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NotaPublicado: Vie Feb 05, 2010 15:17 
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Una vez más, las pensiones

Una vez más estamos viendo una avalancha liberal alarmando a la población diciéndole que el sistema de pensiones no es sostenible y tiene que sufrir cambios profundos que significan, todos ellos, una disminución de las pensiones. Entre estos cambios se incluye el retraso obligatorio de la edad de jubilación de 65 a 67 años. La mayor justificación para esta medida es que la esperanza de vida de la población española ha crecido cuatro años en el periodo 1980-2005, pasando de 76 a 80 años. Por lo tanto, los pensionistas están gozando de sus pensiones cuatro años más ahora que hace 25 años, lo cual –se nos dice– hará insostenible el sistema de pensiones al aumentar el periodo de beneficio cuatro años más cada 25.

El problema con este argumento es que es erróneo, pues ignora cómo se calcula la esperanza de vida. Supongamos que España tuviera sólo dos habitantes: Pepito, que muere al nacer, y la señora García, que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de España lsería (0+80)/2=40 años. Supongamos que en un país vecino hubiera también dos ciudadanos: Juanito, que tiene 20 años, y la señora Pérez, que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de este segundo país es (20+80)/2=50 años. El hecho de que este país tenga diez años más como promedio en su esperanza de vida que España no quiere decir (como constantemente se dice) que la señora Pérez viva diez años más que la señora García. Lo que ocurre es que Juanito vive 20 años más que Pepito. Y esto es lo que ha ocurrido en España (y en Europa). El enorme descenso de la mortalidad infantil y la mortalidad de los grupos etarios más jóvenes ha sido la mayor causa del aumento de la esperanza de vida promedio. Ni que decir tiene que la población anciana vive ahora más que hace 20 años. Pero no los famosos cuatro años que constantemente se citan. Se está exagerando (deliberadamente, en muchas ocasiones) el aumento de la longevidad (años de vida) de la ciudadanía para justificar la reducción de las pensiones.

Por otra parte, este aumento de años de vida varía considerablemente según la clase social de la persona. España es uno de los países con mayores desigualdades sociales en el mundo desarrollado. En nuestro país hay un gradiente muy marcado de mortalidad según la clase social. Exigirle, por lo tanto, a la mujer de la limpieza de la universidad (cuyo nivel de salud a los 65 años es igual al que tiene el catedrático emérito a los 75 años) que trabaje dos años más para pagar la pensión a este último es una profunda injusticia. Pero esto es, precisamente, lo que están proponiendo los que piden que se aplace obligatoriamente la edad de jubilación. Proponen que las clases menos pudientes (que vivirán menos años) trabajen más para pagar las pensiones de las clases más pudientes, que les sobrevivirán muchos más años.

Otro argumento que se utiliza para argumentar la insostenibilidad de las pensiones es que la juventud se incorpora más tarde al mercado de trabajo (antes a los 18 años, ahora a los 24) y las personas de edad avanzada se jubilan antes, con lo cual hay menos trabajadores con cuyas cotizaciones se pueda sostener a los pensionistas. Tal argumento ignora tres hechos. Uno es que la prejubiliación es algo corregible. En España las prejubilaciones se están utilizando para ayudar a los empresarios que quieren despedir a sus trabajadores de mayor edad. Esta situación debería prohibirse, como ya ocurre en varios países europeos. Si un empresario quiere disminuir su fuerza de trabajo y jubilar a sus trabajadores, debería ser la empresa la que absorbiera estos costes en su totalidad.

Otro hecho que aquel argumento ignora es que el retraso de entrada en el mercado de trabajo por parte de los jóvenes se debe a que la mayoría están educándose, adquiriendo mayor conocimiento, con lo cual, una vez se integren en el mercado de trabajo, tendrán mayor productividad, conseguirán mayores salarios y aportarán, por lo tanto, mayores cotizaciones sociales.

Lo cual me lleva al tercer hecho que aquel argumento ignora: el impacto del crecimiento de la productividad en la riqueza del país y, por lo tanto, en los recursos disponibles para pensionistas y no pensionistas. Constantemente se dice que el número de trabajadores cotizantes por pensionista será menor, derivándose de este hecho que las pensiones no se podrán pagar. Ahora bien, decir que habrá pocos trabajadores para sostener las pensiones es similar al argumento que pudiera haberse dicho hace 30 años cuando el 30% de la población trabajadora sostenía la agricultura del país. El descenso del número de trabajadores en agricultura (hoy es sólo el 4%) no quiere decir que haya disminuido la producción de alimentos, al contrario, ha aumentado la productividad enormemente. Con menos trabajadores se produce más alimento. Pues bien, sustituyan la palabra agricultura y pongan pensiones. El aumento inevitable de la productividad de un número menor de trabajadores puede sostener e incluso expandir las pensiones sin ningún problema. La ignorancia de este hecho lleva constantemente a errores mayores, como ocurre en el informe del Gobierno sobre las pensiones. Este comienza con una nota que intenta ser de alarma. Dice que hay 8 millones de pensionistas en 2010 y habrá 15 en 2040, de lo cual deduce (sin indicar por qué) que tenemos un problema grave. Pero ignora que en 2040 el PIB de España habrá crecido y será, como mínimo, más de siete veces el existente hoy. Se olvida con excesiva frecuencia que España consumía hace 40 años el 4% del PIB en pensiones y ahora más del doble, el 8,6%, y ello no ha supuesto que los no pensionistas tengan menos recursos. Todo lo contrario, tienen más, pues el tamaño de la tarta (el PIB) es 17 veces mayor.

Una última observación. La viabilidad de las pensiones no es un tema demográfico ni tampoco económico. Es única y exclusivamente político. La enorme popularidad (entre todos los grupos etarios) del sistema de pensiones público hace que la sociedad siempre pueda encontrar cómo conseguir los recursos, bien a través de las cotizaciones sociales, bien a través de los impuestos generales, para financiarlas.

Vicenç Navarro (Catedrático de Políticas Públicas de la Universidad Pompeu Fabra y profesor de Public Policy en The Johns Hopkins University)

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NotaPublicado: Sab Feb 06, 2010 22:27 
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ESA GENTUZA

Patente de corso, por Arturo Pérez-Reverte

XL SEMANAL:

Número: 1132
Del 5 al 11 de julio de 2009

Paso a menudo por la carrera de San Jerónimo, caminando por la acera opuesta a las Cortes, y a veces coincido con la salida de los diputados del Congreso. Hay coches oficiales con sus conductores y escoltas, periodistas dando los últimos canutazos junto a la verja, y un tropel de individuos de ambos sexos, encorbatados ellos y peripuestas ellas, saliendo del recinto con los aires que pueden ustedes imaginar. No identifico a casi ninguno, y apenas veo los telediarios; pero al pájaro se le conoce por la cagada. Van pavoneándose graves, importantes, seguros de su papel en los destinos de España, camino del coche o del restaurante donde seguirán trazando líneas maestras de la política nacional y periférica. No pocos salen arrogantes y sobrados como estrellas de la tele, con trajes a medida, zapatos caros y maneras afectadas de nuevos ricos. Oportunistas advenedizos que cada mañana se miran al espejo para comprobar que están despiertos y celebrar su buena suerte. Diputados, nada menos. Sin tener, algunos, el bachillerato. Ni haber trabajado en su vida. Desconociendo lo que es madrugar para fichar a las nueve de la mañana, o buscar curro fuera de la protección del partido político al que se afiliaron sabiamente desde jovencitos. Sin miedo a la cola del paro. Sin escrúpulos y sin vergüenza. Y en cada ocasión, cuando me cruzo con ese desfile insultante, con ese espectáculo de prepotencia absurda, experimento un intenso desagrado; un malestar íntimo, hecho de indignación y desprecio. No es un acto reflexivo, como digo. Sólo visceral. Desprovisto de razón. Un estallido de cólera interior. Las ganas de acercarme a cualquiera de ellos y ciscarme en su puta madre.

Sé que esto es excesivo. Que siempre hay justos en Sodoma. Gente honrada. Políticos decentes cuya existencia es necesaria. No digo que no. Pero hablo hoy de sentimientos, no de razones. De impulsos. Yo no elijo cómo me siento. Cómo me salta el automático. Algo debe de ocurrir, sin embargo, cuando a un ciudadano de 57 años y en uso correcto de sus facultades mentales, con la vida resuelta, cultura adecuada, inteligencia media y conocimiento amplio y razonable del mundo, se le sube la pólvora al campanario mientras asiste al desfile de los diputados españoles saliendo de las Cortes. Cuando la náusea y la cólera son tan intensas. Eso me preocupa, por supuesto. Sigo caminando carrera de San Jerónimo abajo, y me pregunto qué está pasando. Hasta qué punto los años, la vida que llevé en otro tiempo, los libros que he leído, el panorama actual, me hacen ver las cosas de modo tan siniestro. Tan agresivo y pesimista. Por qué creo ver sólo gentuza cuando los miro, pese a saber que entre ellos hay gente perfectamente honorable. Por qué, de admirar y respetar a quienes ocuparon esos mismos escaños hace veinte o treinta años, he pasado a despreciar de este modo a sus mediocres reyezuelos sucesores. Por qué unas cuantas docenas de analfabetos irresponsables y pagados de sí mismos, sin distinción de partido ni ideología, pueden amargarme en un instante, de este modo, la tarde, el día, el país y la vida.

Quizá porque los conozco, concluyo. No uno por uno, claro, sino a la tropa. La casta general. Los he visto durante años, aquí y afuera. Estuve en los bosques de cruces de madera, en los callejones sin salida a donde llevan sus irresponsabilidades, sus corruptelas, sus ambiciones. Su incultura atroz y su falta de escrúpulos. Conozco las consecuencias. Y sé cómo lo hacen ahora, adaptándose a su tiempo y su momento. Lo sabe cualquiera que se fije. Que lea y mire. Algún día, si tengo la cabeza lo bastante fría, les detallaré a ustedes cómo se lo montan. Cómo y dónde comen y a costa de quién. Cómo se reparten las dietas, los privilegios y los coches oficiales. Cómo organizan entre ellos, en comisiones y visitas institucionales que a nadie importan una mierda, descarados e inútiles viajes turísticos que pagan los contribuyentes. Cómo se han trajinado –ahí no hay discrepancias ideológicas– el privilegio de cobrar la máxima pensión pública de jubilación tras sólo 7 años en el escaño, frente a los 35 de trabajo honrado que necesita un ciudadano común. Cómo quienes llegan a ministros tendrán, al jubilarse, sólidas pensiones compatibles con cualquier trabajo público o privado, pensiones vitalicias cuando lleguen a la edad de jubilación forzosa, e indemnizaciones mensuales del 100% de su salario al cesar en el cargo, cobradas completas y sin hacer cola en ventanillas, desde el primer día.

De cualquier modo, por hoy es suficiente. Y se acaba la página. Tenía ganas de echar la pota, eso es todo. De desahogarme dándole a la tecla, y es lo que he hecho. Otro día seré más coherente. Más razonable y objetivo. Quizás. Ahora, por lo menos, mientras camino por la carrera de San Jerónimo, algunos sabrán lo que tengo en la cabeza cuando me cruzo con ellos.


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NotaPublicado: Sab Feb 06, 2010 22:28 
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Me adhiero al 100% a lo escrito en el artículo de Pérez-Reverte


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NotaPublicado: Dom Feb 07, 2010 02:21 
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El texto no es de Pérez Reverter sino de otra persona pero que él lo cita. Lo vi o me lo enviaron hace alguna semana pero no recuerdo más.

Rectifico, sí que lo es: http://www.capitanalatriste.com/escrito ... pc_05jul09

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Última edición por Aligator el Dom Feb 07, 2010 11:43, editado 1 vez en total

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NotaPublicado: Dom Feb 07, 2010 11:39 
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NotaPublicado: Dom Feb 07, 2010 11:53 
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Otro texto que traígo del hilo ¡¡¡Crisis!!!.

Os pongo otro texto de Pérez Reverte, sólo que escrito hace ya doce años, pese a lo cual esta de rabiosa y lacerante actualidad ......

LOS AMOS DEL MUNDO

(Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte, publicado en 'El Semanal' (España) el 15 de nov. de 1998, y que ahora, diez años después, parece una visión de Nostradamus) .

Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos, en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y el de sus hijos. Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del cero coma cero cuatro. Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid o a la de Wall Street, y dicen en inglés cosas como long-term capital management, y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como quien comenta el partido del domingo. Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos, porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas, tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros.

Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden. No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y subirse al carro. Esto no puede fallar, dicen. Aquí nadie va a perder. El riesgo es mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia. Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano, y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos ellos y a sus representados. Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos por ciento no se encuentran todos los días.

Y aunque ese espejismo especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas de divisas. Y esto, señores, es Jauja. Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso: alto riesgo de verdad. Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía mundial, muestran su lado negro.

Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas, no. Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana para ganarse la vida.

Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena. Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de tanta poca vergüenza.

Los Amos del Mundo / Arturo Pérez-Reverte

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NotaPublicado: Mar Feb 09, 2010 13:54 
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Registrado: Dom Feb 15, 2009 20:25
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Pues a mí, la verdad, Pérez-Reverte me parece un poco botarate. Leo estos artículos (y algún otro que me pasa un compañero de vez en cuándo) y tengo la sensación de leer a un tipo que quiere ser el Robin Hood de las letras, tan empeñado siempre en machacar al poderoso y en dar mantequilla al pobre.

Vale, me queda claro: le cae gorda la gente poderosa. Es un lugar común, a mucha gente le pasa. Yo, personalmente, no lo entiendo. Vivir en una sociedad que te parece ya de entrada una puta mierda… en fin, yo no lo veo así, la sociedad es imperfecta pero es lo mejor que se nos ha ocurrido. Por descontado que hay que fijarse en lo que funciona mal para tratar de cambiarlo, pero a menudo las críticas que uno encuentra son facilonas, tramposas y, si se analizan un poquitín, te da la sensación de que al tipo lo que le jode no es lo que funciona mal de la sociedad sino la sociedad en sí.

Al parecer el problema es que hay políticos que son unos mamones. Pues claro, ¿qué esperabas? Hay un porrón de seres humanos impresentables, igual panaderos que ingenieros, igual profesores que gimnastas, igual camareros que pescadores. Políticos también, faltaría más. Muchos o pocos…. en todo caso demasiados, un hijoputa son ya demasiados. Y ya, ya se que un profesor cabroncete no tiene las mismas posibilidades de hacer daño que un ministro del interior cabroncete. Pero si hablamos de ser cabroncete, tanto lo es uno como otro. Hay que luchar contra esa gente, tenemos armas pero claro, son como los ladrones de bancos, si pones un sistema de seguridad nuevo en seguida se les ocurre cómo neutralizarlo.

Me duele horrores cada caso de corrupción detectado. Me siento traicionado, me saca de mis casillas, odio a esos hijos de puta. Pero, llamadme ingenuo si queréis, esos bastardos no me van a hacen pensar que todo el mundo es como ellos. Y ese es el mayor daño que pueden hacernos: que perdamos la confianza en una sociedad que es nuestra a pesar de sus sucias maniobras.

Eso es lo que parece que le ha pasado a Pérez-Reverte, el pobre. Aún así, su discurso me parece de un ramplón que alucino, aparte de vivir infeliz parece que ha decidido permitirse el lujo de regodearse en un fango que, mira tú, mucha gente considera real.

Pues yo no.


Me parece más peligroso el discurso de Vicenc Navarro. No seré yo quien pondere la maravillosa gestión de este gobierno, me faltan conocimientos para hacerlo. Pero, qué queréis que os diga, estos textos que colgáis aquí no me excitan ni para firmar un triste manifiesto bienintencionado.

Veamos:
Citar:
Supongamos que España tuviera sólo dos habitantes: Pepito, que muere al nacer, y la señora García, que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de España lsería (0+80)/2=40 años. Supongamos que en un país vecino hubiera también dos ciudadanos: Juanito, que tiene 20 años, y la señora Pérez, que tiene 80 años. La esperanza de vida promedio de este segundo país es (20+80)/2=50 años. El hecho de que este país tenga diez años más como promedio en su esperanza de vida que España no quiere decir (como constantemente se dice) que la señora Pérez viva diez años más que la señora García. Lo que ocurre es que Juanito vive 20 años más que Pepito. Y esto es lo que ha ocurrido en España (y en Europa).

La tesis de Navarro parece ser que la esperanza media de vida es un dato inútil porque la Sra. García, la Sra. Pérez, Juanito y Pepito se mueren cuando les toca y descojonan los cálculos. Esta tesis tan razonable ignora un detalle esencial: que la estadística trabaja siempre con poblaciones suficientemente grandes como para ser representativas. Es decir, que la eventualidad de que Juanito se muera inoportunamente pronto no afecta al dato porque el dato se elabora a partir de la muerte de miles de personas. Es decir, para aplicar con exactitud el ejemplo de Navarro tendríamos que suponer no que Jaimito muere a los 20 años sino que la mitad de la población lo hace. Y, claro, con ese ejemplo el cálculo sí funciona, la mierda de esperanza de vida que sale sí responde a la realidad.

Es raro que recuerde yo, un pobre ignorante, aunque sea a grandes rasgos, cómo funciona lo de la esperanza de vida (lo vimos en el instituto, hace mil años), y no se acuerde el señor catedrático, y encima elabore bobas teorías en base a algo que no recuerda. ¿O le habrá pedido alguien que se olvide de estos detalles esenciales para convencernos de algo?
Citar:
El enorme descenso de la mortalidad infantil y la mortalidad de los grupos etarios más jóvenes ha sido la mayor causa del aumento de la esperanza de vida promedio.

Por cierto que creo recordar que para el cálculo de la esperanza de vida no se tenían en cuenta los bebés que no sobrevivían más de nosecuánto tiempo. Esto me suena que era así pero no lo recuerdo.
Citar:
Ni que decir tiene que la población anciana vive ahora más que hace 20 años.

Hombre, en esto estamos de acuerdo.
Citar:
Pero no los famosos cuatro años que constantemente se citan.

Si tú lo dices. Personalmente, casi me ha sorprendido más el dato de los 4 años por rácano que por exagerado, en mi ignorancia.
Citar:
Se está exagerando (deliberadamente, en muchas ocasiones) el aumento de la longevidad (años de vida) de la ciudadanía para justificar la reducción de las pensiones.

Visto cómo calcula Navarro la esperanza de vida de la gente, y que usa ese cálculo para sostener su tesis, esto ya no me lo creo. Será cierto o no, pero no desde luego por los motivos que expone este señor.
Citar:
Exigirle, por lo tanto, a la mujer de la limpieza de la universidad (cuyo nivel de salud a los 65 años es igual al que tiene el catedrático emérito a los 75 años) que trabaje dos años más para pagar la pensión a este último es una profunda injusticia.

Joder amigos, sospecho que este señor no sabe de qué habla. Si lo que expone es cierto y un catedrático llega a viejo con mejor salud que la señora de la limpieza (lo cuál es perfectamente posible), entonces al parecer estamos discriminando a la señora de la limpieza…

Hombre, este tipo de situaciones son inevitables, y suceden a todas horas en la sociedad. Porque la sociedad no trabaja con individuos sino con la población entera. Se podría solucionar: bastaría con calcular la esperanza de vida de cada profesión y establecer su momento de jubilación en base a ella. ¿A vosotros eso os parecería razonable? Mirad que quizá no sea el único baremo válido, quizá entonces quienes por antecedentes familiares tengan facilidad para sufrir determinadas enfermedades pueden quejarse también de que ellos difícilmente llegarán a viejos y no quieren cotizar. Por ejemplo.

A lo mejor podríamos cargarnos al que se pase de una longevidad que nos parezca prudente (ya está bien de chupar del frasco, coño).

La sociedad funciona así, un poco a lo bruto. A mí me parece bien, no se a vosotros. Todos cotizamos a la Seguridad Social, seguramente más que otros, y seguramente más de lo que vamos a recuperar después. Esto ocurre especialmente a quienes ganan más. ¿Por qué? Para que llegue suficiente a quienes van a necesitar consumir más recursos de los que aportaron: los más desfavorecidos. No es un sistema perfecto, pero es el único medianamente justo y económicamente sostenible que se nos ha ocurrido. La cita sobre estas lineas no solo es endiabladamente malintencionada sino estrictamente falsa.

1) No se si hay datos que atestigüen que la gente que hace trabajos físicos “normales” (digo "normales" para dejar fuera a quienes hacen un trabajo físicamente brutal, esos seguro que están jodidos de salud si no encuentran otra cosa rapidito) viven menos, o peor, que quienes trabajan sin hacer demasiados esfuerzos físicos. En todo caso no creo aventurado afirmar que esa distinción no tiene nada que ver con diferencias sociales o con el nivel de estudios: pensad en cuánta gente a vuestro alrededor trabaja deslomándose, yo no metería en ese saco al conductor del autobús, el de la tienda de ropa, el gasolinera, desde luego a nadie en la oficina… y ninguno de ellos me parece sospechoso de estar forrado.

2) En todo caso, si fuese cierto que se dan esas injusticias entre la señora de la limpieza y el catedrático, se trataría de una injusticia del propio sistema: siempre habríamos vivido con ella. No tiene nada que ver con el hecho de que se retrase ahora la edad de jubilación.

Luego Navarro se enfrasca en un farragoso y vago discurso basado en tirar por tierra la supuesta necesidad de incrementar la edad de jubilación, basándose en varios hechos esenciales que se han ignorado al plantear el asunto. Lamento que a estas alturas me de una pereza tan tremenda tratar, a mi vez, de tirar los suyos por tierra: en principio parece fácil. Pero es que a mí ya me basta con lo leído hasta aquí para no tener demasiado interés en las tesis de este sujeto.

De todos modos, por contestar a la gallega: ¿Y qué interés puede tener el gobierno en aumentar la edad de jubilación y todo eso? No es una medida popular, al contrario, es de las que te aseguran un huequecito en la oposición. A mí, ya solo el hecho de que a pesar de ello lo propongan me hace pensar que debe ser muy necesario hacerlo. Mira tú por donde, en lugar de esconderse y actuar en plan “el que venga que arree”, cogen al toro por los cuernos y se ganan nuestra antipatía eterna.

Que ganas les darán (de esconderse): “Ah, que no queréis poner sobre la mesa un problema que en pocos años nos pasará por encima: pues nada nada, a la mierda, mejor aún, hemos pensado en duplicar las pensiones a todo el mundo”.

Pues vale.

Además, los argumentos esos de la menor proporción de jóvenes, el incremento de la esperanza de vida y demás a mí me suenan preocupantemente razonables.

No se a vosotros.

Un saludo


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NotaPublicado: Mar Feb 09, 2010 19:02 
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Registrado: Vie Feb 27, 2009 02:45
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Lo que Navarro argumenta es que la medida de aumentar la edad de jubilación no es obligatoria. Que ese argumento lo que viene es a ocultar la verdadera razón por la que se quiere llevar a cabo la reforma. De alguna manera tienen que rellenarse las arcas del estado para cubrir las pérdidas que han provocado los excesos de una minoría de la población mundial, que atesora la mayor parte de la riqueza y que es, por tanto, la más influyente en el devenir de la economía. Pero tampoco es plan de decir la verdad, vaya a ser que se líe una gorda, y con razón.

La forma en que lo argumenta a mí no me parece ningún disparate. Sin embargo no comparto buena parte de tu forma de entender la sociedad, aunque sí tu afición a Reverte. Pero ya sabes cómo funciona esto, cada uno se busca la manera de entender lo que le rodea. Quiero decir que no creo que exista una única verdad, sino infinidad de puntos de vista. Claro, esto es un problema a la hora de relacionarnos. Como comentas, lo que tenemos ahora parece ser el estado de convivencia más evolucionado que hemos alcanzado, pero yo añadiría que, en vista de la historia, esto sólo hasta el momento. De manera que no me gusta pensar que "la vida es así" sino que la vida la hacemos así nosotros y, por tanto, se puede mejorar. Otra cosa es que esa minoría privilegiada vaya a poner fácil las cosas. Nunca lo han hecho, pero hasta aquí hemos llegado desde el absolutismo y más atrás.

Saludos

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NotaPublicado: Mié Feb 10, 2010 02:13 
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Mogambo escribió:
Citar:
(...) a menudo las críticas que uno encuentra son facilonas, tramposas y, si se analizan un poquitín, te da la sensación de que al tipo lo que le jode no es lo que funciona mal de la sociedad sino la sociedad en sí.

Ojo con el Efecto Mog, Mogambo! Puede que al llegar a los 57 que hoy calza Pérez-Reverte, también pienses de esa guisa. :cafe

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"Había aprendido sobradamente en su vida cuánto hay que valorar toda sincera inclinación en un mundo donde imperan, en realidad, la indiferencia y la apatía."
Goethe, en Las afinidades electivas.


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NotaPublicado: Mié Feb 10, 2010 09:31 
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el_salmonete escribió:
Lo que Navarro argumenta es que la medida de aumentar la edad de jubilación no es obligatoria.

Ya, ni nadie. Es una propuesta de solución a un problema, quizá haya otras soluciones posibles.

La cuestión esencial es si ese problema existe o no, la impresión que transmite Navarro es que no porque al analizar la situación no se han tenido en cuenta varios factores que tal y tal, es decir, el problema no es tal. Dios le oiga. Porque lo malo de ese problema concreto es que tiene una magnitud tal que las soluciones serán todas traumáticas.
Citar:
Que ese argumento lo que viene es a ocultar la verdadera razón por la que se quiere llevar a cabo la reforma. De alguna manera tienen que rellenarse las arcas del estado para cubrir las pérdidas que han provocado los excesos de una minoría de la población mundial, que atesora la mayor parte de la riqueza y que es, por tanto, la más influyente en el devenir de la economía. Pero tampoco es plan de decir la verdad, vaya a ser que se líe una gorda, y con razón.

Insisto: conviene diferenciar los problemas de sus soluciones.

El problema: no va a haber pasta para pagarnos la pensión cuando lleguemos a viejos. Por supuesto que interesa analizar por qué se da ese problema: si el estado ha despilfarrado la pasta y ha provocado esa situación, si el problema es consecuencia natural de la demografía y demás... ya se que es muy tentador ciscarse en el estado y los zotes que lo dirigen, siempre lo es, pero permitid que esta vez servidor se baje de ese tren, primero porque creo que el estado ha estado medianamente bien llevado desde que soy consciente y me cuesta creer que alguien pueda haber hipotecado su futuro, segundo porque los argumentos demográficos me parecen lo bastante sólidos como para explicar los hechos sin necesidad de ajusticiar molinos de viento (es más, llevo toda la puta vida, desde pequeñito, oyendo a mi alrededor a mis mayores preguntarse en plan fatalista quién va a pagar mis pensiones, porque soy de la generación de la que más gente hay -no había bastantes colegios, pero claro, cómo iban a construirnoslos si después iban a quedar vacíos... como de hecho sucedió- y luego cada vez nació menos gente, verás cuando lleguemos a viejos...).

Ese es el problema. A lo mejor no existe, a mí personalmente me cuadra que exista.

La solución: supongo que hay más de una. Seguro que estas cuentas no son fáciles de hacer, pero bueno, que las hagan. Es cuestión de números. El gobierno habrá preparado un mamotreto que demuestre que el problema se subsana incrementando la edad de jubilación, está bien que haya una solución aunque no nos guste, pero si a alguien se le ocurre otra mejor...

Y sí, ya se que las actuaciones más justas están condicionadas por la presencia de unos poderes económicos no electos que impiden a los gobiernos actuar con total libertad, ya que sobre ellos se asienta el funcionamiento de los países. Me caen gordísimos, y seguro que nos iría mejor si pudieramos ponerles en su sitio, pero no creo que tengan poder para torcer la tozuda realidad de los números a gran escala: ni supermán se planteó nunca llevarse La Tierra más allá de Marte. Habrán cometido excesos que pagamos los demás, pero ni siquiera esos cabrones pueden influir en números tan enormes como los que manejamos con las cotizaciones a la seguridad social, el número de habitantes, la esperanza de vida....
Citar:
Sin embargo no comparto buena parte de tu forma de entender la sociedad, aunque sí tu afición a Reverte.

Ey, no noto el tonillo zumbón de cuando haces un comentario irónico. O sea, que igual no me he explicado: Reverte no me gusta nada de nada. En mi opinión, como escritor es un talento tirado al retrete, y como tipo cuyos puntos de vista acerca de las cosas pueden tener interés, para mí no suelen tenerlo.
Citar:
Como comentas, lo que tenemos ahora parece ser el estado de convivencia más evolucionado que hemos alcanzado, pero yo añadiría que, en vista de la historia, esto sólo hasta el momento. De manera que no me gusta pensar que "la vida es así" sino que la vida la hacemos así nosotros y, por tanto, se puede mejorar. Otra cosa es que esa minoría privilegiada vaya a poner fácil las cosas. Nunca lo han hecho, pero hasta aquí hemos llegado desde el absolutismo y más atrás.

Ya te digo, no será fácil pero que cuenten con que lo intentemos. Ellos son muy cabrones pero nosotros somos más. Además tenemos razón (no se si ese es un argumento a favor o en contra nuestra).

Un saludo


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NotaPublicado: Mié Feb 10, 2010 11:10 
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Registrado: Vie Feb 27, 2009 02:45
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Insisto en que tú crees ver un problema, el de la posibilidad de que en un futuro no haya fondos para pensiones, y yo creo ver otro, el coste social de los excesos cometidos por las entidades financieras que nos ha llevado, como viene ocurriendo periódicamente a lo largo de la historia del capitalismo, a esta situación. Así es complicado entenderse. Es que el tema de la responsabilidad no me parece baladí. No me parece justo que, para salir de ésta, la solución sea abaratar el despido y obligar al personal a trabajar, en su mayoría por cuenta ajena, dos años más. Sobretodo cuando las soluciones propuestas tampoco garantizan la solución a ningún problema, está todo por ver, pero sin duda benefician a los de siempre. Botín ya ha salido a aplaudir las medidas del gobierno, pero siempre podemos creernos que lo que sucede es que personas como él son más responsables que personas como yo, es tan fácil.

Un saludo

PD. Una medida de la que no se habla nunca, ni de la que se aportan datos, puesto que no los hay fiables, pero con la que a buen seguro se llenarían de nuevo las arcas del estado, sería la de eliminar el fraude fiscal y acabar con la economía sumergida. Un verdadero agujero negro de la economía española que, de solucionarse, afectaría a muy pocos trabajadores, aquellos que viven con mil euros si es que tienen la suerte de tener trabajo. Ya sabemos a quién afectaría, así que de esto no se habla. Paradigma.

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