Marilyn Crispell «Vignettes»

Reseña de • Publicada el 06/01/2010

Vignette I.- La vida suele mantenernos demasiado ocupados como para que sea frecuente que nos sentemos tranquilamente con ánimo de contemplar la evolución de nuestros sentimientos con respecto a nuestro propio pasado. Este corte de Marilyn Crispell no induce directamente esa reflexión en el oyente, pero podría muy bien haber servido a la pianista para aislarse de la tiranía del reloj y dar paso a una tal reflexión. Suponiendo que así hubiese sido, lo que sigue es la historia improbable de ese tiempo, de esa reflexión generosamente compartida por Crispell con este oyente todavía fascinado por la experiencia.

Valse Triste / Cuida Tu Espíritu.- Nos asomamos a un abismo cruel. Hay sensaciones intensas y hermosas que quedaron atrás hace años, y que duele revivir desde el recuerdo. No es que los años nos impidan vivir de nuevo sensaciones similares, es que el dolor que provocó entonces el abrupto final de aquellas vivencias nos vacunó irremisiblemente contra ellas. Creímos que jamás remontaríamos el vuelo, creímos que el corazón se rasgaría sin remedio, que la vida había tocado techo antes de tiempo, que restaba tan solo una enfermiza, angustiosa agonía… pero el tiempo sofocó el incendio finalmente, y quedamos inermes, exhaustos, huecos, insensibles. Hoy recordamos desde una distancia insalvable, contentos de haber vivido todo aquello, añorando los momentos dulces por bellos, añorando los amargos por intensos. Resultó que sí había un futuro, provechoso y hasta dichoso. Hoy el dolor es otro, hoy lamentamos haber perdido aquella inocencia suicida, aquella gallardía imposible. ¿A cambio de qué? Parece ahora que negociamos el viento en el rostro y la sangre hirviendo en el pecho a cambio de calor en la sala y tibieza en las venas.

Gathering Light.- Se hace preciso mirar hacia otro lado: la emoción continúa a flor de piel, pero logramos deshacer el abrazo amargo del recuerdo y percibimos, por unos instantes, imágenes algo más luminosas que en seguida se van densificando… una vez arrancada la costra, será preciso enfrentarse a las heridas todavía abiertas, restañarlas, cicatrizarlas.

Vignettes II-V.- Hemos llegado al fondo de nuestro pequeño exorcismo. Ahora pasamos alternativamente del más absoluto yermo mental a un estado de rabia resignada, que es más una pretensión que una rebelión cierta.

Sweden.- Poco a poco, casi sin darnos cuenta, vamos recuperando las riendas. Pensar que solo las alocadas vivencias del pasado son vividas al cien por cien no es más que una alucinación malsana. El tiempo proporciona una capacidad de análisis que matiza, sí, nuestra postura ante las cosas, y que nos permite, a la larga, llegar más lejos. Las vivencias extremas de entonces eran, muchas veces, artificiosamente intensas; hoy, más viejos, quizá más sabios, sabemos saborear las cosas acercándonos más a su valor real que al que queremos otorgarlas… aunque a menudo ese valor sea menor que aquel otro, tan ardiente, que le dábamos antaño. No se trata de desacreditar al pasado sino de ponerlo en su justo lugar, como la parte de nuestra existencia que verdaderamente es, con sus luces y sus sombras, con su energía tan alegre, inconscientemente derramada, una barahúnda de recuerdos de quienes ya no somos, de quienes fuimos, de quienes siempre seremos.

Once.- Volvemos a echar un vistazo al pasado, solo que ahora nuestra rememoración rezuma cariño y el zarpazo de la añoranza se compensa con la satisfacción que supone haber vivido aquellas experiencias. Energía y foco; dos armas esenciales que ahora nos asisten en nuestra aventura. Tristes y hermosos, los recuerdos enriquecen nuestro presente y vaticinan un futuro vibrante.

Axis / Vignettes VI-VII.- Nos dejamos llevar por la recién recuperada confianza, ese valor que se retroalimenta por sí solo. Hay cierta severidad en nuestros movimientos, pero la energía vibra de nuevo en nuestro interior y sentimos con viveza su zumbido. El mundo, tal cuál es, contiene su propio código de belleza, que nos disponemos a redescubrir.

Ballade / Time Past.- Después del pequeño calvario sufrido a cuenta del pasado, que parecía dejar al presente convertido en un hueco, absurdo castillo de humo, resulta edificante constatar que tal no ha sucedido: nuestra mirada, por fin serena, atenta, abierta, se pasea sobre un paisaje lleno de posibilidades vitales, de multicolores sensaciones a saborear. Solo tenemos que alzar los brazos y dejarnos mecer por la suave brisa, que nos llena de modo diferente que los huracanes de antaño, de manera más sutil y plena, más rica y compleja. Queda un poso ligeramente amargo, un poso que suma en lugar de restar, terminando de matizar el momento.

Stilleget.- Y al fin un instante sencillamente alegre. Ligera, leve, llena de sentido, la alegría nos masajea con su grácil torbellino vital.

Little Song For My Father.- Ignoro qué motivo indujo a Marilyn Crispell a rematar esta formidable grabación con un tema en recuerdo de su padre. Supongo que el periplo narrado en las líneas anteriores es solo producto de la colisión entre la música de Crispell y la conciencia de un servidor, quizá especialmente sensible a esta música en concreto. En todo caso, finalizar este pequeño exorcismo regresando a un pasado no tan lejano, y particularmente doloroso, fue para mí la constatación de que las creaciones de la imaginación pueden ser, son, no solo reales sino más sólidas que cualquier otra.

Quizá están faltando adjetivos en esta reseña: haced el favor de considerarle aplicados los mejores, de mi parte; creo que no hace falta explicitarlos. También puede que falte una descripción más clara de la música que contiene el CD: supongo que podría definirse como una grabación de Crispell a piano solo en la línea de sus otras grabaciones, en trío, para ECM. Quienes no hayan escuchado demasiado a Marilyn Crispell puede que desconfíen de estas grabaciones: hacen bien, sumergirse en esta música puede resultar provechoso o estéril en función del oyente. En cambio quienes conozcan la obra de la pianista sabrán que vale la pena arriesgarse.

© Ricardo Arribas, 2010

 
Marilyn Crispell en solo piano interpretando un tema de John Coltrane.

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

  • Artista o Grupo

    Marilyn Crispell
  • Título del disco

    "Vignettes"
  • Sello discográfico y año

    © ECM (2008)
  • Músicos del disco

    Marilyn Crispell: piano solo

  • Otros datos

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