otros con Stanley Clarke, Dizzy Gillespie, Gil Evans, Stan Getz, Jaco Pastorius o Carlos Santana, casada con el percusionista Airto Moreira.

La presencia de la mujer en el jazz en los años 70 empezó a ser vista con bastante normalidad por la sociedad norteamericana, incluso a finales de la década no todos pensaban que una mujer tocando la batería perdía su feminidad o cosas de este estilo, aunque el número de mujeres que estudiaban jazz en las escuelas de música aún era muy minoritario comparado con el número de hombres.

© Carles “Tocho” Gardeta, 2017
 
Capítulos de la serie “La mujer en el jazz”
La mujer en el jazz: Intro
La mujer en el jazz: Años 20
La mujer en el jazz: Años 30
La mujer en el jazz: Años 40
La mujer en el jazz: Años 50
La mujer en el jazz: Años 60
La mujer en el jazz: Años 70 (es donde estás ahora)
La mujer en el jazz: Años 80
La mujer en el jazz: Años 90
 

Autor: Carles "Tocho" Gardeta

Nacido en Barcelona de toda la vida, varón de 1,78 mt de altura y de complexión normal. Especialista en proyectos sin futuro y en producciones totalmente improductivas. Entre sus numerosas habilidades se cuentan las de montar en bicicleta, comer con cubiertos o hacer click con el mouse. Perdidamente enamorado de la música cultiva el vicio de escribir sobre ella, a pesar de entrar en conflicto con su admirado Frank Zappa respecto a lo que este dijo sobre lo de escribir sobre música, que es tan absurdo como bailar sobre arquitectura.

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