Cécile McLorin Salvant
Artículo de • Publicado el 31/07/2016

Reseñas norteñas: Cécile McLorin Salvant en Vitoria

Crónica del concierto programado en la edición de este año del Festival de Jazz de Vitoria-Gasteiz ofrecido por Cécile McLorin Salvant & The Aaron Diehl Trio, celebrado en el Polideportivo de Mendizorrotza el día 16 de julio de 2016 a las 22:45.

Cécile McLorin Salvant

Cécile McLorin Salvant nació y se crió en Miami, de madre francesa y padre de Haití. Comenzó estudios de piano clásico a los cinco años de edad. En 2007, Cécile se trasladó a Aix-en-Provence, Francia, para estudiar derecho, así como canto en el Conservatorio Darius Milhaud. Allí empezó a interesarse por el jazz.

Con veinte años de edad, en 2009, después de una serie de conciertos en París, grabó su primer disco “Cécile”. Un año más tarde, ganó el concurso Thelonious Monk en Washington DC. En 2014 “WomanChild”, su segundo álbum, fue nominado para un Grammy. En 2016 ha grabado su tercer álbum “For One To Love” con el trío que le ha acompañado en el concierto de Vitoria y con el que ha conseguido su primer Grammy.

Tras el concierto de Metheny y Carter, me fui a los baños de Mendizorrotza a quitarme la camisa (que estaba ya sudada de todo el día), meterla en el maletín, sacar del mismo una camiseta limpia y proceder a ponérmela, aprovechando de paso para echarme un poco de desodorante. Huy, no veáis lo que llevo yo en el maletín ese. Lo cierto es que este cambio el año pasado lo había hecho en público y a la vista de todo el mundo, pero recordando las miradas de susto y asombro que me habían echado algunos allí en Mendizorrotza, esta vez opté por hacerlo en privado. Luego fui a la barra a gastarme pasta. Siete euros por un bocadillo de lomo con pimientos bastante asquerosillo. El de tortilla del año pasado estaba bueno, pero no han mantenido el nivel.

Una de las cosas que más me gusta de Cécile McLorin Salvant es lo original y variado de su repertorio, que siempre incluye canciones sorprendentes, y este concierto de Vitoria fue una buena muestra de ello. La formación presente en el escenario consistía en Cécile McLorin Salvant (voz), Aaron Diehl (piano), Paul Sikivie (contrabajo) y Lawrence Leathers (batería).

Para empezar dio la impresión de que quisieran recordar a Tony Bennett, con dos canciones que fueron especialmente conocidas en su voz: When in Rome (Cy Coleman / Carolyn Leigh) y I’ve got just about everything (Bob Dorough). Ambas sonaron alegres y swingueantes, combinando la expresividad vocal de Cécile con las deliciosas intervenciones al piano de Aaron Diehl, una tónica que se mantuvo durante todo el concierto.

Una bonito solo de Sikivie al contrabajo nos introdujo en el primer gran tour de force de la noche, con la interpretación de Somehow I never could believe, de la ópera de Kurt Weill “Street Scene”. Un tema largo y complejo, con cambios de ritmo e importantes exigencias vocales, que fue ejecutado de forma prístina y concentrada. El público agradeció el esfuerzo con una sonora ovación.

Otra ración de swing con Devil may care (Bob Dorough) sirvió de preludio a uno de mis momentos favoritos de la noche: Wild women don’t have the blues, un tema que cantaba Ida Cox allá por los años 20. Un blues como mandan los cánones, con Aaron Diehl aporreando las teclas con convicción y con Cécile haciendo poderosas incursiones en el registro grave de su voz, remarcando con autoridad y humor las frases de la letra, en la que se recomienda a las chicas convertirse en mujeres salvajes.

Y de los 20 nos fuimos a los 50 con una muy versioneada canción de Irving Berlin: The best thing for you (would be me), un mid-tempo al que supieron dotar de humor y emoción contenida.

Turno para un balada y para que Cécile rescate una canción olvidada de los años 40: Tell me what they’re saying, compuesta por el pianista Buddy Johnson para lucimiento del vocalista de su orquesta, el barítono Arthur Prysock. Una preciosidad que no conocía de nada y que Cécile intrepretó de forma conmovedora.

Y después de eso… ¡otro blues de los años 20! Nada menos que una canción de Bessie Smith: What’s the matter now? Otra interpretación divertida, con mucha presencia del contrabajo de Paul Sikivie, con Lawrence Leathers dándole a los tambores con las manos, con Aaron Diehl “blueseando” a la antigua y con Cécile cantándole las cuarenta a su papaíto con garra y poderío. Esta canción está incluida en su último disco, “For One To Love”, que ha ganado el Grammy al Mejor Álbum de Jazz Vocal.

Discografía de Cécile McLaurin Salvant

Discos de Cécile McLaurin Salvant publicados hasta ahora: “Cécile” (2009), “WomanChild” (2014) y “For One To Love” (2016).

Siguiendo con los viajes por el tiempo, nos fuimos a los 30 con What a little moonlight can do, uno de los clásicos más conocidos de Billie Holiday y que, tras su inclusión en el álbum “WomanChild”, también se está convirtiendo en uno de los clásicos de Cécile. La cantó como suele hacerlo, con exagerados cambios de ritmo y de registro vocal, siendo una de las canciones en que más exhibe sus facultades. También Aaron Diehl tuvo ocasión de exhibirse, así como el batería Lawrence Leathers, con un solo de escobillas al inicio del tema y otro de mazas hacia la mitad.

Dos canciones más de su último disco: primero el Wives and lovers de Burt Bacharach, un mid-tempo con Cécile flotando sobre la implacable sección rítmica, y después la original y hermosa Underling, que empieza y acaba de forma completamente distinta, que contó con otro bonito solo de Aaron Diehl y que parece una de aquellas canciones que le escribían a Sinatra, con una pequeña diferencia… ¡que se la ha escrito ella misma! Sí, la chica también compone.

Seguimos con otro swingueante a la par que melancólico clásico de Irving Berlin: Let’s face the music and dance, una de mis canciones favoritas de entre las que cantara en su día Fred Astaire (esta en concreto la canta en la película de 1936 “Sigamos la flota”). Una canción de esperanza en tiempos de crisis económica, y por tanto muy adecuada para los tiempos que corren.

Para terminar el concierto, Cécile nos dijo que iba a interpretar una canción que, cuando era pequeña, ella solía oírles cantar a su madre y su abuela. Teniendo eso en cuenta, lo que menos me esperaba es que se tratase de Alfonsina y el mar (Ariel Ramírez / Félix Luna), el famoso clásico de la argentina Mercedes Sosa. La cantó en español maravillosamente, con el tono correcto y la emotividad necesaria, y nos dejó a los allí presentes sobrecogidos y a punto de soltar la lagrimita.

El inevitable bis consistió en una extendida y aguerrida interpretación de Something’s coming, del musical de Leonard Bernstein “West Side Story”. Un concierto fantástico. Sólo me resta decir una cosa: señoras Cassandra Wilson, Dianne Reeves, Dee Dee Bridgewater, etc.… pónganse ustedes las pilas porque si no me temo que tendremos nueva Reina. Y un aviso: este concierto lo van a emitir en La 2 de RTVE en la noche del 10 de agosto, así que os recomiendo que lo veáis y/o lo grabéis. Me vais a agradecer el consejo.

Corolario

Aaron Dihel Trio

El trío de Aaron Dihel en la jam session del Hotel Canciller Ayala.

Faltaba un último acto para esta historia. Y es que no puedo dejar de mencionar que Aaron Diehl, Paul Sikivie y Lawrence Leathers estuvieron de madrugada en la jam session del Hotel Canciller Ayala, justo a continuación de la nueva demostración que se marcó el pianista Benny Green (este concierto no lo voy a comentar porque sería repetirme respecto a lo que dije del de Santander). El trío intrepretó dos temazos, destacando para mi gusto el primero, una divertida rendición del clásico de Count Basie Shiny stockings que comenzaron tocando muy flojito hasta que… ¡zasca! Lawrence Leathers le metió de repente un castañazo tremendo a la caja y todos se pusieron a tocar con brutal intensidad. Luego repitieron la jugada. Vale que es un truco viejo y un efecto fácil, pero creo que nunca lo había visto funcionar tan bien.

© Alejandro Díaz, 2016

Vídeo en el que Cécile McLorin Salvant interpreta What’s the matter now? (Clarence Williams / Spencer Williams), una de las canciones que sonó en Vitoria:

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Autor: Alejandro Díaz

Nacido en Gijón en 1973, lo del jazz le entró por un oído y, como todavía no le salió por el otro, es de suponer que sigue por ahí dentro, alojado en alguna parte de su cerebro (él asegura que es en la parte buena). Su vida carece de dirección, lo cual no le impide ser un apasionado de la música en directo y prodigarse en ofrecer opiniones directas sobre los conciertos que ve y los discos que escucha. Ustedes verán si le hacen caso, pero les advierto que el hombre es abstemio, y que además no le gustan ni el fútbol, ni los coches, ni los perros. Ya ven, una lindeza de tío. ¡Y encima escribe poemas!

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