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 Asunto: Mercedes Sosa
MensajePublicado: Sab Oct 03, 2009 10:46 
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http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/0 ... 24056.html

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Parece que Mercedes Sosa está agonizando. Durante mi adolescencia fueron muchas las tardes que pasé escuchandola, asi como a otros cantautores de uno y otro lado del "charco", aunque solían ganar los de "allá".

Eran tiempos de esperanza para todos; esperanza en un mundo mejor, mas libre, más justo, mas solidario. Hoy casi no se escucha a estos gigantes de la música y de la palabra y mirando al pasado sin ira, (más de 30 años nos separan), no estoy muy seguro de que aquellas esperanzas se hayan cumplido.

Ojala se recupere Mercedes Sosa, y si no es así, (parece que el desenlace es inminente), al menos nos quedará su voz para recordarla.


Última edición por angie el Dom Oct 04, 2009 18:03, editado 1 vez en total.

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MensajePublicado: Dom Oct 04, 2009 07:02 
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Marcelo Simón:
"La Negra" ya no se va a despertar

Agencias DYN y Télam

Buenos Aires. El estado de salud de la cantante tucumana Mercedes Sosa continuó agravándose en las últimas horas al verificarse un “mayor deterioro de sus funciones orgánicas”, según el nuevo parte médico dado ayer en el Sanatorio de la Trinidad, ubicado en el barrio porteño de Palermo.

Ayer, a la salida de la clínica, el conductor cordobés Marcelo Simón, muy allegado a la familia de Mercedes Sosa, declaró apesadumbrado: “La Negra ya no se va a despertar. Ya no siente nada, justo ella que sintió tanto”, señaló a los periodistas apostados en el sanatorio.

La artista permanece en “coma farmacológico”, con asistencia respiratoria mecánica y su pronóstico es “reservado”, reportó el informe, muy similar al brindado el viernes último.

La cantante, de 74 años, está internada en ese sanatorio desde el 18 de setiembre debido a una enfermedad hepática con afección en riñones y pulmones.

En las últimas horas, la presidenta Cristina Fernández mantuvo contactos con allegados de la célebre intérprete para conocer su estado de salud (...).


http://www.mercedessosa.com.ar/
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MensajePublicado: Dom Oct 04, 2009 17:10 
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Muere Mercedes Sosa, la Voz de América Latina
La folklorista argentina, de 74 años, popularizó la música popular latinoamericana en todo el mundo


EL PAÍS / SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 04/10/2009

La Negra, la cantante folklorista de América Latina por excelencia, Mercedes Sosa, ha fallecido hoy domingo en una clínica de Buenos Aires, a los 74 años, víctima de una enfermedad hepática. Miles de seguidores en América Latina y en España (donde estuvo exiliada cuatro años durante la dictadura militar argentina) cantaron con ella su extraordinaria interpretación de Alfonsina y el mar, y otras zambas, chacareras, milongas y tonadas que popularizaron en los años 70 y 80 el folklore latinoamericano en todo el mundo y la convirtieron en una de las mejores y más famosas intérpretes del continente.

Su muerte ha sido acogida con dolor también en los medios rockeros y de música pop de América Latina, a los que siempre prestó su generoso apoyo y colaboración. Su relación con los músicos jóvenes argentinos fue constante: era ella la que les buscaba para ofrecerles incorporar algunas de sus canciones en los álbumes de música folklórica que iba produciendo (más de 40 a lo largo de su carrera). En su último álbum doble, Cantora, ya enferma, fueron muchos de esos músicos quienes se ofrecieron a cantar duetos con ella: Fito Paéz, Charly García, Caetano, Soledad, Julieta Venegas, Drexler o los españoles Joan Manuel Serrat y Joaquín Sabina colaboraron para lanzar un disco que ahora esta nominado como mejor álbum del año para los Grammys Latinos 2009. "La Negra era la mejor cantante de Argentina y la voz de América Latina", ha asegurado Fito Páez. Ella, sin embargo, rehusó siempre el apelativo de "la voz de América Latina", que le parecía excesivo.

Michelle Bachelet, presidenta de Chile, que se encontraba el viernes visitando precisamente el pueblo natal de la folclorista chilena Violeta Parra, expresó su cariño y su admiración por Mercedes Sosa y recordó la amistad que mantuvieron ambas cantantes. La Negra Sosa cantó insuperablemente algunos de los temas más famosos de Parra, entre ellos su Gracias a la vida. "Ella era, quizás, la voz mas vigorosa de América Latina", lamentó Bachelet.

"Mercedes fue un ser bondadoso, sin ningún tipo de maldad y su presencia era una necesidad para todos los que actuamos o grabamos con ella", ha resumido el letrista Antonio Tarragó Ros, en nombre de los músicos argentinos.

Mercedes Sosa fue siempre una cantante comprometida con causas políticas y sociales. Formó parte de la bohemia que acompañó el folklore argentino en los años 70-80, el llamado Movimiento del Nuevo Cancionero, y participó en cuanta marcha, manifestación o encuentro hubo en esa época a favor de las comunidades indígenas, luchas sindicales o encuentros políticos sobre los derechos humanos. Durante un concierto celebrado al inicio de la dictadura militar fue detenida, junto con buena parte de su público. Al recobrar la libertad, marchó al exilio (España y Francia), de donde no regresaría definitivamente hasta la llegada del presidente Raúl Alfonsín y la democracia. En una reciente entrevista comentó aquellos momentos de intensa lucha política: "Antes, los sueños eran más radicales; perfectos. Ahora, se hace lo que se puede".

Viuda, con un hijo y dos nietas, Mercedes Sosa se distinguió por su magnífica voz, con registros de soprano y de una belleza muy singular, y su conexión con todas las grandes figuras del folklore latinoamericano, desde Atahualpa Yupanqui a Violeta Parra. Sus interpretaciones de la Cantata Suramericana o la Misa Criolla recibieron premios internacionales. Sin embargo ella siempre se consideró una "negra petisa (una mujer pobre, morena y pequeña), sin glamour, tal y como se refiere a mí la oligarquía de mi país". "Este es un país de negros", decía con ironía, "en el que todos son rubios".

En los últimos tiempos, cansada y enferma, aseguraba encontrarse feliz, rodeada de afecto. "Tengo suerte", decía, "...pero me ha costado mucho". La Negra Sosa luchó hasta el final por cumplir los objetivos del Manifiesto del Nuevo Cancionero que firmó en Mendoza, en 1964, cuando sólo tenia 28 años, y en el que se proponía renovar la canción argentina popular para conseguir que "se integre en la vida de todo el pueblo, expresando sus sueños, sus alegrías, sus luchas y sus esperanzas".


Última edición por La trompa de Eustaquio el Dom Oct 04, 2009 17:53, editado 1 vez en total.

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MensajePublicado: Dom Oct 04, 2009 17:19 
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"Así es nuestro folklore, cuando le crece el silencio, la boca del pueblo le sale a cantar"

Dueña de una voz singular, la Pachamama de la canción argentina desparramó la semilla del folklore local por todo el mundo; fue un espejo, donde cabía el dolor, la esperanza y la belleza del ser humano

Por Gabriel Plaza
Especial para lanacion.com

"Asi es nuestro folklore, cuando le crece el silencio, la boca del pueblo le sale a cantar." Decía Mercedes Sosa que había venido a este mundo a cantar el folklore de su tierra y cumplió con la misión de desparramar su semilla por el mundo entero. Fue la voz de América, la pachamama de la canción popular argentina. En su voz todas las voces y la memoria confluían con profunda naturalidad y belleza. Decía que las cuerdas vocales eran apenas un instrumento que le servía para traducir sus sentimientos, los recuerdos, las emociones de una vida, las imágenes en el pobrerío, la soledad, las penas del exilio y las alegrías, en definitiva todo lo que había vivido. Fue un espejo, donde cabía el dolor, la esperanza y la belleza del ser humano.


Haydeé Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935, en San Miguel de Tucumán, en el contexto de un hogar pobre y de padres trabajadores. Pasó tiempo hasta que la cantante debutó ?bajo el seudónimo de Gladys Osorio? en un certamen organizado por LV12 Radio Tucumán. Mercedes aprovechó el viaje de sus padres a un acto peronista para presentarse en un concurso y ganó con "Triste estoy" una canción que solía interpretar su admirada Margarita Palacios, con la que años después grabaría en un disco.

Con ese nombre transitó como promisoria cantora durante largo tiempo, mientras alternaba con su actividad como maestra de danzas folklóricas. De esa época se sabe que también cantaba boleros, que solía cantar en actos partidarios del peronismo y que hasta pasó como número vivo en el circo de los Hermanos Medina. En esa vida de artista incipiente se cruzó con Oscar Matus, un músico popular con ideas políticas y renovadora vocación por la poesía de Armando Tejada Gómez. Mercedes se enamoró perdidamente. Dejó a su novio oficial y con 21 años se mudó con Matus a Mendoza, donde se empieza a gestar el Nuevo Cancionero.

"En Tucumán nací, pero en Mendoza me hice mujer. Eramos tan felices: me veo delgadita, recién casada con Oscar Matus; me veo comadre de Armando Tejada Gómez, amiga de los compadres del horizonte? Yo era una muchacha sin libros, escuchaba asombrada y aprendía, y abría los ojos y me enteraba del mundo? Todos me amaban y me pedían que cantara, y yo cantaba? Era tan feliz porque, como decimos en la provincia, yo estaba poniéndome gruesa: mi cinturita crecía porque en mi vientre ya latía mi Fabián"

En una época en que el folklore comenzaba a asumir su mayoría de edad y un crecimiento de popularidad sin precedentes, El Nuevo Cancionero proponía romper con lo establecido, miraba hacia todo el continente y quería cambiar el mundo de la canción popular. "Toda la gente pensaba que era algo político. Nosotros buscábamos otro lenguaje poético y queríamos una música nueva. Salíamos de la fuente hacia fuera, pero no descuidábamos el paisaje, porque no nos queríamos alejar del pueblo".

Esa fue la brújula que signaría la búsqueda estética de Mercedes a lo largo de su vida artística, exaltando la belleza de poetas de América, regresando a los repertorios más criollos, vociferando una canción militante, o lanzandóse audazmente al mundo pop para grabar los temas de Charly García.


La historia en canciones.

Mercedes grabó su primer disco en 1962 con el título La voz de la zafra por RCA Victor, que pasó inadvertido para el mercado, sin embargo, el movimiento del nuevo cancionero crecía entre el público universitario. En el segundo disco Canciones con fundamento, (1965), aparecen destellos de personalidad que la transformarán en la voz de todas las voces. Ese mismo año, Jorge Cafrune la presenta en el Festival de Cosquín y la consagración es inmediata.

Su inconfundible estilo interpretativo marca una presencia distinta en el folklore. Mercedes consigue en poco tiempo transformarse en la voz de poetas regionales y latinoamericanos con auténticos himnos de su carrera como "Zamba para no morir", "Gracias a la vida", de su álbum dedicado a Violeta Parra, "Canción con todos", "Cuando tenga la tierra" y "La navidad de Juanito Laguna".

En esos años, colabora con Eduardo Falú y Ernesto Sábato en el Romance de Juan Lavalle, y participa en varios films de la época dirigidos por Leopoldo Torres Nilson. Durante la década del setenta logra plasmar producciones antológicas como "Mujeres Argentinas", "Cantata Sudamericana", "Mercedes Sosa interpreta a Atahualpa Yupanqui"y "Serenata para la tierra de uno" (1979), el último disco, antes de su exilio político en Madrid, tras recibir amenazas, prohibición de sus conciertos y detenciones.

Para una Argentina envuelta en las sombras de la dictadura militar la voz de Mercedes Sosa se transforma en el eco de un país silenciado. La "Negra" recién pudo regresar al país para una serie de conciertos en el Teatro Opera el 18 de febrero de 1982. La dictadura agonizaba y ella pudo volver para reencontrarse con un nuevo público que la descubre y otra generación de compositores argentinos de distintos géneros: León Gieco, Charly García, Antonio Tarragó Ros, Rodolfo Mederos y Ariel Ramírez. Tras su regreso definitivo con el comienzo de la democracia, no deja de colaborar con generosidad y apertura con figuras locales y artistas emergentes de distintos géneros. Mercedes deja de ser la gran voz del folklore, para transformarse en la gran madre de la música popular argentina capaz de convocar a distintas generaciones en un escenario o en un disco, espíritu que continuará hasta en su producción más reciente Cantora, un disco doble donde participó un elenco ecléctico de artistas, entre los que se encontraban, Joan Manuel Serrat, Calle 13, Juan Quintero, Luis Alberto Spineta y Gustavo Ceratti.

Mercedes llevó la canción popular más allá de las fronteras y surgieron encuentros con artistas internacionales de diferentes corrientes como Luciano Pavarotti, Sting, Lucio Dalla, Nana Mouskouri, Tania Libertad, Joan Baez, Andrea Bocelli, Silvio Rodríguez, Alfredo Kraus, Pablo Milanés, Milton Nascimento, Caetano Veloso, Chico Buarque, Gal Costa, Gian Marco, Konstantin Wecker, Nilda Fernández, Pata Negra, David Broza, Luz Casal, Cecilia Todd, Ismael Serrano, Shakira, entre otros.

Su voz paseó por los escenarios más importantes del mundo como el Carnegie Hall, en los Estados Unidos, o el Olympia de París; recibió el premio de la Unesco por su labor en defensa de los derechos de la mujer; el Konex de Brillante a la Mejor Artista Popular de la Década (1995), ganó varios Grammy Latinos y fue Embajadora de buena voluntad de la UNESCO para Latinoamérica y el Caribe.

Los títulos y los méritos se acumulan en toda su carrera, pero a la luz de su trascendencia como artista no terminan de transmitir ?en su infinita calidez y en su profunda emoción?esa capacidad para reunir en su sola voz a todas las voces y erizar la piel cada vez que cantaba: "Gracias a la vida que me ha dado tanto/Me ha dado la risa y me ha dado el llanto/Así yo distingo dicha de quebranto/Los dos materiales que forman mi canto/Y el canto de ustedes que es el mismo canto/Y el canto de todos que es mi propio canto/Gracias a la vida/Gracias a la vida...".


http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?not ... 9&toi=6258


Última edición por La trompa de Eustaquio el Dom Oct 04, 2009 17:53, editado 1 vez en total.

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 Asunto: Mercedes Sosa
MensajePublicado: Dom Oct 04, 2009 17:32 
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Clarín:
Mucho más que una cantante extraordinaria

Además de una voz prodigiosa, tenía cualidades como la honestidad intelectual y el compromiso artístico. Prestigiosa, con el tiempo se erigió en un símbolo de la lucha por la libertad.



Alguna vez dijo que cantaba para no morirse. Más allá de la frase, ideal para un título periodístico, cualquiera que haya pasado por el living de su casa de Carlos Pellegrini y Arroyo pudo constatar su compulsión incontenible por cantar. Eran instantes íntimos y de una pureza artística total: en medio de la charla, Mercedes Sosa buscaba cualquier excusa para cantarle al periodista. Una frase, un recuerdo, una canción nueva, lo que sea. A veces el canto se interrumpía por un llanto. Pero ella cantaba. Creía que era su mejor modo de expresión. Tenía razón.

Otro detalle destacable era su honestidad intelectual. De alguna forma estaba más allá de todo. Su incorrección política la llevó a decir que no era amada por el pueblo, que a la gente humilde le gustaba Horacio Guarany, que ella era "más de la clase media". O a defender a la presidenta Cristina Kirchner en el peor período de su mandato. Por esa incorrección se transformó en la artista que fue: no entendía de especulaciones o diseños de marketing; su guía era su propia, extraña intuición.

De joven le gustaba la velocidad, las empanadas de su madre y el whisky. Ya mayor, se recostaba en la lectura, en algunas pocas amigas y en la radio, su medio de comunicación preferido. Después de la separación de su segundo marido, eligió la serena soledad. Salía poco de su casa.

Escuchaba música clásica y estudiaba repertorios. Pese a su genio natural, al prodigio de su voz, era tenazmente estudiosa y educaba diariamente las cuerdas vocales. Vamos a extrañar esa voz. Vamos a extrañar la delicadeza de su repertorio, ese cancionero que embelleció y que transformó en clásicos. Temas como "Gracias a la vida", "Canción con todos", "Un son para Portinari", "Alfonsina y el mar" prácticamente le pertenecen.

La militancia política, la prohibición, el exilio y el regreso en 1982 le otorgaron una dimensión mítica. Se configuró así una figura idolatrada en todo el mundo, con un poderoso componente simbólico: aquí, pero aún más en Europa, Mercedes Sosa es sinónimo de lucha, resistencia y libertad. Tradicional y moderna, rural y mundana, agreste y sofisticada, fue ni más ni menos que la cantante argentina más importante de la historia. Aún hoy estremece recordarla en el medio del escenario, bajo un haz de luz definiendo sus perfiles indios, el bombo a un costado. Recordarla y pensar en una zamba a punto de comenzar. Una zamba, el bombo y la voz de Mercedes Sosa. Pocos paisajes están tan cerca de la perfección. Ese mundo perfecto hoy aparece quebrado.



Este texto forma parte del suplemento especial en su homenaje que saldrá junto a la edición del diario de mañana.


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MensajePublicado: Dom Oct 04, 2009 17:51 
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Ahora escucho mi disco favorito de Mercedes Sosa, registrado en directo en su regreso a la Argentina tras los años de exilio.
Arreglos de Castiñeira de Dios y un buen puñado de músicos invitados. Gracias, Negra!

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MensajePublicado: Lun Oct 05, 2009 08:46 
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Mercedes, la voz que fue un continente
“Tengo amor por lo que canto”, supo decir una vez, y quizá allí esté la clave para explicar por qué fue tan grande, por qué se lamenta tanto su partida.



Por Karina Micheletto / Página 12

Ya no había espacio para la esperanza, sólo una triste resignación amplificada por el peso de su figura, que trascendió fronteras geográficas y artísticas. En la madrugada de ayer, a los 74 años, falleció Mercedes Sosa, debido a una disfunción renal cuyas complicaciones comprometieron todo su organismo y derivaron en una falla cardiorrespiratoria. Desde que se conoció la noticia de su grave estado de salud, en los últimos días que pasó en la unidad de cuidados intensivos del Sanatorio de la Trinidad –donde estaba internada desde el 18 de septiembre–, una certeza quedó instalada: con La Negra se va la gran voz de América. Se va, también, como quedó enternecedoramente puesto en acto en su velatorio –donde desde el mediodía de ayer desfilaron miles para darle el último adiós–, una figura en gran medida maternal, contenedora en más de un sentido.

Si Mercedes Sosa ha significado tanto para la multitud que quiso ir al Congreso, para los que en estos días inundaron la web con mensajes de amor, para los que desde todo el mundo la lloran, no fue sólo por su condición de cantora excepcional (y así se fue Mercedes, en pleno uso de esas facultades únicas). También por lo que esta mujer eligió cantar, aquel canto con fundamento que sostuvo hasta el final. Porque tuvo fundamento, su canto superó incluso sus contradicciones –su derrotero político, su coqueteo con Macri–. Y de eso, nunca se arrepintió.

Destino del canto

Mercedes Sosa nació el 9 de julio de 1935, el Día de la Independencia, y en Tucumán. Toda una declaración de principios para una mujer que terminaría representando un relato posible de identidad argentina y latinoamericana. El día de su nacimiento, los diarios todavía ocupaban sus páginas con una noticia que dos semanas atrás había conmovido al país, más allá de las fronteras de la música: la muerte de Carlos Gardel. Lo mismo está ocurriendo desde que se conoció la noticia del grave estado de salud de Mercedes, aunque los medios ahora sean otros. Se iba a llamar Julia Argentina, por la fecha patria en que le tocó nacer. Se iba a llamar también Marta, según el deseo de su madre. Pero su padre, como hacen algunos padres que van solos al registro civil, la anotó como Haydée Mercedes. La madre nunca aceptó el cambio inconsulto: puertas adentro de su casa, Mercedes fue la Marta. Más allá del fugaz nombre artístico de Gladys Osorio, para el mundo sería por siempre Mercedes, La Negra.

A fines de los ’50, era la esposa del artista. “Me enamoré de sus canciones”, decía al explicar por qué se había casado con Oscar Matus, desafiando a toda su familia, y se había instalado en Mendoza. Todavía su voz no había sido descubierta: el artista, el poeta, era su marido. Con esas canciones que la enamoraron hizo su primer disco. Con Matus, Armando Tejada Gómez, Tito Francia, Horacio Tusoli, Víctor Nieto, entre otros artistas cuyanos, fundó el Movimiento del Nuevo Cancionero, que marcaría la canción popular argentina e inspiraría otras búsquedas, tal como sucedía con otros movimientos similares en aquellos efervescentes ’60.

Mercedes Sosa fue Mercedes Sosa no sólo por ser una voz excepcional: lo fue por abrazar, de allí en más, esa canción con fundamento, superadora del paisaje, abarcadora de lo humano, acusadora de lo social. Ella misma se definía en función de esa elección, tal como se la escucha decir en el DVD que acompaña su último trabajo, Cantora: “Estos premios colgados en las paredes de mi casa no son solamente porque canto, son porque pienso. Pienso en los seres humanos, en la injusticia. Pienso que si yo no hubiera pensado de esta manera, otro hubiera sido mi destino. Hubiera sido una cantora común. Eso me hace pensar que no me equivoqué. Ni me equivoqué cuando comencé a pensar ideológicamente”.

La voz sin fronteras

En 1965 cantó de prepo en el Festival de Cosquín. Eran los tiempos del “boom” del folklore, cuando este evento realmente consagraba artistas y marcaba la agenda del género. Al recordar aquel debut, Mercedes no ahorraba palos a la Comisión de Cosquín, encargada de definir la programación. Hasta sus últimos días se ocupó de recordar que aquella vez actuó “en contra de los de la comisión”. “Cafrune me presentó al costado del escenario, porque la Comisión de Folklore no me dejaba subir”, detallaba en un reportaje a este diario. “Yo siempre tuve problemas con la comisión, no sé por qué... En ese tiempo porque era comunista, sigo siéndolo, pero por entonces era mala palabra. Canté con una cajita, nomás. Tuve un éxito muy grande, y ahí ya me contrató la Philips para grabar. Fue una actuación muy importante en mi carrera. Es más, fue la definitiva.”

A partir de 1976 comenzó a hacérsele cada vez más difícil trabajar, como a tantos artistas populares argentinos: falta de lugares que la aceptaran en su programación, espectáculos cancelados poco antes de comenzar, amenazas contra su vida. En 1978 irrumpió la policía en un recital en La Plata, la detuvieron durante dieciocho horas y aterrorizaron al público (la anécdota es bellamente contada en un mensaje dejado en su página web oficial, ver aparte). Durante la dictadura llegó a editar Mercedes Sosa, con temas de Víctor Jara y Pablo Neruda, Mercedes Sosa interpreta a Yupanqui y Serenata para la tierra de uno. Pero ya casi no conseguía trabajo, y en 1979 se exilió en París, y luego en España.

A comienzos de 1982 volvió a cantar a la Argentina. Regresaba a un país que aún se jactaba de tener las urnas “bien guardadas”, pero en el que ya se permitían algunas “distracciones”. Los conciertos que dio entonces en el teatro Opera –iban a ser dos o tres, prácticamente sin difusión, y al final, a fuerza del boca a boca, fueron trece a sala llena– no sólo marcaron su regreso, sino también un hito en la escena nacional. Entre los invitados de aquellos conciertos estuvieron Raúl Barboza, Ariel Ramírez, Rodolfo Mederos y representantes del rock como Charly García y León Gieco. Al invitar a cantar a rockeros a sus conciertos, Mercedes avaló con su figura un tipo de cruce que en rigor ya existía –Litto Nebbia cantando una zamba con Domingo Cura en bombo, tal como se lo ve en la película Rock hasta que se ponga el sol, Dino Saluzzi actuando en el Festival de Rock de La Falda de 1980–, pero que de allí en más se impondría como una marca de amplitud contenedora de su canto, en un repertorio en el que supo incluir a Silvio Rodríguez y Fito Páez, Cobián y Cadícamo y Pablo Milanés, Daniel Toro y los nuevos autores de folklore. De aquella serie de conciertos del Opera se editaron los LP En vivo en Argentina, una de las obras más vendidas de la discografía nacional.

Así pasó a ser no sólo una voz incuestionable, también una suerte de símbolo afín a cierto progresismo urbano, que le cuestionaba tanto el haberse definido alguna vez como comunista, como el pecado de ser de izquierdas y mientras tanto tener un buen auto o una buena casa. Pero que sin embargo la adoptó como la voz comprometida, la voz necesaria.

Como la cigarra

La historia de los últimos años de su carrera podrían contarse entre recaídas y regresos con gloria, como un ave fénix obstinada, con la potencia y el caudal de voz intactos, maravillando cada vez. Hubo una enfermedad que la acompañó en las últimas décadas de su vida: depresión enmascarada, la llamaba ella, y decía que tenía un origen muy claro en el sufrimiento del exilio.

La primera manifestación de esta depresión aguda la llevó al borde de la muerte en 1997, después de presentar Alta fidelidad. Mercedes Sosa canta a Charly García, un disco que nunca pudo llevar a la presentación en vivo junto a su amigo. Le llevó casi un año recuperarse, y lo hizo cantando, como cada vez que volvió de esas largas temporadas en la cama. Llamó al disco de aquel regreso Al despertar, se llevó con ese trabajo el Premio Gardel al Disco del Año, volvió a dar conciertos multitudinarios en la Argentina, volvió a girar por el mundo. Volvió a cantar –siempre en compañía de colegas de todos los géneros; por entonces estuvo en la cancha de Boca con Luciano Pavarotti–, y por lo tanto volvió a ser feliz.

“Sigo cantando, como la cigarra”, anunciaba. En 1999 lanzó la Misa criolla, en 2001 grabó en vivo Acústico en el Gran Rex. En 2002, junto a León Gieco y Víctor Heredia, propuso Argentina quiere cantar. Las presentaciones con sus dos entrañables amigos incluirían varias giras por el interior del país, y también por Europa y Estados Unidos, pero no pudieron completar el proyecto. Mercedes volvió a caer, volvieron las complicaciones físicas, volvió a manifestarse aquella vieja depresión. Entre 2003 y 2005 pasó momentos muy difíciles, con internaciones, deshidrataciones y descompensaciones, agravadas en el último tiempo por un par de caídas en el baño de su casa, una de las cuales le resintió una vértebra. Fueron dos años en los que pasó buena parte de su tiempo en la cama.

El año 2005 marcó su último gran regreso, y fue con todo. Volvió con un disco bello y despojado, Corazón libre, con dirección artística de Chango Farías Gómez, editado por el prestigioso sello alemán Deutsche Grammophon, que la eligió por considerarla “una de las mejores voces del mundo entero”. Volvió también a los escenarios, donde empezó a cantar sentada, y en un principio, con un cinturón ortopédico ajustándole la cintura. La debilidad física que exhibía, con varios kilos menos de su peso habitual, conmovía. Necesitaba un sostén para entrar al escenario –en ocasiones, una silla de ruedas–, la ayudaban a llegar a la silla desde la que cantaría. Pero se retiraba bailando, animándose a unos pasos al ritmo de “La luna llena”, a veces acompañada por los tambores del grupo La Chilinga.

Lo que conmovía, en realidad, era esa transformación operada en vivo y en directo: tan pronto como entonaba el primer verso, La Negra se volvía poderosa, gigante, indestructible. Su voz estaba intacta, y no es una manera de decir: verdaderamente seguía siendo la gran voz de América, una de las mejores del mundo, una de las elegidas.

El acontecimiento que marcó el inicio de aquel regreso fue la edición 2005 del Festival Músicas de Provincia (a propósito: antes de Mauricio Macri Buenos Aires podía darse lujos, como un festival de folklore. ¿Alguien lo recuerda? ¿A alguien le importa que la ciudad ya no lo tenga?). El 21 de diciembre de ese año, Mercedes cantó ante unas quince mil personas en su provincia natal, en una visita que significó el reconocimiento en suelo propio, con el Doctorado Honoris Causa de la Universidad de Tucumán. Aquella actuación, dijo, marcó el reencuentro con un público que recién entonces la sentía próxima: “Hacía muchos años que no iba, la última vez fue cuando murió mi madre, en el ’99”, contó entonces. “Recién ahí me empezaron a tratar como una artista no sólo tucumana sino de todo el mundo. Porque siempre está esa cosa con los artistas de acá: cómo puede ser famosa, si vive enfrente de mi casa... Sentí que Tucumán recién me adoptó entonces”.

Allí arrancó una gira que la llevó por cuanto festival y provincia pudo cubrir por tierra: sus dolencias no le permitieron volver a viajar en avión. Seguía cantando con una fuerza de otro orden, allí donde se presentara; seguía escuchando con fruición nuevas voces, nuevos autores, maravillándose ante el poder de la canción. “¡Qué hermoso que es cantar, Dios mío!”, repetía, y explicaba: “Yo me enamoro de las canciones como se puede enamorar una de un hombre. Tengo amor por lo que canto, por eso nunca pensé en cantar para vivir. Yo canto porque amo hacerlo, desde siempre”.

Si parecía imparable, si parecía capaz de la perfección vocal en cualquier contexto, parecía también que podía pedírsele más. Comenzó a gestarse un proyecto ambicioso: un disco –terminarían siendo dos– que presenta a Mercedes como la gran voz capaz de congregar al abanico más amplio de la canción iberoamericana, de Joan Manuel Serrat a Shakira, de Caetano Veloso a Luis Alberto Spinetta, pasando por Joaquín Sabina, Diego Torres, Jorge Drexler, Marcela Morelo, Soledad, Calle 13, Charly García, León Gieco, Víctor Heredia, Pedro Aznar, entre otros muchos.

Aquella fue su última producción, Cantora, que no llegó a presentar formalmente. En el DVD que se salió con la edición final del disco doble, se la ve a Mercedes como la madre que le aconseja a Gustavo Cerati gárgaras de bicarbonato para poner a punto la voz; exclamando una y otra vez cuánto le gusta cantar, pero qué poco grabar; abrazando y dejándose abrazar por todos sus colegas, recibiendo halagos, pero también ofreciéndolos. Se ve, sobre todo, a la mujer que se sigue emocionando con la letra de cada canción, que llora, que resalta versos, que explica que ella los vivió, y por eso los canta con el alma, con la voz y con todo el cuerpo.

Queda, como fondo musical de su vida, aquellos versos de “Barro tal vez” que escribió un adolescente Luis Alberto Spinetta, y que son parte de lo más alto del último disco de Mercedes, subrayado su aire de zamba. Mercedes Sosa cantó lo que sintió, sin una palabra de más, hasta el final. En eso se le fue la vida.


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Se apaga la voz de América Latina

Fallece a los 74 años Mercedes Sosa, la cantante argentina que popularizó el folclore hispanoamericano. Detenida durante la dictadura, se exilió en España


EL PAÍS - SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ - Buenos Aires - 05/10/2009


Centenares de personas dieron ayer su adiós a La Negra, la folclorista de América Latina por excelencia (...)


http://www.elpais.com/articulo/cultura/ ... icul_1/Tes


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5 de octubre

OBITUARIOS DE MERCEDES SOSA EN SITIOS DE JAZZ. Varios sitios de la Internet dedicados exclusivamente al jazz publican hoy homenajes y obituarios a la cantante argentina Mercedes Sosa, quien falleció ayer a los 74 años de edad. Su último álbum está nominado para tres premios de los galardones Grammy Latinos del mes próximo en Las Vegas. Mercedes Sosa --ganadora ya de Grammys anteriores-- ha pertenecido por décadas al grupo de trovadores latinoamericanos del "Nuevo cancionero" que incluye, entre otros, a Victor Jara, Violeta Parra, Victor Heredia y Alfredo Zitarrosa. Sosa se destacó por su oposición a las dictaduras militares, su apoyo a los derechos humanos y a la justicia social. Entre los sitios de jazz en inglés más destacados que hablan sobre ella hoy están All About Jazz, eJazz News, Jazz Times y Jazz News, sitios que normalmente no cubren noticias que no sean del mundo del jazz.
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MensajePublicado: Vie Oct 23, 2009 12:49 
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La Segib prepara un homenaje a Mercedes Sosa

La Secretaría General Iberoamericana (Segib) prepara un homenaje a la cantante argentina Mercedes Sosa, que falleció el 4 de octubre pasado en Buenos Aires, víctima de una enfermedad hepática. El acto está previsto para celebrarse tras la Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, que se efectuará en Estoril (Portugal) del 29 de noviembre al 1 de diciembre próximos, según informó el organismo a través de un comunicado.

http://www.elpais.com/articulo/cultura/ ... ucul_4/Tes


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