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Bebop (1/5): ¿Una evolución inesperada?

Introducción
El bebop es la forma musical que dio origen a lo que se entiende por jazz moderno, frente al jazz clásico que se desarrolló hasta los años treinta. Resulta curioso que, aunque se trate de una pieza esencial en el desarrollo del jazz, el bebop sea un estilo tan relativamente poco visitado por los aficionados actuales. Pero lo cierto es que una gran mayoría de nosotros no llegamos, cuando realizamos incursiones históricas en la discografía del jazz moderno, a los años cuarenta, y preferimos en cambio profundizar en la obra de músicos posteriores como Bill Evans, John Coltrane, Jackie McLean, Wayne Shorter, Horace SIlver, Lee Morgan, etc… que florecieron en las décadas de los cincuenta y sesenta.
Se da la curiosa circunstancia de que, a pesar de los años transcurridos, a pesar de que las innovaciones exploradas por los boppers han sido plenamente asumidas y superadas, hoy muchos aficionados pueden sentirse intimidados por las grabaciones de Charlie Parker o Bud Powell, exactamente igual que se sentían los aficionados de entonces. Quizá esto se debe al carácter seco y poco arreglado de estas grabaciones: el bebop se caracterizó entre otras cosas por una ruptura radical con la florida melaza que empapaba muchas grabaciones de las orquestas de swing a finales de los años treinta y primeros cuarenta, lo que le llevó a un despojo tal que obliga al oyente a centrase desde el primer compás en el corazón de la música.

Tommy Dorsey & His Orchestra – All The Things You Are (30Oct'39): Un buen ejemplo del jazz edulcorado de finales de los años treinta.
Pero sería una verdadera lástima negarse la oportunidad de disfrutar de esta música fascinante, rica, repleta de fabulosos instantes musicales, que es el bebop. Para mí durante años fue un misterio contra el que me estrellaba sistemáticamente (ejemplificado por la monumental pero inaccesible grabación de KoKo realizada por Charlie Parker en noviembre de 1945). Pero en un momento dado caí rendido ante el fraseo y expresividad del saxofonista, y fui accediendo por fin a los secretos de este momento esencial en la historia del jazz… ese terremoto asombroso que duró poco tiempo (durante el primer lustro de los años cuarenta se desarrolló, durante el segundo vivió su madurez y en los primeros años cincuenta languideció con la aparición del cool y el hard bop) pero que sacudió con fuerza, y para siempre, el mundo del jazz. Por supuesto que cada aficionado desarrolla su afición a su manera, y no hay ningún motivo por el cuál los giros que nos mueven a unos tengan que ser seguidos por otros… nada más lejos de mi intención que sermonear para que el lector se obligue a escuchar música que no le apetezca escuchar. Pero, al menos, me voy a tomar la libertad de dejar constancia, a lo largo de varios recortes que serán publicados en Jazzitis, de unas pocas claves que quizá ayuden a algún aficionado a comprender mejor el bebop, y le animen a escuchar algunas de sus grabaciones esenciales.

Charlie Parker – Ko-ko (26Nov'45): Otro buen ejemplo, esta vez del bebop más arisco e inaccesible.
En esta primera parte examinaremos brevemente algunas de las circunstancias que llevaron al surgimiento del bebop. En los siguientes profundizaremos en él a través de aspectos como las particularidades de los músicos que lo practicaron, sus características musicales esenciales y, claro, el repaso de algunos músicos inexcusables y sus grabaciones.
Circunstancias que llevaron a la aparición del bebop

A principios de los años cuarenta el mundo del jazz estaba plenamente inmerso en el fenómeno de las big bands de swing: un floreciente negocio se había desarrollado en torno al swing, que era una de las principales fuentes de ocio de la sociedad estadounidense: miles de jóvenes ansiaban desfogarse en salones de baile donde las orquestas más exitosas (Benny Goodman, Casa Loma Band, Jimmie Lunceford...) encadenaban uno tras otro sus arreglos más swingantes para disfrute de un público deseoso de bailar sin descanso. Desgraciadamente el hecho de que las orquestas se convirtieran en un enorme negocio lastró sus posibilidades de buscar nuevos senderos musicales, y la mayoría de ellas terminaron estancándose ruidosamente para desesperación de sus más talentosos músicos.

Jimmie Lunceford – Swingin' On (9May'40): Swing de alto octanaje.
Efectivamente, muchos de los músicos de talento que integraban estas orquestas traían inquietudes musicales que cada vez tenían menos cabida en ellas: deseaban expresarse sin las estrecheces de los precisos arreglos que conformaban los repertorios, y terminaron encontrando carentes de interés armónico las
composiciones, estereotipados los ritmos y artificiosamente orientados al baile los fraseos melódicos. Pero no era fácil salir de ese engranaje: el dinero estaba en las orquestas, y donde estaba el dinero estaban las oportunidades de tocar.
Sin embargo, las orquestas como elemento esencial del jazz estaban a punto de desaparecer a finales de los años treinta: la entrada de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial diezmó físicamente a las orquestas (con la movilización de gran parte de sus músicos) y sumió al país en una crisis económica que forzó al mundo del ocio a ajustarse severamente el cinturón.
Fue por tanto una conjunción de circunstancias diversas lo que motivó que surgieran en New York unos cuántos tugurios (Minton’s Playhouse en Harlem, y varios otros en la calle 52) donde los músicos más inquietos se juntaron y, por fin libres de los corsés orquestales, investigaron posibilidades musicales que les llevarían por nuevos senderos de libertad: en sesiones que se prolongaban hasta el amanecer a cambio de poco o ningún dinero, experimentaron con armonías más avanzadas y nuevas posibilidades improvisatorias. De aquellas largas sesiones nocturnas surgió al cabo el bebop.

A menudo se ha explicado el surgimiento del bebop como un fogonazo casi fulminante, como algo que un día no existía y al día siguiente ya estaba ahí. Desde luego esto no sucedió en realidad, pero es cierto que a una inmensa mayoría de músicos y aficionados así debió parecerles: la huelga del sindicato de músicos que interrumpió las grabaciones discográficas entre 1942 y 1944, y el hecho de que una enorme cantidad de músicos permaneciera en el frente bélico durante la guerra motivaron que, cuando el grueso de aficionados accedió a las primeros discos de bebop, descubrieran una música radicalmente diferente, revolucionaria y plenamente desarrollada, repleta de tempos veloces, ritmos excéntricos y avanzadas armonías.
Pero el bebop no es un invento de unos cuántos trasnochadores: el bebop era una evolución coherente del swing del que los boppers ansiaban alejarse. Sus modelos eran fundamentalmente las bandas procedentes de Kansas City (con la de Count Basie a la cabeza) y sus arreglos enérgicos y poco refinados, que dejaban a los músicos mucho más espacio que las sofisticadas maquinarias de Ellington, Goodman, etc…; y músicos como Coleman Hawkins, Lester Young, Roy Eldridge, Art Tatum o Charlie Christian, que llevaban algún tiempo buscando nuevas formas expresivas que los boppers investigarían a fondo.

Count Basie – One O'Clock Jump (7Jul'37):el swing recio que inspiró al bebop.
Para rematar este recorte, comentar que la palabra bebop es una onomatopeya que reproduce un patrón típico de los fraseos del bebop: muchas frases terminaban abruptamente con una nota larga-nota corta en disminución que se podría vocalizar de ese modo. Gillespie utilizó el vocablo para nombrar una composición en 1945 y el término cuajó entre músicos y aficionados, y terminó dando nombre a todo el movimiento.
Ricardo Arribas
Índice de fotos:
Foto 1: la noche de New York en los años cuarenta.
Foto 2: El baile era un elemento esencial de las orquestas de swing de los años treinta.
Foto 3: Muchos músicos de jazz pasaron durante la Segunda Guerra Mundial a engrosar bandas militares.
Foto 4: La famosa 52nd Street (La Calle) en 1948, con el Three Deuces en primer término, anunciando la actuación de Charlie Parker.
Ir al recorte Bebop (2/5): Los boppers
Ir al recorte Bebop (3/5): La música
Ir al recorte Bebop (4/5): Kenny Clarke, Thelonious Monk, Charlie Parker
Ir al recorte Bebop (5/5): Dizzy Gillespie, Bud Powell, Tadd Dameron
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