Artículo de • Publicado el 21/06/2011

Sonny Criss: esplendor en la segunda fila (1/2)

He de reconocer que Sonny Criss no ha sido nunca un músico que me atrajese especialmente; lo percibí siempre como un tipo tan talentoso como falto de interés, uno de tantos músicos cuyas carreras transcurren sin horadar sin desviar el curso del jazz ni un milímetro.

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Nada que reprochar a esa estirpe maravillosa constituida por los músicos de segunda fila, por otro lado tan necesarios para cimentar, para “vestir” los avances de sus hermanos mayores… es solo que Sonny Criss, particularmente, jamás atrajo mi atención.
Pues bien, un par de escuchas recientes me han llevado a descubrir en Criss a un fino estilista y temible improvisador, y me han animado a profundizar un poco más en su obra. Y en verdad he de decir que ha valido la pena.

Sonny Criss nació en Memphis (Tennessee) el 23 de Octubre de 1927. En 1942 su familia se trasladó a Los Angeles, donde el chico en seguida empezó a formarse como saxofonista alto. Rápidamente empezó a integrarse en agrupaciones de cierto nivel, entre ellas la banda de Billy Ekstine. Participó en los conciertos Just Jazz de Gene Norman (con gente como Dodo Marmarosa, Howard McGhee o Wardel Gray), y en 1948 se unió a las huestes de Norman Granz y su Jazz At The Philharmonic, tanto sobre los escenarios como en el estudio de grabación.

Ya entonces (finales de los cuarenta) Criss tenía plenamente desarrolladas las características generales de su estilo: su fraseo rico y ágil, la inevitable influencia de Bird al concebir y enlazar las líneas melódicas, un vibrato inusualmente acusado para un músico de su tiempo (más propio de los saxofonistas de los años treinta), cierta frialdad emocional o, mejor dicho, parquedad dramática en sus construcciones (frente a la sensualidad exuberante típica de otros saxofonistas del momento), un tono cargado de ecos bluesy, el sonido ácido y un puntito chillón…. Sin embargo, Criss estaba aún lejos de dominar el instrumento y los recursos musicales que luego utilizaría con tanto acierto: en aquellos años percibimos a menudo en sus improvisaciones un uso poco riguroso del tempo, vacilaciones melódicas y, en fin, un exceso de entusiasmo mal canalizado.

Criss se afincó en los alrededores de Los Angeles hasta mediados de los cincuenta, relegándose así a un circuito alejado de la primera línea newyorkina y condenándose a cierto ostracismo jazzítico (aunque no le faltaron oportunidades de tocar en bandas importantes, como la de Stan Kenton y, más adelante, la de Buddy Rich). Tampoco las (excelentes) grabaciones que realizó en esta época le ayudaron a alcanzar el reconocimiento que, ahora sí, su trabajo merecía.

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Prueba de ese talento es la brillantez de los discos que grabó para el sello Imperial, y que Blue Note ha terminado reeditando para regocijo del aficionado:  «Jazz U.S.A.», «Go Man!» y «Plays Cole Porter». Grabadas entre enero y octubre de 1956, estas sesiones documentan con brillantez la plenitud estilística de Sonny Criss: su alto chispeante, perfectamente modulado, la sensibilidad bluesy algo distante, la aplicada utilización de los hallazgos parkerianos en un contexto poco aventurado, dominado por los standards…. Kenny Drew, Barney Kessel, Sonny Clark, Leroy Vinnegar, Lawrence Marable y Larry Bunker, entre otros, secundan al saxofonista en estas grabaciones deliciosas (en cuarteto y quinteto), tres joyas de esas que se escuchan solas.

De todos modos, los discos de Sonny Criss (grabados, como estos tres o el también excelente «At The Crossroads» -1959- para sellos dedicados fundamentalmente al rhythm&blues –Imperial- y el góspel –Peacock-) tuvieron escasa repercusión, y el saxofonista terminó tomando el camino de en medio y marchando a Paris, nada menos. Allí se reunió con otros compatriotas exiliados como Kenny Clarke y Kenny Drew e inició lo que él denominó “el periodo más productivo de mi vida”, punteado por conciertos, apariciones televisivas y alguna que otra grabación.

«Mr. Blues Pour Flirter» se grabó durante esa estancia parisina, en abril de 1963, junto al pianista  Georges Arvanitas, el guitarrista René Thomas, el contrabajista Pierre Michelot y el batería Philippe Combelle. Es una grabación sólida y bien planteada, sin el empuje y la chispa de las sesiones para Imperial pero en absoluto despreciable: el tempo de los temas resulta en general más reposado, en sintonía con la tendencia general del hard bop, y la utilización en varios cortes del órgano, así como el tono de algún tema (como Early And Later, Part Two) remiten a ese hard bop de aires funky que despuntaba entonces.

Nuestro hombre regresó a casa en 1965, y allí se sumergió de nuevo en las mismas dificultades que le habían llevado a emigrar, a saber la escasez de oportunidades y un ambiente poco receptivo por parte de las discográficas. A modo de ejemplo, el 15 de Junio de aquel año Criss grabó una sesión junto a Hampton Hawes, Clarence Johnson y Frank Butler que no vio la luz hasta después de muerto el saxofonista («The Sonny Criss Memorial Album» -Xanadu, 1986-). Y mira que resulta apetitosa esa sesión, dominada por tiempos medios y lentos y con el blues enseñoreándose de los surcos… es lo que pasa por juntar a Criss con otro enamorado del blues como Hampton Hawes.

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Dejamos por ahora a Sonny Criss sumido en las luces y las sombras de Los Angeles, la ciudad donde decidió vivir aún a costa de su prometedora carrera como saxofonista. En el próximo recorte le veremos sobreponerse (si bien tímidamente) a las dificultades y culminar una carrera discográfica discreta pero plena de su saxo inconfundible y una luz interior que la llena de interés.

© 2011 Ricardo Arribas

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Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

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