Randy Weston
Artículo de • Publicado el 19/03/2017

Randy Weston 1969-1974: Espiritualidad y finanzas

En este artículo veremos cómo Weston, instalado ya en Tánger, se embarcó en dos proyectos musicales maravillosos, imposibles quizá, que le supusieron buen número de quebraderos de cabeza y también un sin fin de satisfacciones. Y, por fin, hablaremos de sus discos de nuevo…

Randy Weston en Marruecos

Randy Weston en esos años, con su hijo Nils tocando percusión, y probablemente William Clifford (conocido como Bill “Vishnu” Wood) al contrabajo.

Ya durante su estancia en Rabat Weston había tratado de abrir un club a modo de base de operaciones, al estilo de sus admirados Fela Kuti y Bobby Benson en Lagos (Nigeria). La idea no cuajó en Rabat, pero continuó rondando al pianista hasta Tánger, y es fácil suponer que la posibilidad de interpretar su música con regularidad, y también la de difundir en la medida de lo posible todas aquellas fascinantes culturas musicales que iba descubriendo durante su idilio con Marruecos, le asaltasen a menudo a lo largo de aquel primer año en su nuevo hogar, musicalmente tan poco productivo. 

El African Rhythms Club

El proceso de encontrar un local, acondicionarlo, hacerse con un buen piano, obtener los preceptivos permisos administrativos y burocráticos, etc, debió ser una verdadera pesadilla.

Cartel del African Rhythms Club en Tánger

Cartel promocional del club de Randy Weston en Tánger.

“Había una enorme cantidad de trámites burocráticos que realizar, todos extraños para mí; estaba el antiguo sistema administrativo francés; además había que lidiar con la compleja mentalidad marroquí, aparte de que Tánger estaba poderosamente influida por una amplia diversidad de culturas (…)”. (ver Nota 1)

Pero, pesadilla o no, lo cierto es que el African Rhythms Club abrió sus puertas en el centro de Tánger en 1969.

“Abríamos el club a las 18h para la gente joven, después reabríamos para el resto del público a las 21h”.

“Los marroquíes adoraban el club. Son gente sofisticada; están verdaderamente interesados en otras culturas, así que este lugar tenía mucho para agradarles. Creo que se convirtió en algo así como un local de moda para visitar y para ser visto en él, pero no era un lugar superficial en absoluto, realmente estaban interesados en lo que hacíamos musical y culturalmente”.

“También traíamos a otros artistas al local. Trajimos a una banda de blues de Chicago dirigida por un tipo llamado Doug Turner. Trajimos también a un grupo de cantantes congoleños, y al pianista Sadik Hakim de EEUU, que tocó allí varias noches. No había realmente lo que podríamos denominar una “noche típica” en el club. A veces diplomáticos de paso se dejaban caer por allí, gente de la ONU venía a menudo, y a veces coloridos grupos de turistas venían también. Desde luego no diría que nuestra audiencia fuese lo que podría denominarse como “tipo””.

El local donde Randy Weston había montado el African Rhythms Club

El actual cine Mauritania donde Randy Weston montó el African Rhythms Club.

“Paul Bowles, autor de la novela “El Cielo Protector”, y que también era compositor, venía con frecuencia. Era muy prestigioso, y si la gente sabía que Paul Bowles iba a visitar el club ellos venían también”.

“Las consecuencias de poseer y dirigir este club fueron muchas, casi todas positivas, pero era un negocio difícil. En ocasiones pensé que me volvería completamente loco (…) La gente pensaba, y a veces me lo planteaba directamente, que por qué África, que se suponía que uno “obtenía” cosas de África, no las “aportaba” a África (…). Por todo ello fue un tiempo tan maravillosamente loco de mi vida. Era mi destino. Jamás volvería a hacerlo de nuevo, requirió demasiado esfuerzo y sacrificio. Pero obtuve tanto a cambio… todo lo que di me fue devuelto con creces”.

¿Y las grabaciones?

African Cookbook y Niles Littlebig de Randy Weston

“African Cookbook” y “Niles Little big”, los dos discos grabados en París en julio de 1969 para el sello francés Polydor.

Poco, realmente muy poco grabó Weston durante sus años en Marruecos. Tan solo dos grabaciones (“African Cookbook” y “Niles Littlebig”), realizadas en julio de 1969 en París para el sello Polydor (y reeditadas en un solo cd en 2002 por el sello Comet), probablemente fruto ambas de la misma sesión de grabación, y “Blue Moses” (CTI, 1972), ya a punto de dejar el país. Curioso quinteto el que protagonizó las dos primeras (aunque los temas están grabados usando todo tipo de combinaciones, del solo de Weston al quinteto, pasando por dúos, tríos y cuartetos), toda una declaración de principios de hacia dónde se dirigía Weston musicalmente: el contrabajo de un espléndido Henry Texier (que ya hacía sus pinitos como enamorado de la cosa africana), la batería de Art Taylor y las percusiones combinadas del hijo del pianista, Niles (ya rebautizado Azzedin) y Reebop Kwaku Baah.

El sonido de los dos discos es igualmente bronco, hay una especie de urgencia sonora en ellos; no es que el sonido sea “malo”, al contrario, pero sí parece descuidado, sin pulimento… a tono con la propia interpretación de los músicos, apasionada, desmedida. Una miríada de detalles tienen como consecuencia que servidor tenga a estas grabaciones entre sus más queridas de Randy Weston: esa potencia urgente de African Cookbook (si se me permite la imprudencia, mi versión favorita de este clásico de Weston comentado más extensamente en RANDY WESTON: ENROSCADO EN SU OBRA – AFRICAN COOKBOOK, ), Little Niles (excesiva quizá, por momentos, la batería de Art Taylor; fascinador, en cambio, el solo de los dos percusionistas); el sugerente impresionismo de A Night in Medina; el dramático uso que da Weston a su impronta monkiana, que otorga un sentido inabarcable a sus deliberados, dramáticos silencios, a través de quebradas armonías perfectamente imbricadas sobre el fluido, hermoso colchón percusivo (Jajouka); los siempre apasionantes blues del pianista, como un C W Blues repleto de clase, ese Penny Packer Blues de bronca presentación y casi casi delicadas improvisaciones, o Marrakech Blues, con sus descoyuntadas armonías y un fabuloso solo de Weston, seguido de otro hermosísimo, muy melódico, de Texier; los piano solos, cada vez más repletos de sentido, sabor y discreta, sincera emoción (preciosa revisión del Pam’s Waltz, ese Out of the Past tan libre… da la impresión de que Weston no era del todo consciente de la apabullante riqueza expresiva que su piano había ido adquiriendo con el paso del tiempo); o la tremenda introducción de Con Alma, que da paso en seguida a una versión tan extraña como fascinante.

“African Cookbook” (1969, Polydor) y “Niles Littlebig” (1969, Polydor) son grabaciones que hacen gala de una insobornable radicalidad sonora, de una fisicidad casi excesiva; conforman al Weston más claramente imbuido de la cosa africana, que en ellas forma parte indisoluble de su música, de su discurso musical. En ellas el dominio del espacio sonoro por parte del pianista es tan apabullante como revelador.

El festival

“Una de mis aspiraciones fundamentales en aquella época era organizar un festival una vez al año para traer músicos afroamericanos a Marruecos, junto con músicos africanos, y tocar todos juntos, unos con otros”.

“En la base de mi pensamiento está la idea de que nuestra música no va solamente de sentarse en el club y escuchar; nuestra música es la fuerza necesaria para unirnos a todos como gente africana, para sanarnos”.

Festival de Jazz en Tánger

Recorte del diario ABC en el que se anuncia el Festival de Yaz (sic) en Tánger. Donde dice Max Roah debería decir Max Roach, y donde dice Ray Boretta debería decir Ray Barretto. No parece que el jazz fuera el punto fuerte del redactor. En esos días coincidía en Tánger otro gran pianista: Tete Montoliu.

Así que, ni corto ni perezoso, no escarmentado de los quebraderos de cabeza que le habían supuesto levantar su African Rhythms Club, Randy Weston se embarcó en una nueva aventura todavía más ambiciosa y compleja, mezclando de nuevo en imposible equilibrio las dificultades prácticas con las ambiciones culturales y espirituales. Debió ser un galimatías inimaginable a nivel organizativo: dejando de lado la abrumadora labor burocrática que hubo de cumplimentar, y a pesar del hecho de que los muchos artistas involucrados en el asunto estuvieron bien dispuestos a participar a cambio de poco o ningún dinero, la financiación fue un elemento previsiblemente estresante.

“Ying y yang, el festival resultó ser un éxito culturalmente y un desastre económicamente”.

“A pesar de todas las promesas incumplidas de apoyo financiero para la idea del festival, logramos hacerlo realidad porque se involucraron todos los sectores de Tánger: los españoles, los portugueses, los ingleses, los franceses, los alemanes… todos ellos en cuanto a gente ofreciendo apoyo publicitario… pero nadie ofreció apoyo financiero”.

“Finalmente el festival se programó para los días 1-3 de Septiembre de 1972, tres días de actuaciones nocturnas”.

Weston coordinó el cartel de músicos africanos, Max Roach y Mary Jo Johnson hicieron lo propio con los músicos estadounidenses. Las dos primeras noches el festival se celebró en la plaza de toros pero para la tercera hubo que cambiar atropelladamente de recinto porque se acercaba una tormenta de arena que hacía inviable la celebración al aire libre, así que se acondicionó a marchas forzadas el Teatro Cervantes para la ocasión.

“(Este festival) no estaba planteado como una aventura para hacer dinero, era un acontecimiento puramente cultural. Las entradas se vendieron muy baratas (2-3 dólares) para que la gente de la medina pudiese acudir”.

“Fue un esfuerzo sobrehumano poner en pie este festival, fundamentalmente porque jamás había sucedido nada comparable en la historia de Marruecos”.

Plaza de toros de Tánger

Plaza de toros de Tánger donde se celebró el festival organizado por Randy Weston.

En el festival tocaron, entre otros, Pucho y sus Latin Soul Brothers, el grupo de Max Roach (sin Max Roach que, a pesar de haber sido parte activa en la organización del festival desde EEUU, finalmente no viajó a Marruecos, provocando un malestar en Weston que duró hasta muchos años después, en que por fin se aclaró el motivo por el que Roach no había viajado a Tánger), Odetta, Mandril, Ahmed Abdul-Malik, Kenny Drew, Dexter Gordon, Richard Williams, el propio Weston, que tocó con el percusionista Abdul Azid y su hijo Azzedin, y, en fin, buen número de conjuntos tradicionales marroquíes, con preeminencia de músicos Jillalah, Gnawa y Joujouka, como podéis imaginar.

“La idea central que sostenía al festival era mostrar las conexiones entre la gente africana y la occidental (…). Así que, a modo de invocación inicial, teníamos a un lado a tres flautistas bereberes, y a Hubert Laws tocando la flauta occidental al otro lado. Empezaron a tocar e improvisar en sus respectivas tradiciones musicales, y lentamente caminaron unos hacia otros hasta reunirse en el centro del escenario”. 

“Las combinaciones de músicos variaron de unas noches a otras, pero todas las noches tocaron todos los músicos. Después todo el mundo se pasó por el African Rhythms Club para hacer jams. Fue un acontecimiento histórico y todos sabíamos que estábamos involucrados en algo que no habíamos experimentado antes”.

Blue Moses y Tanjah

El festival supuso un descalabro económico tal que Weston quedó arruinado y hubo de cerrar el club y regresar a Estados Unidos para buscarse la vida… y eso que poco antes había grabado para el sello CTI de Creed Taylor el que iba a ser su disco más exitoso: “Blue Moses” (1972, CTI). El éxito del disco le permitió, al menos, pagar a los músicos participantes en el festival.

“Afortunadamente pude pagar a todos los músicos que habían intervenido en el festival, y todos los impuestos y deudas pendientes del club (…). Si no hubiese sido por “Blue Moses” jamás habría sido capaz de pagar a todos aquellos músicos. Fue un verdadero milagro”.

Blue Moses de Randy Weston

“Blue Moses”, disco producido por Creed Taylor para su sello CTI.

Cuesta imaginar dos producciones más diferentes que “Littlebig Niles” (1969, Polydor) y “Blue Moses”: visceral, cruda, insobornablemente personal una; intencionada, milimétricamente concebida, atravesada de cabo a rabo por la personalidad del productor del disco la otra.

“Mi idea era grabar un conjunto de canciones centradas en Marruecos”.

“Creed Taylor insistió en que la única manera en que él consentiría en hacer la grabación era que yo tocase el fender rhodes, que era un instrumento popular por entonces. Creed también insistió en utilizar a sus músicos habituales, lo cuál me pareció bien porque entre ellos estaban Ron Carter y Freddie Hubbard, que habían tocado conmigo en “Uhuru Afrika” (1960, Roulette); Hubert Laws, quien curiosamente había participado en el festival en Tánger; además de Groover Whashington Jr., Billy Cobham y el percusionista Airto. Además yo traje a mi contrabajista habitual, Bill Wood, y a Azzezin y sus congas. Grabamos “Blue Moses” en marzo de 1972. A pesar de mi falta de control en esos elementos tan importantes, increíblemente “Blue Moses” se convirtió en mi disco más vendido”. (Ver Nota 2).

“Además de su plantilla habitual de excelentes músicos, Creed Taylor era conocido por conseguir un sonido muy particular en las grabaciones de CTI, y su arreglista habitual era Don Sebesky. Nosotros hicimos la grabación utilizando los arreglos de Melba Liston. No estaba satisfecho de tener que utilizar aquel piano eléctrico, pero sí del resultado de la sesión de grabación. Inmediatamente después regresé a Marruecos y estuve ocupado con el African Rhythms Club y la organización del festival. “Blue Moses” se publicó justo antes de su celebración; recuerdo estar una tarde en el club cuando llegó por correo una cinta con el disco. La puse e inmediatamente empezó a sonar toda aquella orquestación añadida de Don Sebesky. ¡No podía creerlo!”

Creed Taylor en el estudio de grabación

Creed Taylor, productor del álbum “Blue Moses”.

En todo caso, “Blue Moses” es una grabación notable. La parafernalia sonora de Creed Taylor no ahoga en absoluto las características propias de la música de Weston: la brillante, infecciosa exposición de Blue Moses (composición surgida de una experiencia mística de Weston con los gnawa, quienes le habían prohibido interpretarla durante años, hasta la grabación de este disco en que finalmente accedieron a consentir su difusión), la abigarrada fuerza rítmica de Ifrane; la magnífica imbricación de los solos en el discurso sonoro… Cierto que la toma de sonido, tan pulcra, tan deliberada, tan poco naturalista, aleja al resultado de la terrosidad y fisicidad propias de la música de Weston, pero la música conserva, con todo, la magia, el color, la fuerza rítmica y vital y el sabor y el carácter de su autor.

Randy Weston Tanjah

Portada del disco “Tanjah”, publicado por el sello Polydor en 1974.

Sobre las alas del exitoso “Blue Moses”, a su vuelta a los EEUU después de los intensos años de su residencia en África y donde volvería tiempo más tarde, Randy Weston volvió a colaborar con Melba Liston en una nueva grabación con big band realizada los días 21 y 22 de Mayo de 1973: “Tanjah” (1974, Polydor). Es esta una grabación llena de luz y color, muy lejos del dramatismo grave (si bien matizado por la intrusiva producción) de “Blue Moses”.

En “Tanjah” los ritmos caribeños infectan la honda experiencia africana de Weston (High-Fly, Jamaica East), como lo hace su piano, que se presenta aquí más luminoso que nunca. La levedad de los arreglos de Melba Liston colabora firmemente en esa impresión: resultan definitorios de la personalidad de la grabación sin atravesarse jamás en la creatividad de los músicos. In Memory Of es una versión actualizada, casi funk, vagamente ominosa pero sin tomarse demasiado en serio su carácter; Sweet Meat hechiza con su swing relajado, irresistible; y lo mismo sucede con Tanjah: introduce casi de tapadillo el dramatismo marroquí, pero no se desploma en él, aunque aquí sí retumba África con rotundidad.

En aquel momento parece que Weston estaba particularmente interesado en tocar su música al abrigo de una big band. No se limitó a grabar “Blue Moses” y “Tanjah”: además en 1973 participó en el festival de Newport con su orquesta, y más adelante en el Lincoln Center, durante la celebración de la Nacional Black Week, para interpretar su suite Uhuru Afrika. En 1974 “Tanjah” fue nominada para los premios Grammy como mejor interpretación de big band.

Off-topic

Siempre me ha resultado llamativo, al leer autobiografías de músicos, que haya errores en ellas tan de bulto… a ver, la primera sorpresa es que los músicos (normalmente gente ya mayor al encarar una autobiografía, y con una vida larga y repleta de grabaciones, conciertos y relaciones con otros músicos a sus espaldas), tengan recuerdos tan nítidos y, a menudo, exactos; pero, cuando no es el caso, resulta sorprendente que esas lagunas e imprecisiones no se corrijan antes de publicarse. Sobre todo si, como como sucede con la que me está sirviendo, a falta de otras fuentes que consultar, para repasar aquí la vida de Randy Weston, tiene alguna que otra manifiesta contradicción.

Todo esto a cuenta de que Weston recuerda que fue en los setenta, ya de vuelta de Marruecos, que Duke Ellington le escuchó a instancias de Ruth Elingotn (le puso “Blue Moses”, dice) y de ahí surgió “Berkshire Blues” (1977, Freedom). La realidad es que “Berkshire Blues” se había grabado en 1965, así que no pudo Duke escuchar antes “Blue Moses”, que se compuso varios años después (y se grabó en 1972). No tiene mayor relevancia el asunto, pero es una lástima que no se cuiden estos detalles tan groseros… se queda uno pensando en cuántos errores indetectables se habrán colado en el texto…

Ruth Ellington

Ruth, la hermana de Duke Ellington.

En todo caso lo cierto es que Weston debió volver a involucrarse bastante a fondo con Ruth Ellington a su regreso a Estados Unidos.

“Ruth realmente sentía que yo podía ser el siguiente Ellington; quería que yo tomase las riendas de la orquesta después de fallecer el maestro en 1974”.

“Nuestra relación era indudablemente romántica, pero para mí era más un asunto cultural que una relación en torno a Ruth como mujer”.

Parece coherente imaginar que el impulso de Weston para grabar y tocar, durante aquellos años, su música con el respaldo de una big band pudiera tener algo que ver con su relación con los Ellington.

© Ricardo Arribas, 2017

 
Nota 1: Todas las citas están extraídas de “African Rhythms, The Autobiography of Randy Weston” (Duke University Press, 2010), compuesta por Randy Weston y arreglada por Willard Jenkins (la firman así, no es coña).

Nota 2: Se le asoma a uno una sonrisilla algo tristona al leer estas cosas… es cierto que el papel de los productores como intrusos que aserruchan las artísticas alas de los músicos existe, pero también es cierto que donde estos pecan de inocencia aquellos a menudo oponen olfato e intuición. Weston, lejos de considerar que quizá “Blue Moses” fue su disco más vendido gracias a las intrusiones de Creed Taylor, se sorprende de que lo fuese “a pesar de ellas”…. Conste que no siento especial apego por los métodos y resultados artísticos de este productor en concreto, pero al César lo que es del César; personalmente hubiese preferido un “Blue Moses” más insobornablemente westoniano, pero entonces Weston se habría visto en serias dificultades para sobrellevar económicamente su empeño en organizar el festival de Tánger… ying y yang, como decía el propio Weston en una cita incluida en este mismo artículo.

 
Enlace al índice de ARTÍCULOS PUBLICADOS SOBRE RANDY WESTON
 

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

2 Comentarios
  • doctorsientetebien58@hotmail.com'
    Julián Vicente González Bueno 20:02h, 21 marzo Responder

    Buenas tardes.
    desde que comenzó a publicar la serie he ido aumentando mi discografía y mi conocimiento de la música de Randy Weston. Sus textos despiertan mi interés y me aportan datos interesantes.
    Muchas gracias.

    • Ricardo Arribas 11:37h, 23 marzo Responder

      ¡Muchísimas gracias Julián Vicente!

      Todavía queda mucho Weston que cortar, ojalá sigan estos textos despertando tu interés.

      Un saludo

Publica tu comentario