Artículo de • Publicado el 15/03/2010

Medeski, Martin & Wood: Dos décadas de excelencia

La fórmula de MM&W ha significado un golpe de aire fresco en el escenario del jazz. Aquí se relata su periplo musical desde su primer disco Notes From Uderground de 1991 hasta la entrega de su estupenda caja recopilatoria que reúne los tres Radiolarians en 2009.

MMWgroup

A principios de los noventa el hip hop infectaba con sus ritmos todos los estilos de música. El final de la década anterior había visto una explosión de creatividad asombrosa en diversos grupos relacionados con el colectivo Native Tongues, surgido a su vez de la Zulu Nation. Esta gran asociación musical se generó alrededor del gran DJ Africa Bambaata, cuyo megahit “Planet Rock” marcó la evolución musical del hip hop.

Las sofisticadas letras de los Jungle Brothers, A Tribe Called Quest y los más famosos De La Soul, llamaron la atención de un nuevo público, pero la música que había detrás no era menos llamativa. En el otro lado del país el G-Funk, más popular y no menos sofisticado en lo musical, sacudió el mercado discográfico y terminó por establecer al hip hop como algo universal.

Lo que los grandes DJs y productores encontraban en los viejos discos de soul, funk y jazz que sampleaban, era expuesto de una manera nueva y brutal. Su nuevo sonido recordaba al de los viejos 78’s en las gramolas de los bares donde la juventud negra se impregnó en los cincuenta del rhythm & blues que son las raíces de todo esto. Los ritmos repetitivos de los grandes breaks obtenidos de cortes antiguos descubrían una faceta encubierta de la música del pasado, y esa nueva concepción sonora se reflejó enseguida en una nueva música. Los artistas de jazz comenzaron a improvisar sobre esos ritmos como antes lo habían hecho sobre otros, y las líneas de bajo se hicieron más simples y contundentes.

Los neoboppers habían decidido en los ochenta rescatar el sonido más puro del be bop. Otros nuevos músicos tomaron esa idea y la trasladaron a otros estilos, como el soul jazz y la música con más groove, pero diseccionándolos de una manera inaudita. Prince Paul con los De La Soul, los ATCQ, o Dinji Brown con los Jungle Brothers, no tenían reparos en cortar y pegar fragmentos de Monk o Cecil Taylor junto a otros de Ramsey Lewis o Donny Hathaway, así que el terreno estaba abonado para músicos de jazz buscando algo nuevo en esas extrañas combinaciones.

John Medeski. © Jorge López de Guereñu

John Medeski. © Jorge López de Guereñu

From the underground…

John Medeski y Chris Wood se conocieron en la prestigiosa escuela New England Conservatory of Music de Boston, y decidieron trasladarse a Nueva York en 1991. A través de uno de sus profesores en Boston, Bob Moses, contactaron con Martin, y empezaron a ensayar el el loft de este último. Enseguida tocaron en clubs como The Village Gate y Knitting Factory, e hicieron pequeñas giras por la costa este. Grabaron un primer disco autoproducido que vendían en sus conciertos, que llama la atención por su originalidad y su notable espontaneidad: nada parece planeado, pero todo parece funcionar porque así tenía que ser. Medeski prueba unas dotes espectaculares, con un enorme registro que va desde el soul de los pianistas más groove hasta los desvaríos perfectamente controlados de los músicos free más melódicos, como Don Pullen. Wood es un gran técnico, con la velocidad y precisión de gente como su antiguo profesor Dave Holland, pero un sonido enorme que recuerda a los de Jimmy Garrison o Art Davis. Martin es otra dinamo en este trío de pura energía, un batería extrañamente melódico que se maneja por igual en pasajes funk que tocando el jazz más libre. La música que hacen es una mezcolanza muy sólida de estilos e influencias, y se va depurando en las cada vez más extensas giras en las que se embarcan. Sus temas tienen esa conexión con el groove más ácido que la generación del hip hop está redescubriendo. Sus versiones de temas muy variados son desde este primer disco y sus primeros conciertos, apoteósicas.

Billy Martin. © Jorge López de Guereñu

Billy Martin. © Jorge López de Guereñu

De Gramavision a Blue Note

Si Medeski es un pianista excepcional, cuando centra su atención en el órgano Hammond y los pianos eléctricos vintage su originalidad se vuelve evidente. Con ese cambio, el trío alcanza el equilibrio entre el groove y el nuevo sonido que buscan. Hacen tres discos en Gramavision, un sello que les deja la necesaria libertad de movimientos para desarrollar sus ideas, con cada vez menos versiones y menos baladas. Aún así en el primero de ellos hay un medley impresionante mezclando Bemsha Swing de Monk con Lively Up Yourself de Bob Marley, una preciosa versión de Syeeda’s Flute Song de Coltrane y otra muy curiosa de un tema de King Sunny Ade. En el segundo desaparece la sección de viento que también les acompañaba en algunos temas de su primera grabación, y la única versión es de un tema de Ellington, del que ya habían grabado otro tema en ese otro disco.

Si en su segundo disco en el sello los sonidos de Medeski y el toque increíblemente funky de Martin ya se complementan con el sostén de Wood, en el tercero y último está clara la inmersión en otro universo que recuerda al hip hop más oscuro y original. Cuando cambian de sello al fichar por el reactivado Blue Note, esto llega a su cénit con su colaboración DJ Logic y Scotty Hard.

Para  cuando aparece su primer disco en el sello, los MM&W ya han accedido a un público mucho más numeroso y totalmente diferente del de jazz. Sus giras por el circuito de festivales neo hippies y como teloneros de las jam bands más potentes son perfectas para reafirmarse como una banda distinta. Su groove jazz no es tan atractivo para el público clásico de un Jimmy Smith como lo es para los “diggers” más jóvenes que se han empapado de funk a través del hip hop. Sus tres miembros dejan claro que para ellos es tan importante el sonido de cada momento en sus temas, donde realmente se escuchan continuos “breaks”, como sus solos. La inclusión del DJ en el disco en Blue Note y en muchos de sus conciertos lo deja aún más claro.

Su nuevo productor, Scotty Hard, entiende perfectamente este mundo, en el que ya se había zambullido antes con el grupo hip hop Wu Tang Clan, y el resultado son tres colaboraciones perfectas. A esos discos en estudio les acompaña un curioso directo acústico en el Tonic en el que Wood no usa sus bajos eléctricos y Medeski vuelve al piano. Suenan más maduros que en sus comienzos en ese estilo, como una combinación poderosa del post free más vanguardista con la música de finales de los sesenta del sello Blue Note. Ya antes, en su época Gramavision, habían publicado de manera independiente otro disco acústico aún más free y totalmente improvisado.

Chris Wood. © Jorge López de Guereñu

Chris Wood. © Jorge López de Guereñu>

Ellington, Scofield, los Dust Brothers y John Zorn

Los MM&W siempre han declarado su devoción por Ellington, cuyo disco con Max Roach y Charlie Mingus siempre han considerado como modelo, así que no es de extrañar su participación en un disco celebrando su música. El volumen correspondiente entre los discos de la organización Red Hot para recaudar fondos para luchar contra el SIDA es poco conocido y de lo mejor de esa serie. El trío interviene en más de la mitad de los temas, en algunos de ellos junto a invitados de lujo como Don Byron, Art Baron, Steven Bernstein o Kenny Burrell. Lo que hacen con la música del gran compositor es algo asombroso, lleno de respeto y aunque parezca incongruente, una efectiva irreverencia.

Medeski, Martin & Wood con John Scofield.

Medeski, Martin & Wood con John Scofield

El famosísimo guitarrista John Scofield pasó más o menos en esa época de hacer sus mejores discos en un gran cuarteto con Joe Lovano, Dennis Irwin y Bill Stewart, a revisar a su manera el groove jazz, así que no es de extrañar su colaboración con el trío. Su primera grabación juntos y las consecuentes giras fueron todo un éxito, artístico y comercial. Decidieron al guitarrista a introducirse en el circuito de las jam bands con una banda muy similar, y años más tarde repetirían la colaboración ya como Medeski, Scofield, Martin & Wood.

Sin embargo con otra estrella bien distinta, el productor John King de los Dust Brothers, su colaboración resultó en desastre. Con los Beastie Boys King había logrado en sus temas instrumentales, soberbios, un sonido muy parecido al de los MM&W. Lo que parecía idóneo para renovar el del trío no resultó bien, y el disco que hicieron lleno de temas que habían funcionado de maravilla en directo sonaba frío e insulso. Al menos, esto el fiasco les animó a editar sus discos de forma aún más independiente y generó un nuevo rumbo.

Su encuentro con Zorn viene de muy atrás. Martin ya había tocado con él antes que con Medeski y Wood, y después éstos entraron también en el selecto círculo  de músicos alrededor del compositor, productor, saxofonista y terrorista cultural del downtown. Dentro de su hiperactividad discográfica, auténtico atentado contra la salud económica de sus seguidores, los homenajes a otros músicos judíos son notables y en ellos el trío encajó a la perfección. Los temas que tocan en tres volúmenes con música de Dave Brubeck, Marc Bolan y Serge Gainsbourg son magníficos. En otro disco que Zorn organizó con todo tipo de formaciones tocando música compuesta originalmente para su cuarteto Masada, estuvieron estupendos. No es de extrañar que cuando comenzó una serie llevando adelante esa idea, los MM&W fueran convocados para una de las grabaciones, en otro gran disco en el que demostraron su originalidad.

La madurez no está reñida con la frescura

Lo único capaz de frenar las interminables giras del trío fue la necesidad de sus tres miembros de pasar algo más de tiempo con sus crecientes familias, así que tampoco fue una sorpresa un fantástico disco de música para niños. Tras ese divertimento tan logrado y la colaboración con Zorn, se metieron en un nuevo proyecto que era un resumen de toda su trayectoria.

Decidieron hacer tres discos tras tres giras en las que desarrollarían temas para ellos, cuyo resultado se grabaría de forma muy directa en el estudio. El resultado es perfecto, una inteligente mezcla entre los proyectos más espontáneos que nacieron en improvisaciones en estudio o en directo del pasado y los grooves muy sofisticados de su mejor época. Una trilogía que resume su extensa trayectoria, y que se aprecia mejor en la estupenda caja que sacaron al poco de aparecer esos discos al mercado, reunidos, y completados con temas extra, remezclas, un nuevo disco en directo y un documental dirigido por Billy Martin.

Estas tres últimas producciones son una manera ejemplar de rematar dos décadas de una actividad musical que nos ha dejado algunos de los mejores discos y conciertos de su tiempo. Esa trilogía demuestra que hay fórmulas que no se agotan, sino que pueden ser renovadas continuamente. Es curioso como escuchando sus últimas grabaciones, se aprecia cómo el círculo se ha completado: los MM&W han tardado veinte años en llegar al punto de partida, pero demuestran que han aprendido lo suyo por el camino. Siguen haciendo casi la misma música que cuando empezaron, pero de una manera diferente. ¿No es eso el jazz?

Sus discos

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“Notes From The Underground” © Amulet, 1991
“It’s a Jungle in Here” © Gramavision, 1993
“Friday Afternoon in the Universe” © Gramavision, 1995

Su primera trilogía desde la autoproducción espontánea y llena de energía hasta  el primer disco más compacto. Secciones de viento en los dos primeros y grandes versiones junto a sus temas, variados y cada vez con más groove.

 
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“Shack Man” © Gramavision, 1996
“Farmer’s Reserve” © Amulet, 1997

El contrapunto de dos discos grabados a la vez en su pequeña cabaña de la isla de Oahu. El soul jazz vanguardista, cerebral y denso que los ha hecho famosos junto a su otra faceta: un gran disco de post free jazz acústico.

 
montaje03OK“Combustication” © Blue Note, 1998
“The Dropper” © Blue Note, 1998
“Uninvisible” © Blue Note, 2002

La trilogía en Blue Note con Scotty Hard. Su disco perfecto con DJ Logic integrado en el trío, y otros dos con más invitados pero ninguna dispersión. La cohesión y la agilidad logradas en años de giras dan sus frutos en este “Uninvisible” para Blue Note. Dos de estos álbumes tuvieron un extraordinario éxito comercial.

 
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“Electric Tonic” © Beatworld Music, 1998
“Tonic” © Blue Note, 2000

Otro contrapunto ideal, en dos directos en el club Tonic de Nueva York, con un planteamiento de salida muy distinto. El trío desarrollando grooves improvisados de forma aplastante en un disco, y tocando acústico en el otro, con clásicos del hard bop y temas de cosecha propia, con una interacción realmente notable.

 
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“End of the World Party (Just in Case)” © Blue Note, 2004
“Let’s Go Everywhere (Dig)” © Little Monster, 2008
“Zaebos” © Tzadik, 2008

El sonido más pop no realza como debiera unos temas estupendos. En cambio, en su disco para niños encuentran la manera de hacer su música más accesible sin perder rigor. Con Zorn puede que no hagan la obra definitiva, pero encuentran un nuevo camino que aprovecharán en los Radiolarians.

 

Las recopilaciones

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“Last Chance to Dance Trance (perhaps)” © Gramavision, 1999
“Note Bleu: The Best of the Blue Note Years 1998-2005” © Blue Note, 2006
“Radiolarians: The Evolutonary Set” © Indirecto, 2009

Dos recopilaciones, buenas introducciones a sus épocas en Gramavision y Blue Note, y la fabulosa caja con los Radiolarians ampliados, corregidos y reinterpretados, con una música escandalosamente original.

 

Las colaboraciones

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“A Go Go” © Polygram, 1998
“Out Louder” © Indirecto, 2006
“Mago” © Amulet, 2007

El trío ampliado con Scofield es una maravilla, y reducido a Medeski y Martin funciona con la misma potencia que al completo. Aunque no sean propiamente discos de los MM&W, son parte indispensable de su discografía.

 
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“Luckiest Boy in the World” © Knitting Factory, 1993
“Red Hot Indigo” © Red Hot, 2001

Lo indispensable también fuera de su discografía como líderes. Como jam band están inconmensurables haciendo de sección rítmica de Oren Bloedow, en Luckiest Boy in the World, uno de los mejores discos de rock hechos en el Downtown. Tocando la música de su adorado Ellington, solos o con los otros notables invitados, hacen algunas de sus mejores y más inesperadas versiones. La mitad del disco en la que no intervienen es totalmente prescindible, y la comparación los hace aún más grandes.

© Jorge López de Guereñu, 2010
 

Autor: Jorge López de Guereñu

Nacido en Bilbao, pero no se le puede preguntar cuando y tampoco nadie lo creería. Artista, diseñador, urbanista, profesor y empresario como profesiones, el surf, la música y las mujeres guapas como aficiones. Vive entre carreteras y aeropuertos, en cualquier sitio del mundo donde haya olas potentes o donde le lleve la última y exótica mujer de la que se ha enamorado. Escribe de todo, pero fundamentalmente cosas que sientan mal a casi todo el mundo. Sabe de todo, y lo que no se lo inventa. Cuando lo hace se queda más ancho que largo. Realmente y aunque le pudra, es de Bilbao.

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