Donny Hathaway
Artículo de • Publicado el 05/10/2016

Recordando a Donny Hathaway

El pasado 1 de octubre hizo 71 años del nacimiento del vocalista eterno, del pianista excelso, del genial compositor y mejor arreglista, de ese músico tan imprescindible e influyente como poco (re)conocido que nos dejó demasiado pronto, víctima de su propia mente frágil y atormentada.

Roberta Flack and Donny Hathaway

Roberta Flack y Donny Hathaway juntos en el escenario.

Ese día, Donny Hathaway hubiera pasado una densa y, a buen seguro, curtida setentena, un hecho éste insoslayable que estos días de atrás le sirvió en bandeja de plata a este humilde servidor que aquí les escribe, de apodo “Donny” por algo, la excusa perfecta para, a modo de píldora que sirviera de pequeño homenaje, no dejar pasar la ocasión de recordarle a través de una de sus canciones, una entre las muchas que dejó para el recuerdo.

A pesar de que el hombre de la inseparable gorra sólo sacó tres discos de estudio, un puñado de directos y un par de álbumes junto a su amiga del alma, Roberta Flack, elegir sólo una canción es una tarea titánica. Su forma de cantar, característica de un elegante crooner de empaque góspel y blues, hacía de cada de una de sus interpretaciones un pequeño trocito de cielo asible durante sólo unos minutos, exactamente los mismos que le bastaban para ponerte patas arriba. A Song For You, Giving Up, Little Ghetto Boy, Everything Is Everything, I Love You More Than You’ll Ever Know, The Ghetto… podría ser cualquiera, alguna de ellas realmente memorable. Pero como la música, como otras artes conectadas directamente con las vísceras, va por momentos, a veces completamente subjetivos, inconexos e incomprensibles, la primera canción que me vino al corazón, que no a la cabeza, cuando comencé a escribir este texto fue una composición que no se destaca nunca entre sus canciones más recordadas. Me refiero a ese himno imperecedero, interpretado en su glorioso directo de 1972, llamado We’re Still Friends y que el propio Donny Hathaway escribió y arregló con un resultado al que ponerle palabras es realmente complicado. Lo intentaremos.

Donny Hathaway "Live"

Portada del álbum en directo de Donny Hathaway en el que se incluye el tema “We’re still friends”

Después del murmullo que sirve de ruidoso telonero propio del directo, la canción comienza con ese riff repetitivo de piano a cargo de los privilegiados dedos del propio Hathaway, los cuales marcan percusivamente la introducción, el momento exacto en el que, delicadamente, deben incorporarse el terroso y swingueante bajo de Willie Weeks, la guitarra bluesy de un inmenso Cornell Dupree, y la hipnótica batería de Fred White y, tras los cuales, comienza la exposición vocal, arrullando ésta desde las entrañas, fluyendo pero, al mismo tiempo, desgarrando lo que encuentra a su paso, como aguas tranquilas encauzadas entre riscos y afilados desfiladeros. Acaba la primera estrofa, restalla otra vez la guitarra, como una mujer doliente, respondiendo desde la lejanía al propio Donny que comienza a construir y finalmente construye vocalmente una segunda estrofa todavía más intensa y emocional que la primera, con el oyente ya a su merced, ya puesto a sus pies. El puente de la canción, esa parte distinta clave para que algunas canciones resulten más hondas y profundas, llega con un último y escalofriante giro vocal anclado en el góspel menos terrenal y que, a su vez, da paso a un solo de guitarra sobrio, expresivo, virtuoso pero no estrambótico ni incoherente, en definitiva, terrorífico de Cornell Dupree. El contrapunto perfecto para marcar una zona de inflexión donde comienza a despegar un éxtasis que, como todos los éxtasis, se hace tremendamente corto cuando llega el abrupto pero encantador final, como si el propio autor se diera cuenta de que si prosigue, el oyente puede quedar seriamente perjudicado por tremenda amalgama de emoción sobrevenida.

Cuando uno, dejándose mecer, acaba de escuchar una cosa así se siente, no sólo abrumado, sino agotado por la cantidad de sentimientos que afloran en la piel. Ya no son sólo los manidos pelos de punta o la tan cacareada piel de gallina. Son las propias emociones, las propias pasiones las que se remueven por dentro y las que se sacuden, volcánicas, como partículas atómicas en movimiento. Las que estaban abajo acaban arriba y las que estaban arriba, terminan en la punta del dedo gordo del pie. Un desbrozado interior que limpia y purifica. Doy fe de ello.

Hay tres artistas que, indefectiblemente, consiguen hacerme llorar siempre que los escucho: la primera es Billie Holiday, el segundo es Camarón de la Isla y el tercero es Donny Hathaway. Una figura que, popularmente, sale en desventaja con respecto a las otras dos pero que hay que reivindicar de vez en cuando por aquello de la justicia. Si ya lo conocéis, volved a él todo lo que podáis y empapaos, pero empapaos de verdad. Si no, qué hacéis perdiendo el tiempo leyéndome, insensatos? Id e investigad. Seguramente seréis más felices después de haberlo hecho.

© Rodrigo López Muñoz “Donny”

 
Audio de Youtube de la canción We’re Still Friends

Autor: Rodrigo López Muñoz “Donny”

1981 fue el año del golpe fallido. Según sus padres, también nació él y, desde entonces, la música le persigue. O él a ella, sigue sin tenerlo claro. Fueron dos mujeres –su madre y su tía- las que inocularon el veneno musical en su cuerpo. El soul marcó su adolescencia y, a partir de ahí, se echó a perder con cualquier sonido que procediera de las entrañas. Casi 4.500 discos después y tras blogs, revistas como Soul Nation y pinitos como DJ, aquí sigue, “musicófago” perdido. Rebelde sin remedio en lo político, populista en lo musical, de vez en cuando escribe sobre cosas. Aunque a veces no se entienda ni él.

3 Comentarios
  • doctorsientetebien58@hotmail.com'
    Julián Vicente González Bueno 16:24h, 06 octubre Responder

    Saludos.
    Una buena razón para repasar la discografía de Donny.

    • Ricardo Arribas 08:14h, 11 octubre Responder

      Estoy con Julián Vicente: ¡ya tenemos la excusa que no necesitábamos!

  • johnfogerty79@gmail.com'
    Alberto 15:09h, 24 enero Responder

    Grande Donny Hathaway,la versión del Jealous Guy de Lennon en ese Live me parece sublime.

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