Chris Potter “Ultrahang”

Reseña de • Publicada el 06/01/2010

“Ultrahang”. Una frase machacona, repetitiva de Potter inicia la grabación. Sus compañeros del cuarteto Underground se van sumando rápidamente pero, lejos de introducir variedad en la música que les sale, ahondan en la cadencia machacona: Nate Smith a través de un trazado rítmico nervioso, resoluto e inconstante; Craig Taborn y Adam Rogers merced a sonidos misteriosos, cargados de aromas extraterrestres.

Llevan poco más de un minuto en marcha cuando la tensión acumulada se desborda en forma de contundencia sónica y refuerzos escritos: el tema prosigue su caminar tremebundo hollando nuevas frases, sin abandonar su cansino desarrollo. Hacia el minuto dos Potter hace un intento de desprenderse del poderoso yugo rítmico de sus muchachos: naufraga pero le ha dado tiempo a lanzar un mensaje que servidor capta en el acto: amigo, vas a flipar con mi último disco. Mientras, Taborn culebrea por los bajos fondos en plan insidioso, pringándolo todo de esencias que nunca soñamos percibir en este contexto, y Rogers hinca sin piedad las potentes texturas rítmicas de Smith al terrizo polvoriento que nos sostiene. Prudente, Potter prefiere arrancar su improvisación en aguas un poco más calmas; prosigue Taborn con su cansino caminar pero Rogers abandona el martillo y se dedica a lanzar hermosas marcianadas al aire. La batería, libre por ahora, se vuelve un poco más aérea. El solo de Potter transcurre arrastrado, muy melódico pese al abrasivo sustrato, causa maravilla el momento en el que el grupo cambia la textura rítmica para dejarse invadir por el rock y deslumbra cuando retoma la trituradora, a la que Potter se suma gozoso y no os cuento cómo me sumo yo. Taborn es breve en su improvisación pero deja bien clarito lo que ya sabíamos: que no es de este planeta y que eso no importa a la hora de espanzurrarnos con sus evoluciones a los teclados.

Así transcurre el primer corte de una grabación monstruosa. He hecho trampa: no escribo a la primera escucha como el pasmo con que la describo puede dar a entender. Ya se de sobra que en este rato, con el lápiz en la mano y Ultrahang inundando con sus sonidos el salón, voy a flipar como he flipado ya antes. Si no no estaría escribiendo este mamotreto.

Facing East. Aires orientales desde la melodía y desde los toques de los teclados. Rogers construye una improvisación preciosa desde un estado de gran relax, el tío sabe ir implementando la tensión desde sus cuerdas paso a paso, sin ninguna prisa. Justo cuando entra Potter con su clarinete bajo Rogers hace una frase maravillosa, de esas que sabe él sacarse de la chistera de vez en cuando. Potter hace una improvisación en plan Taborn: marciana total, me deja estupefacto este solo, menos mal que lo paso tan bien escuchándolo que no me da tiempo a quedarme embobado con él. Cuando termina Potter el grupo ya ha encontrado un groove fabuloso que sostiene para nuestro disfrute: uno de mis momentos favoritos del disco. Que Potter aprovecha para hacer otra improvisación, esta vez al tenor, sobre ese Groove estático: un monstruo este tipo. Confieso que la primera vez que escuché el tema, al principio pensé “no me va a gustar”… me troncho de acordarme.

Rumples. Veloz tema, los músicos se entregan a vertiginosos e impecables unísonos. El ritmo es muy estable, Smith lo menea constantemente pero el trasfondo es pétreo, Smith está en Ultrahang menos pirotécnico que en otras ocasiones, más ajustado; sigue sorprendiendo porque no para quieto ni un momento pero es evidente que cada vez tiene más claro como objetivo tratar de aportar ante todo música, y no meramente golpes. Rogers y Potter hacen improvisaciones que no se ceban en las posibilidades nerviosas del tema, consiguen que este corte veloz y largo (7 minutos) se haga corto y provechoso.

It Ain’t Me, Babe. El precioso sonido del grupo se luce en esta composición de Bob Dylan. Medio tiempo reposado, consiguen que la reproducción de la melodía original no solo no suene a pegote sino que transmita. Taborn no se va por los cerros de Úbeda en su improvisación, hace unas pocas líneas que dejan bien clara su capacidad melódica, lástima que no tenga más minutos en la grabación. Potter, también sin salirse de madre, es capaz de inyectar buenas dosis de urgencia en su solo, otra colección de hermosas líneas: asombra la facilidad con que llena de profundidad, de volumen, lo que toca. Mientras, Rogers lo empapa todo tras él con ese sonido líquido y eléctrico.

Time’s Arrow. Tras unos segundos de tanteo el tema se acelera y cobra una sorprendente energía. Hay buenas dosis de arreglos aquí, es un tema abigarrado, con multitud de giros y secciones, aunque un poderoso riff sostenido por la guitarra y los teclados vuelve periódicamente. Potter improvisa más libre que en otros cortes, se nota cómodo, sus líneas tienen un sentido asombrosamente fuerte, culebrea arriba y abajo sin dejar de menear la tensión de un lado a otro. Taborn en cambio no me llega tanto esta vez, lo encuentro un poco divagante y sin rumbo pese a tres o cuatro frases que me recuerdan que con él es mejor no despistarse, que sigue estando ahí.

Small Wonder. Es un poco como Ultrahang pero con el ritmo menos destructivo: frases descriptivas permiten a los chicos encajarse en el ritmazo con comodidad mientras dejan buena muestra de los preciosos sonidos que poseen. En seguida van llegando nuevos segmentos compositivos que enriquecen el tema. Potter, embustero él, hace como que su improvisación es tranquilita: en realidad nos está atizando alto voltaje, aprovechando como un diablo la fabulosa melodía principal de la composición. El juego de Rogers es otro: sinuoso, líquido, extravagante, con un feelin’ que alucinas… Me enloquece este tema ya sobre el papel, pero es que luego ellos se lo llevan a las estrellas.

Boots. Me pregunto a dónde les llevarán estos temas en directo, aquí se nota que entre los cuatro se lían y se lían y hay ratos de fantástica improvisación colectiva, pero se nota también que no quieren irse de varetas, que tienen muchos temas que grabar y que esos temas son lo bastante alucinantes como para demandar nuestra atención absoluta. Taborn, puñetero, parece que no hace nada pero no veas cómo menea el asunto desde la base; Smith lo mismo, no hace fuegos artificiales pero tampoco para quieto. Y Potter y Rogers se embarcan en viajes sin billete de vuelta, aunque luego saben largar anclas y quedarse (y dejarnos) con ganas de más. No es mal trato. En resumen: Boots es otro trallazo deslumbrante.

Interstellar Signals. Bonito tema que tras ser expuesto se disuelve en un éter de ruidos muy bonitos, los Underground se enzarzan en un diálogo abierto a cuatro bandas que eventualmente desemboca en una bonita sección con acordes extraños y atractivos y… sí, muy interestelares. Curioso y muy atractivo final para este monumento.

Joder, qué discazo.

© Ricardo Arribas, 2010

 
Audio de YouTube con el disco completo.

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

  • Artista o Grupo

    Chris Potter
  • Título del disco

    "Ultrahang"
  • Sello discográfico y año

    © Artistshare (2009)
  • Músicos del disco

    Chris Potter (saxo tenor, clarinete bajo), Adam Rogers (guitarra), Craig Taborn (teclado), Nate Smith (batería).

  • Otros datos

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