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MensajePublicado: Mié Nov 02, 2011 08:19 
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Registrado: Dom Feb 15, 2009 19:25
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Jejeje, la verdad es que el chimpancé era un cachondo mental. Espero que siga colgado de alguna rama bien alta, esquivando los balazos de los cazadores.

Recuerdo aquel mensaje, dios, fue ayer mismo pero también hace mil años. Qué cosas, me he puesto melancólico. Entonces mogambo debía ser ya un poco cagueta, me atrajo mucho el comentario pero no me atreví a pillar el disco, y mira que mi simiesco amigo lo puso atractivo. Luego miraré a ver, igual de esta no pasa y pruebo suerte, aunque sigo siendo un poco cobardica (hombre, si hubiese suerte de poder catarlo en el putohify... luego miro).

Gracias por recuperar ese mensaje, tocho.

Saludos


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MensajePublicado: Mié Nov 02, 2011 23:23 
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Registrado: Sab Feb 14, 2009 17:07
Mensajes: 3148
Ubicación: Barcelona
Bueno, creo que es más recomendable esto, por ejemplo.

[ img ]

Hacía tiempo que no me ponía música de esta. Hoy he escuchado un cd editado por ECM ©1980, de tres piezas de más o menos 15 minutos cada una, es el "Octet - Music for a Large Ensemble - Violin Phase", son composiciones de Steve Reich. Hay que tomarse un tiempo, porque no es lo mismo escuchar jazz que esto.

El primer corte es "Music for a Large Ensemble", son un montón de músicos (30) tocando una pieza que necesita de mucho virtuosismo métrico, la dificultad rítmica es notable. Ritmo vivo, y frases cortas en loop, creando una línea que va cambiando perceptiblemente y de sorprendente belleza. Nada de electrónica, todo maravillosamente acústico y sin overdubs. Marimbas, xilofones, vibráfonos, pianos, violines, violas, cellos, contrabajos, clarinetes, flauta, saxos sopranos, trompetas... ¡30 músicos, tío!

El segundo corte es una pieza para violín, que toca Shem Guibbory, repetitivo radical, grabado en tres pistas. Pequeños patrones repetidos haciendo ruedas que varían muy lentamente. Empieza el violín solo, luego se añade una segunda pista del mismo Guibbory y finalmente una tercera. A pesar de los ligeros cambios el tema se hace un poco brasa, pero si consigues llegar a cuando se añade la tercera pista, seguramente te gustará, es muy bonito. El tópico de música hipnótica es inevitable para describir esta música.

El tercer tema casi es pastoral. El color que se consigue con esa técnica del repetitivismo tiene aquí un resultado muy bonito, con largos fragmentos en los que suenan melodías muy sencillas. Flauta, clarinete bajo (¡como me gusta ese sonido!), violines, dos pianos, piccolo, cello, viola, un oboe.

_________________
http://www.lastfm.es/user/cgardeta


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MensajePublicado: Jue Nov 03, 2011 08:12 
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Registrado: Dom Feb 15, 2009 19:25
Mensajes: 2781
Huele bien eso que describes...


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MensajePublicado: Jue Nov 03, 2011 15:29 
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Registrado: Sab Feb 21, 2009 19:25
Mensajes: 1688
Os va a sorprender lo que voy a decir, pero no está nada mal la interpretación de un fragmento de "Music for 18 Musicians" de Reich por Brad Mehldau y Kevin Hays con Patrick Zimmerli en el disco que acaban de sacar. Me apasiona esa pieza, en cualquiera de sus versiones, como muchas otras de Reich, sin duda mi compositor favorito de los últimos cincuenta años. Aquí tenéis cuatro de sus mejores piezas en la mejor interpretación, realmente sublime, que conozco de su obra.

[ img ]

Lo del uso de las matemáticas por Braxton, y mira que lo admiro, se queda al lado de esto en agua de borrajas.


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MensajePublicado: Vie Nov 04, 2011 11:52 
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Registrado: Dom Feb 15, 2009 10:35
Mensajes: 1944
Ubicación: León -España-
Buenos días.

Este hilo me gusta, sí señor.

El tema es, ciertamente, interesantísimo, así que os voy a amenizar/amenazar con uno de mis temibles posts :twisted: .

Hace unos días lo intenté, pero me petó el ordenador y se me fue todo lo escrito, que ya era mucho, al carajo, así que me he tenido que cargar de paciencia para retomar la tarea.

Como cuestión básica, me pregunto si, con lo aquí escrito hasta la fecha, será suficiente para que alguien que se acerca por primera vez a este concepto de “minimalismo” no caiga, por ejemplo, en el error de pretender su total identificación en lo musical con aquel otro Minimalismo en cuanto tendencia que se predica de otras áreas del arte, con la que tiene cosas en común y, también ciertas diferencias y matices.

Por otra parte, y un poco como respuesta a Tocho en relación con nuestro cruce de mensajes sobre el Holon de Nik Bartsch, no niego que mi posición u opinión personal ante lo que se denomina generalmente “minimalismo” referido a la música es un tanto disidente, así que me veo quizás obligado a cierta explicación que realmente no resulta fácil ni seguramente podrá ser breve, por lo que anticipo disculpas.

Así que, si os parece bien, y aunque va a ser un poco laborioso, comencemos –o, al menos, intentémoslo- por el principio.

Como punto de partida, advierto que para abreviar un poco el trabajo del post, tomaré, a modo de guía, las definiciones extraídas de obras de consulta general y de otros lugares de la red que contienen información más o menos fiable, y, aunque retocados, algunos párrafos prestados de otros lugares, pero -igualmente lo digo, porque en la red también, por lo que estoy viendo, se dicen muchas tonterías- sumaré y restaré luego a esta información básica la que he extraído o recuerdo de otras lecturas de libros, artículos y documentación diversa, así como de audiciones que puedan venir al caso. Y, dicho ello, a partir de esta primaria información, como introducción general, se puede decir lo siguiente:

1. MINIMALISMO ARTÍSTICO. GENERALIDADES.

En su sentido más amplio o general, el término “minimalista” se refiere a cualquier obra o tarea que haya sido reducida a lo realmente esencial y despojada de todos los factores o elementos que, para su autor, se estiman superfluos.

Este nombre viene del inglés minimalist, que significa “minimista”, o sea, que utiliza lo mínimo (minimal en inglés), como tendencia a reducir a lo esencial.

Más allá de lo puramente artístico, este concepto se aplica también a los grupos o individuos que practican el ascetismo y que reducen sus pertenencias físicas y necesidades al mínimo, en un perseverante intento de simplificar en la vida absolutamente todo a lo mínimo. Este significado queda más claro si se explica que minimalism en realidad quiere decir, correctamente traspuesto al castellano, minimismo.

El término «minimal» fue utilizado por primera vez por el filósofo británico Richar Wollheim en 1965, para referirse a las pinturas de Ad Reinhardt y a otros objetos de muy alto contenido intelectual pero de bajo contenido formal o de manufactura, como los «ready-made» de Marcel Duchamp.

Como movimiento artístico general se identifica con un desarrollo del arte occidental posterior a la segunda Guerra Mundial, iniciado en el año 1960, pero no se pueden soslayar, sobre todo en lo que respecta a pintura y arquitectura, sus influencias tomadas de tendencias artísticas anteriores, sobre todo de los agitados principios del siglo XX y, en particular, del constructivismo soviético (v.gr. A. Rodchenko), del suprematismo de Malévich o Popova, del cubismo abstracto, del constructivismo holandés o neoplasticismo de Piet Mondrian o Kandinsky, del futurismo,…

Según el diccionario de la Real Academia Española, el Minimalismo es una corriente artística que utiliza elementos mínimos y básicos, como colores puros, formas geométricas simples, tejidos naturales, etc.

Como tal corriente artística general, se le atribuyen, entre otras, las siguientes características: abstracción, economía de lenguaje y medios, producción y estandarización industrial, uso literal de los materiales, austeridad con ausencia de ornamentos, purismo estructural y funcional, orden, geometría elemental rectilínea, precisión en los acabados, reducción y síntesis, sencillez, concentración, protagonismo de los aspectos más evidentes, desmaterialización, etc. Bien es cierto que no toda obra minimalista debe cumplir necesariamente con todas estas cualidades; muchas veces lo hace con sólo alguna o algunas de ellas.

El minimalismo se desarrolló en el campo de la escultura con el trabajo de artistas como Donald Judd, Sol LeWitt, Carl Andre, Dan Flavin y Robert Morris. Por su parte, la pintura minimalista tiene influencias del mencionado constructivismo, y sobre todo del planteamiento reduccionista de Ad Reinhardt, visible en la obra de pintores como Robert Ryman, Robert Mangold y Agnes Martin.

El término “minimalismo” también se utiliza para describir una tendencia en el diseño y la arquitectura, donde el objeto se reduce a sus elementos necesarios. El diseño minimalista ha sido muy influenciada por el diseño y la arquitectura tradicional japoneses. Además, los trabajos de los artistas del movimiento De Stijl (Vilmos Huszar, Anthony Kok, Piet Mondrian, Jacobus Johannes Pieter Oud y Theo van Doesburg), y su homónima revista de arte, creada en la segunda década del siglo XX, resultó una importante fuente de referencia para este tipo de trabajo, que amplió las ideas que se podría expresar mediante el uso de elementos básicos tales como líneas y planos organizada de manera muy particular. Se puede igualmente hablar de una arquitectura minimalista visible en la obra de, por ejemplo: John Pawson, Souto de Moura, Tadao Ando, Hiroshi Naito o Rudi Riccioti.

Y, ahora sí, entrando ya propiamente en materia musical:

2. MINIMALISMO MUSICAL EN GENERAL

A partir de lo que leo insistentemente aquí y allá, el Minimalismo en la música es una corriente generalmente aceptada como originaria de Estados Unidos, que se cataloga como downtown o música experimental o, que aparece en los años ’60 del siglo XX, basada en la armonía consonante, en pulsos constantes, en lo estático o en las lentas transformaciones, y, a menudo, en la reiteración de las frases musicales en pequeñas unidades como figuras, motivos o células que sirven al patrón rítmico de la composición y que, como tal “corriente musical”, comenzó como un movimiento underground en espacios alternativos de San Francisco, pasando de allí a los lofts de New York, y desarrollándose “hasta constituirse en el estilo más popular de la música experimental del siglo XX” (más o menos extraído a partir de la definición de la Wikipedia).

En sus inicios llegó a involucrar a docenas de compositores, a pesar de que sólo cuatro de ellos lograron relevancia: Terry Riley, Steve Reich, Philip Glass y, con menos visibilidad aunque original, La Monte Young.

En Europa sus representantes más notables son, entre otros, Louis Andriessen, Karel Goeyvaerts, Michael Nyman, Stefano Ianne, Gavin Bryars, Steve Martland, Henryk Górecki, Arvo Pärt, Wim Mertens, José Travieso y John Tavener.

En el mundo de la música, en los 35 últimos años, el término “minimalismo” se aplica a veces a la música que muestra alguna o todas de las características siguientes: 1) Repetición de frases musicales cortas, con variaciones mínimas en un período largo de tiempo; 2) Éctasis (movimiento lento), a menudo bajo la forma de zumbidos y tonos largos; 3) Énfasis en una armonía tonal; y, 4) Pulso constante.

La primera composición que se considera minimalista fue la obra de 1964 titulada In C, de Terry Riley, a la que siguieron, en la década de 1970 las obras de Steve Reich y Philip Glass, entre otros.

En tiempos más recientes se habla de música “minimal”, derivada del inicial minimalismo musical, con un resultado final aparentemente similar, pero con procedimientos de acercamiento diferentes.

También se habla de techno minimal, un género secundario de la música techno, que se caracteriza por un bajo desnudo, sonido entrecortado, un compás rítmico de 4/4 simple (generalmente, alrededor de 120-135 BPM), una repetición de bucles cortos, y cambios sutiles.

Dice la wikipedia que…
Citar:
“...en la segunda mitad de 2006 el término minimal se ha vuelto contradictorio, pues sirve como denominador para los sonidos tech house del momento, muchos de los cuales debieran etiquetarse como “máximal” en términos de contenido sonoro, en contraste con el desnudo género electrónico minimalista...

Y, en un claro exceso, la wiki añade que…
Citar:
...este género se debe aprender a escuchar, debido a su falta de melodías "contagiosas" y larga duración (...). ...Es por esto que tiene un selecto número de seguidores, mientras que muchos DJ's, suelen utilizar canciones de minimal para crear ambiente, no para otorgarle un papel protagónico

...Está claro que el autor del artículo es un seguidor apasionado de este tipo de música y, con todo respeto, un pelín snob.

No coincido, claro está, ni con esta definición ni con estos apasionados asertos, aunque exponen hechos que resultan parcialmente certeros.

Vamos a ver ahora si soy capaz de hacer una apresurada síntesis, más o menos congruente, de lo que, aparte estas generalidades previas, creo que habría que decir del Minimalismo musical:

3. MINIMALISMO MUSICAL. ORÍGENES REMOTOS: EUROPA

Durante la segunda guerra mundial la música, como todo lo demás, en Europa sufrió un durísimo golpe.

Los compositores más relevantes emigraban, principalmente a Estados Unidos, y se creó un enorme vacío en la vida cultural europea.

Fue una catástrofe radical, ya que en los primeros años del siglo XX la actividad musical europea era frenética. A diferencia de los siglos anteriores en que existía un único estilo artístico por época, en el siglo XX se observa, por primera vez en la historia, la aparición y convivencia, no siempre pacífica, de diversas y muy dispares tendencias musicales, coexistiendo neoclasicismo, futurismo, bruitismo, expresionismo, atonalismo, … el dodecafonismo de Schönberg y la Segunda Escuela de Viena, también llamado serialismo..., todas ellas formando parte de las que generalmente, ante el fracaso de cualquier otra forma de denominación colectiva a todas ellas, dada su en ocasiones frontal disparidad de filosofía, recursos y fines, se conocieron como Vanguardias Artísticas.

En la Europa occidental, toda esta actividad se vio interrumpida y definitivamente frustrada con la llegada al poder en 1933 del nacionalsocialismo alemán y de su líder Adolf Hitler, cuyos particulares gustos musicales (Wagner, Brücknner o Beethoven, sí, ...pero también, como se ha descubierto recientemente con gran sorpresa de todos, músicos judíos como el violinista Bornislaw Huberman, que debió huir apresuradamente a Viena en 1937 tras ser declarado enemigo del Reich antes de exiliarse en Gran Bretaña, o Arthur Schnabel, y rusos, a los que notoriamente Hitler odiaba y tenía por raza subhumana, como Borodin, Rachmaninow o Tchaikovsky), y su autoritarismo en todos los órdenes, incluso en lo musical, impusieron una absurda censura cultural, ejercida sin piedad a través de su Ministerio de Propaganda dirigido por Goebbels, que obligó a muchos artistas -cuando pudieron y tuvieron tiempo para ello, que por desgracia no todos pudieron hacerlo- a emigrar de la Europa controlada por el fascismo, casi siempre camino de América.

Del otro lado europeo, el oriental, el comunismo de Stalin, que, por aquello de cumplir con la paradoja de “los opuestos son en realidad iguales”, impuso paralelamente en la Unión Soviética y en los territorios y estados vinculados a ella una férrea censura, tan o más temible que la del Führer alemán, condicionó o, en el peor de los casos, truncó la obra de importantes compositores del este europeo. Posiblemente los casos más notables y documentados sean los de Prokofiev, Gavriil Popov, Aram Khachaturian o Dimitri Shostakovich.

El caso de este último, con unas turbulentas y asfixiantes relaciones con el régimen soviético, resulta si cabe más elocuente y sorprendente a medida que se está profundizando en el descubrimiento y estudio de un “doble lenguaje” que ideó para no ser acusado de nuevo de “tendencias burguesas y antirrevolucionarias” y así satisfacer, del lado público y evidente, las exigencias estéticas del régimen comunista y, de otro lado, de forma secreta, latente e íntima, sus aspiraciones creativas, sus deseos personales y la máxima congruencia con su compromiso intelectual y artístico.

Si bien entre 1925 y 1928, los rusos dispusieron de su etapa con más libertad artística y del apoyo del régimen a las vanguardias musicales y al modernismo como instrumento de expresión del proletariado con el famoso lema “la música pertenece al pueblo”, a partir de 1932 se produce un cambio radical, al crearse, con el impulso del Comité Central del Partido Comunista, la Unión de Compositores Soviéticos, que agrupó de forma obligatoria a todos los profesionales de la composición para unificar definitivamente líneas de actuación y poner en práctica a través de las propias obras de cada uno las pautas del llamado “realismo socialista” del partido, que utilizaba los temas nacionales e ideológicos relacionados con el pueblo como instrumento de propaganda. Este realismo no era sino una música claramente programática y dirigida, con una historia cuasi publicitaria de fácil comprensión, de estilo tradicional y con melodías tradicionales. Aún con todo, la fuerte censura comunista no dejaba en paz a nadie, ni siquiera a los supuestos adeptos al régimen: en 1936, por ejemplo, y volviendo de nuevo sobre la biografía de Shostakovich, su espléndida ópera Lady Macbeth de Mtzensk sufrió duras críticas y un severísimo secuestro por parte de las autoridades comunistas, ya que, en opinión de éstas, ni tenía una temática socialista ni un héroe como el gran padre del socialismo, Lenin. …Para el que ha escuchado esta bellísima ópera huelgan comentarios.

Tras la guerra, en un intento de reconstruir la vida musical en la Europa occidental y más concretamente en Alemania, se crea en 1946 el Instituto Kranischtein en Darmstadt, fundado por Wolfgang Steinecke y que constituye el origen de la llamada Escuela de Darmstadt.

Se impulsaron allí unos cursos de verano con la intención de instruir a los jóvenes compositores alemanes en lo que habían sido las tendencias musicales durante los años de guerra en que Europa se vio aislada y excluida del ambiente artístico mundial. Sus primeros directores, Wolfgang Fortner y posteriormente Hindemith, promovieron el trabajo con música neoclásica y atonal principalmente.

En 1948 se admitieron por primera vez en los cursos estudiantes extranjeros, y allí se dieron cita compositores como Oliver Messiaen y René Leibowitz entre otros, que llevaron a Darmstadt la técnica dodecafónica llevada al extremo (serialismo integral de Webern). A partir de entonces fueron muchos los compositores que acudieron a Darmstadt: John Cage, Luigi Nono, Pierre Boulez, Karlheinz Stockhausen, Ligeti, Iannis Xenakis, Luciano Berio ...y algunos compositores españoles como Luis de Pablo (grupo de los Encuentros de Pamplona, 1972), o Juan Hidalgo, que presentó allí sus obras Ukanga en 1957, y Caurga en 1958.

Por su parte, en el este europeo, coincidiendo con la desaparición de Stalin y el consiguiente deshielo político que le siguió, surge la llamada Escuela Polaca de Composición, en la cual la base de la creación de una obra musical está constituida por el color del sonido, y que tuvo su origen más cierto en la organización, a partir de 1956, del Festival internacional de Música Contemporánea "Otoño de Varsovia". El festival se constituyó en el lugar obligado para la presentación en Polonia de las obras musicales que hoy identifican el canon de la denominada “música contemporánea” (con La consagración de la primavera de Igor Stravinsky a la cabeza), y también el lugar de nacimiento y presentación de las nuevas tendencias estéticas en la música polaca. En los primeros años del festival, esto estaba referido sobre todo a la aplicación de la técnica dodecafónica, haciéndose posteriormente uso de la denominada “técnica sonora”, que se fundamenta en un ideal estético de primacía del color del sonido sobre todos los demás elementos de la composición, y que en la música polaca estaría representada, sobre todo, por Witold Lutosławski, Krzysztof Penderecki y Henryk Mikołaj Gorecki.

Creo obligatorio hacer esta pequeña cita porque en la escuela polaca y, sobre todo, en la de Darmstadt, comienza a trabajarse con la técnica serial y la música aleatoria, lo que me parece venir al caso no tanto por intentar buscar una remota ubicación geográfica, material o temporal de los orígenes del minimalismo musical, que sin duda pueden estar en parte aquí pero también en otros lugares y corrientes artísticas, particularmente en las americanas poco más de una década después, sino por ilustrar un poco cuál era la situación de la cultura musical general europea al término de la guerra, en 1945, y de lo que luego vendrá.

4. MINIMALISMO MUSICAL. ORÍGENES PRÓXIMOS: AMÉRICA

Con un panorama europeo en los inicios de los años ’30 del siglo XX como el que he pintado previamente, estaba claro que muchos intelectuales y artistas de toda condición optarían por salir de aquí “pitando” hacia países y espacios en los que se respirara como poco cierta libertad, así que una buena parte de este éxodo obligado tuvo por destino América, y más concretamente los Estados Unidos, que, como dice muy atinadamente Alex Ross en su El ruido eterno (un libro no ya de conveniente lectura, sino incluso obligatorio) pasó, de repente de ser, para los europeos, un páramo de vulgaridad a constituirse en la última esperanza de la civilización libre o, como expresó muy gráficamente Schönberg a su llegada, su salida al “paraíso”.

El caso es que allí se juntaron, en pocos años, celebridades musicales europeas como Toscanini, Rachmaninov, Bartok, Stravinsky, Kurt Weill, el mencionado Schönberg, Hindemith, Krenek, Eisler, Dimitri Tiomkin (sí, el de la estupenda música de tantas películas de Hollywood), Artur Schnabel, ...y muchísimos más.

Por su parte, los compositores americanos, lejos de arredrarse ante esta repentina arribada de variopintas y geniales personalidades de la composición musical desde Europa, estaban viviendo, apoyados por el reciente fenómeno que supuso la radio como instrumento de divulgación musical de masas, un momento de frenético desarrollo de sus ideas, encabezados, desde la música más clásica “a la europea”, por Aaron Copland, Roger Sessions, Roy Harris, Samuel Barber, Morton Gould,... y sin olvidar que, aunque escasamente considerada entonces, ya fuera por segregacionismo ya por otras razones de todos conocidas, la música jazz, posiblemente la más americana y clásica stricto sensu de las músicas de aquel país, estaba ganando adeptos, no ya entre el pueblo llano de toda raza o condición, propio o foráneo, sino que estaba también asombrando, por su fuerza y expresividad, a muchos de los compositores “clásicos”, europeos y americanos, antes citados, que, admirados de su belleza, incorporaron luego incluso giros y formas jazzísticas algunas veces a sus propias composiciones (ahí quedan los ejemplos de Debussy, Stravinsky, Schulhoff, Martinu, Milhaud, Ravel, Berg, Shostakovich,…).

La evolución durante el decenio y medio siguiente a 1945 de este elenco de compositores fue muy dispar, pero hay una cosa que en una gran mayoría de ellos se constituyó en elemento casi común: desde los venidos de Europa se destilaba una suerte de neonacionalismo musical, que buscaba inspiración, quién sabe si por pura “morriña” en algún caso, en los ritmos y las melodías tradicionales de sus respectivos países de origen traducidos a las tendencias musicales asumidas en la preguerra por cada uno de ellos combinadas con las nuevas, mientras los músicos americanos, por su parte, estaban buscando su auténtica y primigenia “música clásica americana”, nacional, por derroteros muy diversos, pero dirigiendo su atenta observación a la música más arraigada en su población, al folklore, si puede hablarse de tal cosa en un país tan joven y con tan corta historia como lo era entonces Estados Unidos, en el que resultaba imposible obviar las músicas que venían del blues y el jazz, entendidos en su acepción más general y amplia. Ives, Copland, Grofé, Foss, Elliot Carter, Gershwin, el mismísimo Ellington… entrecruzaban caminos con los exiliados europeos y con las nuevas corrientes que llegaban de la Europa de posguerra. El lío era realmente monumental, pero la riqueza de ideas que circulaba por los pentagramas era algo magnífico. Y no digamos ya compositores, sino también virtuosos intérpretes de los más variados instrumentos.

A este suculento caldo de “músicos clásicos” en la terminología más aceptada, hacia 1960, se han de sumar todos aquellos artistas y movimientos artísticos que la música más popular a pie de calle vio aparecer en esos años, en la que podemos apreciar, de un lado, una progresiva dignificación del jazz a partir de la aparición del bebop, quien sabe si parcialmente originada desde la reivindicación y el cambio de discurso respecto de la toma de conciencia social de la cuestión racial, de la creciente atención de los creadores a las músicas étnicas y tradicionales de todo el mundo configurando una especie de nuevo nacionalimo global o globalizado y, quizá también, de una cierta incomprensión por parte de los propios músicos, incluso los de jazz, hacia la vorágine de cambios que las nuevas percepciones estéticas intentaban integrar en su seno, como fuente de inspiración y de práctica compositiva, con elementos provenientes de todas las músicas habidas y por haber; en vano no ha de recordarse que el bebop fue, en principio, generalmente recibido por el público con bastante perplejidad, o las en ocasiones abruptas reacciones hacia los diversos puentes que intentan desde el primero cuarto del siglo XX saltar las barreras entre el jazz tradicional, entendido en Europa como una música de baja estofa, primitiva, exótica, llena de tópicos pero, sin embargo, apreciada como signo de modernidad y progreso de los nuevos tiempos, y la música clásica, desde la precedente idea de “jazz sinfónico” de Paul Whiteman, Gershwin, etc., pasando por el third stream, término acuñado por Ghunter Schuller para identificar un tipo de música distinto de los estilos imperantes en aquel momento dentro del jazz, el cool y el west coast, caracterizado principalmente por su objetivo de acabar definitivamente con las barreras entre los distintos tipos de música mediante su total integración en esa tercera y “nueva vía” y llegando, muy influenciado por el contexto intelectual y artístico general, a la cultura de los lofts y a la idea de total supresión de fronteras, incluso de la música con el resto de artes, que acabará desembocando en el free jazz, y, a partir de ahí, en otras incontables derivaciones y nuevas corrientes compositivas, una de las cuales sería, precisamente, el minimalismo que origina este post. Y esto sin contar con la electrificación de la música, la irrupción del rock y la aparición de la electrónica aplicada a la música, que doy también por incluidos y en los que no me extiendo más para no cansaros (...además creo que en la explicación me estoy poniendo un poco espeso, así que intentaré abreviar).

El periodista norteamericano Tom Johnson, músico él y crítico musical, ha dado una definición del minimalismo, que pasa por ser tal vez la más autorizada, al decir que…
Citar:
La música minimalista es una categoría extendida y diversificada que incluye, por definición, toda la música que funcione a partir de materiales limitados o mínimos; las obras que utilizan solamente algunas notas, solamente algunas palabras, o bien las obras escritas para instrumentos muy limitados, como címbalos antiguos, ruedas de bicicleta o vasos de güisqui. Ello incluye las obras que sostienen un simple gruñido electrónico durante largo rato. Las obras exclusivamente constituidas de grabaciones de ríos o cursos de agua. Las obras que evolucionan en ciclos sin fin. Las obras que instalan un muro estático de sonidos de saxofón. Las obras que implican un largo lapso de tiempo para evolucionar de un tipo de música a otro. Las obras que abarcan todas las alturas posibles a condición de que estén comprendidas entre do y re. Las obras que reducen el tempo hasta dos o tres notas por minuto.
Quizás las formas más antiguas de minimalismo o de reductivismo son en realidad de artistas visuales como Malevitch y de otros adeptos al suprematismo en Rusia y en Polonia, o bien de Mondrian, que trabajó algunos años más tarde en Holanda, con un mínimo de colores y de formas. O incluso de la escuela de minimalismo en la escultura, que, en el curso de los años cincuenta en Nueva York, usa las formas simples de cuadrados y cubos. Artistas como Sol LeWitt y Carl André pertenecen a esta corriente.
Las Vejaciones de Erik Satie, con sus 840 repeticiones, y la pieza silente de John Cage, 4'33", constituyen dos primeros ejemplos musicales, a pesar de que este punto de vista no fue extensamente adoptado hasta los años '60 y '70, cuando puede ser observado en numerosos lugares, con la influencia clara de las artes visuales. Los bordones del americano La Monte Young, la serie de Presque rien del compositor francés Luc Ferrari, los motivos repetidos del americano Terry Riley, las texturas diatónicas simples del estonio Arvo Pärt, las composiciones estáticas del compositor polaco Tomasz Sikorski y los cánones rigurosamente circulares del húngaro Làszlo Sàry no son más que algunos algunos ejemplos de la producción de numerosos compositores que han escogido desde esta época explorar el microcosmos en vez del macrocosmos.
Ciertos autores han escrito "minimalismo" con una M mayúscula, y han declarado que es la invención de un compositor en particular, de una escuela o de una nacionalidad, pero el término deberá ser considerado como una categoría general, como la "multimedia" o la "música por ordenador", más que como un estilo específico.


Tom Johnson (del Vocabulaire de la musique contemporaine p. 91, editado por Minerve en 1992, ISBN: 2-86931-058-7)

Personalmente, puedo aceptar como bueno el contenido de los primeros párrafos, pero hablar de minimalismo referido a Satie me parece excesivo, por más que su música se contengan elementos de factura similar a los que identifican la corriente musical minimalista. Las curiosas anotaciones de la partitura, la agotadora repetición de 840 veces que propone y la, hoy casi legendaria, interpretación completa propuesta en 1963 para las Vexations en el Pocket Theatre de NYC por John Cage no alcanzan a satisfacer en absoluto la pretensión de calificar la pieza como un ejemplo de minimalismo. Es un espectáculo, sí, y un inteligente juego que puede albergar muchas lecturas muy interesantes, pero todo ello extramusical.

Respecto al propio John Cage tampoco estoy de acuerdo en que sea minimalista, por varias razones. La primera de ellas, no menor, la constituye el hecho de que él siempre repudió que se le calificara como músico minimalista. La segunda, que en su obra 4’33’’ no hay, en realidad, “formas mínimas”, como muchos defienden, sino sencillamente, y recordemos que estamos hablando de música, “nada”, esto es ningún sonido apreciable. La obra será simbólicamente lo que queramos referida a otras artes, pero musicalmente es una expresión de anarquía, de pura rebeldía, que con su perseverante silencio, por más que pretendamos darle al silencio el gran valor que en la música tiene, nada nos dice ni nos puede decir stricto sensu en un lenguaje exclusivamente musical.

En mi opinión, y que conste que es también la de mucha gente que sabe bastante más que yo, el minimalismo nace en NYC con la vanguardia americana de mediados de los 60, con cuatro nombres fundamentales: Terry Riley, Steve Reich, Philip Glass y La Monte Young, como una reacción inopinada, aunque nada casual, frente al serialismo europeo de Schönberg y compositores afines y contra el imperio de la atonalidad que regía en la música de vanguardia de aquel momento, buscando inspiración en el la música tradicional o étnica de diversas culturas (Glass se fija en la música hindú; Young en la japonesa; Reich en la africana; Riley atiende a las vanguardias europeas y al jazz americano) y que pone el acento de la composición en la repetición insistente de las estructuras básicas, de melodía, ritmo, etc., simplificando siempre todo al máximo.

A estos nombres pueden añadirse los de compositores que se han visto tentados en alguna ocasión por esta filosofía compositiva, entre los que están John Adams (fabuloso), Michael Nyman (le tengo tirria, aún no sé muy bien por qué, aunque le salva la banda sonora de la película de Greeneway El cocinero, el ladrón, su mujer y su amante, que me apasiona), Gavin Bryars (un maravilloso compositor, que creo debería estar más reconocido, y que por lo general sólo nos suena a raíz de su colaboración con Tom Waits), el pionero de la música electrónica y estocástica Iannis Xenakis (que olvidado lo tengo y qué buen momento para escuchar alguna de sus obras), Win Mertens (con este me pasa lo mismo que con Nyman), Klaus Schulze (al que aludía en un mensaje anterior), Brian Eno (ya hemos hablado alguna vez de él, y tiene discos fabulosos en onda claramente minimalista), …y un larguísimo etcétera.

…Lo dejo aquí, más que nada porque, como comprenderéis, llevo con esto desde las cinco de la mañana, tengo tarea pendiente, y estoy exhausto.

Quizás más adelante continúe contándoos más cosas (es una amenaza :twisted:).

Hale, salud :wine.
Nota: Reedité para introducir convenientes cursivas en algunos puntos y para corregir alguna pequeña errata que he visto (los Encuentros de Pamplona fueron en 1972 y no en 1970, como puse inicialmente).

_________________
Luis 'Osby'. Jazzmaníaco impenitente :ugeek:


Última edición por Osby el Dom Nov 06, 2011 18:09, editado 1 vez en total.

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MensajePublicado: Vie Nov 04, 2011 20:47 
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Joooder, Osby, te has pasado con este mensaje. Se agradece toda esta información que aportas, como se agradecerá que cumplas con tu amenaza. :iw

Un saludo.


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MensajePublicado: Sab Nov 05, 2011 10:54 
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Muchas gracias, Juan.
El post, después de repasarlo, sé que me ha quedado muy cojo.
Querría haber comentado algo más sobre el third stream, los elementos minimalistas en el jazz modal, las influencias que el minimalismo toma y da,...
A ver si saco un poco de tiempo y cumplo mi "amenaza".
Ahora totalmente imposible, que me voy a practicar ese terrible deporte de riesgo que es el "sobrining".
Un abrazo, y salud :az.

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Luis 'Osby'. Jazzmaníaco impenitente :ugeek:


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MensajePublicado: Sab Nov 05, 2011 15:55 
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Ostras, qué ejercicio de erudición, una generosa y excelente información, un currazo, muchas gracias por este repaso histórico y por el esfuerzo para definir el marco de la cuestión. Espero que cumplas con la amenaza de seguir con el tema. Por mi parte, sin otro fin que por el placer de la conversación:

Yo no me atrevo a calificar de Minimalismo (con mayúscula) todo lo que me suena minimalista, creo que ahí está el quid de la cuestión, yo aplico (me he dado cuenta que cómo muchos otros, incluidos algunos musicólogos cómo Ted Gioia o Tom Johnson al que citas) el adjetivo de "minimalista" con una manga mucho más ancha que la tuya.

En resumen, me muevo más a gusto con el término "minimalista" en minúsculas, lo encuentro mucho más sugerente y creativo, a pesar de que éste uso pueda ser considerado una perversión por los eruditos que escriben sobre estas cosas con voluntad científica y rigurosidad científica.

No empleo el término "minimalista" para referirme a un movimiento artístico que se encuentra definido en las enciclopedias, sino para describir una cualidad de algunas músicas que además no forman un conjunto homogéneo. Por ejemplo no creo que nunca se vaya a citar a Hersch como un músico minimalista (yo tampoco lo haría), sin embargo el minimalismo es una de las cualidades que percibo en la mayoría de piezas de su precioso disco dedicado a Monk, especialmente en el tema Five Views of Misterioso, y muy probablemente no posee ninguna de las condiciones que los académicos exigen a una obra para merecer ser incluida en la categoría del Minimalismo (podría citar un montón de ejemplos más). Bajo tu punto de vista ¿me equivoco al utilizar el término minimalista tal como lo hago?, no garantizo que te haga caso, pero ¿cual sería el término adecuado?

Es de agradecer la franqueza y el respeto en la exposición de tus opiniones, ojalá todo el mundo tuviera la misma actitud, y ahora no te enfades, por favor, pero las reflexiones tipo "Personalmente, puedo aceptar como bueno el contenido de los primeros párrafos, pero hablar de minimalismo referido a Satie me parece excesivo, (…)." me hace el efecto que reflejan una actitud coloquialmente definida cómo "más papista que el Papa", máxime cuando la mayoría de autores que tratan de Erik Satie le definen, entre otras cosas, cómo un precursor del Minimalismo (con mayúscula), aunque no sea necesario que lo digan las autoridades para que yo le perciba un espíritu minimalista (todo en minúsculas) en muchas de sus piezas.

Confieso una vez más mi ineptitud a la hora de tener tan claras estas categorías (u otras), además el inconveniente de su tendencia al dogma, a la exclusión y al corsé hacen que pierdan atractivo para mí. Más de una vez he mostrado mi torpeza con la rigidez de las categorías y de las etiquetas y todo eso, seguramente con lo de "minimalismo" confirmo mi incapacidad al respecto.

Resumen:
Me ha salido un mensaje un poco largo, total para decir que yo uso "minimalismo", y no "Minimalismo". Si hubieras escrito "Minimalismo" (con mayúscula) hubiera tenido una pista importante para saber que nos estábamos refiriendo a significados distintos, aunque se parezcan un huevo. Por cierto, no es la única palabra que escrita con la inicial en mayúscula cambia sensiblemente, por ejemplo "dios" ("Dios" es más acojonante), o "arte" ("Arte" también tiene su intríngulis), o "buenos aires" ("Buenos Aires", que es otra cosa), etc.

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MensajePublicado: Sab Nov 05, 2011 18:22 
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Hasta hoy no he tenido tiempo de leer el super-post de Osby, y me uno a las anteriores felicitaciones. Muchas gracias por el esfuerzo, Osby, menudo trabajo y qué cantidad de información. Yo también recomiendo "El ruido eterno" de Alex Ross, que me compré debido precisamente a que lo mencionasteis por aquí.

Entiendo lo que dices de que te ha quedado "muy cojo", pero ya sabes que "el que mucho abarca, poco aprieta", y al ser tan amplio el tema es lógico que te hayas quedado con ganas de hacer hincapié en muchos aspectos que sólo has podido mencionar de pasada. No te preocupes, el post es excelente y sirve de magnífica introducción a cualquiera que quiera profundizar en el asunto. Por supuesto, estaré encantado de que cumplas tus amenazas.

Por otra parte: Tocho, yo no creo que Osby haya querido hacer una definición demasiado estricta de lo que es "minimalismo" ni me parece acertado lo que dices de ser "más papista que el Papa".

Osby escribió:
hablar de minimalismo referido a Satie me parece excesivo, por más que su música se contengan elementos de factura similar a los que identifican la corriente musical minimalista

La negrita es mía. Leyendo esto, yo creo que Osby no niega a Satie su condición de precursor del minimalismo, sencillamente no lo considera minimalista en sí.


En otro orden de cosas, y en referencia a algunas cosas que ha dicho Osby, por ejemplo...
Osby escribió:
...no se pueden soslayar, sobre todo en lo que respecta a pintura y arquitectura, sus influencias tomadas de tendencias artísticas anteriores, sobre todo de los agitados principios del siglo XX y, en particular, del constructivismo soviético (v.gr. A. Rodchenko), del suprematismo de Malévich o Popova, del cubismo abstracto, del constructivismo holandés o neoplasticismo de Piet Mondrian o Kandinsky, del futurismo,…


...deciros que en Madrid, en La Casa Encendida, hay ahora mismo una muy interesante exposición titulada "La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945". Es una de las cosas que fui a ver cuando estuve en Madrid la semana pasada, y la recomiendo.

En la misma se pueden ver obras de algunos de los artistas citados y se habla del contexto en que se crearon. También hablan de los compositores de música, de los cineastas, de los escritores...

Como bien dice Osby, al principio hubo una gran libertad artística, que después fue brutalmente constreñida. Es tremendo ver tantas obras de artistas que comenzaron apoyando y ensalzando el régimen soviético, y que te informen al final que buena parte de ellos acabaron siendo eliminados físicamente por el propio régimen.

La exposición durará hasta el 15 de enero de 2012.

Os dejo un link:
http://www.lacasaencendida.es/LCE/lceCruce/0,0,73537_0_73535_22148%24P1%3D16,00.html
¡Ah! Y en una de las salas de la exposición hay un theremin con el que el público puede interactuar.


Osby escribió:
...me voy a practicar ese terrible deporte de riesgo que es el "sobrining".

Anda, no te quejes, que a mí tu sobrino me pareció muy formal y muy simpático. Sí, le gusta aventurarse en los grandes espacios, pero eso va con la edad. Me lo estoy imaginando con el theremin...

Saludos.

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MensajePublicado: Sab Nov 05, 2011 18:36 
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Tocho escribió:
(...) Bajo tu punto de vista ¿me equivoco al utilizar el término minimalista tal como lo hago?

Al contrario, creo que aciertas de pleno.

Muchas gracias a ti, Tocho, por tu comentario.

Al Minimalismo, por su propio fundamento, le va más adecuada la minúscula, claro está :wink:, pero el uso que hago de las mayúsculas en mi forma de redactar viene determinado por las reglas que he mamado como tradicionalmente marcadas, al menos hasta antes de ayer, por la Real Academia, con la que no estoy nada conforme respecto de estas últimas reformas de la gramática. Así pues, que no te induzca a error mi forma de escribir, porque estoy totalmente de acuerdo contigo en cuanto al fondo.
Citar:
(...) Es de agradecer la franqueza y el respeto en la exposición de tus opiniones, ojalá todo el mundo tuviera la misma actitud, y ahora no te enfades, por favor, pero las reflexiones tipo "Personalmente, puedo aceptar como bueno el contenido de los primeros párrafos, pero hablar de minimalismo referido a Satie me parece excesivo, (…)." me hace el efecto que reflejan una actitud coloquialmente definida cómo "más papista que el Papa", máxime cuando la mayoría de autores que tratan de Erik Satie le definen, entre otras cosas, cómo un precursor del Minimalismo (con mayúscula), aunque no sea necesario que lo digan las autoridades para que yo le perciba un espíritu minimalista (todo en minúsculas) en muchas de sus piezas.

Esta es, efectivamente, la percepción de mucha gente respecto a la música de Satie, y obivamente la respeto, pero, como he dicho, no es la mía.

Tienes razón en que a veces parezco "más papista que el Papa"; no lo niego, ni mucho menos me enfado. Es lo que tiene esta manera de ser mía, un poco cuadriculada. Sabéis que me pasa lo mismo con algunas cosas que llaman "jazz" y a mí me parecen cualquier cosa menos jazz, quizá influenciado por una idea general que tiende a considerar este tipo de música dentro de los cauces del mainstream y a rechazar la inclusión de otras corrientes. Sé que con ello no me estoy mostrando muy acorde con los que predican la vis atractiva del jazz en relación con el resto de estilos musicales de todos los tiempos, pero... Bueno, pienso así.

Creo que no le he negado en ningún momento cierto valor como precursor, pero no aceptaré jamás que Erik Satie sea un compositor minimalista, con mayúsculas o sin ellas.

Citar:
(...) Confieso una vez más mi ineptitud a la hora de tener tan claras estas categorías (u otras), además el inconveniente de su tendencia al dogma, a la exclusión y al corsé hacen que pierdan atractivo para mí. Más de una vez he mostrado mi torpeza con la rigidez de las categorías y de las etiquetas y todo eso, seguramente con lo de "minimalismo" confirmo mi incapacidad al respecto.

Toma..., tú y todos.
Yo soy un auténtico inútil a la hora de definir o encuadrar ciertas músicas en alguna de estas categorías, y me pondría muy nervioso si no fuera porque, después de todo, lo que más claro tengo es que lo principal es disfrutar, y luego lo que venga; pero es cierto que cuando quiero contaros de qué va algún disco que he escuchado y me siento un completo ignorante porque no acierto a explicarme bien, me subo por las paredes. Supongo que esto pasa "en las mejores familias", compañero, así que no te hagas sangre con ello.

Un fuerte abrazo, compay, y salud :az.

Pdta. Que sepas que te he llamado nuevamente hoy, por dos veces, y que no ha habido manera de hablar contigo. Reitero saludos.

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MensajePublicado: Sab Nov 05, 2011 19:01 
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Rumeinia escribió:
Hasta hoy no he tenido tiempo de leer el super-post de Osby, y me uno a las anteriores felicitaciones. Muchas gracias por el esfuerzo, Osby, menudo trabajo y qué cantidad de información. Yo también recomiendo "El ruido eterno" de Alex Ross, que me compré debido precisamente a que lo mencionasteis por aquí.

Entiendo lo que dices de que te ha quedado "muy cojo", pero ya sabes que "el que mucho abarca, poco aprieta", y al ser tan amplio el tema es lógico que te hayas quedado con ganas de hacer hincapié en muchos aspectos que sólo has podido mencionar de pasada. No te preocupes, el post es excelente y sirve de magnífica introducción a cualquiera que quiera profundizar en el asunto. Por supuesto, estaré encantado de que cumplas tus amenazas.

Muchas gracias a tí también, Rume.

Con lo de "el que mucho abarca, poco aprieta" has dado en el clavo.
Cuando me puse a redactar el post por primera vez (antes de la informática se lo llevara todo al peo) ya observé que me estaba metiendo en camisas de once varas, porque el tema da para escribir muchísimas páginas si quería explicar las cosas con cierto detalle. En aquella primera redacción creí que lo estaba consiguiendo, aunque no había llegado más allá de una pequeña explicación, pero para la segunda la verdad es que me pudo la pereza a medida que revisaba más y más documentación. El tema es demasiado extenso para un post en un foro, sí.

Citar:
(...) deciros que en Madrid, en La Casa Encendida, hay ahora mismo una muy interesante exposición titulada "La Caballería Roja. Creación y poder en la Rusia soviética de 1917 a 1945". Es una de las cosas que fui a ver cuando estuve en Madrid la semana pasada, y la recomiendo.

En la misma se pueden ver obras de algunos de los artistas citados y se habla del contexto en que se crearon. También hablan de los compositores de música, de los cineastas, de los escritores...

Como bien dice Osby, al principio hubo una gran libertad artística, que después fue brutalmente constreñida. Es tremendo ver tantas obras de artistas que comenzaron apoyando y ensalzando el régimen soviético, y que te informen al final que buena parte de ellos acabaron siendo eliminados físicamente por el propio régimen.

La exposición durará hasta el 15 de enero de 2012.
Os dejo un link:
http://www.lacasaencendida.es/LCE/lceCruce/0,0,73537_0_73535_22148%24P1%3D16,00.html
¡Ah! Y en una de las salas de la exposición hay un theremin con el que el público puede interactuar.

Sabía de esa exposición, y estuve en Madrid hace unas semanas.
Incluso pasé por delante del edificio de la Casa Encendida, ...pero mi agenda no me permitió entrar, y estoy seguro de que la exposición merece muy mucho la pena. Gracias por los links.

Citar:
(...)Anda, no te quejes, que a mí tu sobrino me pareció muy formal y muy simpático. Sí, le gusta aventurarse en los grandes espacios, pero eso va con la edad. Me lo estoy imaginando con el theremin...

Jejeje... Tú conoces a mi otro sobrino, no al que cangureaba hoy, pero en todo caso, ya te digo... Tienen, los dos, cuatro años y manejan las nuevas tecnologías con una soltura que parece que las hayan inventado ellos. Es flipante.

Un abrazo, Rume, y :wine.

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MensajePublicado: Sab Nov 05, 2011 20:22 
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Osby escribió:
Creo que no le he negado en ningún momento cierto valor como precursor, pero no aceptaré jamás que Erik Satie sea un compositor minimalista, con mayúsculas o sin ellas.
Citar:
(...) Confieso una vez más mi ineptitud a la hora de tener tan claras estas categorías (u otras), además el inconveniente de su tendencia al dogma, a la exclusión y al corsé hacen que pierdan atractivo para mí. Más de una vez he mostrado mi torpeza con la rigidez de las categorías y de las etiquetas y todo eso, seguramente con lo de "minimalismo" confirmo mi incapacidad al respecto.
Toma..., tú y todos.
Yo soy un auténtico inútil a la hora de definir o encuadrar ciertas músicas en alguna de estas categorías, y me pondría muy nervioso si no fuera porque, después de todo, lo que más claro tengo es que lo principal es disfrutar, y luego lo que venga; pero es cierto que cuando quiero contaros de qué va algún disco que he escuchado y me siento un completo ignorante porque no acierto a explicarme bien, me subo por las paredes. Supongo que esto pasa "en las mejores familias", compañero, así que no te hagas sangre con ello.

No, no me refiero a mis limitaciones para transmitir las sensaciones provocadas por lo que escucho (que las tengo, aunque a mí eso no me pone nervioso), sino a la incapacidad para hacer afirmaciones como esta (aspecto que tampoco me pone nervioso): "(…) pero no aceptaré jamás que Erik Satie sea un compositor minimalista, con mayúsculas o sin ellas."

También he de decir que te entiendo muy bien, porque has explicado maravillosamente las razones, mejor imposible, del porqué opinas eso, cosa que te agradezco sinceramente.

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MensajePublicado: Dom Nov 06, 2011 17:07 
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Tocho escribió:
No, no me refiero a mis limitaciones para transmitir las sensaciones provocadas por lo que escucho (que las tengo, aunque a mí eso no me pone nervioso), sino a la incapacidad para hacer afirmaciones como esta (aspecto que tampoco me pone nervioso): "(…) pero no aceptaré jamás que Erik Satie sea un compositor minimalista, con mayúsculas o sin ellas."
También he de decir que te entiendo muy bien, porque has explicado maravillosamente las razones, mejor imposible, del porqué opinas eso, cosa que te agradezco sinceramente.

No hay nada que agradecer, hombre.

...Y, oye, tampoco tú te me vayas a enfadar, eh..., pero, esto de tu "incapacidad para hacer afirmaciones...", pues, mira, perdóname, pero, tirando yo ahora, si me lo permites, de otra conocida expresión coloquial, a mí me suena un poco a "cogérsela con papel de fumar". Consideremos, compay, que la humildad es siempre virtud de agradecer, pero recordemos también que, ejercitada en exceso, mata. Además, si se supone que estamos en el foro para dar sinceramente nuestras opiniones, sean las que sean, sobre las cosas, ...pues una de dos, o yo no entiendo nada o, lo más probable, lo que no entiendo ni podría entender es, precisamente, este tipo de "incapacidades". Digo yo, vamos... ¿O no? :roll:

Salud, compay :wine.

Pequeña postdata de último minuto:

Estooo... Vale:

Aprovecho ya que me he puesto a escribir, pues viene al caso, para contaros que el MUSAC, que no sé si sabéis que está aquí, en León, alberga una exposición maravillosa, de las que no se olvidan fácilmente sobre el arte y corrientes artísticas de los años '60 y '70.

Nada os había comentado respecto a ella en mis anteriores posts de este hilo porque, aunque sabía de su existencia, aún no la había visitado, cosa que he hecho hoy, y os diré que he salido de ella después de dos gozosas horas, sobre el toque de campana de cierre, y casi perseguido por el personal de museo (...me habría quedado tranquilamente dos horas más, y lo que hiciera falta).

La casualidad ha querido que la apertura de este hilo haya coincidido en el tiempo con mi visita a la exposición, y me ha alegrado mucho tener hecho, en este preciso momento, el pequeño repaso que hube de hacer a las corrientes artísticas de aquellos años para ilustrar el mensaje.

Sobre la base, fundamental, de la cesión de obra por parte de la Colección Serralves (Muséo de Arte Contemporánea de Oporto), el MUSAC ha montado una exposición impresionante, ejemplar, verdaderamente de lo mejor que he visto en el museo desde su apertura (y que conste que lo he visto prácticamente todo).

Os transcribo, por si os pica la curiosidad, alguna información de interés:

Citar:
La Colección Serralves, por primera vez en un museo español

Del 24 de septiembre de 2011 al 8 de enero de 2012.

El Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC, León) presenta Cambio de paradigma, la primera gran muestra de la Colección de la Fundación Serralves – Museo de Arte Contemporáneo de Oporto (Portugal) que tiene lugar en una institución museística española.

La exposición, centrada en una selección de 89 obras de 62 artistas pertenecientes a la principal colección portuguesa de arte contemporáneo, construye una revisión de un período –los años 60 y 70– de cambio en los lenguajes artísticos que marca el inicio de una nueva contemporaneidad.

Con Cambio de paradigma, el MUSAC abre su espacio expositivo a un período de referencia clave para entender las prácticas artísticas más contemporáneas (centradas en el periodo 1989 - presente) que constituyen el núcleo y eje de su programación. En esta línea, esta muestra de la Colección Serralves inicia la apertura de MUSAC a la revisión de colecciones pertenecientes a instituciones públicas europeas dedicadas al arte contemporáneo, que continuará en 2012 con una muestra del acervo del Museo Castello di Rivoli (Turín, Italia).

Período de redefinición

La muestra revisa un período de redefinición en la naturaleza del arte y su posición en la vida, creando nuevas gramáticas que, aún hoy, definen los parámetros de lo que entendemos por arte contemporáneo. A mediados de los años 60, dentro de un contexto de cambios sociales y políticos, se produce una revolución en las prácticas artísticas, tanto a nivel de formato como de contenidos, a partir de la cual surgen multitud de propuestas que se desprenden de la situación social del momento. La exposición se articula a partir de varios nexos conceptuales que sientan las bases de la definición de las prácticas artísticas a partir de este período y hasta la actualidad.

Así, desde mediados de los '60 se hace evidente una redefinición de los límites de lo que hasta entonces se consideraba la vanguardia de la creación artística, y el artista vuelve a apropiarse de interpretaciones particulares de los momentos euforizantes de las experiencias de vanguardia ocurridas en la primera mitad del siglo, entre mediados de los años 10 y mediados de los años 20. El concepto de vanguardia se vuelve por tanto globalizador, haciendo emerger en la experiencia artística aspectos globales de la vida. En este período, la condición de la obra de arte es redefinida tanto en una interacción con la vida como en una crítica de la autonomía, de la “esencia” y del “ensimismamiento” de la obra de arte que se traduce en las experiencias minimalistas.

Cambio de paradigma

Se produce una revisión de los conceptos de paisaje a través de corrientes como el land-art, con la utilización del marco y los materiales de la naturaleza para la redefinición del género; o una revisión y crítica socio-espacial de la arquitectura y el urbanismo a través de nuevas prácticas como la alteración de la percepción de las construcciones en su entorno.

Asimismo, la agitación de nuevas ideas políticas y sociales (feminismos, postcolonialismos, antibelicismo, movimientos pro derechos civiles) entra en la práctica artística, unida al uso de nuevos lenguajes como son el audiovisual o el de la acción: surgen de las prácticas preformativas como género crítico fuera del mercado establecido del arte.

En este cambio de paradigma, lo textual se erige en soporte de lo conceptual, y la fotografía y el vídeo se erigen en vehículos de soporte y documentación de acciones. Se produce un cruce de los lenguajes formales, y se generaliza el uso del cine y del vídeo, de la fotografía y del texto como soportes de proyectos conceptuales. En esta línea, en la sala 2 del MUSAC pueden verse algunos ejemplos de publicaciones y ediciones de artistas, ejercicios textuales y de poesía experimental.

También en este período se populariza la utilización de nuevos materiales, ya sean materiales pobres, reciclados a partir de otros preexistentes, como en el arte povera, pero también de la simplicidad de formas y materiales del minimal americano.

Nueva generación

La muestra recorre asimismo la convergencia entre las obras de una nueva generación de artistas portugueses surgida en ese momento y las obras de numerosos artistas que a lo largo y ancho de todo el mundo protagonizaron nuevas lenguajes, formas y actitudes.

El proyecto se completa con tres programas de vídeo que podrán verse en la sala 2 a lo largo de la duración de la exposición. Entre el 24 de septiembre y el 23 de octubre se exhibirá un programa de vídeo de Laurence Weiner; entre el 25 de octubre y el 27 de noviembre se proyectará un ciclo de Ângelo de Sousa y entre el 26 de noviembre y el 8 enero podrán verse obras de, entre otros, Valie Export, Joan Jonas, Hannah Wilke, Sanja Iveković o Anna Bella Geiger.

Experiencia incluyente y enriquecedora

Al ser más sincrónica que diacrónica, Cambio de paradigma no corresponde a la ilustración de una teoría, incluso porque eso sería contradictorio con gran parte de las obras que la componen, las cuales, más que propositivas, son en realidad reveladoras de elementos de nihilismo o de crítica de los límites traducibles en la interrogación "¿Y por qué no?".

Los conceptos de pureza o de enciclopedia están ausentes en esta muestra. Junto a artistas consagrados se propone igualmente el conocimiento de obras de artistas menos reconocidos. Además, incluso en la obra de artistas conocidos, se intenta no destacar una "imagen de marca" reconocible, prefiriendo ciertas obras menos conocidas que se podrán considerar quizás más íntimas de sus procesos creativos, caracterizados muchas veces, por períodos de dudas y cuestionamientos. En arte, frecuentemente, las excepciones pueden ser mucho más importantes que las reglas.

Una subjetividad radicalmente libre caracteriza el conjunto de las obras reunidas, traducible incluso en el modo como a veces el cuerpo se subjetiva en su presencia y ausencia como evidencia del sujeto físico explorada hasta sus últimas consecuencias.

Un cambio de paradigma ocurre cuando los artistas piensan que no hay límites, que el arte es la búsqueda o el sobrepasar los límites. Interesa constatar que a veces incluso en los artistas considerados más prestigiosos hay una traición estética. Así se entiende que el papel del museo no es la presentación de modelos patrón, sino profundizar en ciertas diferencias específicas. A partir de ese concepto se espera posibilitar el diálogo entre diferentes opciones y puntos de vista, el diálogo que hace del arte una experiencia incluyente y enriquecedora.


http://www.hoyesarte.com/exposiciones-de-arte/en-cartel/10385-la-coleccion-serralves-por-primera-vez-en-un-museo-espanol.html

Aliciente adicional, y por sorpresa: en otra parte del museo, unos cuantos dibujos originales de Robert Crumb, incluido uno de los que hizo para la portada de uno de sus discos (...por cierto, uno de los que no he escuchado :sad:).

Os invito a visitarla, porque creo que os gustará mucho.

No os queda mucho tiempo, es verdad, pero se me ocurre que podéis hacer que vuestro viaje coincida con la apertura del Purple Weekend, dentro de unas semanas, que este año también promete estupendos conciertos (si os digo, entre otros, el nombre de Roy Ellis y sus Transilvanians... ¿cómo lo veis? :roll:; jejeje, ...pues aún hay más). Os daré cumplida información de los conciertos del Purple en breve.

Yo estaré por aquí por León, por si necesitáis cualquier cosa :juas.

Joer...
Menos mal que sólo era una pequeña postdata.
Ya me enrollé otra vez. Sorry.

Hale, salud, compañeros :az.

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MensajePublicado: Dom Nov 06, 2011 18:00 
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No entiendo lo que no entiendes. Continuando con las frases hechas, lo de "no digas nunca que este cura no es tu padre" es algo que tengo muy arraigado, y no me veo diciendo que jamas aceptaré esto o aquello, es un rasgo de mi personalidad con el que convivo desde hace muchos años, aunque ¿quién me asegura que no va a cambiar nunca? Simplemente es esto, no creo que tenga nada que ver con la humildad, cada uno es cómo es.

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Acabo de leer el texto introductorio a esa exposición y el concepto que la anima se me hace extraordinariamente atractivo, lástima que me caiga un poco lejos.

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MensajePublicado: Dom Nov 06, 2011 19:15 
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Tocho escribió:
No entiendo lo que no entiendes. Continuando con las frases hechas, lo de "no digas nunca que este cura no es tu padre" es algo que tengo muy arraigado, y no me veo diciendo que jamas aceptaré esto o aquello, es un rasgo de mi personalidad con el que convivo desde hace muchos años, aunque ¿quién me asegura que no va a cambiar nunca? Simplemente es esto, no creo que tenga nada que ver con la humildad, cada uno es cómo es.

...Chico, pues yo te juro que mi padre no ha sido cura en su vida; vamos, que ni pa' dios :joking.
Alabo tu prudencia, Tocho; creo que, al menos ahora, comprendo y sé a qué te referías.
Pero me duele pensar que tal vez me crees un tanto soberbio; más bien se trata de que, como bien dices, cada uno es como es, y yo soy muy fiel a mis amigos y a mis convicciones.
Tocho escribió:
Acabo de leer el texto introductorio a esa exposición y el concepto que la anima se me hace extraordinariamente atractivo, lástima que me caiga un poco lejos.

Puedes imaginarte la alegría que me daría una visita tuya por estos lares, ya que no soy yo capaz (y es que no hay manera, joer) de cumplir la promesa de darme un garbeo por Barna.
Si finalmente lo reconsideras y te puede la tentación, ya sabes que aquí estaré para lo que quieras.
Un abrazo.

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MensajePublicado: Dom Nov 06, 2011 21:32 
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Muchas gracias, compay, el plan es muy tentador, pero lamentablemente por ahora no va a ser posible.

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MensajePublicado: Mié Nov 09, 2011 18:38 
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Hola a todos.

Bueno, a ver...

Estoy preparando, en cumplimiento de mi "amenaza" :juas, una ampliación a mi "post didáctico", pero está claro que me llevará algún tiempo todavía.

El caso es que estaba buscando también algún ejemplo gráfico ilustrativo de música minimalista, y he encontrado en YouTube un par de ellos que creo que servirán para que nos hagamos una idea correcta de lo que estamos hablando.

El primera de ellos es la pieza de Philip Glass titulada Two Pages (for Steve Reich), posiblemente interpretada con ayuda de un secuenciador analógico. El video va transcribiendo la partitura sincronizadamente y, como observaréis, el hecho de que sea una pieza minimalista no quiere decir que no albergue cierta complejidad:



La segunda, también de Philip Glass, es el video con la transcripción al piano, también sincronizada nota a nota, de la partitura de Glass Truman Sleeps, para la música de la película El show de Truman (Peter Weir, 1998). Es acojonante la cantidad de cosas que se pueden sugerir a partir de una melodía tan mínima:



Bueno, pues eso: que espero que estos ejemplos nos ayuden un poco.

A ver si termino lo que estoy preparándoos y os lo cuelgo, ...siempre que los poltergeist de la informática lo permitan, claro :geek:.

:wine

Pdta. Será que soy un torpe, que también, pero no os hacéis idea del tiempo que me ha ocupado poner los videos correctamente y que funcionen :ht.

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Luis 'Osby'. Jazzmaníaco impenitente :ugeek:


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MensajePublicado: Vie Nov 11, 2011 22:59 
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La Monte Young
Just Stompin': Live At The Kitchen © 1993 Gramavision
La Monte Young (Korg synthesizer); John Catler (fretless guitar); Brad Catler (fretless bass); Jonathan Kane (drums).


He estado escuchando por segunda vez en mi vida (la primera fue hace unos años) este doble cd de La Monte Young, grabado en directo en 1993. Supongo que saldrá en el ensayo por fascículos que nos está regalando Osby sobre el minimalismo. Va de blues, pero el tío se engancha en un acorde y no pasa al siguiente hasta que que no ha completado cientos de compases, se hace un poco brasa la verdad. Para lo que hace un bluesman en doce compases La Monte Young necesita unas cien veces más, así claro que le sale un blues de dos horas y pico. Me temo que es el blues más largo de la historia. ¡Y a eso le llaman minimalismo en las enciclopedias!

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MensajePublicado: Jue Nov 17, 2011 22:25 
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Registrado: Sab Feb 14, 2009 17:07
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A pesar de la estupenda tesis que nos estás ofreciendo, continúo pensando que tienes una idea muy cerrada del minimalismo, sobre todo cuando declaras categóricamente que jamás aceptarás a Satie como minimalista. Es que estoy leyendo cosas por ahí que me obligan a pensar que eres un exagerado.

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