Kendrick Lamar

Kendrick Lamar “To Pimp A Butterfly”

Reseña de • Publicada el 20/12/2016

En ocasiones, por falta de tiempo, por pereza o, simplemente, por pura preferencia musical postergas la audición de ciertas cosas que, por otro lado, afrontas con algo de recelo. Tengo que admitir que eso ha sido lo que a un servidor le ha ocurrido con Kendrick Lamar, a pesar de la hegemonía que parece disfrutar entre público y crítica, la cual le ha encumbrado a lo más alto en apenas dos años y tres discos oficiales en el mercado.

Imbuido en esta pátina de curiosidad que el hype me despertó, hace poco, por fin, pude dedicarme tranquilamente a “To Pimp A Butterfly”, segundo disco de la que es la sensación del momento en EEUU. Con todos sus altibajos, sus marcianadas y sus excentricidades sonoras, puedo afirmar que estamos ante uno de esos músicos cuyo incansable fin último es siempre la búsqueda del siguiente nivel, tanto en el estadio conceptual como en el meramente sonoro. Lamar es un rapper atípico: no tiene un flow matador ni excesivamente pulido ni elegante y si alguien etiqueta su música como meramente hip-hop está cometiendo un grave error. Aunque se revela como un gran recitador o contador de historias su fuerza está en el compendio, en el todo que forma esa propuesta capaz de embrujar al oyente a las pocas notas y de sonar, al mismo tiempo, terriblemente melódico y clásico o, por el contrario, agresivo, jaranero y bizarro según sea la tesitura. No inventa nada, pero juega con lo ya existente para ofrecernos una mezcla de tintes vanguardistas más que interesante entre hip-hop de viejo y de nuevo cuño, jazz de arreglos coquetos y funk de corte sintético combinada con una sabia y sólida utilización de los sampleos, referencias a clásicos de culto (Michael Jackson, Fela Kuti, Boris Gardiner, Sly & The Family Stone, James Brown) y unas colaboraciones de lo más granado en cuanto a sonido de patrones futuristas se refiere. Por ahí están los experimentadores Flying Lotus, Thundercat, Terrace Martin, Robert Glasper y Kamasi Washington, pero también gente infalible colaborando como Lalah Hathaway, Bilal, Pete Rock o los mismísimos Ron Isley de los míticos Isley Brothers y George Clinton.

A todos los niveles, “To Pimp A Butterfly” es una amalgama de propuestas de difícil digestión y de no muy sencilla escucha que no sólo depara sorpresas sin fin sino desasosiego en el desconcertante silencio que se genera entre canción y canción. Y todo por no saber lo que uno se va a encontrar al comenzar a sonar los siguientes acordes, por otra parte casi siempre afortunados y bien exprimidos. Salvando las evidentes distancias, parece un muchacho socarrón que a veces juega a ser una versión gangsta de Prince, otras a ser un Snoop Dogg con propia identidad, otras a ser parte del atómico potaje funkadélico del mencionado George Clinton, en ocasiones revuelve con éxito en el baúl de la edad dorada del hip-hop y algunas tira a disfrazarse de una especie de Miles Davis de cadencia gamberra y sinuosa. Lo bueno es que sale casi siempre indemne del asunto, generando con ello un producto oscuro al que un servidor no le llueven prendas al admitir que le tiene que dar más vueltas para profundizar en una opinión mucho más formada y rigurosa. Eso no es óbice para creer que un disco de la frescura y originalidad de este, a buen seguro, va a tener peso e importancia vitales en la música popular de esta década y la redefinición a la que ésta está abocada. Sin ser un disco redondo (entre sus defectos puede estar una cierta falta de coherencia y homogeneidad que le pueden restar algo de empaque al resultado final), abre al menos una muy buena senda, muy aprovechable en cuanto a ideas y sonoridades de nueva implantación se refiere.

El segundo disco oficial de Kendrick Lamar es, por tanto, un disco heterodoxo, creativo, atípico y provocador, que debe ser escuchado con tiento, mesura y apertura auditiva y mental, sobre todo por aquellos oídos no demasiado avezados en las nuevas tendencias musicales procedentes de la comunidad negra en EEUU. Uno tiene la sensación de embarcarse en una aventura cuando lo escucha, una aventura de tintes polémicos, que a algunos les parecerán aberrantes y a otros brillantes. Tal vez ahí resida su grandeza: en no dejar indiferente a nadie. Lo que parece claro es que “To Pimp A Butterfly” ha removido algo en los cimientos de la música popular y lo ha hecho, al mismo tiempo, con comercialidad pero también con eficacia, seriedad y honestidad. Y eso, a estas alturas y con los tiempos que corren, debería ser siempre bienvenido. Salvo que seas un poco talibán, aunque sea de forma inconsciente. Entonces quédate en tu cueva y no salgas.

© Rodrigo López Muñoz “Donny”

Vídeo oficial:

Autor: Rodrigo López Muñoz “Donny”

1981 fue el año del golpe fallido. Según sus padres, también nació él y, desde entonces, la música le persigue. O él a ella, sigue sin tenerlo claro. Fueron dos mujeres –su madre y su tía- las que inocularon el veneno musical en su cuerpo. El soul marcó su adolescencia y, a partir de ahí, se echó a perder con cualquier sonido que procediera de las entrañas. Casi 4.500 discos después y tras blogs, revistas como Soul Nation y pinitos como DJ, aquí sigue, “musicófago” perdido. Rebelde sin remedio en lo político, populista en lo musical, de vez en cuando escribe sobre cosas. Aunque a veces no se entienda ni él.

Kendrick Lamar
  • Artista o Grupo

    Kendrick Lamar
  • Título del disco

    "To Pimp A Butterfly"
  • Sello discográfico y año

    Interscope Records (2015)
  • Músicos del disco

    Entre otros: Bilal: vocales; George Clinton: vocales; Lalah Hathaway: vocales; Ronald Isley: vocales; Kendrick Lamar: Voz principal; Robert Glasper : piano, teclados; Terrace Martin: composición, varios instrumentos; Rapsody: vocales; Snoop Dogg: vocales; Thundercat: bajo; Pharrell Williams: composición; Anna Wise: vocales; Kamasi Washington: saxo tenor; Pete Rock: scratches; Dr Dre: producción; etc.

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1comentario
  • carlosnavarroacosta@hotmail.com'
    Carlos Navarro 15:37h, 06 enero Responder

    Hola, que bueno que lo incluyan acá, esa tendencia jazz se percibe aún más en el EP Untitled Unmastered, incluso con cosas cercanas a la improvisación. Un nuevo genio. (no es el tercer disco?) Saludos

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