San Sebastián 2017 Donny McCaslin Quartet
Artículo de • Publicado el 20/08/2017

San Sebastián 2017: Donny McCaslin & Kamasi Washington

Crónica de los conciertos de Donny McCaslin Quartet y de la banda de Kamasi Washington, que tuvieron lugar en la noche del domingo 23 de julio de 2017 en el Festival de Jazz de Donostia/San Sebastián - Heineken 52 Jazzaldia.

Para la segunda y tercera sesiones de saxo del día 23 de julio, tocaba ir a la Plaza de la Trinidad, el escenario más clásico del Festival de Jazz de San Sebastián 2017. Me entretuve un poco por ahí y cuando llegué, ya casi no había sitio donde sentarse. Me tuve que ir a las gradas elevadas de la parte izquierda, en un sitio incomodísimo, sin respaldo, pero que al menos tenía buena vista. Un poco después de las nueve de la noche hizo su aparición el Donny McCaslin Quartet, integrado por Donny McCaslin (saxo tenor), Jason Lindner (piano, teclados), Jonathan Maron (bajo eléctrico) y Nate Wood (batería).

Donny McCaslin tiene ya 50 años y lleva mucho tiempo demostrando su categoría. Hasta ahora era conocido sobre todo por ser un miembro destacado de la orquesta de Maria Schneider y de la penúltima formación del quinteto de Dave Douglas (con Uri Caine, James Genus y Clarence Penn). Sin embargo, su cotización y su importancia han sufrido un subidón tras su destacada participación en “Blackstar”, el álbum que David Bowie editó a comienzos del año pasado, días antes de morir.

San Sebastián 2017 Donny McCaslin y Nate Wood

Donny McCaslin y Nate Wood en el Festival de Jazz San Sebastián 2017.

De entrada, me sorprendió su cambio de look. Antes McCaslin tenía una pinta de profesor universitario que echaba un poco para atrás, aunque luego impartiera buenas lecciones con el saxo. Ahora luce una camisa llamativa, se ha quitado las gafas y se ha dejado crecer una barbita molona. ¡Ahora va de “hipster”!

La sesión arrancó con el energético Shake loose. Haciendo buen uso de unos típicos pedales guitarreros, McCaslin hacía gala de un sonido feroz y distorsionado en el saxo mientras batería y bajo daban caña de la buena, y Lindner metía virajes cósmicos. La verdad es que aquello parecía más rock que jazz, pero estaba bien. A continuación McCaslin presentó un tema “nuevo”, también movido pero mucho más melódico, incluso tirando a pop, y con el saxo sonando a saxo.

No podía faltar un homenaje a David Bowie y pudimos disfrutar de una excelente versión instrumental de Lazarus, una hermosa composición de Bowie perteneciente al ya citado álbum “Blackstar”. El ritmo sostenido del bajo, la melodía del saxo, los sonidos de Lindner (que también está en el álbum de Bowie)… todo confluyó en crear emoción y belleza.

Entonces, en solitario, McCaslin se marcó un tremendo solo en el que demostró por qué es uno de los mejores saxofonistas de su generación. Fue un solo principalmente acústico, pleno de poderío y pulsión improvisadora, tocado a pelo hasta que al final empezó a darle a los pedalitos e introdujo loops, ruidillos y distorsiones. El solo sirvió como prolegómeno al trepidante Faceplant, otro tema de maneras muy rockeras en el que Maron pudo lucirse al bajo y Jason Lindner se marcó un muy imaginativo solo a los teclados.

McCaslin anunció otra canción “nueva”, que aseguró haber compuesto “hace un par de semanas”. Un tema tranquilito pero con un ritmo muy marcado, con Lindner metiendo la mano por las tripas del piano y McCaslin soplando con contenida convicción. El concierto finalizó con Fast future, un tema muy vibrante con Jason Lindner incrustando ruidillos por aquí y por allá y el frenético saxo de McCaslin sonando distorsionado otra vez.

En resumen, McCaslin nos brindó una hora y cuarto de energía y entretenimiento, en lo que yo definiría como un muy buen concierto… ¡de rock! Podréis comprobarlo en la noche del lunes 28 de agosto, cuando lo echen por La 2 en “Festivales de verano”.

San Sebastián 2017 - Kamasi Washington

El saxofonista Kamasi Washington y parte de su banda.

Media hora después apareció en escena Kamasi Washington, cuya banda está integrada por Kamasi Washington (saxo tenor), Ricky Washington (saxo soprano, flauta), Brandon Coleman (teclados), Joshua Crumbly (contrabajo, bajo eléctrico), Robert Miller (batería), Jonathan Pinson (batería), Patrice Quinn (voz).

Tenía curiosidad por ver a en directo a Kamasi Washington, quien tras su fulgurante irrupción en el 2015 con el triple álbum “The Epic”, se ha convertido en la nueva estrella del jazz. Como siempre, se exagera un poco. Kamasi en realidad no inventa nada. Todo lo que hace ya se hacía en los 70. Pero sí tiene carisma, toca y compone muy bien, su música (con mucha influencia del soul) resulta accesible y la presencia de dos baterías hace que sea casi imposible no moverte escuchándola. Todo ello, junto a un cierto aura místico (pero sin cargar las tintas) compone una propuesta atractiva que desde luego puede ayudar a atraer a gente joven al mundo del jazz, algo de lo que está muy necesitado. A mí particularmente me gustan los pasajes que compone para ser tocados en ensemble, ahí se nota la influencia de su mentor, el gran Gerald Wilson, de cuya orquesta fue miembro durante varios años. Sus solos no se centran en complejas investigaciones armónicas sino en el recurso de ir acumulando tensión para acabar en una especie de paroxismo. Es un recurso bastante manido, pero lo cierto es que le sale muy bien.

En muchos temas del disco se hace acompañar por un coro y una sección de cuerdas que, en general, parece que sólo están ahí para añadir grandilocuencia y pomposidad al resultado. En el concierto, lógicamente, no hubo nada de eso, y no lo eché en falta para nada. De los acompañantes en directo, destacaría claramente al teclista Brandon Coleman, con unas intervenciones brillantes y que además aportó mucho al sonido del conjunto. También me gustó mucho el bajista Joshua Crumbly.

El concierto se inició con Askim, con Patrice Quinn entonando un mantra como si estuviera rezándole a algún dios (cuando no cantaba y se limitaba a bailar, también parecía que estuviera rezando). El primer solo fue para Porter (bien, pero tal vez lo alargó demasiado), y el segundo (mucho mejor) fue para Kamasi, ambos con un tono marcadamente bop.

El segundo tema fue el muy bonito Leroy and Lanisha, que según nos dijo Kamashi es su homenaje a sus dibujos animados preferidos, los de “Charlie Brown” (o sea, “Carlitos y Snoopy”) y está inspirado en el tema Linus and Lucy de Vince Guaraldi. Brandon Coleman crea una deliciosa cadencia, y trombón y saxo colaboran en crear la melodía. Durante el tema Kamasi nos anunció un “trato especial”: la presencia de… ¡su padre! Bueno, ejem, digo yo que la presencia de su padre será un trato especial… para él. El padre es Ricky Washington (que no había salido al inicio), quien para presentarse tocó un bonito solo de soprano, que fue su mayor aportación en toda la noche. Aunque para bonitos los solos de Kamasi y de Brandon Coleman.

San Sebatián 2017: Kamasi Washington.

Kamasi Washington.

A continuación Kamasi presentó una canción nueva: Black Man, un tema vocal muy soulero con música compuesta por el teclista Brandon Coleman y letra escrita por la cantante Patrice Quinn, que lo interpretó con decisión y templanza.

Kamasi anunció otro tema nuevo: The 90’s, un original del batería Jonathan Pinson, que Kamasi dedicó a todos los nacidos en los años 90, como el propio Pinson. Pues sí, mucho años 90 pero aquello sonaba totalmente setentero, otra vez. El compositor tuvo ocasión de lucirse en solitario, pero lo más destacado del tema fue el fabuloso solo de teclados que se marcó Brandon Coleman, un solo brutal, muy imaginativo, muy rítmico y muy funky, que le hubiera encantado al Herbie Hancock de “Head Hunters”.

Re Run fue un tema “algo” más tranquilo (aunque hablar de tranquilidad con dos baterías dando caña no tiene mucha lógica) con una melodía en ensemble muy bien construida y el mejor solo de Porter de la noche. Luego la banda le hizo un “aclarado” a Kamasi para que se lanzase a un largo y estratosférico solo que, como ya advertí, acabó en un paroxismo muy aplaudido.

Vino a continuación Miss Understanding, un tema veloz para dedos ágiles, en un estilo muy bebop. Aquí tuvieron su ocasión de lucimiento el contrabajista y el segundo batería. Finalmente sonó The Rhythm Changes, que inició Kamasi con una introducción en solitario, para dar paso luego a la parte vocal cantada con fuerza por Patrice Quinn y después a otro largo y exuberante solo de Kamasi, en su línea de tensión creciente y final paroxístico, antes de volver otra vez a la melodía vocal, interpretada en toda su extensión, y acabar colaborando todos en una especie de final catártico.

La actuación había durado algo más de dos horas, lo cual es de agradecer en estos tiempos de conciertos de hora y media o menos. La verdad es que la música de Kamasi no es nada del otro mundo, pero tampoco me esperaba que lo fuera, porque es de este mundo: un estupendo compendio de música negra de toda la vida. Música que engancha y que, si te metes en ella, se disfruta mucho. A mí ni me aburrió ni se me hizo repetitiva la parte final del concierto. Así que puedo afirmar que el señor Kamasi Washington me gustó y me convenció en directo. Y os tendréis que conformar con mi opinión, porque este no es uno de los conciertos que van a echar en La 2.

© Alejandro Díaz, 2017 (texto y fotos)

Fragmento del concierto de Donny McCaslin Quartet en el Festival de Jazz Donostia/San Sebastián 2017:

Unos minutos del concierto de Kamasi Washington y su banda en el Festival de Jazz de Donostia/San Sebastián 2017:

Autor: Alejandro Díaz

Nacido en Gijón en 1973, lo del jazz le entró por un oído y, como todavía no le salió por el otro, es de suponer que sigue por ahí dentro, alojado en alguna parte de su cerebro (él asegura que es en la parte buena). Su vida carece de dirección, lo cual no le impide ser un apasionado de la música en directo y prodigarse en ofrecer opiniones directas sobre los conciertos que ve y los discos que escucha. Ustedes verán si le hacen caso, pero les advierto que el hombre es abstemio, y que además no le gustan ni el fútbol, ni los coches, ni los perros. Ya ven, una lindeza de tío. ¡Y encima escribe poemas!

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