Artículo de • Publicado el 31/05/2016

Reseñas norteñas: Sex Mob en Santander

Crónica del concierto ofrecido en Santander el sábado 14 de mayo de 2016 a las 20:00 por el cuarteto Sex Mob liderado por el simpático trompetista Steven Bernstein, en el Salón de actos de la Escuela Técnica Superior de Náutica de la Universidad de Cantabria.

El segundo concierto del viajecito a Santander estaba organizado por el Aula de Música de la Universidad de Cantabria y tuvo lugar en el Salón de Actos de la Escuela de Náutica. Como ya he dicho, quien actuaba era el cuarteto Sex Mob, integrado por Steven Bernstein (trompeta de varas), Briggan Krauss (saxo alto, saxo barítono), Tony Scherr (bajo eléctrico, contrabajo) y Kenny Wollesen (batería, percusión).

Los integrantes del grupo transmitiendo buen humor, uno de los atributos de su música.

Los integrantes del grupo transmitiendo buen humor, uno de los atributos de su música.

Nacida en 1996, esta formación celebra en 2016 sus veinte años de existencia. ¡Y a pesar de ello se llevan estupendamente entre sí! Durante el concierto fueron constantes las miradas cómplices, las sonrisas cómplices y hasta las carcajadas cómplices entre ellos. Una cosa quedó clara: estos tíos son cómplices. Disfrutan de verdad tocando juntos, y consiguen transmitirle al público ese buen humor y ese buen rollo.

La música de este grupo se basa en composiciones y/o arreglos que suenan sencillos pero que están más currados de lo que parece, con frecuentes sorpresas y cambios de ritmo. Todo ello se emplea como base para que Bernstein y Krauss se lancen a improvisaciones imposibles y divertidas, llenas de berridos estridentes y jugueteos instrumentales, un poco a la manera de los Masada originales. A mí este tipo de demostraciones de virtuosismo me gustan siempre y cuando estén integradas en el discurso musical (incluyendo por supuesto el recurso a lo inesperado). El concierto me pareció fresco, estimulante y divertido, aunque en algún momento me costó asimilar tanta estridencia. Con todo, el que más me impresionó fue Wollesen, que estuvo sencillamente genial.

El evento se nutrió básicamente de temas de los dos últimos discos del grupo. Uno es el conocido “Sex Mob plays Fellini: Cinema, Circus & Spaghetti”, dedicado a la música que Nino Rota compuso para las películas de Federico Fellini. El otro disco es nuevo, se titula “Cultural Capital” y lo vendían al acabar al concierto. Yo lo compré y me resultó curioso que no tenga ni fecha ni copyright, sólo el mensaje: “Please do no post these songs on youtube”. Supongo que quieren que esas canciones (todas ellas, composiciones originales de Steven Bernstein) sólo las disfruten quienes acudan a los conciertos.

Bernstein (que habla un poco de español) empezó presentando a los músicos, incluyendo a “Briggan Krauss y su pañuelo mágico”. Inmediatamente vimos a qué se refería cuando Briggan se sacó un arrugado pañuelo del bolsillo, lo arrugó todavía más y lo introdujo en la campana del saxo, no sé muy bien si como sordina o como amuleto. Otro día se lo pregunto, que me quedé con la duda.

El disco “Cultural Capital” autografiado por Bernstein para el autor de esta crónica.

El disco “Cultural Capital” autografiado por Bernstein para el autor de esta crónica.

Y comenzó la música. Wollesen se puso a crear atmósfera con los platos y un gong, los vientos soplaron enrevesadamente, entró Scherr al bajo eléctrico y por fin expusieron la preciosa melodía de Amarcord. Tras un par de jugueteos, Wollesen y Scherr se pusieron a marcar un ritmo funky, sobre el que Bernstein se marcó un solo genial y volvieron a la melodía principal. Entonces el ritmo se puso… ¡rockero! y sobre ese ritmo Krauss evolucionó de forma chillona y alambicada con el saxo alto, para acabar exponiendo la melodía de The Grand Hotel (de la misma película). Bernstein se unió a la fiesta y él y Krauss intercambiaron solos hasta el final. ¡Así se empieza un concierto!

Bernstein cogió una sordina y comunicó que iban a tocar un “bocadillo”, que resultó ser un tema juguetón de poco más de un minuto, que si no me equivoco era Lacy, del último disco.

El siguiente tema, titulado Step Apache, también pertenecía a ese último disco, aunque en una interpretación extendida. Comenzó con un largo solo de Scherr al contrabajo punteado por Wollesen, tras lo cual expusieron la animada melodía del tema, con cierto sabor latino. Tras los alegres solos de Bernstein y Krauss, Wollesen tuvo un solo mágico, que comenzó tocando algo que sonaba parecido a una marimba (no lo veía desde donde estaba). Los solistas volvieron, la cosa se calentó y, de repente enlazaron con una mini-balada.

Entonces Steven Bernstein se puso serio (es un decir) y comentó que se había enterado de que los habitantes de Santander recibían el nombre de “Sardineros” (curiosamente, nadie del público discutió esa afirmación). Así que anunció que iban a tocar un tema “nuevo” y que se iba a titular El Sardinero. Se trató de un tema vibrante y muy rítmico, con Wollesen dando caña que daba gusto, y donde cada ciertos compases los músicos hacían un alto, el público gritaba “¡Sardinero!” (servidor también, a ver qué se piensan) y los músicos volvían a tocar.

A continuación, Tony Scherr volvió a coger el bajo eléctrico y Bernstein dijo que iba a anunciar el título del siguiente tema. Se quedó pensativo unos instantes y al fin exclamó… “¡Desayuno ibérico!”. Fue un tema algo más tranquilo, con un destacado trabajo rítmico de Scherr y un Wollesen que volvió a encandilarme.

Tras ese tema Bernstein anunció que iban a acabar el concierto tocando música de otra película de Fellini, pero que “esta noche” el título de lo que iban a tocar era “Cerdo a la plancha”. Con ese nuevo y efímero título, comenzó a sonar la música de La dolce vita, y seguro que a Nino Rota nunca se le hubiera ocurrido esa manera de interpretarla, con el solo bestial que se marcó Wollesen, y las salvajes florituras de los dos sopladores.

Tras los consabidos y merecidos aplausos, los músicos volvieron para tocarnos una bonita balada, sin ruidos ni estridencias. Acabado el concierto, me compré el disco, me despedí de los colegas que me había encontrado por allí y después de tanto oír hablar de bocadillo, sardinero, cerdo y todo eso, espero que ustedes me comprenderán si les digo que me fui URGENTEMENTE a cenar.

© Alejandro Díaz, 2016

 
Sex Mob en directo en el Pinocchio Jazz Club de Florencia (Italia) el 21 de marzo de 2015 versionando música de Nino Rota, precisamente La Dolce Vita, uno de los temas que el mismo grupo interpretó en Santander:

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Autor: Alejandro Díaz

Nacido en Gijón en 1973, lo del jazz le entró por un oído y, como todavía no le salió por el otro, es de suponer que sigue por ahí dentro, alojado en alguna parte de su cerebro (él asegura que es en la parte buena). Su vida carece de dirección, lo cual no le impide ser un apasionado de la música en directo y prodigarse en ofrecer opiniones directas sobre los conciertos que ve y los discos que escucha. Ustedes verán si le hacen caso, pero les advierto que el hombre es abstemio, y que además no le gustan ni el fútbol, ni los coches, ni los perros. Ya ven, una lindeza de tío. ¡Y encima escribe poemas!

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