Creo que lo voy a tener crudo para acceder a la senda del bien de la mano de Wynton. La verdad es que temo ser de los que le dan una importancia muy, pero que muy secundaria, a la pregunta esa de “¿es jazz lo que estoy escuchando?”. Con independencia de lo fácil o lo difícil que sea responderla (depende de los casos), lo cierto es que no me la suelo plantear más que cuando alguien me la plantea primero.
El problema de los argumentos que usa Wynton es que los utiliza de manera sesgada y superficial, no se si a él le sirven para quedarse tranquilo en su choza pero los veo muy flojitos. Por ejemplo:
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"Los que se las dan de entendidos aseguran que el jazz surgió de un sentimiento espontáneo. Cualquiera puede interpretarlo, escribió Allen Ginsberg: "Coja una trompeta y sople". Si ése fuera el caso, el jazz habría evolucionado al azar y no tendría ningún objetivo estético, salvo la libertad”.
Ignoro si ese es el sentido real de las ideas de Ginsberg, pero suponiendo que lo fuese me parece un poco bruto dividir las percepciones posibles del jazz en solo dos bloques independientes y, de hecho, opuestos: los, digamos, tradicionalistas (los que Marsalis consideraría los verdaderos hombres del jazz) y los que opinan que para hacer jazz tan solo hay que “coger una trompeta y soplar”. No quiero cargar más de lo necesario contra el chico, pero eso de buscar la postura más exagerada posible y adjudicársela gratuitamente a todos los que no piensan como él… en fin.
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El equivalente moderno de la filosofía beatnick es el engreimiento contemporáneo al que le encanta "todo tipo" de música. Normalmente aduce: "Me gusta todo. ¿Qué es el jazz, al fin y al cabo? Que sea jazz o no, no tiene la menor importancia".
De nuevo mezclando cosas. No creo que tenga mucho que ver que te guste “todo tipo de música” con que no te importe mucho si cierta música es jazz o no. A mí ni de lejos me gusta toda la música, pero sin duda no le doy tanta importancia como él si la que me gusta es jazz o no. En todo caso, sea cual sea nuestro caso, tampoco me parece cosa de cargar contra nosotros por esas circunstancias:
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Para esos sabiondos, la música carece de significado.
Si tú lo dices.
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Y si lo tiene, no puede enseñarse. La filosofía de la no definición, del no significado ataca de tal manera el sisema nervioso central de la educación que no se requiere de más medidas para impedir que futuras generaciones lo toquen, lo disfruten y se alimenten de este estilo de música.
Tranqui Wynton, que siempre nos quedarán los discos de Duke y de Louis para aprender y alimentarnos de ESE jazz.
Razonamientos como estos me parecen incongruentes con la propia historia del jazz y la música que realizan normalmente quienes los esgrimen. Por ejemplo, Marsalis no existiría si no hubiese existido en su día el bebop. Pues bien, el bebop rompió (más bien destrozó) las convenciones existentes en el jazz hasta entonces, y cientos de tipos como él se hartaron de negarse a aceptar al bebop como jazz debido a que traicionaba los fundamentos mismos del jazz. Por alguna razón misteriosa a Wynton esto no le ocurre, él se considera jazzman a pesar de que su música traiciona flagrantemente los principios mismos del jazz de hace años. En cambio otras evoluciones posteriores sí le tocan los huevos, y se erige en árbitro capaz de decidir que, mira tú, lo que sale de ellas no es jazz.
Pero vamos, que allá él con sus razones. A mí me parecen muy flojas, pero si a él le valen…
No se, me pongo un poco brasa con estas cosas, va a ser mejor no leerlo, me veo soltando grandes discursos en el foro y aburriendo al personal. Y tampoco es plan.
Gracias por las citas, Tocho, y un saludo a la peña