Rufus Wainwright «All Days Are Nights: Songs For Lulu»

Reseña de • Publicada el 03/05/2010

Parece que cualquier proyecto musical en que se embarca Rufus Wainwright vuelve a dar fe de su rimbombante megalomanía. El tópico nació con el fabuloso díptico «Want One/Two» (Geffen, 2003 y 2004 respectivamente), lo cimentó el no menos excelente «Release The Stars» (Geffen, 2007), fue ratificado por el extravagante directo «Rufus Does Judy» (Geffen, 2007) en que el cantante reprodujo milimétricamente una famosa grabación de Judy Garland de 1961, se elevó al infinito al estrenarse la primera ópera de Wainwright en 2009 («Prima Donna»), se habría ratificado con el DVD «Milwaukee At Last» (Decca, 2009) si se hubiese prestado mayor atención a su edición y será, sin duda, comentado respecto a su nuevo trabajo, «All Days Are Nights: Songs For Lulu», a pesar de haber prescindido Wainwright en el mismo de las multitudinarias orquestas que poblaron sus últimas grabaciones. Y es curioso, siendo como es un disco a piano solo.

Pero lo cierto es que sí, hay un inconfundible gesto megalómano en estas grabaciones. «All Days Are Nights» cuenta con doble ración ya antes de empezar a sonar: incluye la musicalización de tres sonetos de Shakespeare y la revisión de una de las arias de su ópera «Prima Donna». Por suerte, aunque no siempre logra Wainwright que todas las piezas encajen en los abigarrados rompecabezas que desvela su música, siempre hay en ella, como mínimo, suficiente cantidad de destellos de genio como para tenernos en vilo… y esa probable megalomanía suele contener en sí misma un jocoso deje paródico que a muchos nos empuja a contemplarla con simpatía. Además, el amor evidente con que Wainwright escribe, arregla e interpreta su música, y su transparente fascinación ante el hecho musical, le terminan redimiendo de ese hipotético pecadillo.

«All Days Are Nights» está interpretado, como decía más arriba, a piano solo. Piano y voz, se entiende. Wainwright lo concibió como homenaje a su madre enferma aunque finalmente se grabó al poco tiempo de su fallecimiento (enero de este año). Ya podéis imaginar que este disco no es la alegría de la huerta, pero tampoco esperéis un tono general demasiado oscuro. El muy cachondo dedica el disco a su hermana Martha, qué detalle… cuando la muchacha haya escuchado los amargos reproches que le dedica Rufus en alguno de los temas (Martha, Zebulon) se le habrá petrificado la sonrisa en el rostro.

Pero vamos al grano: «All Days Are Nights» supone, de nuevo, un triunfo en el sentido de que consigue estar a la altura de la ambición de su creador. Wainwright vuelve a demostrar que tiene, de sobra, tanto talento como cree tener… si no más. Lejos de simplificar su música para adaptarla al formato del piano solo, Rufus ha escrito una deslumbrante colección de arreglos para arropar composiciones aún más suntuosas de lo habitual. Por suerte también ha vuelto a dar esquinazo al fantasma de lo engolado presentando su música (precisa, compleja, compositivamente redonda) envuelta en un toque ligeramente vulgar que la permite internarse entre nosotros (en lugar de mirarnos desde arriba) y hacernos vibrar desde ras del suelo. También la voz límpida del cantante, que él ha aprendido a romper ligeramente para dotarla de calidez humana, se muestra como un instrumento expresivo cada vez más potente.

Ya antes Wainwright había dado muestras de una habilidad instrumental notable pero en «All Days Are Nights» se descubre como un pianista sensacional, si bien el escaso espacio que deja a la improvisación le aleja un tanto del gusto de nuestras jazzíticas orejas. Quizá por ello cortes como Who Are You New York? o Sonet 43, con sus abigarrados arpegios y desarrollos pianísticos, pueden sonarnos ligeramente opresivos… aunque su discurrir termina edificando una atmósfera suavemente apasionada que al final nos arrastra con ella.

«All Days Are Nights» cuenta con algunas de las creaciones más emocionantes surgidas de la pluma de Wainwright: son composiciones que presentan un tema central más o menos sencillo y luego, tras exponerlo una o dos veces, se despeñan por un vertiginoso carrusel cuajado de giros musicales, mandando al guano las convenciones y despilfarrando ideas que a otros músicos servirían para componer varios temas diferentes: True Loves y Sonet 10 se cargan de intensidad ya rebasado su ecuador, a través de apasionados pasajes pianísticos de aire retro (en el caso de True Loves el piano llega a sonar casi stride, y se impregna de un poderoso ritmo irregular que respira con deliciosa naturalidad); y The Dream, que sirve para salir del interludio shakesperiano, casi se detiene por completo tras su límpido desarrollo, antes de dar inicio a una segunda parte en que la intervención vocal de Wainwright se vuelve dolorosamente dulce antes de cobrar fuerza de nuevo.

No todo son fuegos artificiales en «All Days Are Nights», claro. Sad With What I Have y What World I Ever Do With A Rose? son composiciones sobrias, que empiezan a calar en el oyente tras varias escuchas, y entonces piden paso cada vez con mayor insistencia. En ocasiones el cantante utiliza un truco especialmente efectivo: tras exponer una composición sostenida sobre cadencias armónicas hermosas y apacibles introduce, en una segunda exposición, ligeras variaciones que no alteran la melodía y el ritmo pero trastocan por completo su sentido, con resultados emocionalmente espléndidos: es el caso de Sonet 20. Un poco en tierra de nadie está Martha, el tema dedicado a la hermana de Rufus: es un tema más bien sencillo, aunque la interpretación resulta potente y vivaz.

Quizá para no defraudar a quienes desean espantarse por sus grandiosas pretensiones, Rufus ha incluido en «All Days Are Nights» el aria final de su ópera «Prima Donna»: Les Feux D’Artifice T’Appellent. Es el único corte donde se rompe la sobriedad de la grabación a piano solo para incluir unos ligeros efectos (se trata de discretos arpegios de fondo y golpeteos percusivos realizados con el propio piano). Y sí, es una composición muy operística, de cadencia clásica, que arranca sobria y se va luego espesando notablemente. Wainwright introduce en momentos clave un suave pero insidioso ritmo con la derecha que sorprende tanto por su sencillez como por su capacidad emotiva; ya mediado el tema, ese ritmo surgirá de nuevo para apoyar el falsete del cantante en un momento musical inolvidable.

Aunque «All Days Are Nights» no es una grabación particularmente triste o depresiva, tampoco resulta excesivamente alegre salvo por el tema Give Me What I Want And Give It To Me Now!, rápido, contagioso, impregnado de ese aire retro que aparece de vez en cuando en la grabación. Como contrapartida, el corte que la cierra (Zebulon) es una oscura meditación en torno a las posibilidades expresivas de la resonancia sonora del piano. Su cansino discurrir se interrumpe a veces por la repetición insistente, lenta y deliberada, de un acorde denso y oscuro que permanece resonando mientras el tiempo se suspende a su alrededor, hasta que regresan de nuevo los versos ominosos de Wainwright. Flota en el aire, en esos instantes, un presagio vago y siniestro, y cuando el cantante levanta finalmente la voz y el tempo emocional se eleva con ella percibimos su rabiosa protesta; tras esa rebelión desesperada queda solo el piano insistiendo de nuevo en ese acorde sostenido, moroso, y finalmente el silencio solo…

«All Days Are Nights: Songs For Lulu» es posiblemente la grabación más compacta y acabada de Rufus Wainwright, y justifica sobradamente la fascinación que su viaje musical ejerce sobre sus seguidores.

© Ricardo Arribas, 2010

 
Grabando Martha para el disco que se comenta

Autor: Ricardo Arribas

Nacido en 1972, 44 añazos ya, ha pasado la mayor parte de ellos disfrutando y aprendiendo con la música, si le preguntas te dirá que incluso entendiendo, a través de ella, un poquito mejor cómo funciona el mundo. El hecho de gozar con músicas no siempre mayoritarias le llevó con el tiempo a descubrir otro placer muy especial: escribir acerca de la música, tratar de transmitir y compartir con otros aficionados las sensaciones que le provoca, escuchar con oídos distintos tras haber escuchado/leído las que provoca en ellos... Y en esas anda.

  • Artista o Grupo

    Rufus Wainwright
  • Título del disco

    "All Days Are Nights: Songs For Lulu"
  • Sello discográfico y año

    © Decca (2010)
  • Músicos del disco

  • Otros datos

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