David Murray Infinity Quartet “Be My Monster Love”

Reseña de • Publicada el 10/10/2013

David Murray parece haber levantado un tanto el pie del acelerador últimamente: lleva varios años sin publicar cada pocos meses música a su nombre (o junto al World Saxophone Quartet), y desde que se editó su anterior “Plays Nat King Cole En Español” (2011, Motéma Music) han pasado ya dos años. La verdad es que, teniendo en cuenta la solidez media de su obra grabada, uno no puede por menos que lamentar esta relajación discográfica; además saxofonistas tenores hay muchos, pero el timbre y fraseo de Murray son particularmente irrepetibles (el más inmediato que viene a la mente es James Carter, una especie de “discípulo díscolo” que, por cierto, también se prodiga menos de lo habitual últimamente).

La última grabación de Murray en cuarteto (una de sus formaciones estrella) fue el extraordinario “Sacred Ground” (2007, Justin Time); “Be My Monster Love” no alcanza el nivel de aquel (cosa que habrá que disculpar… pocas grabaciones suyas, ni de nadie, lo hacen) pero es una obra por lo demás muy notable. El Black Saint Quartet de “Sacred Ground” ha sido sustituido, en “Be My Monster Love”, por el Infinite Quartet; pero, más allá del cambio de nombre (y de músicos), lo cierto es que el sonido de este grupo es bien distinto del de aquel: si la definición de la peculiaridad sonora del Black Saint Quartet quedaba esencialmente en manos de Murray y del pianista Lafayette Gilchrist, en el Infinity Quartet Marc Cary asume un papel menos iconoclasta con su piano terso y bien plantado, y deja a Murray ese papel netamente “transgresor” en solitario, o acaso compartido con el contrabajo de Jaribu Shahid, dueño de un timbre, resonancia y delineación de la nota extraordinariamente originales. Digamos que Cary es, en el seno de los cuartetos de David Murray, equivalente a John Hicks en la misma medida que Gilchrist lo es al insensatamente desaprovechado Dave Burrell.

Sea como sea, el nuevo cuarteto de David Murray suena magnífico: rotundo, terroso, pleno de un empaste viscoso y flexible… tiene la extraña cualidad de sonar “peligroso” incluso cuando, como es el caso de esta grabación, no dispara a matar. “Be My Monster Love” echa a andar con French Kiss For Valerie, que sorprende de inmediato por la tesitura del sonido del grupo; por la elegancia pasmosa (natural, certera) del piano de Cary; por la solidez extrañamente poco reconocida de la pluma de Murray (inconfundible estilo el suyo, pleno de composiciones espléndidamente organizadas, cuajadas de hermosas melodías y giros armónicos sorprendentes e intrigantes); por el incisivo y desestabilizador contrabajo de Shahib, que parece que se dedica no a construir una base para el grupo sino más bien a dinamitarla para sostenerlo todo únicamente con el impulso implacable de sus cuerdas; por la batería curiosamente esquiva, dispersa, de Nasheet Waits, que también parece escamotear todo asomo de ritmo estable pero, no sabemos muy bien cómo, termina plasmándolo para nosotros. Tras una sobria, excelente improvisación de Cary, el saxofonista da rienda suelta a su tenor inabarcablemente romántico, de frágil y torturada emisión, y entrega una de sus típicas improvisaciones en que la temperatura y complejidad de las líneas no cesa de aumentar sin perder jamás su lógica interna.

En Be My Monster Love Murray ha contado con la colaboración de la cantante Macy Gray, con quien al parecer giró antes y después de la grabación, y del letrista Ishmael Reed, que ya había trabajado con nuestro saxofonista en “Sacred Ground”, entre otros proyectos; se trata de una interpretación rotunda y vacilona, y desarrolla una letra entre dramática y jocosa que mezcla sexo y vampirismo en un sugerente cóctel que viene al pelo a Gray para dejar buena muestra de su estilo vocal un tanto exagerado pero tremendamente expresivo. En Stressology a Murray y compañía se les olvida que no habían venido a hacer sangre, se enzarzan en un trepidante ejercicio de ritmo y estilo y nos dan una idea de lo que debe suceder sobre el escenario cuando entran en ebullición: Murray ataca primero, luego hace lo propio un excelente Waits que se aplica a disolver toda la energía previamente desplegada por el grupo hasta detener por completo la interpretación, por último Cary, que recupera esa energía en un instante… en todo momento el cuarteto deja bien claro que goza de un empaste mental y musical maravilloso. Army Of The Faithful (Joyful Noise), en cambio, es una especie de rhythm&blues&gospel que se va acelerando progresivamente tras un arranque medianamente reposado, con Cary al órgano escupiendo bocanadas de fuego en los momentos más tórridos; es el primero de los tres cortes en que canta Gregory Porter, un vocalista que pide a voces ser tenido en cuenta, con una voz honda y expresiva y un saber escuchar y formar parte del grupo realmente notables. Sorrow Song, maravillosa composición aparecida en varias grabaciones del saxofonista (la primera, si no me equivoco, en dúo junto al ya mencionado Dave Burell, en “Winward Passages” –1993, Black Saint-), se interpreta aquí a un ritmo mucho más vivo de lo habitual (suele ser una balada de las que desarman a cualquiera); es uno de los temas más hermosos jamás compuestos por el saxofonista, que durante su intervención se mantiene más o menos dentro de los márgenes de las fascinadoras armonías del tema sin dejar por ello de mostrarse libre y pleno de inventiva. Precioso también el solo de Cary, elegante y lleno de expresividad. About The Children es un medio tiempo de ritmo vacilón, irresistible, ideal para las diabluras de Shahib y el feelin’ sobrio, deslumbrante, de Cary, y es la mejor muestra que encontramos en Be My Monster Love de la fuerza expresiva de Gregory Porter. The Graduate es un tema de aromas monkianos (por aquello de los ritmos entrecortados y el aire vagamente burlón) en que Murray recupera a su viejo mentor y colega Bobby Bradford, y tanto uno como otro (y también Cary) dejan buenos solos en que indagan a manos llenas en los recovecos del tema. “Be My Monster Love” se cierra con la tercera colaboración de Porter, una emotiva balada que no carece, pese a su tono fundamentalmente amable, de momentos de ajetreada emoción.

“Be My Monster Love” es una grabación magnífica, que vuelve a confirmar a David Murray en el lugar del que jamás ha bajado: en lo más alto del panorama jazzítico.

© Ricardo Arribas, 2013

Audio en YouTube del corte que da título al disco Be My Monster Love.>

Otras grabaciones de David Murray comentadas en Jazzitis
“Waltz Again” (2005, Justin Time)
“Sacred Ground” (2007, Justin Time)
“The Devil Tried To Kill Me” (2009, Justin Time)
“Yes We Can” (2011, Jazzwerkstatt), con el World Saxophone Quartet

Aquí enlace al artículo de Ricardo Arribas “David Murray: una dinamo insaciable”, publicado en Jazzitis en 2010.

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

  • Artista o Grupo

    David Murray Infinity Quartet
  • Título del disco

    "Be My Monster Love"
  • Sello discográfico y año

    © Motema Music (2013)
  • Músicos del disco

    David Murray (saxo tenor), Marc Cary piano, órgano), Jaribu Shahid (contrabajo), Nasheet Waits (batería), Macy Gray (voz #2), Gregory Porter (voz #4,6,8), Bobby Bradford (corneta #7).

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